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LA DESPEDIDA DEL SUBCOMANDANTE MARCOS

POR LA VOZ DE MUMIA ABU JAMAL

REVISTA DE INFORMACIÓN Y ANÁLISIS

AÑO 14 – Nº 672/ Lunes 26 de Mayo de 2014

Producción: Andrés Capelán – Coordinación: Carlos Casares

COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR

http://nuevo.comcosur.org/

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HOY:

1) India entra en época de cambios con gobierno nacionalista

2) China y Rusia, ¿una alianza?

3) El nacimiento de un siglo eurasiático

4) El Subcomandante Marcos anuncia su desaparición

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“Vivimos en la mentira del silencio. Las peores mentiras son las que

niegan la existencia de lo que no se quiere que se conozca. Eso lo

hacen quienes tienen el monopolio de la palabra. Y el combatir ese

monopolio es central.” Emir Sader

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1) India entra en época de cambios con gobierno nacionalista

Rajam Menon (IPS)

Las elecciones parlamentarias de India entregaron el poder al partido
nacionalista hindú Bharatiya Janata (Partido del Pueblo Hindú, o
BJP) e infringieron una gran derrota del Partido del Congreso. Ahora
todas las miradas se posan sobre Narendra Modi, el primer ministro
desde el lunes 26.

El líder del BJP, que gobernará este país asiático con más de
1.200 millones de habitantes, es de origen humilde y fue vendedor de
té. Eso lo ubica en un mundo diferente al de la dinastía Nehru, que
gobernó al país a través del Partido del Congreso durante la casi
totalidad de los 66 años de vida independiente de India.

Rahul Gandhi, bisnieto de Jawaharlal Nehru, resultó ser un candidato
aburrido y escasa competencia para el carismático y elocuente Modi,
que triunfó en las elecciones cuyos resultados se dieron a conocer el
día 16, tras un proceso de votación que comenzó el 7 de abril y
terminó el 12 de este mes.

Parecería que existen dos Narendra Modi. El primero es el eterno
acólito del RSS (Rashtriya Swayam Sevak Sangh, o Sociedad Nacional de
Voluntarios). Se trata de un movimiento ultranacionalista hindú
conocido por sus ejercicios marciales, sus uniformes y la creencia en
la calidad especial, de hecho, en la superioridad de la civilización
hindú.

El movimiento está comprometido con el principio hindutva (hinduidad
o calidad de hindú), para el cual los términos “indio” e
“hindú” son intercambiables. Modi se ha nutrido del RSS todos
estos años, lo que explica la ansiedad de los indios laicos y de
quienes no son hindúes, especialmente de los 170 millones de
musulmanes que viven en el territorio indio.

También existe el Modi administrador competente –del occidental
estado de Gujarat, al que gobernó como ministro en jefe entre 2001 y
2014- y gestor favorable a las empresas privadas que produce
resultados positivos, domina la jerga de los negocios, valora la
inversión extranjera y hace a un lado la burocracia.

En definitiva, Modi es considerado el autor intelectual del ‘milagro
de Gujarat’, uno de los estados más industrializados de India y
cuyos indicadores económicos mejoraron considerablemente durante su
gobierno.

Modi puso énfasis en estos atributos durante la campaña electoral
como táctica para conquistar a quienes los politólogos llaman el
‘votante medio’. En el camino, esquivó con astucia los fantasmas
de los disturbios desatados en 2002 que provocaron la muerte a 1.000
habitantes de Gujarat, en su mayoría musulmanes, y dejaron sin hogar
a unas 100.000 personas.

“Permítanme tomar el timón y haré por el país lo que hice por
Gujarat”, fue, básicamente, su mensaje electoral. Y los votantes,
desencantados con el Partido del Congreso, le dieron el mando.

Ahora la pregunta es si veremos al Modi ideólogo o al pragmático.
Creo que prevalecerá este último, aunque es inevitable que el
primero haga notar su presencia, porque Modi actuará periódicamente
para las bases del BJP y porque su discurso no busca solo el efecto,
sino que refleja sus creencias profundamente arraigadas.

Desde la victoria arrolladora del BJP hubo mucha especulación en
Estados Unidos acerca de qué tipo de política exterior aplicará
Modi. No hay que esperar ninguna corrección drástica de rumbo.

Modi mantendrá los fuertes vínculos de India con Rusia. Existe una
larga historia de cooperación entre Nueva Delhi y Moscú, que se
remonta a los primeros años de la Guerra Fría.

Mientras el comercio y la inversión con Rusia son mucho menos
importantes ahora para India, Moscú sigue siendo el proveedor
principal de armas de Nueva Delhi. El primer ministro electo no tiene
ningún motivo para hacer olas en ese sentido.

Con respecto a China, tanto el Partido del Congreso como el BJP creen
desde hace mucho tiempo que el país más poblado del mundo es el
principal adversario geoestratégico de India. Ese panorama no va a
cambiar. Sin embargo, las cosas se complicaron en las últimas dos
décadas.

China es ahora el principal socio comercial de India, por lo que la
relación ya no se agota en la seguridad y los conflictos. La
alineación con Rusia que se mantuvo durante la Guerra Fría como
forma de mantener a China a raya ya no será una estrategia tan
eficaz. Beijing superó a Moscú en casi todas las medidas del poder.

Más importante es que el viejo cisma chino-soviético es cosa del
pasado. Moscú y Beijing están unidos, desde principios de la década
de 1990, por lo que cada uno llama una “asociación estratégica”.

De esta forma, pusieron su disputa territorial en suspenso, Moscú es
el principal proveedor de armas de Beijing, y la energía de Rusia
fluye a China, como quedó demostrado por el gigantesco acuerdo de
suministro de gas durante 30 años y 400 mil millones de dólares que
concretaron el miércoles 23 el presidente ruso Vladimir Putin y su
par chino Xi Jinping.

Si se le suma a esto la relativa debilidad económica y militar de
India ante China, entonces se concluye que Modi no buscará peleas con
Beijing, a pesar de que es un nacionalista que en el pasado criticó a
los gobernantes indios por no hacerle frente al país oriental.

Modi sabe que India puede cerrar la brecha de poder con China solo si
logra y mantiene altas tasas de crecimiento económico. Después de
todo, eso hizo de Beijing una potencia mundial.

Eso significa arreglar lo que aqueja a la economía india, como la
corrupción, la burocracia y la pésima infraestructura, por ejemplo.
Esto llevará tiempo, pero es de esperar que Modi sacuda las
estanterías en ese frente.

Pero hay otro motivo que hará de la economía su prioridad. Él sabe
que es el principal interés de los indios y en gran medida la razón
por la cual fue elegido. Los gestores económicos de India les
fallaron a los pobres. Como populista que es y hombre que surgió de
circunstancias humildes, Modi quiere sacar de la pobreza a los más
desfavorecidos.

Pakistán será la otra preocupación de la política exterior de
Modi, pero es probable que se equivoquen quienes piensan que adoptará
una línea mucho más dura hacia Islamabad.

Ya sorprendió a todos cuando invitó al primer ministro paquistaní,
Nawaz Sharif, a su toma de posesión y, sin duda, entiende que los
enfrentamientos intermitentes con el vecino país desviarán su
atención de la economía.

La guerra con Pakistán también es más arriesgada dado el peligro de
que pueda escalar hacia el conflicto nuclear. El elemento imprevisible
puede ser un atentado terrorista en India originado en Pakistán. Modi
se encontrará bajo una tremenda presión para que actúe con
decisión, sobre todo porque su mensaje de “no se metan con India”
es clave en su atractivo.

Con Modi, India seguirá fortaleciendo sus lazos con Israel. El BJP,
en general, y Modi, en particular, admiran al país de Medio Oriente y
creen que la tradicional política propalestina de Nueva Delhi le
granjeó escasa buena voluntad en el mundo árabe que, a la hora de la
verdad, respalda a Pakistán.

Modi visitó Israel en dos ocasiones, donde expresó su admiración
por sus logros económicos y tecnológicos. Ambos tendrán más
cooperación en cuestiones económicas y en el intercambio de
información inteligencia sobre terrorismo.

Israel no puede suplantar a Rusia como fuente de armas, pero es
probable que Nueva Delhi, de por sí un gran importador de armas
israelíes, adquiera más en el futuro a Israel, especialmente aviones
no tripulados.

Hablar de una alianza entre India y Estados Unidos como forma de
equilibrar a China es una hipérbole. Nueva Delhi y Washington
renovaron gradualmente su cooperación en defensa en los últimos
años. Eso continuará, pero ninguno de los dos gobiernos querrá
comprometerse a una alianza.

Modi tiene interés en reforzar sus lazos de seguridad con Japón. El
Partido del Congreso estableció las bases para esto, y el BJP lo
aprovechará. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, fue el invitado
de honor de India en su celebración del Día de la República en
enero, que conmemora la entrada en vigor de la primera Constitución
india en 1950.

Modi también invitó a Abe a su toma de posesión. India es la única
potencia asiática a la que no le inquieta el compromiso de Abe de
cambiar la política de defensa minimalista de Japón. Nueva Delhi
quiere un socio fuerte en el flanco oriental de China y ve a Japón,
con su poderío económico y tecnológico, adecuado para ese papel.

Tanto Tokio como Nueva Delhi ven a China como su mayor problema de
seguridad. Del mismo modo, India fortalecerá sus lazos con Vietnam,
otro país asiático profundamente preocupado por los reclamos e
intenciones territoriales de Beijing, como demostraron a mediados de
mayo los enfrentamientos entre ellos en el mar del sur de China.

En definitiva, es probable que quienes esperen grandes cambios de Modi
en el frente de la política exterior se vean decepcionados. Aunque el
gobernante cree que India está destinada a ser una potencia mundial,
también entiende que esa meta no se alcanzará a menos que India
resuelva sus problemas económicos. Si Modi hace grandes cambios, van
a estar en el frente interno.

