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LA NUEVA MUTACIÓN DEL CAPITALISMO

MUMIA:

1) La nueva mutación del capitalismo

2) El plebiscito en Colombia: una oportunidad perdida

3) Shimon Peres, el criminal de guerra israelí cuyas víctimas Occidente siempre ha ignorado

4) Asesinatos y represión instalan el miedo en Bangladesh

5) India: La mayor huelga de la historia

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COMCOSUR / POR LA VOZ DE MUMIA ABU JAMAL / AÑO 16 / Nº 793 / Miércoles 5 de Octubre de 2016 / REVISTA DE INFORMACIÓN Y ANÁLISIS / Producción: Andrés Capelán

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“Vivimos en la mentira del silencio. Las peores mentiras son las que niegan la existencia de lo que no se quiere que se conozca. Eso lo hacen quienes tienen el monopolio de la palabra. Y el combatir ese monopolio es central.” — Emir Sader
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1) La nueva mutación del capitalismo
La hora de la economía colaborativa
Ignacio Ramonet (Le Monde Diplomatique)

Treinta años después de la expansión masiva de la Web, los hábitos de consumo han cambiado. Una nueva economía que estimula la colaboración y el intercambio mutuo entre los usuarios comienza a emerger y plantea una verdadera revolución en el seno del capitalismo más salvaje. Un cambio económico en ciernes.

La economía colaborativa es un modelo económico basado en el intercambio y la puesta en común de bienes y servicios mediante el uso de plataformas digitales. Se inspira en las utopías del compartir y en valores no mercantiles como la ayuda mutua o la convivialidad, y también en el espíritu de gratuidad, mito fundador de Internet.Su idea principal es: “Lo mío es tuyo” (1), o sea compartir en vez de poseer. Y el concepto básico es el trueque. Se trata deconectar, por vía digital, a gente que busca “algo” con gente que lo ofrece. Las empresas más conocidas de ese sector son: Netflix, Uber, Airbnb, Blabacar, etc.

Treinta años después de la expansión masiva de la Web, los hábitos de consumo han cambiado. Se impone la idea de que la opción más inteligente hoy es usar algo en común, y no forzosamente comprarlo. Eso significa ir abandonando poco a poco una economía basada en la sumisión de los consumidores y en el antagonismo o la competencia entre los productores, y pasar a una economía que estimula la colaboración y el intercambio entre los usuarios de un bien o de un servicio. Todo esto plantea una verdadera revolución en el seno del capitalismo que está operando, ante nuestros ojos, una nueva mutación.

Un camino sin retorno

Imaginemos que, un domingo, usted decide realizar un trabajo casero de reparación. Debe perforar varios agujeros en una pared. Y resulta que no posee un taladro. ¿Salir a comprar uno un día feriado? Complicado… ¿Qué hacer? Lo que usted ignora es que, a escasos metros de su casa, viven varias personas dispuestas a ayudarlo. No saberlo es como si no existieran. Entonces, ¿por qué no disponer de una plataforma digital que le informe de ello… que le diga que ahí, muy cerca, vive un vecino dispuesto a asistirlo y, al vecino, que una persona necesita su ayuda y que está dispuesta a pagar algo por esa ayuda?.

Tal es la base de la economía y del consumo colaborativos. Usted se ahorra la compra de un taladro que quizás no vuelva a usarlo jamás y el vecino se gana unos euros que le ayudan a terminar el mes. Gana también el planeta porque no hará falta fabricar (con lo que eso conlleva de contaminación del medio ambiente) tantas herramientas individuales que apenas usamos, cuando podemos compartirlas. En Estados Unidos, por ejemplo, hay unos 80 millones de taladros cuyo uso medio, en toda la vida de la herramienta, es de apenas 13 minutos… Se reduce el consumismo. Se crea un entorno más sostenible. Y se evita un despilfarro porque, lo que en verdad necesitamos, es el agujero, no el taladro…

En un movimiento irresistible, miles de plataformas digitales de intercambio de productos y servicios se están expandiendo a toda velocidad (2). La cantidad de bienes y servicios que pueden imaginarse mediante plataformas online, ya sean de pago o gratuitas (como Wikipedia), es literalmente infinita. Solo en España hay más de cuatrocientas plataformas que operan en diferentes categorías (3). Y el 53% de los españoles declaran estar dispuestos a compartir o alquilar bienes en un contexto de consumo colaborativo.

