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INGENIERÍA CON VISIÓN DE GÉNERO

1) ¿Vagones exclusivos para mujeres en el metro de Buenos Aires? –
2) Panamá: Ingeniería con visión de género –
3) Uruguay: La bella durmiente y el celular –
4) Entrevista a Kajsa Ekis Ekman: “Las mujeres que viven en la prostitución tienen una tasa de mortalidad cuarenta veces más alta” –
5) ¿Hasta dónde podremos llegar para seguir ignorando la homofobia?

COMCOSUR MUJER / Fundado por Yessie Macchi / AÑO 12 /No. 479/ Lunes 20 de Junio de 2016 / Producción: Beatriz Alonso
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1) ¿Vagones exclusivos para mujeres en el metro de Buenos Aires?
(La Tercera)

Siguiendo la iniciativa de otras partes del mundo, la legisladora de la ciudad de Buenos Aires Graciela Ocaña presentó este miércoles un proyecto de ley para que la red de metro porteña, más conocido como el “subte”, cuente con vagones exclusivos para mujeres como una forma de evitar manoseos, acosos o abusos sexuales.

Según la propuesta de Ocaña, los vagones exclusivos para mujeres deberían estar disponibles a las horas punta, es decir de 7 a 10 de la mañana y de 5 a 7 de la tarde. De esa forma, los hombres tendrían prohibido ingresar a esos vagones, a excepción de los menores de hasta 13 años que vayan acompañados por una mujer.

Ocaña respaldó su iniciativa ejemplificando que esta experiencia está en marcha en países como Brasil, México, Japón, Rusia, India, Egipto, Malasia y Tailandia. En México las denuncias por acoso sexual se redujeron en un 26% tras la inauguración de los vagones femeninos.

El año pasado la Fiscalía de la Ciudad recibió 141 denuncias por exhibiciones obscenas, sólo dos de los cuales sucedieron en el subte. En tanto, la Policía de la Ciudad informó que en 2015 hubo 17 denuncias por abuso sexual en diferentes líneas de subte, que llevaron a la detención de 15 personas.

«Como ciudadanos, permanentemente somos testigos de episodios de acoso o abuso de los cuales resultan ser víctimas mujeres, al momento que viajan en el transporte público en la ciudad de Buenos Aires. De la misma forma, como mujeres, sabemos que esta es una problemática que nos afecta a todas por igual, y que en cualquier momento podemos sufrir estas situaciones», explicó Ocaña del partido Confianza Pública.

Pero la propuesta no fue bien en todos los sectores. El ministro argentino de Transporte, Guillermo Dietrich, dijo a Radio Mitre que el sistema que plantea la legisladora porteña «no tiene ninguna lógica» porque podrían darse situaciones de violencia de género «en cualquier otro trasporte». «No funcionaría y no lo veo como una solución de un problema, todo lo contrario, lo veo como rendirse ante este tipo de situaciones», sentenció el ministro.

Al contrario, el alcalde de la ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, dijo que «vale la pena estudiarlo, funciona en varios países del mundo. Le pedí al equipo de Transporte. Seguramente vamos a coordinar con el gobierno nacional para tener una opinión única, no quiero adelantar una posición».

COMCOSUR MUJER Nº 479 – 20.06.16
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2) Panamá: Ingeniería con visión de género
(Revista Perro Verde)

La ciencia, además de generar conocimiento y nuevos descubrimientos, también puede ser divertida. Y tener enfoque de género. Este es al menos el enfoque con el que trabaja el IEEE Women in Engineering (WIE), la asociación profesional internacional más grande dedicada a promover mujeres ingenieras y científicas.

En Panamá, el Grupo de Afinidad de Mujeres en Ingeniería de la Sección Panamá es quien está fomentando esta labor. Este grupo fue fundado el 7 de diciembre de 2005 por varias voluntarias panameñas para impulsar la participación de los y las jóvenes en las diferentes disciplinas técnicas.

Sus objetivos están basados en tres pilares: inspirar, empoderar y llevar el mensaje de la equidad de género en ciencias y tecnología. Ya han organizado varias actividades para cumplir con cada uno de estos pilares, entre los cuales se destaca el programa WIE Panamá. El mismo prevé una comunidad vibrante de mujeres y hombres miembros de IEEE que en conjunto utilizan sus talentos en innovar por el beneficio de la humanidad.