Rajan Menon es profesor de ciencias políticas en la Escuela de
Powell, del City College y City University de Nueva York e
investigador del Centro de Sur de Asia del Consejo Atlántico. Entre
sus publicaciones se encuentran Soviet Power and the Third World (El
poder soviético y el Tercer Mundo, 1986) y The End of Alliances (El
fin de las alianzas, 2007).

LUNES 26 DE MAYO DE 2014 – COMCOSUR

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2) China y Rusia, ¿una alianza?

Xulio Ríos (Rebelión)

¿Ha nacido en Shanghai una alianza entre China y Rusia? Sin duda,
asistimos a un incremento sustancial de la cooperación estratégica.
En el marco de la concepción de la política exterior china, las
asociaciones de alto nivel con base en los intereses de su propio
desarrollo y de la situación internacional, descartan precisamente el
establecimiento de alianzas de tipo tradicional, sustentadas
medularmente en la cooperación militar y en el aseguramiento de
apoyos frente a terceros. Incluso en el ámbito político habrá que
ser cautos ya que es difícil tanto que China apoye todos y cada uno
de los pasos de Rusia, por ejemplo, en la crisis ucrania, como que
Rusia secunde las acciones de China, pongamos por caso, en su
contencioso con Japón.

Salvadas las cautelas, es incontestable que la cooperación entre
ambos países ha atravesado una nueva frontera en este segundo
encuentro que Xi Jinping y Vladimir Putin han mantenido en lo que va
de año, otorgándose mutuamente preferencias en sus respectivas
políticas exteriores.

Tras la firma del esperado acuerdo sobre el suministro de gas ruso a
China, otros compromisos económicos de gran envergadura atañen a
sectores como la industria aeronáutica civil (en ciernes de
establecer competencia con Boeing y Airbus), la construcción,
automoción, aeroespacial, transportes, infraestructuras (con un
simbólico puente sobre el río Amur, el primero entre ambos países),
la creación de Zonas Económicas Especiales en Siberia y Lejano
Oriente, o al aumento de los pagos recíprocos en divisas nacionales
orillando el dólar un poco más. Todo ello debe cristalizar en un
aumento del volumen comercial y de las inversiones, actualmente muy
por debajo de su potencial. Los 90.000 millones de dólares en 2013,
podrían llegar a los 200.000 millones en 2020.

Si ambos países logran diversificar su comercio y trascender la
dinámica de la energía complementándola con bienes industriales y
de alta tecnología, sellando alianzas en ambos planos, Rusia no solo
logrará reducir su dependencia del mercado europeo, cuestión que
ahora le puede preocupar de forma coyuntural ante la crisis ucrania,
sino introducir cambios sustanciales en sus relaciones económicas con
China.

Ambas partes deben limar asperezas en cuanto a proyectos que pudieran
superponerse en alguna dimensión. Es el caso de la revitalización de
la Ruta de la Seda que propone Beijing y la Unión Euroasiática que
abandera Moscú. O en los proyectos a desarrollar en las zonas
siberianas donde la asimetría demográfica pudiera sugerir garantías
específicas. También en las relaciones respectivas y complejas que
ambos mantienen con países relevantes, ya sea Vietnam o Japón, con
diferendos que pueden afectar a intereses centrales de cada parte.

A mayores de la cooperación energética estratégica y económica en
general, el factor geopolítico es clave en esta nueva página del
acercamiento bilateral. El entendimiento ruso-chino a la hora de
evaluar las tendencias globales y el papel de Occidente como
instigador de su contención puede tener consecuencias en el marco de
la Organización de Cooperación de Shanghai o en el grupo BRICS, pero
también en el G20 y otros foros multilaterales en los que el
posicionamiento común contra el unilateralismo y el hegemonismo
pudiera visibilizarse en acciones concretas tendentes a debilitar las
capacidades de sus rivales estratégicos.

En el comunicado bilateral, ambas partes han señalado su voluntad de
resistir la “injerencia externa” y las “sanciones
unilaterales”, denunciando el daño que a su soberanía provocan las
nuevas tecnologías de la información reclamando la
internacionalización de su gestión (Internet). A la vez, destacan su
derecho a preservar sus sistemas políticos y de valores y sus vías
de desarrollo.

En este aspecto, la cooperación militar también avanza a buen ritmo,
aunque ambas partes se cuidan de no dar una impresión equivocada. La
secuencia de ejercicios navales como el que se lleva a cabo estos
días en aguas del Mar de China oriental, se acompaña de medidas
simbólicas como la primera inspección conjunta de las fronteras
comunes. Para 2015 se anuncian nuevas maniobras militares a gran
escala con el propósito declarado de reivindicar el legado de la II
Guerra Mundial que ambas partes consideran en peligro por las lecturas
aviesas que tanto minusvaloran el papel de la antigua URSS en la
derrota nazi como moderan la responsabilidad de Japón en las
agresiones perpetradas en Asia.

Si esta sintonía que hemos visto en Shanghai, expresión de una mayor
cercanía cooperativa y constructiva, se complementa con iniciativas
no solo destinadas a frenar los planes de aquellos competidores
estratégicos que parecen apostar por la contención de ambos, sino a
transformar la arquitectura global, otro liderazgo pudiera estar
emergiendo. Y esto no solo afectará a Asia, donde Rusia recuperaría
espacio, influencia y protagonismo, sino a todo el mundo.

EEUU plantea en Asia un “reequilibrio estratégico” para contener
a Beijing y maniobra en la periferia rusa para impedir la
consolidación de un mundo tripolar; sumando fuerzas, China y Rusia
pudieran haber sentado las bases para un reequilibrio estratégico
global…

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

LUNES 26 DE MAYO DE 2014 – COMCOSUR

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3) El nacimiento de un siglo eurasiático

Las alianzas comerciales son solo parte del futuro pacto

Pepe Escobar (TomDispatch)

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

HONG KONG.- Un fantasma persigue a Washington, la inquietante visión
de una alianza china-rusa combinada con una expansiva simbiosis de
comercio e intercambio de bienes a través de gran parte de la masa
continental eurasiática a costa de EE.UU.

Y no es ninguna sorpresa que Washington esté ansioso. Esa alianza ya
es un hecho en una variedad de maneras: mediante el grupo BRICS de
potencias emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica); en la
Organización de Cooperación de Shanghái, el contrapeso asiático a
la OTAN; dentro del G20 y a través del Movimiento de No Alineados
(NAM) de 120 naciones. El comercio y el intercambio de bienes son solo
parte del futuro pacto. Las sinergias en el desarrollo de nuevas
tecnologías militares también son de interés. Es seguro que Pekín
quiere tener una versión del ultrasofisticado sistema de defensa
aérea antimisiles ruso al estilo de La guerra de las galaxias
después de que se introduzca en 2018. Mientras tanto, Rusia está a
punto de vender docenas de cazas jet Sukhoi Su-35 de última
generación a los chinos cuando Pekín y Moscú procedan a sellar una
cooperación en el terreno de aviación e industria.

Esta semana debería deparar los primeros verdaderos fuegos
artificiales en la celebración de un nuevo siglo eurasiático en
gestación cuando el presidente ruso Vladimir Putin visite al
presidente chino Xi Jinping en Pekín. Recordareis el
“Ductistán”: todos esos oleoductos y gasoductos claves que cruzan
de un lado a otro Eurasia para formar el verdadero sistema
circulatorio de la vida de la región. Ahora parece que también se
firmará lo último en acuerdos de Ductistán por valor de 1 billón
[millón de millones] de dólares que se ha preparado durante 10
años. En ese acuerdo el gigante energético ruso controlado por el
Estado, Gazprom, aceptará suministrar a la gigantesca Corporación
Nacional de Petróleo de China (CNPC), controlada por el Estado, 3.750
millones de pies cúbicos de gas natural licuado diarios al menos por
30 años, a partir de 2018. Es el equivalente de un cuarto de las
masivas exportaciones de gas de Rusia a toda Europa. La actual demanda
diaria de gas de China es de cerca de 16.000 millones de pies cúbicos
diarios y las importaciones cubren el 31,6% del consumo total.

Es posible que Gazprom todavía reciba la parte principal de sus
beneficios de Europa, pero Asia podría ser su Everest. La compañía
utilizará este meganegocio para aumentar las inversiones en Siberia
oriental y toda la región será también reconfigurada como centro
privilegiado de gas para Japón y Corea del Sur. Si queréis saber por
qué ningún país clave de Asia ha estado dispuesto a “aislar” a
Rusia en medio de la crisis ucraniana –y desafía al gobierno de
Obama– no hay que buscar más allá del Ductistán.

Sale el petrodólar, llega el «gas-o-yuan»

Y luego, hablando de ansiedad en Washington, hay que considerar la
suerte del petrodólar, o más bien la posibilidad “termonuclear”
de que Moscú y Pekín se pongan de acuerdo en el pago del acuerdo
Gazprom-CNPC no en petrodólares sino en yuanes chinos. Apenas se
puede imaginar un desplazamiento más tectónico, en el cual el
Ductistán se cruza con una creciente cooperación
política-económica-energética china-rusa. Junto a ella aparece la
futura posibilidad de un impulso, dirigido de nuevo por China y Rusia,
hacia una nueva moneda de reserva internacional –en realidad un
canasto de monedas– que reemplace el dólar (por lo menos en los
sueños optimistas de miembros de los BRICS).

Directamente después de la decisiva cumbre china-rusa vendrá una
cumbre de los BRICS en Brasil en julio. Es cuando un banco de
desarrollo de los BRICS de 100.000 millones de dólares, anunciado en
2012, nazca oficialmente como potencial alternativa al Fondo Monetario
Internacional (FMI) y al Banco Mundial como fuente de financiamiento
de proyectos para el mundo en desarrollo.

El “gas-o-yuan” refleja más cooperación de los BRICS a fin de
soslayar el dólar, como en el caso de gas natural comprado y pagado
en la divisa china. Gazprom incluso considera mercadear bonos en yuan
como parte de la planificación financiera de su expansión. Bonos
respaldados en yuanes ya se comercializan en Hong Kong, Singapur,
Londres y más recientemente en Frankfurt.