A nivel planetario, la economía colaborativa crece actualmente entre el 15% y el 17% al año. Con algunos ejemplos de crecimiento absolutamente espectaculares. Por ejemplo Uber, la aplicación digital que conecta a pasajeros con conductores, en solo cinco años de existencia ya vale 68.000 millones de dólares y opera en 132 países. Por su parte, Airbnb, la plataforma online de alojamientos para particulares surgida en 2008 y que ya ha encontrado cama a más de 40 millones de viajeros, vale hoy en Bolsa (sin ser propietaria de ni una sola habitación) más de 30.000 millones de dólares (4).

El éxito de estos modelos de economía colaborativa plantea un desafío abierto a las empresas tradicionales. En Europa, Uber y Airbnb han chocado de frente contra el mundo del taxi y de la hotelería respectivamente, que los acusan de competencia desleal. Pero nada podrá parar un cambio que, en gran medida, es la consecuencia de la crisis de 2008 y del empobrecimiento general de la sociedad. Es un camino sin retorno. Ahora la gente desea consumir a menor precio, y también disponer de otras fuentes de ingresos inconcebibles antes de Internet. Con el consumo colaborativo crece, asimismo, el sentimiento de ser menos pasivo, más dueño del juego. Y la posibilidad de la reversibilidad, de la alternancia de funciones, poder pasar de consumidor a vendedor o alquilador, y viceversa. Lo que algunos llaman “prosumidor”, una síntesis de productor y consumidor (5).

Otro rasgo fundamental que está cambiando –y que fue nada menos que la base de la sociedad de consumo– es el sentido de la propiedad, el deseo de posesión. Adquirir, comprar, tener, poseer eran los verbos que mejor traducían la ambición esencial de una época en la que el tener definía al ser. Acumular “cosas” (6) (viviendas, coches, heladeras, televisores, muebles, ropa, relojes, cuadros, teléfonos, etc.) constituía la principal razón de la existencia. Parecía que, desde el alba de los tiempos, el sentido materialista de posesión era inherente al ser humano. Recordemos que George W. Bush ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en 2004, prometiendo una “sociedad de propietarios” y repitiendo: “Cuantos más propietarios haya en nuestro país, más vitalidad económica habrá en nuestro país”.

Se equivocó doblemente. Primero porque la crisis de 2008 destrozó esa idea que había empujado a las familias a ser propietarias, y a los bancos –embriagados por la especulación inmobiliaria–, a prestar (las célebres subprimes) sin la mínima precaución. Así estalló todo. Quebraron los bancos hipotecarios y hasta el propio Lehman Brothers, uno de los establecimientos financieros aparentemente más sólidos del mundo… Y segundo, porque, discretamente, nuevos actores nacidos de Internet empezaron a dinamitar el orden económico establecido. Por ejemplo: Napster, una plataforma para compartir música que iba a provocar, en muy poco tiempo, el derrumbe de toda la industria musical y la quiebra de los megagrupos multinacionales que dominaban el sector. E igual iba a pasar con la prensa, los operadores turísticos, el sector hotelero, el mundo del libro y la edición, la venta por correspondencia, el cine, la industria del motor, el mundo financieroy hastala enseñanza universitaria con el auge de los MOOC(Masive Open Online Courses o cursos online gratuitos) (7).

Lejos del salvajismo despiadado

En un momento como el actual, de fuerte desconfianza hacia el modelo neoliberal y hacia las elites políticas, financieras y bancarias, la economía colaborativa aporta además respuestas a los ciudadanos en busca de sentido y de ética responsable. Exalta valores de ayuda mutua y ganas de compartir. Criterios todos que, en otros momentos, fueron argamasa de utopías comunitarias y de idealismos socialistas. Pero que son hoy –que nadie se equivoque– el nuevo rostro de un capitalismo mutante deseoso de alejarse del salvajismo despiadado de su reciente período ultraliberal.

En este amanecer de la economía colaborativa, las perspectivas de éxito son inauditas porque, en muchos casos, ya no se necesitan las indispensables palancas del aporte de capital inicial y del llamado a inversionistas. Hemos visto cómo Airbnb, por ejemplo, gana millones a partir de alojamientos que ni siquiera son de su propiedad.