Este año han implementado el piloto del programa STAR en Panamá, que se pretende repetir para lograr un efecto multiplicador para mantener la curiosidad de las niñas y los niños por las ciencias. El programa internacional STAR fue desarrollado debido a la creciente preocupación de que a temprana edad las niñas son desalentadas a interesarse por la matemática, ciencias e ingenierías. STAR brinda una experiencia memorable a través de juegos de ciencia a niñas y niños de las escuelas públicas. Esta iniciativa no solo busca empoderar a muchos jóvenes que ven las ciencias como un enemigo, sino que también pretende llevar un mensaje de equidad de género.

COMCOSUR MUJER Nº 479 – 20.06.16

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3) Uruguay: La bella durmiente y el celular
Soledad Platero (La Diaria)

Desconfío bastante del uso de la ley penal para encauzar las conductas sociales, y tengo mis reparos ante algunas demandas de los colectivos feministas, tales como el delito de femicidio o la lista negra de abusadores. No es que ignore que hay formas de violencia que se ejercen sobre y contra las mujeres en particular: se trata de que no me parece sensato individualizar los delitos en atención a la víctima o al victimario. No soy jurista, pero entiendo que al delito de homicidio le caben tantas especificaciones como sean necesarias sin que haya para eso que crear un delito especial, distinto, según el sexo o el color o la edad de la víctima. Sé, por otra parte, que no está en el espíritu de la demanda hacer valer más las vidas de las mujeres que las de los hombres, y sé también que los cambios en el Código rara vez sirven para impedir la ocurrencia del delito.

En ese sentido, la creación de la figura penal del femicidio se parecería más a una conquista política que a una medida práctica de combate a los asesinatos de mujeres, ni más ni menos que lo que ocurre cuando se plantean aumentos de las penas para los menores infractores (algo que posiblemente no demoraremos en ver) o para los que venden pasta base.

Dicho esto, me gustaría hacer notar algo: en Uruguay (como Eugenio Raúl Zaffaroni observaba para Argentina) “nadie sale a matar mujeres por ser mujeres”, pero ocurre que terminan matándolas porque son mujeres. La diferencia puede pasar inadvertida, pero no es menor: en el primer caso habría un odio específico, un deseo de terminar con una población, con un colectivo (como ha ocurrido a lo largo de la historia con tantos grupos: indígenas, negros, enemigos políticos, etcétera), mientras que en el segundo sencillamente se trata de la incorporación de valores naturalizados que vuelven posible, pensable, aceptable la opción de la violencia. No hay, necesariamente, un odio a la mujer o a las mujeres, pero sí hay conductas que obedecen a la convicción, a la certeza de que tal o cual mujer, tales o cuales mujeres deben someterse a los deseos del varón.

El asunto, entonces, es ver cómo se naturalizan estas cosas. No voy a descubrir nada (hay bibliotecas completas sobre el tema) ni, mucho menos, exponer en estas pocas líneas las múltiples instancias de naturalización cotidiana y permanente de la sumisión de la mujer a los deseos y necesidades de la sociedad patriarcal y capitalista (tampoco voy a detenerme en estos conceptos: sí, los doy por sentados), pero me gustaría poner un ejemplo de cómo opera la gota china de la construcción de sensibilidades, subjetividades y hábitos.

Pensemos un instante en la muchacha que denunció haber sido drogada en el ómnibus hace unos días. Pensemos en lo inverosímil de su relato (que fue difundido por la prensa sin pasarlo antes por el más mínimo cerno de credibilidad): en el recorrido de un 180, por 18 de Julio, una mujer le pidió ayuda con un celular que decía no entender muy bien. Pero claro, ella ya estaba al tanto de que hay malvivientes que drogan a las jóvenes mediante alguna misteriosa droga que ingresa al cuerpo a través de la piel y actúa rápidamente, y sabía que las desdichadas víctimas son luego secuestradas con fines aterradores, como el tráfico de órganos y la trata de blancas. Por eso, se abstuvo de tocar el celular que le acercaban, a pesar de que tenía guantes puestos. Eso no fue suficiente, sin embargo.

