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BOLIVIA Y EL POST-EXTRACTIVISMO

1) Contra la felicidad –
2) Denuncian más de 50 asesinatos de periodistas en Honduras –
3) Bolivia y el post-extractivismo –
4) Brasil: congelamiento salarial y privatizaciones –
5) Internet, fue bonito mientras duró

COMCOSUR — POR LA VOZ DE MUMIA ABU JAMAL / AÑO 16 / Nº 763 / Lunes 29 de Febrero de 2016 / REVISTA DE INFORMACIÓN Y ANÁLISIS / Producción: Andrés Capelán – Coordinación: Carlos Casares
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“Vivimos en la mentira del silencio. Las peores mentiras son las que niegan la existencia de lo que no se quiere que se conozca. Eso lo hacen quienes tienen el monopolio de la palabra. Y el combatir ese monopolio es central.” — Emir Sader
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1) Contra la felicidad
Santiago Alba Rico (La Calle del Medio)

Hace poco, mientras esperaba en una consulta médica, reparé en un cartel sanitario que advertía de los peligros de la depresión: “si se siente usted triste y desesperanzado, si ha perdido las ganas de vivir, si no logra concentrarse y se siente falto de energía o contempla el futuro con pocas esperanzas, consulte a su médico: puede tener usted una depresión”. No digo que no. Pero -pensaba yo un poco díscolo- también podría ocurrir algo más dramático y banal: si está usted triste, si no tiene ganas de vivir y si contempla el futuro con pocas ilusiones, puede que eso se deba a que ha perdido a su mujer o a su hijo en un accidente de coche, a que ha sido despedido del trabajo o a que acaba de ver -sencillamente- el noticiario. Lo que quiero decir es que la vida está llena de -consiste en- una sucesión de motivos para el duelo y el sufrimiento y que reaccionar con pesadumbre o desesperación frente a una muerte, una separación o una guerra no es una enfermedad: eso se llama normalidad y hasta salud mental.

Nuestra sociedad -llamémosla capitalista, de consumo o hiperliberal- invierte enormes esfuerzos, económicos y publicitarios, en combatir la normalidad. No tanto en evitar la muerte, la separación o, mucho menos, la guerra sino en impedir reacciones saludables frente a estas inevitables (o inducidas) fracturas vitales. ¿En nombre de qué? De la Felicidad. ¿A través de qué instrumento? De la psiquiatrización del dolor. Un dato elocuente: sólo en Estados Unidos, pionero siempre en todos los negocios, los del cuerpo y los del alma, la venta de psicofármacos ha pasado en veinte años de 800 a 40.000 millones de dólares, explosión comercial para la que ha hecho falta multiplicar -planteemos bien la secuencia causal- el número de pacientes: en 1955 había 355.000 personas en hospitales con un diagnóstico psiquiátrico; en 1987, 1.250.000 recibían pensiones en EE UU por discapacidad asociada a enfermedad mental; en 2007 eran 4 millones; en 2015 eran ya 5 millones. En un libro reciente, Anatomía de una epidemia, el periodista especializado Robert Whitaker ha denunciado esta colusión entre la APA (Asociación Estadounidense de Psiquiatría) y la industria farmacéutica: “están fabricando pacientes para el mercado”, y ello a partir del presupuesto falso de que el malestar psíquico es un “problema biológico” que puede curarse con una pastilla. Este presupuesto, que el caso de países como la India o Nigeria revela infundamentado, es inseparable -dice Whitaker- de nuestra obsesión con la felicidad: “La nueva filosofía es: debes ser feliz todo el tiempo, y, si no lo eres, tenemos una píldora”.