Nada podría ser más sensato que el nuevo pacto de Ductistán se
pague en yuanes. Pekín pagaría a Gazprom en esa moneda (convertible
en rublos); Gazprom acumularía los yuanes y Rusia entonces compraría
la miríada de bienes y servicios hechos en China en yuanes
convertibles en rublos.

Es de conocimiento común que los bancos de Hong Kong, de Standard
Chartered a HSBC –así como otros estrechamente vinculados a China
por tratos comerciales– han estado diversificando en yuanes, lo que
implica que se convertiría en una de las monedas de reserva de facto
incluso antes de que sea totalmente convertible (Pekín trabaja
extraoficialmente en un yuan totalmente convertible en 2018).

El trato ruso-chino del gas está inextricablemente vinculado a la
relación energética entre la Unión Europea (UE) y Rusia. Después
de todo, la parte principal del PIB ruso proviene de ventas de
petróleo y gas, así como su influencia en la crisis de Ucrania. Por
su parte, Alemania depende de Rusia en un importante 30% de sus
suministros de gas natural. Sin embargo, los imperativos geopolíticos
de Washington –nutridos con la histeria polaca– han llevado a
empujar Bruselas a encontrar maneras de “castigar” a Moscú en la
futura esfera energética (pero sin poner en peligro las actuales
relaciones en el terreno de la energía).

Hay consistentes rumores en Bruselas estos días sobre la posible
cancelación del proyectado gasoducto South Stream, de 16.000 millones
de euros, cuya construcción debería comenzar en junio. Una vez
terminado bombearía todavía más gas natural ruso a Europa, en este
caso bajo el mar Negro (evitando Ucrania) a Bulgaria, Hungría,
Eslovenia, Serbia, Croacia, Grecia, Italia y Austria.

Bulgaria, Hungría y la República Checa ya han dejado claro que
están firmemente opuestos a cualquier cancelación. Y probablemente
no tenga lugar una cancelación. Después de todo, la única
alternativa obvia es gas del mar Caspio de Azerbaiyán, y no es
probable que esto pase a menos que la UE pueda repentinamente reunir
la voluntad y los fondos para un programa urgente a fin de construir
el legendario oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan (BTC), concebido durante
los años de Clinton expresamente para soslayar Rusia e Irán.

En todo caso, Azerbaiyán no tiene capacidad para proveer los niveles
de gas natural necesarios y otros actores como Kazajistán, plagados
de problemas de infraestructura, o el poco fiable Turkmenistán, que
prefiere vender su gas a China, ya están fuera del cuadro. Y no hay
que olvidar que South Stream, combinado con proyectos energéticos
subsidiarios, creará numerosos puestos de trabajo e inversiones en
muchas de las naciones de la UE más devastadas económicamente.

A pesar de todo, semejantes amenazas de la UE, por poco realistas que
sean, solo sirven para acelerar la creciente simbiosis de Rusia con
los mercados asiáticos. Para Pekín especialmente, es una situación
en la que ambas partes solo pueden ganar. Después de todo, no hay
comparación entre energía suministrada a través de mares vigilados
y controlados por la armada de EE.UU. y permanentes y estables rutas
terrestres desde Siberia.

Escoge tu propia Ruta de la Seda

Por cierto, el dólar estadounidense sigue siendo la máxima moneda de
reserva global, involucrando un 33% de los valores en divisas
extranjeras globales a finales de 2013, según el FMI. Era, sin
embargo, un 55% en el año 2000. Nadie conoce el porcentaje en yuanes
(y Pekín no habla), pero el FMI señala que las reservas en “otras
monedas” en los mercados emergentes han aumentado un 400% desde
2003.

Se puede decir que la Fed está «monetizando» un 70% de la deuda del
Gobierno de EE.UU. en un intento de impedir que las tasas de interés
suban al cielo. El consejero del Pentágono Jim Rickards, así como
todo banquero basado en Hong Kong, tiende a creer que la Fed está en
quiebra (aunque no lo dirán oficialmente). Nadie puede llegar a
imaginar la dimensión del posible futuro diluvio que el dólar de
EE.UU. podría sufrir en medio de un monte Ararat de 1,4 trillones de
derivados financieros. No hay que pensar, sin embargo, que se
trataría del final del capitalismo occidental, es solo la decadencia
de la fe económica reinante, el neoliberalismo, que todavía es la
ideología oficial de EE.UU., de la abrumadora mayoría de la Unión
Europea y de partes de Asia y de Suramérica.

En cuanto a lo que se podría llamar el “neoliberalismo
autoritario” del Imperio del Medio, ¿qué es lo que puede no gustar
por el momento? China ha demostrado que es una alternativa orientada a
los resultados del modelo capitalista “democrático” occidental
para naciones que quieren tener éxito. Es construir no una, sino una
miríada de nuevas Rutas de la Seda, masivas conexiones de
ferrocarriles de alta velocidad, conductos, puertos, y redes de fibras
ópticas por inmensas partes de Eurasia. Estas incluyen una carretera
del Sudeste Asiático, una carretera de Asia Central, una “carretera
marítima” del océano Índico e incluso un ferrocarril a través de
Irán y Turquía que llega hasta Alemania.

En abril, cuando el presidente Xi Jinping visitó la ciudad de
Duisburg sobre el río Rin, con el mayor puerto tierra adentro del
mundo y directamente en el corazón de la industria del acero del Ruhr
en Alemania, hizo una audaz propuesta: debería construirse una nueva
“Ruta de la Seda económica” entre China y Europa, sobre la base
del ferrocarril Chongqing-Xinjiang-Europa que ya va de China a
Kazajistán, luego a través de Rusia, Bielorrusia, Polonia, y
finalmente Alemania. Son 15 días en tren, 20 días menos que barcos
de carga navegando desde el litoral oriental de China. Eso
representaría el decisivo terremoto geopolítico en términos de
integrar el crecimiento económico a través de Eurasia.

Hay que recordar que, si no hay cambios radicales, China está a punto
de convertirse, y mantenerse, en la potencia económica global número
uno, una posición que mantuvo durante 18 de los últimos 20 siglos.
Pero no lo contéis a los hagiógrafos de Londres, todavía creen que
la hegemonía de EE.UU. durará, bueno, eternamente.

Camino a la Guerra Fría 2.0

A pesar de serios problemas financieros recientes, los BRICS han
estado trabajando conscientemente para convertirse en una antítesis
del original G8 y –después de expulsar a Rusia en marzo– de nuevo
un Grupo de 7 o G7. Están ansiosos de crear una nueva arquitectura
global para reemplazar la que fue impuesta después de la Segunda
Guerra Mundial y se consideran un potencial desafío al mundo
excepcionalista y unipolar que Washington imagina para nuestro futuro
(con su país como robocop global y la OTAN como su fuerza de
robo-policía). El historiador y animador imperialista Ian Morris en
su libro War! What is it Good For?, definió a EE.UU. como el decisivo
“globocop” y “la última esperanza de la Tierra”. Si ese
globocop “se cansa de su rol”, escribe, “no existe un plan B”.

Bueno, existe un plan BRICS, o por lo menos es lo que quieren creer
los BRICS. Y cuando los BRICS actúan en este espíritu en la escena
global, conjuran rápidamente una curiosa mezcla de temor, histeria y
pugnacidad en el establishment de Washington. Tomemos a Christopher
Hill como ejemplo. El exsecretario de Estado adjunto para el este de
Asia y embajador de EE.UU. en Irak es ahora asesor del Albright
Stonebridge Group, una firma consultora muy bien conectada con la Casa
Blanca y el Departamento de Estado. Cuando Rusia estaba
“derrotada”, Hill solía soñar con un “nuevo orden mundial”
hegemónico estadounidense. Ahora, cuando los mal agradecidos rusos
han despreciado lo que “Occidente ha estado ofreciendo” –es
decir “un estatus especial con la OTAN, una relación privilegiada
con la Unión Europea y cooperación internacional en esfuerzos
diplomáticos– están, a su juicio, tratando activamente de
resucitar el imperio soviético. Traducción: si no sois nuestros
vasallos, estáis contra nosotros. Bienvenidos a la Guerra Fría 2.0.

El Pentágono tiene su propia versión de esto dirigida no tanto
contra Rusia como contra China que, afirma su think-tank sobre futuras
guerras, ya está en guerra con Washington de numerosas formas. Por lo
tanto si no es el Apocalipsis ahora, será el Armagedón mañana. Y
sobra decir que cualquier cosa que vaya mal, mientras el gobierno de
Obama “gira” descaradamente hacia Asia y los medios
estadounidenses se llenan la boca sobre un renacimiento de la
“política de contención” de la era de la Guerra Fría en el
Pacífico, todo es culpa de China.

Empotrados en el demencial arranque hacia la Guerra Fría 2.0 están
algunos risibles hechos en el terreno: el gobierno de EE.UU., con 17,5
billones de dólares de deuda nacional, y suma y sigue, considera un
enfrentamiento financiero con Rusia, el mayor productor global de
energía e importante potencia nuclear, tal como también promueve un
cerco militar económicamente insostenible alrededor de su mayor
acreedor: China.

Rusia tiene actualmente un considerable superávit comercial. Los
gigantescos bancos chinos no tendrán problema alguno para ayudar a
los bancos rusos si los fondos occidentales se agotan. En términos de
cooperación inter-BRICS, pocos proyectos superan un oleoducto de
30.000 millones de dólares que se está planificando y que se
extenderá de Rusia a India a través del noroeste de China. Las
compañías chinas ya discuten ávidamente la posibilidad de
participar en la creación de un corredor de transporte de Rusia hacia
Crimea, así como un aeropuerto, astillero, y terminal de gas natural
líquido en el lugar. Y se prepara otro gambito “termonuclear”: el
nacimiento de un equivalente del gas natural a la Organización de
Países Exportadores de Petróleo que incluiría a Rusia, Irán, y
según se informa al descontento aliado de EE.UU. Catar.