Apenas unos minutos después del intercambio (de palabras) con la señora que le había pedido ayuda, comenzó a sentirse mal. Entendió que había sido drogada, así que se dirigió al conductor del ómnibus y le dijo: “Me hicieron la del celular”. Fue entonces que la mujer sospechosa se bajó, y con ella bajó también “un negro”. Según parece, aunque habían subido juntos, la mujer y el negro (que bajaron en la misma parada) se comportaron en el ómnibus como si no se conocieran. Y así nacen las cosas. A nadie se le ocurrió, antes de divulgar el episodio y aterrorizar a la población, considerar que no hay drogas que hubieran podido actuar en esas circunstancias a esa velocidad, que las personas que subieron y bajaron en la misma parada podían, efectivamente, no viajar juntas, que el descenso de los sospechosos en 18 y Convención podría deberse, tal vez, a que el coche estaba finalizando su recorrido y ellos habían llegado a su lugar de destino, que la droga rara vez se regala y los secuestros al azar con fines de trata no se llevan a cabo en ómnibus equipados con cámaras de seguridad que circulan por 18 de Julio. A nadie se le ocurrió preguntar para qué alguien drogaría a una muchacha que, evidentemente, no iba a poder cargar al hombro para llevársela a ninguna parte. Sencillamente, se le siguió el cuento, se entrevistó a su padre, se hizo declarar a dos pasajeros del 180 como si fueran sospechosos de un crimen y se pasó por alto el altísimo nivel de preconceptos que tanto la supuesta víctima como su familia portaban, seguramente, desde mucho antes de que sus destinos se cruzaran con los de la señora y “el negro”.

Así nacen las cosas. Cuando queremos ver, tanta insistencia en la inseguridad, en el peligro de andar por la calle, en las portentosas propiedades de la droga, termina por volver pensable lo impensable. No es distinto lo que pasa con el lugar de las mujeres en la sociedad. Hoy una telenovela con galancito violador, mañana un rico que no pide permiso, pasado un crimen pasional, y cuando queremos ver resulta que es romantiquísimo que tu novio te revise los mensajes o te haga una escena de celos. Y es razonabilísimo que alguien espere de vos, por ser mujer, que traigas hijos al mundo, aunque sea para donárselos a quienes no los tienen. Y un buen día te encontrás pidiendo que el Código Penal enderece esas cabecitas que llevan miles de años formateándose alegremente a golpes de periodismo amarillo, de ficciones baratas y de un mercado despiadado, y no se te ocurrió nunca que el espacio simbólico no se puede pelear con medidas de corrección de lo singular concreto, porque para quien está sumergido en el caldo espeso del prejuicio, no hay código penal que valga.

Cambiar el modo en que se trata a las mujeres supone una batalla mucho más ardua, me temo, que la que podemos dar con el Código, y no pasa tampoco por incitar nuevas literaturas mediante el recurso de otorgar reconocimientos en los concursos.

Hay que volver a entender el sistema como sistema y a las estructuras como estructuras. Y a la política como el espacio de discusión de lo público, y no como el espacio de gestión y reacomodo de lo que hay.

COMCOSUR MUJER Nº 479 – 20.06.16
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4) Kajsa Ekis Ekman: “Las mujeres que viven en la prostitución tienen una tasa de mortalidad cuarenta veces más alta”
(Tribuna Feminista / Club Cortum)

Ekis Ekman es una periodista y activista sueca autora de diferentes trabajos sobre la crisis financiera y los derechos de los mujeres.

Crítica con el capitalismo, trabaja actualmente para el periódico Dagens Nyheter. Recientemente ha publicado el libro Being and being bought, que ya ha sido traducido al francés L’être et la merchandise.
Kajsa espera que su obra aparezca el próximo año en España. Ha vuelto a Barcelona, donde vivió durante dos años, para participar en las jornadas Radicalment feministes, organizadas por Xarxa feminista y celebradas en el campus de la Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra entre el 3 y el 5 de junio.

¿Cómo le explicarías la prostitución a un extraterrestre?

¿A un extraterrestre? Entonces tampoco sabría que es el capitalismo, ni tampoco el patriarcado. Porqué la prostitución se encuentra justo ahí, en la intersección entre dos sistemas de opresión que son el capitalismo y el patriarcado. En el capitalismo el pobre existe para enriquecer y satisfacer al rico. Y según el patriarcado, la mujer existe para satisfacer al hombre. Ahí está la prostitución.
En la prostitución hay dos personas: una que quiere tener sexo y otra que no quiere. La que quiere paga a una persona que no quiere.