Ahora bien, la cuestión no es tanto, o no sólo, que se nos quiera hacer creer que las pastillas, funcionales sobre todo a efectos de fomentar la cronicidad de las enfermedades mentales, pueden resolver todos los problemas y proporcionarnos la felicidad sino que hayamos acabado por asumir con toda naturalidad que la felicidad es un derecho y, aún más, una obligación individual. Y que, por lo tanto, la infelicidad es un fracaso y un pecado. Esta perversión cultural del concepto de felicidad, de la que se nutre la industria farmacéutica y el mercado del ocio en general, tiene que ver con el hecho de que los consumidores occidentales consideramos culpable cualquier reacción normal frente al sufrimiento: si lloramos tras el fallecimiento de nuestra madre, si no tenemos ganas de ir a una fiesta tras separarnos de nuestra mujer o si consideramos sombrío y desesperanzador el futuro de la humanidad tras escuchar el noticiario, es que tenemos un problema personal. Nuestro problema, pues, no es la muerte, la separación o la guerra; es nuestra incapacidad para seguir siendo felices -y olvidar y gozar y desmelenarnos- en la adversidad. La desculpabilización del placer ha llegado a extremos tales que se ha invertido en su contrario: la culpabilización del dolor. ¿Lloro porque han matado a mi hermano? Soy un fracasado. ¿Sufro después de divorciarme? Soy insociable y maleducado. ¿Me preocupa el destino de la humanidad? Soy un criminal.

Robert Whitaker tiene razón en que las medicinas no son la solución pero ni acierta con las causas ni aporta un verdadero remedio. Su referencia a países como Nigeria o la India, países donde sin duda se vive peor que en EEUU y donde sin embargo hay menos consumo de psicofármacos y menos casos de depresión, puede inducirnos a una conclusión precipitada y general: la de que la causa de la enfermedad mental es precisamente el tratamiento médico y la de que el verdadero tratamiento médico es, por tanto, suspenderlo. Pero no. Lo que insinúa este dato es más bien que la distribución y cronicidad de las dolencias psíquicas está relacionada con el modo de vida y, si se quiere, con la clase social, con aquella clase social precisamente que tiene acceso al mercado capitalista, tanto al de psicofármacos como al de trabajo, automóviles o entretenimiento manufacturado.

En definitiva, digamos que los pobres se deprimen menos y que, gracias a eso, no consumen psicofármacos que cronificarían su depresión. O también: digamos que los pobres, ausentes del mercado, no consumen psicofármacos -ni carros ni ipads ni ocio proletarizado- y gracias a eso se libran de la depresión. Pero cuidado. No se trata de que la pobreza, es decir, la privación de bienes de consumo, que nos deja desprotegidos frente a la enfermedad y la muerte, nos proteja de la enfermedad mental. Si así fuese, ¡viva la depresión! Tampoco se trata de que la riqueza, fuente de longevidad y bienestar, sea en sí misma patógena. Si así lo fuera, ¡viva la pobreza! Mucho antes de que Whitaker escribiera su Anatomía de una epidemia , nos lo había explicado con sensatez y precisión un psiquiatra español, Guillermo Rendueles, autor de Egolatría, muy crítico, desde hace 40 años, con la psiquiatría clínica estadounidense. En la misma línea se pronunciaba Martín-Baró, fundador de la “psicología de la liberación”, asesinado en 1989 en El Salvador junto a Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas.

Me arriesgaré a hacer un resumen extremadamente banal: lo que implica la pobreza, de manera forzada y a costa de muchas y muy dolorosas privaciones, y lo que impide la riqueza, en su modalidad capitalista, son los vínculos. Es el menor o mayor dominio de los vínculos colectivos, y no la mayor o menor riqueza, lo que explica la menor o mayor difusión de la depresión y la enfermedad mental en nuestras sociedades. La causa de la “epidemia” depresiva en las ciudades occidentales tiene mucho que ver con la despolitización o, si se quiere, la personalización o privatización del conflicto social (paralela a la privatización de la sanidad, la educación o los recursos energéticos). La solución a esta epidemia, por tanto, no es el voto de pobreza sino la repolitización o recolectivización o “nacionalización” de la felicidad. Como dice Guillermo Rendueles, siempre habrá “locos” y la psiquiatría tendrá que hacerse cargo de ellos sin demasiadas esperanzas; pero lo que hay hoy en nuestras ciudades -y en nuestras consultas- no son locos sino “egoístas” dolidos, desgraciados, rotos. Hemos enfermado porque nos han separado; sólo podremos curarnos juntos.

LUNES 29 DE FEBRERO DE 2016 – COMCOSUR
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2) Denuncian más de 50 asesinatos de periodistas en Honduras
Ernesto Carmona (Alai)

Más de medio centenar de periodistas fue asesinado en Honduras desde el golpe cívico-militar contra el legítimo gobierno progresista de Manuel Zelaya, depuesto el 28-02-2009. El informe “Situación de Derechos Humanos en Honduras”*, publicado en febrero por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, confirma que antes de la alteración de la frágil democracia local no existían asesinatos masivos de periodistas, ni otras lacras como las altas tasas de mortalidad por homicidio que hoy imperan en Honduras.