El (no definido) plan a largo plazo de los BRICS involucra la
creación de un sistema económico alternativo que incluye un canasto
de monedas respaldadas en oro que dejaría de lado el actual sistema
financiero global centrado en EE.UU. (No sorprende que Rusia y China
estén acumulando todo el oro posible.) El euro –una moneda sana
respaldada por grandes mercados líquidos de bonos e inmensas reservas
de oro– también sería bienvenido.

No es ningún secreto en Hong Kong que el Bank of China ha estado
utilizando una red SWIFT paralela para realizar todo tipo de comercio
con Teherán, que sufre un duro régimen de sanciones estadounidenses.
Como Washington esgrime Visa y Mastercard como armas en una creciente
campaña al estilo de la Guerra Fría contra ella, Rusia se propone
implementar un sistema alternativo de tarjetas de pago y crédito que
no esté controlado por la industria financiera occidental. Un camino
incluso más fácil sería adoptar un sistema de Unión de Pagos chino
cuyas operaciones ya han superado a American Express en volumen
global.

Solo giro sobre mí mismo

Es probable que ninguna cantidad de “giros” del gobierno de Obama
hacia Asia para contener China (y amenazarla con el control de las
vías energéticas marinas de ese país por la Armada de EE.UU.) logre
que Pekín se aleje de su estrategia autodenominada de “desarrollo
pacífico”, inspirada en Deng Xiaoping, con el propósito de
convertirse en una potencia comercial global. El despliegue avanzado
de tropas de EE.UU. o de la OTAN en Europa Oriental y otros actos al
estilo de la Guerra Fría tampoco disuadirán a Moscú de un cuidadoso
juego de malabarismo: asegurar que la esfera de influencia rusa en
Ucrania se mantenga fuerte sin comprometer el comercio y el
intercambio de bienes, así como los vínculos políticos con la
Unión Europea, sobre todo, con el socio estratégico Alemania. Es el
Santo Grial de Moscú: una zona de libre comercio de Lisboa a
Vladivostok que (no por casualidad) se refleja en el sueño chino de
una nueva Ruta de la Seda a Alemania.

Por su parte Berlín, cada vez más alerta respecto a Washington,
detesta la noción de que Europa se vea atrapada en las garras de una
Guerra Fría 2.0. Los dirigentes alemanes tienen problemas más
importantes, incluyendo el intento de estabilizar una bamboleante UE
mientras evita un colapso económico en la Europa meridional y central
y el avance de los partidos de derecha cada vez más extremistas.

Al otro lado del Atlántico, el presidente Obama y sus altos
funcionarios dan toda la impresión de hallarse atrapados en sus
propios giros, hacia Irán, hacia China, hacia las zonas fronterizas
orientales de Rusia, y (pasando desapercibidos) hacia África. La
ironía de todas esas maniobras –militares para comenzar– es que
en realidad ayudan a que Moscú, Teherán y Pekín refuercen su propia
profundidad estratégica en Eurasia y otros sitios, como se refleja en
Siria o, crucialmente, cada vez en más pactos energéticos. También
ayudan a reforzar la creciente cooperación estratégica entre China e
Irán. La incesante narrativa del «ministerio de la verdad» de
Washington sobre todos estos eventos ignora ahora cuidadosamente el
hecho de que sin Moscú “Occidente” nunca se habría sentado a
discutir un acuerdo nuclear definitivo con Irán o habría conseguido
un acuerdo de desarme químico de Damasco.

Cuando las disputas entre China y sus vecinos del Mar del Sur de China
y entre ese país y Japón por la islas Senkaku/Diaoyou se sumen a la
crisis de Ucrania, la inevitable conclusión será que tanto Rusia
como China consideran que sus zonas fronterizas y vías marítimas son
de propiedad privada y no van a aceptar tranquilamente los desafíos
–sean mediante expansión de la OTAN, cerco militar de EE.UU., o
escudos de misiles-. Ni Pekín ni Moscú tienden a la forma usual de
expansión imperialista, a pesar de la versión de los eventos que se
suministra actualmente a los públicos occidentales. Sus “líneas
rojas” siguen siendo de naturaleza esencialmente defensiva, no
importa las bravatas que a veces se urlizan en su protección.

Sea lo que sea lo que Washington quiera, tema o intente impedir, los
hechos en el terreno sugieren que en los próximos años Pekín,
Moscú, y Teherán se acercarán, lenta pero seguramente, creando un
nuevo eje geopolítico en Eurasia. Mientras tanto, EE.UU. perplejo
parece cómplice en la deconstrucción de su propio orden mundial
unipolar mientras ofrece a los BRICS una auténtica oportunidad para
tratar de cambiar las reglas del juego.

Rusia y China en modo de giro

En el mundo de los think-tanks de Washington se ha reforzado la
convicción de que el Gobierno de Obama debería concentrarse en una
reedición de la Guerra Fría mediante una nueva versión de la
política de contención para “limitar el desarrollo de Rusia como
potencia hegemónica”. La receta: armar a los vecinos de los Estados
del Báltico para “contener” a Rusia. La Guerra Fría 2.0 existe
porque desde el punto de vista de las elites de Washington la primera
nunca ha terminado realmente.

Sin embargo, por mucho que EE.UU. pueda luchar contra la emergencia de
un mundo multipolar, con múltiples potencias, los hechos económicos
en el terreno apuntan regularmente a semejantes tendencias. Sigue
existiendo la pregunta: ¿Será lenta y razonablemente digna la
decadencia del «hegemón» o arrastrará consigo a todo el mundo en lo
que ha sido llamada “la opción Sansón”?

Mientras contemplamos el desarrollo del espectáculo, sin que haya a
la vista una jugada final, hay que recordar que una nueva fuerza crece
en Eurasia y que la alianza estratégica china-rusa amenaza con
dominar su región vital junto con grandes trechos de su parte
interior. Ahora eso es una pesadilla de proporciones «mackinderescas»
desde el punto de vista de Washington. Hay que pensar, por ejemplo, en
cómo lo vería Zbigniew Brzezinski, el exconsejero nacional de
seguridad que se convirtió en mentor en política global del
presidente Obama.

En su libro de 1997 El gran tablero de ajedrez, Brzezinski argumentó
que “la lucha por la primacía global seguirá jugándose” en el
“tablero de ajedrez” eurasiático del cual “Ucrania era un eje
geopolítico”. “Si Moscú recupera el control de Ucrania”,
escribió entonces, Rusia “recuperará automáticamente los medios
para convertirse en un poderoso Estado imperial, abarcando Europa y
Asia”.

Esta sigue siendo la mayor parte de la justificación tras la
política imperial de contención estadounidense del “exterior
cercano” europeo, de Rusia al Mar del Sur de China. Sin embargo, sin
una jugada final en el horizonte, no hay que perder de vista un giro
de Rusia hacia Asia, China girando por el mundo y los BRICS trabajando
intensamente en el intento de realizar un nuevo Siglo Eurasiático.

Pepe Escobar es corresponsal itinerante de Asia Times/Hong Kong,
analista de RT, y colaborador regular de TomDispatch. Con un capítulo
sobre Irán, es editor colaborador deThe Global Obama: Crossroads of
Leadership in the 21st Century .

LUNES 26 DE MAYO DE 2014 – COMCOSUR

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4) El Subcomandante Marcos anuncia su desaparición

(Desinformemonos )

A las 2:08 de la madrugada de hoy, el Subcomandante Marcos anunció
que a partir de ese momento deja de existir. Ante los asistentes al
homenaje a Galeano, el zapatista asesinado en la comunidad zapatista
de La Realidad, el jefe militar del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN), indicó: “si me permiten definir a Marcos, el
personaje, entonces les diría sin titubear, que fue una botarga”.

Luego de más de 20 años al frente de la organización
político-militar que se levantó en armas el primero de enero de
1994, Marcos anunció su relevo. Indicó que después de los cursos de
la Escuelita Zapatista del año pasado y principios de este, “nos
dimos cuenta que ya había una generación que podía mirarnos de
frente, que podía escucharnos y hablarnos sin esperar guía o
liderazgo, ni pretender sumisión o seguimiento”. Entonces, dijo,
“Marcos, el personaje, ya no era necesario. La nueva etapa en la
lucha zapatista estaba lista”.

En la comunidad emblemática de La Realidad, la misma en la que el
pasado 2 de mayo un grupo de paramilitares de la Central Independiente
de Obreros Agrícolas y Campesinos Histórica (CIOAC-H), asesinó al
base de apoyo zapatista Galeano, el subcomandante Marcos apareció de
madrugada, acompañado de seis comandantes y comandantas del Comité
Clandestino Revolucionario Indígena y del Subcomandante Insurgente
Moisés, a quién en diciembre pasado anunció como su relevo al
mando.

“Es nuestra convicción y nuestra práctica que para revelarse y
luchar no son necesarios ni líderes ni caudillos, ni mesías ni
salvadores; para luchar sólo se necesita un poco de vergüenza, un
tanto de dignidad y mucha organización, lo demás o sirve al
colectivo o no sirve”, dijo Marcos.

Con un parche negro con el dibujo de una calavera de pirata cubriendo
su ojo derecho, el hasta ahora vocero zapatista rememoró la madrugada
del primero de enero 1994, cuando “un ejército de gigantes, es
decir, de indígenas rebeldes, bajó a las ciudades para con su paso
sacudir el mundo. Apenas unos días después, con la sangre de
nuestros caídos aún fresca en las calles, nos dimos cuenta que los
de afuera no nos veían. Acostumbrados a mirar desde arriba a los
indígenas, no alzaban la mirada para mirarnos; acostumbrados a vernos
humillados, su corazón no comprendía nuestra digna rebeldía. Su
mirada se había detenido en el único mestizo que vieron con
pasamontañas, es decir, que no miraron. Nuestros jefes y jefas
dijeron entonces: ‘sólo ven lo pequeño que son, hagamos a alguien
tan pequeño como ellos, que a él lo vean y que por él nos
vean’”.