En alguno de tus escritos defiendes que la prostitución es incompatible con el Estado democrático

La pregunta sería ¿es que el patriarcado sería compatible con un Estado democrático? ¿es que el capitalismo es compatible con un estado democrático? Son preguntas más bien abstractas.

Pero yo diría que la prostitución supone una violación de los derechos humanos. Porque sabemos por las estadísticas que es la forma de vida más brutal y más mortal que puede tener una mujer.

Las mujeres que viven en la prostitución tienen una tasa de mortalidad cuarenta veces más alta que la de las mujeres que están fuera de la prostitución. Recientemente su publicó en Canadá un estudio que concluía que para una mujer era mucho menos peligroso vivir sin techo o caer en la drogadicción que entrar en la prostitución. Y eso no cambia con la legalización porque vemos que desde 1999, cuando Suecia introdujo la ley contra la compra de sexo, no ha muerto ni una sola mujer en la prostitución a manos de un cliente o de un proxeneta, mientras que en Alemania, en este mismo período, han muerto setenta mujeres por esta causa. No podemos seguir manteniendo este modelo de prostitución y fingir que estamos defendiendo las vidas y la salud de las mujeres.

Y sin embargo hay muchos movimientos progresistas que defienden la legalización de la prostitución…

Es que no entienden nada. Yo pienso que muchos se creen tolerantes, se creen abiertos y utilizan la prostitución como un adorno para demostrar que son muy progresistas. Lo ven como algo moderno.

Pero si realmente sabes lo que es la prostitución, conoces ese mundo, ves las consecuencias que tiene, entonces no puedes dormir bien por las noches estando en favor de la prostitución.

Lo que realmente me ha sorprendido siempre de ese discurso pro trabajo sexual es que nunca hablan del hombre, nunca hablan del cliente. Es como si no existiera. Sólo hablan de la trabajadora sexual, pero ¿qué es lo que hace en su trabajo? Y el papel del cliente se olvida.

Eso es precisamente lo bueno del modelo sueco. Que se focaliza justamente en la demanda, en lo que hace el hombre. Tú no tienes derecho a comprar sexo. Justamente, la lógica de la ley es que la prostitución no es compatible con la igualdad entre hombre y mujer. Hay una visión más amplia. No se trata solo de considerar a la prostituta como una víctima, sino de mostrar que aquello que hace quien compra sexo afecta a todas y a todos los miembros de una sociedad. A su mujer, a su hija, a las relaciones entre hombre y mujer en toda la sociedad.

Sin embargo vemos a menudo campañas en favor de la legalización de la prostitución. Incluso para muchos medios de comunicación, sus anuncios constituyen una de sus formas de financiación.

Si. Por suerte en Suecia ya no tenemos ese problema. No puedes publicar un anuncio, eso sería proxenetismo, y el diario y sus responsable sería juzgado e incluso encarcelado por proxeneta, porque estás viviendo de la venta del cuerpo de una mujer.

Y volviendo al tema de la venta del cuerpo de una mujer tenemos el tema de la maternidad subrogada….

Es un poco lo mismo y lo opuesto a la vez. Es la vieja idea de la puta y la virgen. Ahí tenemos lo que es la prostitución y los vientres de alquiler. Son dos cosas que se han convertido en industrias mundiales.

En mi opinión la prostitución y los vientres de alquiler son lo mismo, solo que en este último caso no sólo se vende una mujer, también se vende un niño. La madre recibe el dinero en el momento en que entrega a su niño. Si eso no es trata de niños, no sé que debe serlo.

Volvemos un poco a la perversión de convertir estos temas en algo progresista. Hemos hablado de la prostitución, pero cuando hablamos de vientres de alquiler hablamos también del derecho de padres homosexuales a poder tener un hijo.

El capitalismo no es tonto. Sobrevive porque se adapta y siempre es capaz de crear nuevas campañas de publicidad. En este caso es lo que ha hecho a partir de los años sesenta y setenta; se ha apoderado del discurso progresista. Y ahora está utilizándolo para defender temas como la prostitución o la esclavitud. Ya no dicen que es algo natural o biológico. Ya no hablan de las prostitutas, como lo hacían en los tiempos de las colonias respecto a las personas nacidas en ellas, como seres inferiores. Han cambiado el lenguaje, lo han adaptado.