El reporte también identifica a los periodistas y trabajadores (as) de la prensa y la información como a uno de los sectores sociales del país centroamericano de mayor vulnerabilidad frente a la violencia que ejercen el Estado y la corrupción de cuello y corbata a través de las policías, servicios secretos de “seguridad” y la llamada “delincuencia organizada”, de acuerdo a la información recogida en el terreno durante una visita efectuada por la Comisión entre el 1 y el 5 de diciembre de 2014.

El informe de la Comisión ofrece recomendaciones al Estado para que fortalezca sus esfuerzos por proteger y garantizar los derechos humanos, no sólo de los periodistas, sino de todos los hondureños.

Las estadísticas históricas muestran que los asesinatos masivos de periodistas emergieron en Honduras en 2009, una vez consumado el golpe cívico-militar contra el gobierno legítimo de Manuel Zelaya perpetrado el 28 de junio por Roberto Micheletti y los sectores más conservadores de Honduras, respaldados por el gobierno estadounidense de Barack Obama y con apoyo logístico de las fuerzas de EEUU asentadas en Palmerola, sede de la base militar “Fuerza de Tarea Conjunto Bravo (US Military’s Joint Task Force Bravo, JTF-B”), Base Aérea “José Enrique Soto Cano”, situada a 97 kilómetros de la capital de Honduras.

Todas las fuentes históricas, gremiales y periodísticas muestran como hoy Honduras, un pequeño país de 112.492 km² y escasos 8,5 millones de habitantes, disputa ahora las tasas más altas de asesinatos de periodistas a naciones gigantescas, como México (126 millones de habitantes y 1.964.375 km²), Brasil (208 millones de personas y 8.515.770 Km2) y Colombia (50 millones y 2 129 748 km²).

Diez asesinatos en 2014

Según los datos oficiales citadas por el informe de la CIDH, en Honduras fueron asesinados 50 comunicadores (as) y trabajadores (as) de medios de información entre 2003 y 2014. Diez de estos 50 homicidios de 11 años fueron perpetrados en 2014, concluyó la Comisión de la OEA:

—José Roberto Ugarte, locutor radial y productor de televisión;
—Carlos Mejía Orellana, de 35 años, gerente de mercadeo de Radio Progreso;
—Hernán Cruz Barnica, 52 años, comunicador social, Radio Opoa;
—Oscar Antony Torres Martínez, 24, locutor de Radio Patuca Stéreo;
—Luis Alonso Funez Duarte, 47, locutor de la emisora Súper 10;
—Herlyn Iván Espinal Martínez, 32, periodista del noticiero “Hoy Mismo” de Canal 3;
—Nery Francisco Soto Torres, 32, Canal 23 de Olanchito;
—Dagoberto Díaz Suárez, 47, propietario del Canal 20 y de Cable Visión;
—Dorian Argenis Ortez Rivera, 32, locutor de la emisor La Nueva 96.1; y
—Reinaldo Paz Mayes, 48, propietario de RPM TV, Canal 28.

Aunque la visita de la Comisión se realizó a fines de 2015, el informe difundido el 18 de febrero registra “un número preocupante de asesinatos de comunicadores y trabajadores de medios” en el primer semestre 2015. También la Comisión se queja de que “tampoco están esclarecidos los motivos” de estos injustificables asesinatos de periodistas que hasta el momento de la visita eran 8 pero durante todo 2015 fueron diez, de una edad promedio de 35 años y 4 meses, según los registros de Ciap-Felap:

—José Carlos Fernández Umaña, de 54 años, conductor del programa noticioso Ciudad Desnuda en Canal 27, fue asesinado el 5 de febrero de 2015 en el municipio de Roatán, departamento de Islas de la Bahía.
—Erick Geovany Arriaga Casco, de 21 años, operador de Radio Globo, fue asesinado el 23 de febrero de 2015 en Tegucigalpa.
—Artemio Deras Orellana, de 24 años, presentador de radio, asesinado de un disparo el 23 de abril de 2015 cuando viajaba en el auto del juez de Paz Jorge Pérez Alemán, también asesinado, en el departamento occidental de Lempira.
—Cristel Joctan López Bermúdez, de 26 años, editor en Canal 12 de la empresa VTV, fue asesinado en la capital, Tegucigalpa, el 24 de abril 2015, al día siguiente que Deras y Orellana.
—Franklin Johan Dubón, de 23 años, locutor no vidente de Radio Sulaco, fue asesinado el 13 de mayo en Yoro.
—Juan Carlos Cruz Andara, de 51 años, periodista del canal Teleport [y activista LBGT], fue hallado asesinado con arma blanca el 23 de junio de 2015 en Puerto Cortés.
—Deibi Adali Rodríguez, de 22 años, camarógrafo en el Canal 13 Telemás de Copán, fue asesinado el 27 de junio 2015.
—Joel Aquiles Torres Alvarenga, de 48 años, propietario del Canal 67 y accionista de una compañía de televisión por cable en Taulabé, Comayagua, fue asesinado por sicarios el 3 de julio.

Los dos nombres de periodistas asesinados que le faltan a este reporte para completar las víctimas de 2015, según los datos colectados por Ciap-Felap –y salvo error u omisión– son estos dos:

—Adelmo Arturo Cortez Milla, de 42 años, locutor de radio Galaxia 21, en Gracias, departamento de Lempira, fue asesinado el 22 de julio en su vivienda del barrio San Cristóbal, según informes de prensa.
—Jacobo Montoya Ramírez, de 52 años, periodista de radio y televisió17:01 23-02-2016n, asesinado por dos hombres que el 25 de junio 2015 irrumpieron en su domicilio de Copán Ruinas.

La corrupción garantiza impunidad

Tras recoger abundante información en sus encuentros en Honduras con periodistas y organizaciones de la sociedad civil, la CIDH concluyó que “el crimen organizado –en el que se hallarían implicados funcionarios públicos y agentes de las fuerzas de seguridad del Estado– es percibido como la mayor amenaza a la vida e integridad física de aquellos comunicadores en Honduras que cubren noticias locales sobre corrupción, reivindicaciones territoriales, narcotráfico, delincuencia organizada y seguridad pública”.

Asimismo, “la información recabada durante la visita in loco permitió constatar que persiste en el país un alto riesgo a la vida e integridad de comunicadores que ejercen un periodismo de denuncia y son críticos de los gobiernos que siguieron con posterioridad al golpe de Estado de 2009. Esta violencia afectaría de manera especial a comunicadores que trabajan en departamentos al interior del país y en zonas rurales, incluyendo, entre otros, los departamentos de La Ceiba, Yoro y Olancho”.

Las policías no investigan

Según cifras oficiales, “alrededor del 96%” de los asesinatos de trabajadores de prensa no son efectivamente investigados. ¿Por qué? Probablemente para no hacer conexión entre los asesinatos y la tarea informativa de las víctimas, tal como ocurre en otros países de la región y, ¿por qué no?, del planeta. Según el informe, “las organizaciones de la sociedad civil consultadas expresaron preocupación dado que en las investigaciones se impulsaría la idea de que los asesinatos no están relacionados con el ejercicio profesional, sin adoptar criterios rigurosos de valoración de la prueba y seguimiento de líneas de investigación”.

“Para la Comisión Interamericana es fundamental que el Estado hondureño investigue de forma completa, efectiva e imparcial estos crímenes que afectan a toda la sociedad hondureña, esclarezca sus móviles y determine judicialmente la relación que pudieran tener con la actividad periodística y la libertad de expresión”. En otras palabras, “las autoridades no deben descartar al ejercicio del periodismo como un móvil del asesinato y/o agresión antes de que se complete la investigación.

El ex Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de expresión, Frank la Rue, en una visita oficial realizada en 2012 recomendó al Estado de Honduras que “todo caso de violencia contra periodistas, así como contra defensores de derechos humanos, debe presumirse inicialmente como producto de su profesión o actividades hasta que la investigación pueda demostrar lo contrario”. La CIDH insistió en la necesidad de crear protocolos especiales de investigación que exijan la definición y el agotamiento de hipótesis criminales relacionadas con el ejercicio profesional de la persona agredida.