Ese fue el nacimiento de Marcos, fruto de “una compleja maniobra de
distracción, un truco de magia terrible y maravilloso, una maliciosa
jugada del corazón indígena que somos; la sabiduría indígena
desafiaba a la modernidad en uno de sus bastiones: los medios de
comunicación”.

La nota de la conferencia, firmada por “medios libres, alternativos,
autónomos o como se digan”, dada a conocer en diversos portales de
comunicación alternativa como Radio Pozol, Promedios y Reporting on
Resistances, recrea un ambiente de aplausos y vivas al EZLN luego del
anuncio de la Comandancia.

La figura del subcomandante Marcos le dio la vuelta al mundo desde las
primeras horas del primero de enero de 1994. La imagen de un hombre
armado con carrilleras rojas y un R-15, y ataviado con un uniforme
café y negro cubierto por un chuj de lana de Los Altos de Chiapas,
cubierto el rostro con un pasamontañas y fumando pipa, fue la primera
plana de los periódicos más influyentes del planeta. En los días y
semanas posteriores trascendieron sus comunicados cargados de ironía
y humor, desafiantes e irreverentes. Unas hojas blancas escritas a
máquina de escribir que eran literalmente arrebatadas por la prensa
nacional e internacional. Veinte años y más de cuatro meses
después, Marcos anuncia el fin de esta etapa.

“Difícil creer que veinte años después aquel ´nada para
nosotros´ resultara que no era una consigna, una frase buena para
carteles y canciones, sino una realidad, La Realidad”, dijo Marcos.
Y añadió: “si ser consecuente es un fracaso, entonces la
incongruencia es el camino del éxito, la ruta del poder. Pero
nosotros no queremos ir para allá, no nos interesa. En estos
parámetros, preferimos fracasar que triunfar.”

“Pensamos”, dijo, “que es necesario que uno de nosotros muera
para que Galeano Viva. Así que hemos decidido que Marcos debe de
morir hoy”.

“A la 2:10 el Subcomandante Insurgente Marcos bajó para siempre del
templete, se apagaron las luces y a continuación se escuchó una
oleada de aplausos de las y los adherentes a La Sexta, seguida de una
oleada más grande de aplausos de las bases de apoyo zapatistas,
milicianos e insurgentes”, reportaron desde La Realidad.

Fiel a su estilo irónico y a sus tradicionales posdatas, el personaje
de Marcos remató: P.D. 1 Game Over. 2.- Jaque Mate. 3.- Touché. 4.-
Mhhh, ¿así es el infierno? 5.- ¿O sea que sin la botarga ya puedo
andar desnudo? 6.- Está muy oscuro acá, necesito una lucesita…”

A continuación, la carta íntegra del Subcomandante Insurgente Marcos
en su despedida.

ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA.

En La Realidad, Planeta Tierra.

Mayo del 2014.

Compañera, compañeroa, compañero:

Buenas noches, tardes, días en cualesquiera que sea su geografía, su
tiempo y su modo.

Buenas madrugadas.

Quisiera pedirles a las compañeras, compañeros y compañeroas de la
Sexta que vienen de otras partes, especialmente a los medios libres
compañeros, su paciencia, tolerancia y comprensión para lo que voy a
decir, porque éstas serán mis últimas palabras en público antes de
dejar de existir.

Me dirijo a ustedes y a quienes a través de ustedes nos escuchan y
miran.

Tal vez al inicio, o en el transcurso de estas palabras vaya creciendo
en su corazón la sensación de que algo está fuera de lugar, de que
algo no cuadra, como si estuvieran faltando una o varias piezas para
darle sentido al rompecabezas que se les va mostrando. Como que de por
sí falta lo que falta.

Tal vez después, días, semanas, meses, años, décadas después se
entienda lo que ahora decimos.

Mis compañeras y compañeros del EZLN en todos sus niveles no me
preocupan, porque de por sí es nuestro modo acá: caminar, luchar,
sabiendo siempre que siempre falta lo que falta.

Además de que, que no se ofenda nadie, la inteligencia de l@s compas
zapatistas está muy por arriba del promedio.

Por lo demás, nos satisface y enorgullece que sea ante compañeras,
compañeros y compañeroas, tanto del EZLN como de la Sexta, que se da
a conocer esta decisión colectiva.

Y qué bueno que será por lo medios libres, alternativos,
independientes, que este archipiélago de dolores, rabias y digna
lucha que nos llamamos “la Sexta” tendrá conocimiento de esto que
les diré, donde quiera que se encuentren.

Si a alguien más le interesa saber qué pasó este día tendrá que
acudir a los medios libres para enterarse.

Va pues. Bienvenidas y bienvenidos a la realidad zapatista.

I.- Una decisión difícil.

Cuando irrumpimos e interrumpimos en 1994 con sangre y fuego, no
iniciaba la guerra para nosotras, nosotros los zapatistas.

La guerra de arriba, con la muerte y la destrucción, el despojo y la
humillación, la explotación y el silencio impuestos al vencido, ya
la veníamos padeciendo desde siglos antes.

Lo que para nosotros inicia en 1994 es uno de los muchos momentos de
la guerra de los de abajo contra los de arriba, contra su mundo.

Esa guerra de resistencia que día a día se bate en las calles de
cualquier rincón de los cinco continentes, en sus campos y en sus
montañas.

Era y es la nuestra, como la de muchos y muchas de abajo, una guerra
por la humanidad y contra el neoliberalismo.

Contra la muerte, nosotros demandamos vida.

Contra el silencio, exigimos la palabra y el respeto.

Contra el olvido, la memoria.

Contra la humillación y el desprecio, la dignidad.

Contra la opresión, la rebeldía.

Contra la esclavitud, la libertad.

Contra la imposición, la democracia.

Contra el crimen, la justicia.

¿Quién con un poco de humanidad en las venas podría o puede
cuestionar esas demandas?

Y en ese entonces muchos escucharon.

La guerra que levantamos nos dio el privilegio de llegar a oídos y
corazones atentos y generosos en geografías cercanas y alejadas.

Faltaba lo que faltaba, y falta lo que falta, pero conseguimos
entonces la mirada del otro, su oído, su corazón.

Entonces nos vimos en la necesidad de responder a una pregunta
decisiva:

“¿Qué sigue?”

En las tétricas cuentas de la víspera no entraba la posibilidad de
plantearnos pregunta alguna. Así que esa pregunta nos llevó a otras:

¿Preparar a los que siguen en la ruta de la muerte?

¿Formar más y mejores soldados?

¿Invertir empeños en mejorar nuestra maltrecha maquinaria de guerra?

¿Simular diálogos y disposición para la paz, pero seguir preparando
nuevos golpes?

¿Matar o morir como único destino?

¿O debíamos reconstruir el camino de la vida, ése que habían roto
y siguen rompiendo desde arriba?

El camino no sólo de los pueblos originarios, también de
trabajadores, estudiantes, maestros, jóvenes, campesinos, además de
todas las diferencias que se celebran arriba, y abajo se persiguen y
se castigan.

¿Debíamos inscribir nuestra sangre en el camino que otros dirigen
hacia el Poder o debíamos voltear el corazón y la mirada a los que
somos y a los que son lo que somos, es decir los pueblos originarios,
guardianes de la tierra y la memoria?

Nadie lo escuchó entonces, pero en los primeros balbuceos que fueron
nuestras palabras advertimos que nuestro dilema no estaba entre
negociar o combatir, sino entre morir o vivir.

Quien hubiera advertido entonces que ese temprano dilema no era
individual, tal vez hubiera entendido mejor lo que ha ocurrido en la
realidad zapatista los últimos 20 años.

Pero les decía yo que nos topamos con esa pregunta y ese dilema.

Y elegimos.

Y en lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y
escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se
fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al
mundo.

En lugar de construir cuarteles, mejorar nuestro armamento, levantar
muros y trincheras, se levantaron escuelas, se construyeron hospitales
y centros de salud, mejoramos nuestras condiciones de vida.

En lugar de luchar por ocupar un lugar en el Partenón de las muertes
individualizadas de abajo, elegimos construir la vida.

Esto en medio de una guerra que no por sorda era menos letal.

Porque, compas, una cosa es gritar “no están solos” y otra
enfrentar sólo con el cuerpo una columna blindada de tropas
federales, como ocurrió en la zona de Los Altos de Chiapas, y a ver
si hay suerte y alguien se entera, y a ver si hay un poco más de
suerte y el que se entera se indigna, y otro poco más de suerte y el
que se indigna hace algo.

En el entretanto, las tanquetas son frenadas por las mujeres
zapatistas, y a falta de parque fue con mentadas de madre y piedras
que la serpiente de acero tuvo que echarse para atrás.

Y en la zona norte de Chiapas, padecer el nacimiento y desarrollo de
las guardias blancas, recicladas entonces como paramilitares; y en la
zona Tzotz Choj las agresiones continuas de organizaciones campesinas
que de “independientes” a veces ni el nombre tienen; y en la zona
de la Selva Tzeltal la combinación de paramilitares y contras.

Y una cosa es gritar “todos somos marcos” o “no todos somos
marcos”, según el caso o cosa, y otra la persecución con toda la
maquinaria de guerra, la invasión de poblados, el “peinado” de
montañas, el uso de perros adiestrados, las aspas de los
helicópteros artillados alborotando los copetes de las ceibas, el
“vivo o muerto” que nació en los primeros días de enero de 1994
y alcanzó su nivel más histérico en 1995 y el resto del sexenio del
ahora empleado de una trasnacional, y que esta zona de Selva
Fronteriza padeció desde 1995 y a la que se suma después la misma
secuencia de agresiones de organizaciones campesinas, uso de
paramilitares, militarización, hostigamiento.

Si hay algún mito en todo esto no es el pasamontañas, sino la
mentira que repiten desde esos días, incluso retomada por personas
con altos estudios, de que la guerra contra los zapatistas sólo duró
12 días.