Pero la industria de la prostitución no ha cambiado. Quienes compran son los mismos. Todo funciona de la misma manera que hace cien años. Es una esclavitud. Antes se llamaba trata de blancas. Ahora simplemente trata. Pero es lo mismo.

¿Cómo se corta este círculo? ¿Cómo se puede conseguir que la gente deje de recurrir a la prostitución? Y por otro lado ¿Cómo conseguir que las mujeres que ejercen la prostitución puedan abandonarla?

Hay lugares, como Inglaterra, que no tienen la ley sueca, pero si descubren a alguien que compra sexo, le hacen ir a un curso de sensibilización que le ayude a entender lo que hace. Pero esto no funciona. Luego sigue haciendo lo mismo.

En Suecia solo recibe una multa, pero eso ya es algo, porque ese hombre, que es un ciudadano, que tiene una familia y un buen empleo, entiende que lo que tiene es un problema con la policía. Es la manera de hacerle entender que aquello que ha hecho no está bien.

No es la multa en sí, que viene a ser parecida a una sanción de tráfico, es el hecho de recibir una carta en casa y que su mujer, o su hija, pregunten qué es eso. Es hacerle enfrentar a las consecuencias de sus propios actos. Y ahí es donde la cosa realmente cambia.

Tampoco se trata de hacer como en los Estados Unidos y de poner fotografías en los diarios, no se busca un escarnio público, pero sí que los actos realizados tengan alguna consecuencia.

Y sobre cómo ayudar a alguien a poder salir, porque estamos hablando de mafias y, desgraciadamente en este país, también hay una cierta connivencia social…

Hablamos de diferentes grupos y depende mucho de la causa por la cual una persona entra en la prostitución. En Suecia tenemos muchas prostitutas que son inmigrantes, que han sido traídas por las mafias. Aquí estamos hablando de una operación grande. Estamos hablando también de pobreza, de no tener papeles, de no tener educación, de no hablar el idioma… Estamos hablando de recursos económicos.

Cuando hablamos de muchas suecas que ejercen la prostitución, e imagino que debe de ser parecido aquí, no siempre son las causas económicas las más importantes. A menudo nos encontramos con traumas, como haber sido violada durante la infancia, o no tener casa…

Hablamos de otros factores. Yo creo que cada caso es individual, pero deben haber centros de acogida en los que puedas encontrar todo lo que necesites para poder salir, ginecólogo, educación, ayuda para encontrar trabajo, porque ¿qué vas a hacer si has estado treinta años ejerciendo la prostitución y quieres otra cosa? ¿Qué haces cuando te piden tu currículum? Ahí es donde es necesario que esté alguien capaz de ayudarte.

Es necesario un apoyo público y a nivel estatal. En muchos lugares este apoyo lo realizan grupos cristianos. Eso es un poco problemático, aunque hagan un buen trabajo, porque detrás está muchas veces el gancho de tener que creer en Dios. Esta salida debería de ser posible para todos, con independencia de sus creencias.

COMCOSUR MUJER Nº 479 – 20.06.16
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5) ¿Hasta dónde podremos llegar para seguir ignorando la homofobia?
(Adital/ Kaosenlared)

Lo ocurrido en Orlando fue tanto un ataque terrorista como un ataque homófobo a la comunidad LGBT. Además del mayor asesinato masivo en la historia de los Estados Unidos, fue la más grave matanza de personas de la comunidad LGBT en el mundo Occidental desde el Holocausto. Las atrocidades pueden tener más de un trasfondo al mismo tiempo. No estamos obligados a elegir una u otra opción. La vida, con sus horrores y alegrías, es increíblemente compleja, y la riqueza del lenguaje nos permite capturar esas complejidades.

No quiero hablar demasiado sobre mi aparición en el programa de Sky News de la otra noche porque hoy el protagonista no soy yo, pero puede servir como una muestra de lo que está ocurriendo. Me retiré disgustado del debate sobre la masacre por una reacción instintiva ante lo que me parecía una situación indefendible y desagradable: el presentador se negaba una y otra vez a aceptar que el tiroteo era un ataque contra la comunidad LGBT. Según él, era un ataque «contra los seres humanos y la libertad de las personas para intentar pasarlo bien”. Se negaba a aceptar el hecho como un ataque a la comunidad LGBT y se ponía cada vez más nervioso al ver que yo, miembro de la comunidad gay, aseguraba que así había que entenderlo.