Ernesto Carmona, presidente de la Ciap-Felap, Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas de la Federación Latinoamericana de Periodistas.
(*) Informe completo: http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/Honduras-es-2015.pdf

LUNES 29 DE FEBRERO DE 2016 – COMCOSUR
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3) Bolivia y el post-extractivismo
Joan Martínez Alier (Rebelión)

Varios factores explican el resultado del referéndum de Bolivia. En el margen de votos, atribuyamos 2 por ciento a la arrogancia del vice-presidente García Linera y a sus terribles insultos a los ecologistas por la carretera del Tipnis y temas parecidos; otro 2 por ciento por haberse negado Evo Morales a reconocer abiertamente su paternidad y actuar legalmente en consecuencia, como cualquiera debe hacer sea obispo o ministro; y finalmente otro 2 por ciento al cambio en la coyuntura económica, pues la política extractivista de Bolivia ha sido errada como indica el hecho que la balanza comercial sea ya negativa (como en casi todos los países sudamericanos).

Con todo eso, ya alcanza para perder el referéndum. Yo hubiera votado por Evo Morales (pero no por García Linera). Hubiera lamentado una vez más los 500 años de racismo; me hubiera encomendado al espíritu del añorado René Zavaleta (1936-1984) (quien hubiera disfrutado tanto con la “guerra” del agua en Cochabamba, con la “guerra” del gas, con la expulsión del Goni y la elección de Evo Morales hace diez años pero que hubiera sido más abierto que García Linera a la crítica anti-extractivista).

En cualquier caso, Evo Morales ha perdido el referéndum que hubiera permitido su candidatura presidencial, y tal como Cristina Fernández, Rafael Correa y seguramente Nicolás Maduro, va ya de retiro. Y Dilma Rousseff también. Eso no tiene por qué suponer un triunfo permanente del neoliberalismo. Vean que Macri lo primero que ha hecho es dar más ventajas a la exportación de soja y a las multinacionales mineras, suprimiendo las “retenciones” (impuestos) a la exportación. El nuevo presidente de Argentina se encamina por una senda tanto o más extractivista que su predecesora.

Se dice a veces que el nacionalismo popular sudamericano está de retirada no por su culpa sino por un cambio de ciclo económico. Lo sucedido tiene explicación. El volumen de la extracción de materiales y también el de la exportación aumento cuatro veces, en América Latina en conjunto, desde 1970 al 2008. Algo parecido ocurrió en varios países africanos exportadores de materias primas. Los mercados mundiales no iban a absorber ese creciente exceso para siempre. Al aumentar las cantidades, ha bajado el precio de la soja, del mineral de hierro, de los hidrocarburos, del cobre. La reacción inmediata es intentar exportar más, hundiendo más los precios.

El valor en dinero de las exportaciones bolivianas registró una caída de 31,6 % en 2015, lo que provocó un déficit comercial de 773 millones de dólares, el primero tras doce años de tener una balanza comercial con saldos positivos. Las ventas bolivianas en el exterior fueron de 8.908 millones de dólares en 2015, 4.120 millones menos que los 13.028 millones registrados en 2014. Las importaciones ya descendieron un 8,3 %, de 10.560 millones de dólares en 2014 a 9.682 millones en 2015. La devaluación, el ajuste y el creciente endeudamiento son ya una realidad en Bolivia lo mismo que en Brasil, Argentina, Perú, Colombia o Ecuador. Lo mismo da que los gobiernos sean “neo-libs” o “nac-pocs”, aunque el costo de la crisis se repartirá de otra manera según sea el gobierno.

El nacionalismo popular sudamericano cometió un grave error al menospreciar la crítica de los post-extractivistas como Alberto Acosta, Eduardo Gudynas, Maristella Svampa. Esta crítica tiene cuatro puntos principales: la economía extractiva exportadora alcanza volúmenes físicos sin precedentes y por tanto conduce como nunca antes a la destrucción de ecosistemas y ataca la supervivencia de los habitantes locales; esta economía no es sostenible físicamente; esta economía lleva a un déficit democrático, al imponer autoritariamente decisiones gubernamentales conjuntamente con empresas nacionales o multinacionales, criminalizando a los ambientalistas y prohibiendo en la práctica las consultas populares; esta política económica, en fin, no es sostenible económicamente porque el exceso de exportaciones puede llevar a un derrumbe de los precios.