No haré un recuento detallado. Alguien con un poco de espíritu
crítico y seriedad puede reconstruir la historia, y sumar y restar
para sacar la cuenta, y decir si fueron y son más los reporteros que
los policías y soldados; si fueron más los halagos que las amenazas
e insultos, si el precio que se ponía era para ver el pasamontañas o
para capturarlo “vivo o muerto”.

En esas condiciones, algunas veces sólo con nuestras fuerzas y otras
con el apoyo generoso e incondicional de gente buena de todo el mundo,
se fue avanzando en la construcción aún inacabada, es cierto, pero
ya definida de lo que somos.

No es entonces una frase, afortunada o desafortunada, según se le vea
desde arriba o desde abajo, la de “aquí estamos los muertos de
siempre, muriendo de nuevo, pero ahora para vivir”. Es la realidad.

Y casi 20 años después…

El 21 de diciembre del 2012, cuando la política y el esoterismo
coincidían, como otras veces, en predicar catástrofes que siempre
son para los de siempre, los de abajo, repetimos el golpe de mano del
1 de enero del 94 y, sin disparar ni un solo tiro, sin armas, con
nuestro solo silencio, postramos de nuevo la soberbia de las ciudades
cuna y nido del racismo y el desprecio.

Si el primero de enero de 1994, miles de hombres y mujeres sin rostro
atacaron y rindieron las guarniciones que protegían las ciudades, el
21 de diciembre del 2012 fueron decenas de miles que tomaron sin
palabras los edificios desde donde se celebraba nuestra desaparición.

El sólo hecho inapelable de que el EZLN no sólo no se había
debilitado, mucho menos desaparecido, sino que había crecido
cuantitativa y cualitativamente hubiera bastado para que cualquier
mente medianamente inteligente se diera cuenta de que, en esos 20
años, algo había cambiado al interior del EZLN y de las comunidades.

Tal vez más de alguno piense que nos equivocamos al elegir, que un
ejército no puede ni debe empeñarse en la paz.

Por muchas razones, cierto, pero la principal era y es porque de esa
forma terminaríamos por desaparecer.

Tal vez es cierto. Tal vez nos equivocamos al elegir cultivar la vida
en lugar de adorar a la muerte.

Pero nosotros elegimos no escuchando a los de afuera. No a quienes
siempre demandan y exigen la lucha a muerte, mientras los muertos los
pongan otros.

Elegimos mirándonos y escuchándonos, siendo el Votán colectivo que
somos.

Elegimos la rebeldía, es decir, la vida.

Eso no quiere decir que no supiéramos que la guerra de arriba
trataría y trata de imponer de nuevo su dominio sobre nosotros.

Supimos y sabemos que una y otra vez habremos de defender lo que somos
y como somos.

Supimos y sabemos que seguirá habiendo muerte para que haya vida.

Supimos y sabemos que para vivir, morimos.

II.- ¿Un fracaso?

Dicen por ahí que no hemos logrado nada para nosotros.

No deja de sorprender que se maneje con tanto desparpajo esta
posición.

Piensan que los hijos e hijas de los comandantes y comandantas
deberían disfrutar de viajes al extranjero, de estudios en escuelas
privadas y luego de altos puestos en la empresa o la política. Que en
lugar de trabajar la tierra para arrancarle con sudor y empeño el
alimento, deberían lucirse en las redes sociales divirtiéndose en
los antros, exhibiendo lujos.

Tal vez los subcomandantes deberían procrear y heredar a sus
descendientes los cargos, las prebendas, los templetes, como hacen los
políticos de todo el espectro.

Tal vez deberíamos, como los dirigentes de la CIOAC-H y de otras
organizaciones campesinas, recibir privilegios y paga en proyectos y
apoyos, quedarnos con la mayor parte y dejar a las bases sólo unas
migajas, a cambio de que cumplan las órdenes criminales que vienen de
más arriba.

Pero es cierto, no hemos logrado nada de eso para nosotros.

Difícil de creer que, 20 años después de aquel “nada para
nosotros”, resultara que no era una consigna, una frase buena para
carteles y canciones, sino una realidad, la realidad.

Si el ser consecuentes es un fracaso, entonces la incongruencia es el
camino del éxito, la ruta al Poder.

Pero nosotros no queremos ir para allá.

No nos interesa.

En esos parámetros preferimos fracasar que triunfar.

III.- El relevo.

En estos 20 años ha habido un relevo múltiple y complejo en el EZLN.

Algunos han advertido sólo el evidente: el generacional.

Ahora están haciendo la lucha y dirigiendo la resistencia quienes
eran pequeños o no habían nacido al inicio del alzamiento.

Pero algunos estudiosos no se han percatado de otros relevos:

El de clase: del origen clase mediero ilustrado, al indígena
campesino.

El de raza: de la dirección mestiza a la dirección netamente
indígena.

Y el más importante: el relevo de pensamiento: del vanguardismo
revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a
la creación del poder de abajo; de la política profesional a la
política cotidiana; de los líderes, a los pueblos; de la
marginación de género, a la participación directa de las mujeres;
de la burla a lo otro, a la celebración de la diferencia.

No me extenderé más sobre esto, porque ha sido precisamente el curso
“La Libertad según l@s zapatistas” la oportunidad de constatar si
en territorio organizado vale más el personaje que la comunidad.

En lo personal no entiendo por qué gente pensante que afirma que la
historia la hacen los pueblos, se espante tanto ante la existencia de
un gobierno del pueblo donde no aparecen los “especialistas” en
ser gobierno.

¿Por qué les da terror el que sean los pueblos los que manden, los
que dirijan sus pasos propios?

¿Por qué mueven la cabeza con desaprobación frente al mandar
obedeciendo?

El culto al individualismo encuentra en el culto al vanguardismo su
extremo más fanático.

Y ha sido eso precisamente, el que los indígenas manden y que ahora
un indígena sea el vocero y jefe, lo que los aterra, los aleja, y
finalmente se van para seguir buscando alguien que precise de
vanguardias, caudillos y líderes. Porque también hay racismo en la
izquierda, sobre todo en la que se pretende revolucionaria.

El ezetaelene no es de ésos. Por eso no cualquiera puede ser
zapatista.

IV.- Un holograma cambiante y a modo. Lo que no será.

Antes del amanecer de 1994, pasé 10 años en estas montañas. Conocí
y traté personalmente a algunos en cuya muerte morimos un mucho.
Conozco y trato desde entonces con otros y otras más que hoy están
aquí como nosotros.

Muchas madrugadas me encontré a mí mismo tratando de digerir las
historias que me contaban, los mundos que dibujaban con silencios,
manos y miradas, su insistencia en señalar algo más allá.

¿Era un sueño el mundo ése, tan otro, tan lejano, tan ajeno?

A veces pensé que se habían adelantado, que las palabras que nos
guiaron y guían venían de tiempos para los que no habían aún
calendarios, perdidos como estaban en geografías imprecisas: siempre
el sur digno omnipresente en todos los puntos cardinales.

Luego supe que no me hablaban de un mundo inexacto y, por lo tanto,
improbable.

Ese mundo ya andaba con su paso.

Ustedes, ¿no lo vieron? ¿No lo ven?

No hemos engañado a nadie de abajo. No escondemos que somos un
ejército, con su estructura piramidal, su centro de mando, sus
decisiones de arriba hacia abajo. No por congraciarnos con libertarios
o por moda negamos lo que somos.

Pero cualquiera puede ver ahora si el nuestro es un ejército que
suplante o impone.

Y debo decir esto, que ya he pedido la autorización del compañero
Subcomandante Insurgente Moisés para hacerlo:

Nada de lo que hemos hecho, para bien o para mal, hubiera sido posible
si un ejército armado, el zapatista de liberación nacional, no se
hubiera alzado contra el mal gobierno ejerciendo el derecho a la
violencia legítima. La violencia del de abajo frente a la violencia
del de arriba.

Somos guerreros y como tales sabemos cuál es nuestro papel y nuestro
momento.

En la madrugada del día primero del primer mes del año de 1994, un
ejército de gigantes, es decir, de indígenas rebeldes, bajó a las
ciudades para con su paso sacudir el mundo.

Apenas unos días después, con la sangre de nuestros caídos aún
fresca en las calles citadinas, nos dimos cuenta de que los de afuera
no nos veían.

Acostumbrados a mirar desde arriba a los indígenas, no alzaban la
mirada para mirarnos.

Acostumbrados a vernos humillados, su corazón no comprendía nuestra
digna rebeldía.

Su mirada se había detenido en el único mestizo que vieron con
pasamontañas, es decir, que no miraron.

Nuestros jefes y jefas dijeron entonces:

“Sólo lo ven lo pequeño que son, hagamos a alguien tan pequeño
como ellos, que a él lo vean y por él nos vean”

Empezó así una compleja maniobra de distracción, un truco de magia
terrible y maravillosa, una maliciosa jugada del corazón indígena
que somos, la sabiduría indígena desafiaba a la modernidad en uno de
sus bastiones: los medios de comunicación.

Empezó entonces la construcción del personaje llamado “Marcos”.

Les pido que me sigan en este razonamiento:

Supongamos que es posible otra forma de neutralizar a un criminal. Por
ejemplo, creándole su arma homicida, hacerle creer que es efectiva,
conminarlo a construir, en base a esa efectividad, todo su plan, para,
en el momento en que se prepara para disparar, el “arma” vuelva a
ser lo que siempre fue: una ilusión.

El sistema entero, pero sobre todo sus medios de comunicación, juegan
a construir famas para luego destruirlas si no se pliegan a sus
designios.

Su poder residía (ya no, han sido desplazados en eso por las redes
sociales) en decidir qué y quién existía en el momento en que
elegían qué nombraban y qué callaban.

En fin, no me hagan mucho caso, como se ha demostrado en estos 20
años, yo no sé nada de medios masivos de comunicación.

El caso es que el SupMarcos pasó de ser un vocero a ser un
distractor.

Si el camino de la guerra, es decir, de la muerte, nos había tomado
10 años; el de la vida tomó más tiempo y requirió más esfuerzo,
por no hablar de sangre.