En cuanto al empleo, en una sociedad caracterizada por la precariedad y el trabajo basura, cada ciudadano puede ahora, utilizando su computadora o simplemente su teléfono inteligente, proveer bienes y servicios sin depender de un empleador. Su función sería –además de compartir, intercambiar, alquilar, prestar o regalar– la de un intermediario. Cosa nada nueva en la economía: ha existido desde el inicio del capitalismo. La diferencia reside ahora en la tremenda eficiencia con la que –mediante poderosos algoritmos que, casi instantáneamente, calculan ofertas, demandas, flujos y volúmenes–, las nuevas tecnologías analizan y definen los ciclos de oferta-demanda.

Por otra parte, en un contexto en el que el cambio climático se ha convertido en la amenaza principal para la sobrevivencia de la humanidad, los ciudadanos no desconocen los peligros ecológicos inherentes al modelo de hiperproducción y de hiperconsumo globalizado. Ahí también, la economía colaborativa ofrece soluciones menos agresivas para el planeta.

Nuevas pautas de consumo… y de vida

¿Podrá cambiar el mundo? ¿Puede transformarse el capitalismo? Muchos indicios nos conducen a pensar, junto con el ensayista estadounidense Jeremy Rifkin (8), que estamos asistiendo al ocaso de la Segunda Revolución Industrial, basada en el uso masivo de energías fósiles y en telecomunicaciones centralizadas. Y vemos la emergencia de una economía colaborativa que obliga, como ya dijimos, al sistema capitalista a mutar. Por el momento coexisten las dos ramas: una economía de mercado depredadora dominada por un sistema financiero brutal, y una economía del compartir, basada en las interacciones entre las personas y en el intercambio de bienes y servicios casi gratuitos…

Aunque la dinámica está decididamente a favor de esta última, quedan muchas tareas pendientes: garantizar y mejorar los derechos de los e-trabajadores; regular el pago de tasas e impuestos de las nuevas plataformas; evitar la expansión de la economía clandestina… Pero el avance de esta nueva economía y la explosión de un nuevo modo de consumir parecen imparables. En todo caso, revelan el anhelo de una sociedad exasperada por los estragos del capitalismo salvaje. Y que aspira de nuevo, como lo reclamaba el poeta Rimbaud, a cambiar la vida.

1. Véase Rachel Botsman y Roo Rogers, What’s Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption, Harper Collins, Nueva York, 2010.
2.www.consumocolaborativo.com
3. El diario online El Referente, en su edición del 25-10-15, ha recogido las principales start-ups dedicadas a los viajes, la cultura y el ocio, la alimentación, el transporte y el parking, la mensajería, las redes profesionales, el intercambio y alquiler de productos y servicios, los gastos compartidos, los bancos de tiempo, la tecnología e Internet, la financiación alternativa y fintech, la moda, los deportes, la educación, la infancia, el alquiler de espacios, los pisos compartidos y otras plataformas de interés. www.elreferente.es/tecnologicos/directorio-plataformas-economia-colaborativa-espana-28955
4.Airbnb ya vale más que Hilton, el primer grupo de hotelería del mundo. Y más que la suma de los dos otros grandes grupos mundiales Hyatt y Marriot. Con dos millones de alojamientos en 191 países, Airbnb se coloca por delante de todos sus competidores en capacidad de alojamiento a escala planetaria. Airbnb cobra el 3% del precio de la transacción al propietario y entre el 6% y el 12% al inquilino.
5. El concepto de prosumidor aparece por vez primera en el ensayo de Alvin Toffler, La tercera ola (Plaza&Janés, Barcelona, 1980), que define como tal a las personas que son, al mismo tiempo, productores y consumidores.
6.Las cosas (Les Choses, 1965) es una novela del autor francés Georges Perec. La primera edición en español (trad. de Jesús López Pacheco), fue publicada en 1967 por Seix Barral. En 1992,Anagrama la reeditó con la traducción de Josep Escué.Es una crítica de la sociedad de consumo y de la trivialidad de los deseos fomentados por la publicidad.
7. Desde hace dos años, unos seis millones de estudiantes se han puesto a seguir gratuitamente cursos online, difundidos por las mejores universidades del mundo. aretio.hypotheses.org/1694
8. Jeremy Rifkin, La sociedad de costo marginal cero: El Internet de las cosas, el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo, Paidós, Madrid, 2014.