Cabe argumentar que la economía industrial convierte en residuos casi todo lo que se extrae (ya sea energía de los combustibles fósiles, que es disipada por la combustión, ya sean materiales como cobre, aluminio, mineral de hierro, pasta de papel, alimentos para el ganado como la soja, que se reciclan en pequeña parte). Eso asegura una buena demanda futura de producciones primarias. Eso es cierto. Pero difícilmente habrá otra época de tanta alegría exportadora primaria como la que hubo en Sudamérica hasta hace poco – sin que Alicia Bárcena y la CEPAL advirtieran en contra.

La inquina o el desprecio anti-ecologista de Rafael Correa, Alvaro García Linera, Cristina Fernández, de los presidentes Lula y Rousseff les cobra ahora un precio en beneficio temporal del neoliberalismo, que no tiene ninguna política mejor que ofrecer. Es urgente que, de una vez, la izquierda latinoamericana se vuelva ecologista.

LUNES 29 DE FEBRERO DE 2016 – COMCOSUR
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4) Brasil: congelamiento salarial y privatizaciones
(La Izquierda Diario)

El gobierno enviará al Congreso un Plan de reforma fiscal que incluye la posibilidad de federalización de las empresas estatales para su posterior privatización.Adriano Favarin

Según Otavio Ladeira, secretario del Tesoro Nacional, las empresas estatales de distribución de gas serían algunas de las candidatas. La última vez que se dio una renegociación de deudas de los Estados con la Unión fue durante la presidencia de Fernando Henrique Cardoso (PSDB), casi la totalidad de los bancos públicos estatales fueron federalizados y, posteriormente, englobados por otros bancos privados como el Santander.

Con esta política el gobierno se propone extender los plazos de pago de la deuda de los Estados con la Unión por más de 20 años y los préstamos contraídos con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) podrán ser tomados por hasta 10 años, con los mismos intereses. Sin embargo, el proyecto del gobierno federal prevé una contrapartida por parte de los gobiernos estaduales para evitar que aumenten sus gastos y no cumplan con la meta de superávit primario (ahorro que será destinado al pago de intereses de la deuda pública con la Unión). Este compromiso está condensado en el Plan Plurianual de Gastos en Personal.

El Plan de reforma fiscal del gobierno del PT fue elogiado y evaluado por el secretario de Hacienda del Estado de San Pablo, Renato Vilella, como positiva. No es casualidad, ya que la federalización y posterior privatización de las empresas estatales fue una de las políticas claves al inicio de la gestión del PSDB, durante la década del 90, luego de la implementación del Plan Real.

Plan Plurianual de Gastos en Personal

Este Plan exige a los gobiernos de los Estados y la Unión que indiquen con cuatro años de anticipación todos los reajustes salariales que se otorgarán a los trabajadores estatales y los gastos en tercerización, además de incluir la prohibición de conceder un reajuste mayor al del último año del mandato anterior.

En la práctica este plan significa que los costos de la deuda de los Estados con la Unión serán descargados sobre los trabajadores públicos estaduales y municipales, que sufrirán el deterioro de sus salarios en función de lograr y mantener el superávit primario.

Según el Plan, el no cumplimiento de estas consideraciones de parte de los gobernadores puede implicar un delito o crimen de responsabilidad. Según Ladeira, esta sería una exigencia de los propios Estados. Es decir, para garantizar la rebaja y pérdida salarial y evitar cualquier responsabilidad frente a los reclamos y manifestaciones de los trabajadores públicos, los gobernadores buscan respaldo político y jurídico bajo las alas del gobierno federal. Apenas sea firmada la nueva ley, los gobernadores tendrán un semestre para adoptar medidas como la suspensión de nombramientos y los reajustes sobre los nuevos trabajadores por, al menos, dos años.

La política de tratamiento de la deuda pública del gobierno de Dilma con los Estados no se diferencia mucho de la política del gobierno de Merkel, en Alemania, hacia países como Grecia o España, que poseen una deuda superior a la de su propio Producto Interno Bruto (PIB). La venta de las empresas y propiedades a los bancos alemanes a cambio del fraccionamiento de la deuda, vinculado a la contrapartida por parte de estos países a imponer medidas de austeridad a los trabajadores y la población. El gobierno de Dilma en alianza con los gobernadores de los estados está imponiendo una política de austeridad al conjunto de los trabajadores estatales.