Porque, aunque no lo crean, es más fácil morir que vivir.

Necesitábamos tiempo para ser y para encontrar a quien supiera vernos
como lo que somos.

Necesitábamos tiempo para encontrar a quien nos viera no hacia
arriba, no hacia abajo, que de frente nos viera, que nos viera con
mirada compañera.

Les decía que empezó entonces la construcción del personaje.

Marcos un día tenía los ojos azules, otro día los tenía verdes, o
cafés, o miel, o negros, todo dependiendo de quién hiciera la
entrevista y tomara la foto. Así fue reserva en equipos de futbol
profesional, empleado en tiendas departamentales, chofer, filósofo,
cineasta, y los etcéteras que pueden encontrar en los medios de paga
de esos calendarios y en diversas geografías. Había un Marcos para
cada ocasión, es decir, para cada entrevista. Y no fue fácil,
créanme, no había entonces wikipedia y si venían del Estado
Español tenía que investigar si el corte inglés, por ejemplo, era
un corte de traje típico de Inglaterra, una tienda de abarrotes, o
una tienda departamental.

Si me permiten definir a Marcos el personaje entonces diría sin
titubear que fue una botarga.

Digamos que, para que me entiendan, Marcos era un Medio No Libre (ojo:
que no es lo mismo que ser un medio de paga).

En la construcción y mantenimiento del personaje tuvimos algunos
errores.

“Es de humanos el herrar”, dijo el herrero.

Durante el primer año agotamos, como quien dice, el repertorio de
“Marcos” posibles. Así que para inicios de 1995 estábamos en
apuros y el proceso de los pueblos estaba en sus primeros pasos.

Así que en 1995 ya no sabíamos cómo hacerle. Pero entonces es
cuando Zedillo, con el PAN de la mano, “descubre” a Marcos con el
mismo método científico con que encuentra osamentas, es decir, por
delación esotérica.

La historia del tampiqueño nos dio aire, aunque el fraude posterior
de la Paca de Lozano nos hizo temer que la prensa de paga cuestionara
también el “desenmascaramiento” de Marcos y descubriera que era
un fraude más. Afortunadamente no fue así. Como ésa, los medios
siguieron tragando otras ruedas de molino semejantes.

Un tiempo después el tampiqueño llegó a estas tierras. Junto con el
Subcomandante Insurgente Moisés, hablamos con él. Le ofrecimos
entonces dar una conferencia conjunta, así podría él librarse de la
persecución puesto que sería evidente que no eran Marcos y él la
misma persona. No quiso. Vino a vivir acá. Salió algunas veces y su
rostro puede encontrarse en las fotografías de los velorios de sus
padres. Si quieren pueden entrevistarlo. Ahora vive en una comunidad,
en…. Ah, no quiere que sepan dónde mero vive. No diremos nada más
para que él, si así lo desea algún día, pueda contar la historia
que vivió desde el 9 de febrero de 1995. Por nuestra parte sólo nos
queda agradecerle que nos haya pasado datos que cada tanto usamos para
alimentar la “certeza” de que el SupMarcos no es lo que es en
realidad, es decir, una botarga o un holograma, sino un profesor
universitario, originario del ahora doloroso Tamaulipas.

En el entretanto seguíamos buscando, buscándolas, buscándolos a
ustedes, a quienes ahora están aquí y a quienes no están aquí pero
están.

Lanzamos una y otra iniciativas para encontrar al otro, a la otra, a
lo otro compañero. Diferentes iniciativas, tratando de encontrar la
mirada y el oído que necesitamos y merecemos.

En el entretanto, seguía el avance de los pueblos y el relevo del que
se ha hablado mucho o poco, pero que se puede constatar directamente,
sin intermediarios.

En la búsqueda de lo otro, una y otra vez fracasamos.

A quien encontrábamos o nos quería dirigir o quería que lo
dirigiéramos.

Había quienes se acercaban y lo hacían con el afán de usarnos, o
para mirar hacia atrás, sea con la nostalgia antropológica, sea con
la nostalgia militante.

Así para unos éramos comunistas, para otros trotskistas, para otros
anarquistas, para otros maoístas, para otros milenaristas, y ahí les
dejo varios “istas” para que pongan lo que sea de su conocimiento.

Así fue hasta la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, la más
audaz y la más zapatista de las iniciativas que hemos lanzado hasta
ahora.

Con la Sexta al fin hemos encontrado quien nos mira de frente y nos
saluda y abraza, y así se saluda y abraza.

Con la Sexta al fin los encontramos a ustedes.

Por fin, alguien que entendía que no buscábamos ni pastores que nos
guiaran, ni rebaños a los cuales conducir a la tierra prometida. Ni
amos ni esclavos. Ni caudillos ni masas sin cabeza.

Pero faltaba ver si era posible que miraran y escucharan lo que siendo
somos.

Al interior, el avance de los pueblos había sido impresionante.

Entonces vino el curso “La Libertad según l@s zapatistas”.

En 3 vueltas, nos dimos cuenta de que ya había una generación que
podía mirarnos de frente, que podía escucharnos y hablarnos sin
esperar guía o liderazgo, ni pretender sumisión ni seguimiento.

Marcos, el personaje, ya no era necesario.

La nueva etapa en la lucha zapatista estaba lista.

Pasó entonces lo que pasó y muchas y muchos de ustedes, compañeras
y compañeros de la Sexta, lo conocen de manera directa.

Podrán decir luego que lo del personaje fue ocioso. Pero una
revisión honesta de esos días dirá de cuántas y cuántos voltearon
a mirarnos, con agrado o desagrado, por los desfiguros de una botarga.

Así que el relevo de mando no se da por enfermedad o muerte, ni por
desplazamiento interno, purga o depuración.

Se da lógicamente de acuerdo a los cambios internos que ha tenido y
tiene el EZLN.

Sé que eso no cuadra con los esquemas cuadrados que en los distintos
arriba hay, pero eso la verdad nos tiene sin cuidado.

Y si esto arruina la perezosa y pobre elaboración de los rumorólogos
y zapatólogos de Jovel, pues ni modos.

Ni estoy ni he estado enfermo, ni estoy ni he estado muerto.

O sí, aunque tantas veces me mataron, tantas veces me morí, y de
nuevo estoy aquí.

Si alentamos esos rumores fue porque así convenía.

El último gran truco del holograma fue simular enfermedad terminal, e
incluso todas las muertes que ha padecido.

Por cierto, lo de “si su salud lo permite”, que el Subcomandante
Insurgente Moisés usó en el comunicado anunciando la compartición
con el CNI, era un equivalente a “si el pueblo lo pide” o “si
las encuestas me favorecen” o “si dios me da licencia” u otros
lugares comunes que han sido la muletilla en la clase política en los
últimos tiempos.

Si me permiten un consejo: deberían cultivar un poco el sentido del
humor, no sólo por salud mental y física, también porque sin
sentido del humor no van a entender al zapatismo. Y el que no
entiende, juzga; y el que juzga, condena.

En realidad ésa ha sido la parte más sencilla del personaje. Para
alimentar el rumor sólo fue necesario decirle a algunas personas en
específico: “te voy a decir un secreto pero prométeme que no se lo
vas a contar nadie”.

Por supuesto que lo contaron.

Los principales colaboradores involuntarios del rumor de enfermedad y
muerte han sido los “expertos en zapatología” que en la soberbia
Jovel y en la caótica Ciudad de México presumen su cercanía con el
zapatismo y el profundo conocimiento que de él tienen, además,
claro, de los policías que también cobran como periodistas, de los
periodistas que cobran como policías, y de l@s periodistas que sólo
cobran, y mal, como periodistas.

Gracias a todas y todos ellos y ellas. Gracias por su discreción.
Hicieron exactamente como suponíamos que iban a hacer. Lo único malo
de todo esto, es que dudo que ahora alguien les confíe ningún
secreto.

Es nuestra convicción y nuestra práctica que para rebelarse y luchar
no son necesarios ni líderes ni caudillos ni mesías ni salvadores.
Para luchar sólo se necesitan un poco de vergüenza, un tanto de
dignidad y mucha organización.

Lo demás, o sirve al colectivo o no sirve.

Ha sido particularmente cómico lo que el culto al individuo ha
provocado en los politólogos y analistas de arriba. Ayer dijeron que
el futuro de este pueblo mexicano dependía de la alianza de 2
personalidades. Antier dijeron que Peña Nieto se independizaba de
Salinas de Gortari, sin darse cuenta de que, entonces, si criticaban a
Peña Nieto, se ponían del lado de Salinas de Gortari; y que si
criticaban a éste último, apoyaban a Peña Nieto. Ahora dicen que
hay que optar por un bando en la lucha de arriba por el control de las
telecomunicaciones, así que o estás con Slim o estás con
Azcárraga-Salinas. Y más arriba, o con Obama o con Putin.

Quienes hacia arriba suspiran y miran pueden seguir buscando su
líder; pueden seguir pensando que ahora sí se van a respetar los
resultados electorales; que ahora sí Slim va a apoyar la opción
electoral de izquierda; que ahora sí en Game of Thrones van a
aparecer los dragones y las batallas; que ahora sí en la serie
televisiva The Walking Dead, Kirkman se va a apegar al comic; que
ahora sí las herramientas hechas en china no se van a quebrar a la
primera vuelta; que ahora sí el futbol va a ser deporte y no negocio.

Y sí, puede que en algunos de los casos sí le atinen, pero no hay
que olvidar que en todos ellos son meros espectadores, es decir,
consumidores pasivos.

Quienes amaron y odiaron al SupMarcos ahora saben que han odiado y
amado a un holograma. Sus amores y odios han sido, pues, inútiles,
estériles, vacíos, huecos.

No habrá entonces casa-museo o placas de metal en donde nací y
crecí. Ni habrá quien viva de haber sido el subcomandante Marcos. Ni
se heredará su nombre ni su cargo. No habrán viajes todo pagado para
dar pláticas en el extranjero. No habrá traslado ni atención en
hospitales de lujo. No habrán viudas ni hereder@s. No habrán
funerales, ni honores, ni estatuas, ni museos, ni premios, ni nada de
lo que el sistema hace para promover el culto al individuo y para
menospreciar al colectivo.