Si un terrorista con un largo registro de expresiones de odio y repugnancia hacia la comunidad judía hubiera entrado en una sinagoga y asesinado a 50 judíos, estaríamos hablando, con razón, de un ataque terrorista y antisemita. Y si después de eso, en un programa de televisión, un invitado judío hubiera intentado hablar del tema en esos términos, nos habría dado vergüenza que le contradijeran y mucho más que le gritaran mientras lo hacían. Esto fue lo que pasó en el programa de Sky News cuando un hombre gay hablaba acerca de la masacre de la comunidad LGBT.

No es que la comunidad LGBT quiera apropiarse del dolor y la angustia. Muchas personas de distintas orientaciones sexuales han llorado por esta masacre y todas las comunidades deberían unirse en este momento de tristeza. Es muy probable que hayan muerto personas heterosexuales en esta atrocidad. En 1999, cuando el terrorista neonazi David Copeland detonó una bomba con clavos en el bar gay Admiral Duncan, una de las víctimas fue una mujer heterosexual y embarazada que estaba tomando algo con su esposo y unos amigos gays. La comunidad LGBT es parte de una comunidad más grande y las personas que forman parte de ella se divierten junto a amigos heterosexuales en bares y clubes LGBT.

Pero el ataque del domingo fue deliberadamente en un club LGBT y contra esa comunidad. Según el padre del supuesto terrorista afín al Estado Islámico, su hijo Omar Mateen había expresado el asco que sentía cuando dos hombres se besaban. Sus compañeros de trabajo recuerdan los comentarios homófobos. Omar Mateen podía haber elegido entre una gran cantidad de clubes con gente riéndose y disfrutando pero eligió un club LGBT. Fue a la vez un acto de homofobia y de terrorismo. No alcanza con condenar la violencia: debemos entender qué es y por qué pasó.

No solo la gente de Sky News estuvo mal. En el primer artículo del periódico The New York Times, ni siquiera se señalaba que el objetivo había sido un club gay. El periódico Daily Mail ni se molestó en darle a esta atrocidad (el mayor ataque terrorista en suelo estadounidense desde el 11S) un lugar en la primera plana. En su lugar, prefirió promover la xenofobia con un artículo sobre los inmigrantes de Turquía que podrían entrar en el Reino Unido, y hacer publicidad de unos «aretes gratis de perla y zafiro blanco”. Lisa y llanamente, un intento de hacer desaparecer a la comunidad LGBT, después de la terrible tragedia sufrida por la comunidad.

Las personas de la comunidad LGBT son diversas y tienen experiencias distintas: las experiencias de vida de una joven negra y gay de clase trabajadora son muy distintas a las de un joven blanco y gay que trabaje como ejecutivo y sea multimillonario. Pero todos somos parte de una sociedad que aún nos trata como si fuéramos inferiores. Una y otra vez hemos sido víctimas del maltrato homófobo, hemos sufrido el estrés de declararnos gay, y el miedo a ir de la mano con nuestra pareja en público. Me resulta intolerable pensar en lo que habrán sentido en sus últimos minutos estas personas de la comunidad LGBT, que probablemente hayan sufrido y sido víctimas de prejuicios a lo largo de toda su vida y sólo por ser quienes son, mientras un terrorista homófobo las perseguía.

Parece que le llegó al momento a esos que solo se preocupan por los derechos de la comunidad LGBT si están involucrados los musulmanes. Como hombre gay, me enorgullece vivir en una ciudad representada por un alcalde musulmán que ha recibido amenazas de muerte por votar para que las personas de la comunidad LGBT tengan los mismos derechos que el resto del mundo. No podemos permitir que los racistas hagan uso de esta atrocidad.

El lunes por la noche, personas de la comunidad LGBT y personas de orientación heterosexual se juntaron en la calle Old Compton, en el centro de la comunidad LGBT de Londres, para conmemorar la tragedia de Orlando. Que sea una muestra de solidaridad y de resistencia contra aquellos que odian.

COMCOSUR MUJER Nº 479 – 20.06.16
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“El perdón no se puede lanzar al aire, a ver si cae en la cabeza de
quien corresponde” – Luis Pérez Aguirre

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