Paraná y Argentina muestran el camino

Es necesario que los trabajadores estatales se organicen para frenar este nuevo ataque. El año pasado los profesores de Paraná dieron un ejemplo al inicio del año; durante el segundo semestre el gobernador de Río Grande do Sul pagó en cuotas los salarios de los trabajadores del estado y este año en Recife los estatales acaban de iniciar una huelga.

Es necesario articular una resistencia conjunta de los trabajadores estatales contra los ajustes del gobierno de Dilma y de los gobernadores. En Argentina, esta semana los trabajadores de los ministerios y áreas públicas hicieron una manifestación de fuerza contra la política de despidos del nuevo gobierno de Macri y paralizaron el país movilizando a más de 20 mil personas, bloqueando las principales avenidas de Buenos Aires y ocupando la Plaza de Mayo. Este es el ejemplo que debemos seguir los trabajadores estatales de Brasil.

LUNES 29 DE FEBRERO DE 2016 – COMCOSUR
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5) Internet, fue bonito mientras duró
Paco Bello (iniciativadebate.org)

Puede que suene catastrofista, pero se queda corto. Lo que se prometía como la democratización de la comunicación y la información está tocando a su fin. Todo es susceptible de ser cooptado y oligopolizado, y la ya precaria pluralidad de la Red no iba a ser menos.

Algunos pronto volveremos a los guetos de los que salimos, y nos rodearemos de nuevo de nuestra microfauna hiperpolitizada y sobreinformada, esa que, por ver el vaso medio lleno, ya no es tan pequeña gracias sin duda a este breve periodo de semi-igualdad comunicativa. Y no es una premonición, de no mediar lo que casi podría considerarse un milagro, se trata de una realidad inexorable.

Decir que internet era y es una amenaza para el poder, es no decir nada nuevo. Y para prever que era una prioridad controlarla no hacía falta ser un visionario. Lo que ya no era tan sencillo era predecir cómo se iba a llegar a controlar a esa ‘digital’ minoría combativa (que aunque no sea demasiado conocida excepto por frikis, la hay). Ahora ya empieza a estar más claro.

Los movimientos empezaron hace muchos años con la vieja pretensión de la creación de lo que se dio en llamar el internet de dos velocidades, aunque la velocidad no tuviera nada que ver en ello. Pero el control de los ISP (los prestadores de servicios) a golpe de legislación chocaba con los intereses comerciales de esos mismos gigantes poco dispuestos a perjudicar a ciegas sus negocios. Pero no hacía falta, porque el capitalismo es una máquina bien engrasada que tras varios siglos de perfeccionamiento funciona de forma casi autónoma, aunque evidentemente haya quien está más que dispuesto a echarle una mano si no lo hace.

Aunque no se trata ahora de dibujar una cronología de la evolución de la red de redes, y mucho menos de ponernos románticos pensando que quizá otros se hubieran defendido mejor de la fagocitación, se puede resumir así: primero aparecieron los navegadores, infinidad de ellos, desde los pioneros Netscape y Explorer hasta los Mozilla, Opera y Safari. Junto a ellos aparecieron los buscadores, desde Altavista o Lycos hasta el españolizado Olé que tan poco éxito cosechó. Hoy, por más que sigan existiendo alternativas, tenemos a Google, y solo a Google, tanto en unos como en otros. Pero los buscadores y los navegadores se quedaron cortos, porque solo servían para encontrar aquello que buscabas y verlo de la mejor forma posible, y así nacieron las redes sociales. La historia es la misma, fueron muchas y hoy quedan dos de las que pudieran servir como herramienta para crear sentido común de época: Facebook y Twitter. Aunque especialmente Facebook, que es la que gracias a los móviles de última generación ve mi madre con ochenta años, y ve su vecino al que una imagen puede llamar la atención y acabar leyendo, por ejemplo, esta noticia. Y esa, que hasta ahora tenía otras inquietudes, y a la que nunca habíamos podido llegar desde abajo, es la parte de la sociedad que hace guardias en el cuartel, que barre las calles o prepara informes comerciales, que ve telenovelas, fútbol y toros, y que decide gobiernos.

El sistema neoliberal, por su propia naturaleza tiende al monopolio en todos los ámbitos, y en la red ya se ha alcanzado. Ahora Google, ya sin competencia, te muestra lo que él quiera de no ser que seas muy específico en el criterio de búsqueda, y pese a todo no es lo que peor funciona. Facebook hasta 2011 mostraba en tu muro aquello que publicaba la gente o las páginas que seguías (que para eso la seguías), desde ese año ha ido modificando su algoritmo (una fórmula en código más o menos compleja) para acabar decidiendo qué es lo que vas a ver. Y Twitter ya ha anunciado que también hará lo mismo.