El personaje fue creado y ahora sus creadores, los zapatistas y las
zapatistas, lo destruimos.

Si alguien entiende esta lección que dan nuestras compañeras y
compañeros, habrá entendido uno de los fundamentos del zapatismo.

Así que en los últimos años ha pasado lo que ha pasado.

Entonces vimos que la botarga, el personaje, el holograma pues, ya no
era necesario.

Una y otra vez planeamos, y una y otra vez esperamos el momento
indicado: el calendario y la geografía precisas para mostrar lo que
en verdad somos a quienes son en verdad.

Entonces llegó Galeano con su muerte a marcarnos la geografía y el
calendario: “aquí, en La Realidad; ahora: en el dolor y la rabia”

V.- El dolor y la Rabia. Susurros y gritos.

Cuando llegamos al caracol aquí en La Realidad, sin que nadie nos lo
dijera empezamos a hablar en susurros.

Quedo hablaba nuestro dolor, quedito nuestra rabia.

Como si tratáramos de evitar que al Galeano lo ahuyentaran los
ruidos, los sonidos que le eran ajenos.

Como si nuestras voces y pasos lo llamaran.

“Espera compa”, decía nuestro silencio.

“No te vayas”, susurraban las palabras.

Pero hay otros dolores y otras rabias.

Ahora mismo, en otros rincones de México y del mundo, un hombre, una
mujer, unoa otroa, un niño, una niña, un anciano, una anciana, una
memoria, es golpeada a mansalva, rodeada por el sistema hecho crimen
voraz, es garroteada, macheteada, baleada, rematada, arrastrada entre
burlas, abandonada, recuperado y velado su cuerpo, enterrada su vida.

Sólo algunos nombres:

Alexis Benhumea, asesinado en el Estado de México.

Francisco Javier Cortés, asesinado en el Estado de México.

Juan Vázquez Guzmán, asesinado en Chiapas.

Juan Carlos Gómez Silvano, asesinado en Chiapas.

El compa Kuy, asesinado en el DF.

Carlo Giuliani, asesinado en Italia.

Aléxis Grigoropoulos, asesinado en Grecia.

Wajih Wajdi al-Ramahi, asesinado en un Campo de refugiados en la
ciudad cisjordana de Ramala. 14 años, asesinado de un tiro en la
espalda desde un puesto de observación del ejército israelí, no
había marchas, ni protestas ni nada en la calle.

Matías Valentín Catrileo Quezada, mapuche asesinado en Chile.

Teodulfo Torres Soriano, compa de la Sexta desaparecido en la Ciudad
de México.

Guadalupe Jerónimo y Urbano Macías, comuneros de Cherán, asesinados
en Michoacán.

Francisco de Asís Manuel, desaparecido en Santa María Ostula

Javier Martínes Robles, desaparecido en Santa María Ostula

Gerardo Vera Orcino, desaparecido en Santa María Ostula

Enrique Domínguez Macías, desaparecido en Santa María Ostula

Martín Santos Luna, desaparecido en Santa María Ostula

Pedro Leyva Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.

Diego Ramírez Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.

Trinidad de la Cruz Crisóstomo, asesinado en Santa María Ostula.

Crisóforo Sánchez Reyes, asesinado en Santa María Ostula.

Teódulo Santos Girón, desparecido en Santa María Ostula.

Longino Vicente Morales, desaparecido en Guerrero.

Víctor Ayala Tapia, desaparecido en Guerrero.

Jacinto López Díaz “El Jazi”, asesinado en Puebla.

Bernardo Vázquez Sánchez, asesinado en Oaxaca

Jorge Alexis Herrera, asesinado en Guerrero.

Gabriel Echeverría, asesinado en Guerrero.

Edmundo Reyes Amaya, desaparecido en Oaxaca.

Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecido en Oaxaca.

Juan Francisco Sicilia Ortega, asesinado en Morelos.

Ernesto Méndez Salinas, asesinado en Morelos.

Alejandro Chao Barona, asesinado en Morelos.

Sara Robledo, asesinada en Morelos.

Juventina Villa Mojica, asesinada en Guerrero.

Reynaldo Santana Villa, asesinado en Guerrero.

Catarino Torres Pereda, asesinado en Oaxaca.

Bety Cariño, asesinada en Oaxaca.

Jyri Jaakkola, asesinado en Oaxaca.

Sandra Luz Hernández, asesinada en Sinaloa.

Marisela Escobedo Ortíz, asesinada en Chihuahua.

Celedonio Monroy Prudencio, desaparecido en Jalisco.

Nepomuceno Moreno Nuñez, asesinado en Sonora.

Los y las migrantes desparecidas forzosamente y probablemente
asesinadas en cualquier rincón del territorio mexicano.

Los presos a quienes se quiere matar en vida: Mumia Abu Jamal, Leonard
Peltier, los Mapuche, Mario González, Juan Carlos Flores.

El continuo entierro de voces que vida fueron, silenciadas por el caer
de la tierra y el cerrarse de las rejas.

Y la burla mayor es que, en cada paletada de tierra que arroja el
esbirro en turno, el sistema va diciendo: “no vales, no importas,
nadie te llora, a nadie le da rabia tu muerte, nadie sigue tu paso,
nadie levanta tu vida”

Y con la última paletada sentencia: “aunque agarren y castiguen a
los que te matamos, siempre encontraré otro, otra, otros, que de
nuevo te embosquen y repitan la danza macabra que acabó con tu
vida”

Y dice “Tu justicia pequeña, enana, fabricada para que los medios
de paga simulen y obtengan un poco de calma para frenar el caos que se
les viene encima, no me espanta, no me daña, no me castiga”

¿Qué le decimos a ese cadáver al que, en cualquier rincón del
mundo de abajo, se le entierra en el olvido?

¿Que sólo nuestros dolor y rabia cuentan?

¿Que sólo nuestro coraje importa?

¿Que mientras susurramos nuestra historia, no escuchamos su grito, su
alarido?

Tiene tantos nombres la injusticia y son tantos los gritos que
provoca.

Pero nuestro dolor y nuestra rabia no nos impiden escuchar.

Y nuestros susurros no son sólo para lamentar la caída de nuestros
muertos injustamente.

Son para así poder escuchar a otros dolores, hacer nuestras otras
rabias y seguir así en el complicado, largo y tortuoso camino de
hacer de todo eso un alarido que se transforme en lucha libertadora.

Y no olvidar que, mientras alguien susurra, alguien grita.

Y sólo el oído atento puede escuchar

Mientras hablamos y escuchamos ahora, alguien grita de dolor, de
rabia.

Y así como hay que aprender a dirigir la mirada, la escucha debe
encontrar el rumbo que la haga fértil.

Porque mientras alguien descansa, hay quien sigue cuesta arriba.

Para mirar ese empeño, basta bajar la mirada y elevar el corazón.

¿Pueden?

¿Podrán?

La justicia pequeña se parece tanto a la venganza. La justicia
pequeña es la que reparte impunidad, pues al castigar a uno, absuelve
a otros.

La que queremos nosotros, por la que luchamos, no se agota en
encontrar a los asesinos del compa Galeano y ver que reciban su
castigo (que así será, que nadie se llame a engaño).

La búsqueda paciente y porfiada busca la verdad, no el alivio de la
resignación.

La justicia grande tiene qué ver con el compañero Galeano enterrado.

Porque nosotros nos preguntamos no qué hacemos con su muerte, sino
qué debemos hacer con su vida.

Disculpen si entro en el pantanoso terreno de los lugares comunes,
pero ese compañero no merecía morir, no así.

Todo su empeño, su sacrificio cotidiano, puntual, invisible para
quien no fuera nosotros, fue por la vida.

Y sí les puedo decir que fue un ser extraordinario y además, y esto
es lo que maravilla, hay miles de compañeras y compañeros como él
en las comunidades indígenas zapatistas, con el mismo empeño,
idéntico compromiso, igual claridad y un único destino: la libertad.

Y haciendo cuentas macabras: si alguien merece la muerte es quien no
existe ni ha existido, como no sea en la fugacidad de los medios de
comunicación de paga.

Ya nos ha dicho nuestro compañero jefe y vocero del EZLN, el
Subcomandante Insurgente Moisés, que al asesinar a Galeano, o a
cualquiera de los zapatistas, los de arriba querían asesinar al EZLN.

No como ejército, sino como rebelde necio que construye y levanta
vida donde ellos, los de arriba, desean el páramo de las industrias
mineras, petroleras, turísticas, la muerte de la tierra y de quienes
la habitan y trabajan.

Y ha dicho que hemos venido, como Comandancia General del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional, a desenterrar a Galeano.

Pensamos que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano
viva.

Y para que esa impertinente que es la muerte quede satisfecha, en su
lugar de Galeano ponemos otro nombre para que Galeano viva y la muerte
se lleve no una vida, sino un nombre solamente, unas letras vaciadas
de todo sentido, sin historia propia, sin vida.

Así que hemos decidido que Marcos deje de existir hoy.

Lo llevarán de la mano sombra el guerrero y lucecita para que no se
pierda en el camino, Don Durito se irá con él, lo mismo que el Viejo
Antonio.

No lo extrañarán las niñas y niños que antes se juntaban para
escuchar sus cuentos, pues ya son grandes, ya tienen juicio, ya luchan
como el que más por la libertad, la democracia y la justicia, que son
la tarea de cualquier zapatista.

El gato-perro, y no un cisne, entonará ahora el canto de despedida.

Y al final, quienes entiendan, sabrán que no se va quien nunca
estuvo, ni muere quien no ha vivido.

Y la muerte se irá engañada por un indígena con el nombre de
Galeano en la lucha, y en esas piedras que han colocado en su tumba
volverá a andar y a enseñar, a quien se deje, lo básico del
zapatismo, es decir, no venderse, no rendirse, no claudicar.