MIÉRCOLES 5 DE OCTUBRE DE 2016 – COMCOSUR
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2) El plebiscito en Colombia: una oportunidad perdida
Atilio Boron (Alai)

El resultado del plebiscito colombiano reveló la profundidad de la polarización que, desde el fondo de su historia, caracteriza a la sociedad colombiana. También, la grave crisis de su arcaico sistema político incapaz de suscitar la participación ciudadana que ante un plebiscito fundacional -¡nada menos que para poner fin a una guerra de más de medio siglo!- que apenas si logró que una de cada tres personas habilitadas para votar acudiera a las urnas, una tasa de participación inferior a la ya de por si habitualmente baja que caracteriza a la política colombiana.

La del día de ayer fue la mayor abstención en los últimos veintidós años y su resultado fue tan ajustado que hizo que la victoria del NO, como hubiera ocurrido ante un eventual triunfo del SI, sea más un dato estadístico que un rotundo hecho político.

Los partidarios del SI habían dicho que lo que se necesitaba para consolidar la paz era una amplia victoria, que no bastaba simplemente con superar en votos a los partidarios del NO. Lo mismo cabe decir de sus oponentes. Pero nadie logró ese objetivo, porque la diferencia de un 0.5 % a favor del NO podría sociológicamente ser considerada como un error estadístico y que un nuevo recuento de votos podría eventualmente llegar a revertir.

Es prematuro brindar una explicación acabada de lo ocurrido. Habría que contar con información más pormenorizada que por el momento no está disponible. Pero no deja de ser sorprendente que el anhelo de la paz, que era algo que cualquiera que haya visitado Colombia podía percibir a flor de piel en la gran mayoría de su población, no se haya traducido en votos para ratificar esa voluntad pacifista y refundacional de un país sumido en un interminable baño de sangre. En lugar de ello la ciudadanía reaccionó con irresponsable indiferencia ante la convocatoria para respaldar los acuerdos trabajosamente conseguidos en La Habana. ¿Por qué? Algunas hipótesis deberían apuntar, en primer lugar, a la baja credibilidad que tienen en Colombia las instituciones políticas, corroídas desde largo tiempo por la tradición oligárquica, la penetración del narcotráfico y el papel del paramilitarismo. Este déficit de credibilidad se expresa en una retracción del electorado, tanto más importante cuanto más alejadas se encontraran de las zonas calientes del conflicto armado las regiones en las cuales el NO triunfó con holgura. En cambio, aquellos departamentos que fueron teatro de operaciones de los enfrentamientos se manifestaron mayoritariamente a favor del SI. Para decirlo en otros términos: allí donde los horrores de la guerra eran experimentados sin mediaciones y en carne propia –principalmente las regiones agrarias y campesinas- la opción por el SI triunfó de manera aplastante. Tal es el caso del Cauca, con el 68 % votando por el SI; el Chocó, con 80 % por el SI; Putumayo, 66 % por el SI; Vaupes, 78 % por el SI. En cambio, en los distritos urbanos en donde la guerra era apenas una noticia que divulgaban los medios, satanizando de manera implacable a la insurgencia, quienes acudieron a las urnas lo hicieron para manifestar su rechazo a los acuerdos de paz.

Lo anterior remite a una segunda consideración: la debilidad del esfuerzo educativo hecho por el gobierno colombiano para explicar los acuerdos y sus positivas consecuencias para el futuro del país. Esta falencia había sido señalada por diversos observadores y protagonistas de la vida política de ese país, pero su llamado de atención al presidente Juan M. Santos fue desoído.

El confiado optimismo que primaba en los círculos gubernamentales (y también en algunos sectores cercanos a las FARC-EP) unido a la imprudente confianza puesta en los pronósticos de las encuestas -que, una vez más, fracasaron escandalosamente- hizo que se subestimara la gravitación de los enemigos de la paz y la eficacia de la campaña basada en el visceral rechazo a los acuerdos promovida por el uribismo.