Como es obvio desde esas empresas dicen que lo hacen para que prime la calidad de los contenidos ofrecidos, a pesar de que fuiste tú el que decidiste qué querías ver. Los damnificados más ingenuos defienden esas decisiones porque comprenden que es lógico que, como van a hacer, se prime al contenido promocionado (de pago por relevancia) porque las empresas están para ganar dinero. Y muy pocos se han preocupado de echar un vistazo a las cuentas de esas empresas, que son ya estratosféricas sin abordar cambios que en realidad no tienen una finalidad económica de corto plazo, sino de pervivencia y control a largo plazo.

Y esto va a más, excepto que se oponga algún inesperado contrapoder social. Aunque tampoco hará demasiada falta que intensifiquen los filtros, porque por ponerlo en contexto, con la modificación que Facebook ha puesto en marcha este mismo mes, los medios que ni podemos ni estamos dispuestos a pagar por llegar a nuestros propios seguidores ya estamos viendo reducido el alcance real a una tercera parte del que teníamos. Y todo por una fórmula tan sencilla como mostrar los contenidos no promocionados (o de medios alternativos) en la parte baja del feed (o timeline) de los muros personales. Y eso hablando del porcentaje de usuarios a los que llegan, que también se ha visto reducido. Así parece que todo siga igual aunque todo ha cambiado.

No hay más cera que la que arde. No voy a perder un minuto mostrando qué botones hay que tocar en Facebook para que sigas viendo las noticias en el orden que antes se mostraban, porque lo que estamos tratando no se soluciona así, y por eso ellos mismos se permiten dejar activas estas opciones. Los que seríais capaces de perder un minuto configurando vuestra red social para que nadie decida por vosotros sois precisamente los que no es necesario que lo hagáis.

Y no creo que esto tenga vuelta atrás, pero si hay alguna posibilidad, parte de que los medios que, de momento, tenemos una difusión mínimamente significativa y alguna capacidad de hacerlo, con la ayuda de ese sector de la sociedad políticamente activo, y como proyecto abierto a cualquiera, pusiéramos en marcha, y en común, sin personalismos, una red social alternativa y libre. O promocionásemos alguna existente que no tenga propietarios (si es que la hay). A nivel técnico no es algo demasiado complejo, y a nivel de aceptación social cosas más difíciles hemos visto. Como siempre, lo raro sería que nos pusiéramos de acuerdo en algo, y por eso no se hará. En cualquier caso, valga este comentario como idea y compromiso. A veces una ilusa amenaza es suficiente para limitar la ambición de una amenaza real.

El futuro no pinta bien. Lo que hoy se empezaba a conseguir se puede perder a la misma velocidad con la que llegó. Ojalá sepamos verlo a tiempo. Ojalá no volvamos a perder la batalla de los medios… otra vez.

LUNES 29 DE FEBRERO DE 2016 – COMCOSUR
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“Las ideas dominantes de la clase dominante son en cada época las ideas dominantes, es decir, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad resulta ser al mismo tiempo la fuerza espiritual dominante, la clase que controla los medios de producción intelectual, de tal manera que en general las ideas de los que no disponen de medios de producción intelectual son sometidos a las ideas de la clase dominante”. — Carlos Marx
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POR LA VOZ DE MUMIA ABU JAMAL ES UNA PRODUCCIÓN DE COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR / Desde el 19 de Junio de 1994 / Coordinación: Carlos Casares – DIRECCIÓN POSTAL: Proyectada 17 metros 5192 E (Parque Rivera) 11400 MONTEVIDEO/URUGUAY / Apoyo técnico: Carlos Dárdano / Comcosur se mantiene con el trabajo voluntario de sus integrantes y no cuenta con ningún tipo de apoyo económico externo, institucional o personal / Las opiniones vertidas en las distintas notas que integran este boletín no reflejan necesariamente la posición que podría tener Comcosur sobre los temas en cuestión / Comcosur integra la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) / blog: nuevo.comcosur.org / contacto: comcosur@comcosur.com.uy / Y ahora puedes seguir a Comcosur también en Facebook
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