El papel desempeñado por la derecha vinculada al paramilitarismo y los medios de comunicación, mismos que reprodujeron sin cesar las acusaciones de “traición” dirigidas al presidente Santos, galvanizaron un núcleo duro opuesto a la ratificación de los acuerdos que pese a ser minoritario en el conjunto de la población logró prevalecer porque sus adherentes acudieron masivamente a las urnas, mientras que sólo una parte de los que sí la querían se atrevieron a desafiar las inclemencias del tiempo y fueron a votar. Persuasiva resultó ser pues la “campaña de terror” orquestada por la derecha, que en sus ominosas caricaturas presentaba al comandante Timoshenko ya investido con la banda presidencial y presto a imponer la dictadura de los “terroristas” sobre una población indefensa y sumida en la ignorancia, misma que encontró en el voto por el NO el antídoto necesario para conjurar tan pavorosa amenaza.

En suma: es imposible abstraerse de la sensación de frustración que provoca este resultado. Como se dijo una y mil veces, la paz en Colombia es la paz en América Latina. Tremenda responsabilidad le cabe a las FARC-EP ante este deplorable resultado electoral. La sensatez demostrada por la guerrilla en las arduas negociaciones de La Habana deberá ahora pasar por una nueva prueba de fuego. Y es de esperar que la tentación de retomar la lucha armada ante el desaire electoral sea neutralizada por una actitud reflexiva y responsable que, desgraciadamente, no tuvo la ciudadanía colombiana.

Las declaraciones del comandante Timoshenko ratificando que ahora las armas de la insurgencia son las palabras permiten albergar una semilla de esperanza. Lo mismo las manifestaciones de la dirigencia del ELN y la alocución del presidente Santos poco después de conocidos los resultados del plebiscito. Ojalá que así sea y que esta guerra de más de medio siglo, que a lo largo de estos años tuvo un costo equivalente a casi la mitad del PBI actual de Colombia; que despojó de sus tierras y desplazó de sus hogares a casi siete millones de campesinos; que produjo 265.000 muertes oficialmente registradas; que victimizó por la vía indirecta a dos millones y medio de menores de edad; que esa pesadilla, en suma, que ha enlutado a la entrañable Colombia pueda hundirse definitivamente en el pasado para abrir esas grandes alamedas evocadas por el heroico presidente Salvador Allende por donde habrán de pasar los hombres y las mujeres de Colombia para construir una sociedad mejor. Ayer se perdió una inmejorable oportunidad para avanzar por el camino de la paz. Habrá otras, sin duda alguna.

– Dr. Atilio A. Boron, director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (PLED), Buenos Aires, Argentina. Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2013.

MIÉRCOLES 5 DE OCTUBRE DE 2016 – COMCOSUR
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3) Shimon Peres, el criminal de guerra israelí cuyas víctimas Occidente siempre ha ignorado
Ben White (Middle East Monitor)
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Shimon Peres, que falleció el pasado miércoles a la edad de 94 años tras haber sufrido un derrame cerebral el 13 de septiembre, encarnaba la disparidad entre la imagen de Israel en Occidente y la realidad de sus sangrientas políticas coloniales en Palestina y en toda la región.

Peres nació en 1923 en la actual Bielorrusia, y su familia se trasladó a Palestina en la década de 1930. Cuando era joven, Peres se incorporó a la Haganah, la milicia que fue la principal responsable de la limpieza étnica de los pueblos palestinos en 1947-1949, durante la Nakba.

A pesar de que el desplazamiento violento de los palestinos es un asunto de los archivos históricos, Peres ha insistido siempre en que las fuerzas sionistas “defendieron la pureza de armas” durante el establecimiento del Estado de Israel. Así es, incluso afirmó que antes de que Israel existiera, “aquí no había nada”. A lo largo de siete décadas, Peres actuó como primer ministro (en dos ocasiones) y presidente, aunque nunca ganó realmente unas elecciones nacionales de forma rotunda. Formó parte de doce gabinetes y fue ministro de defensa, asuntos exteriores y economía durante determinados períodos.

Quizá como mejor se le conozca en Occidente es por su papel en las negociaciones que llevaron a los Acuerdos de Oslo de 1993, que hicieron que ganara, junto con Yitzhak Rabin y Yasser Arafat, el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, para los palestinos y sus vecinos en Oriente Medio, el historial de Peres se diferencia mucho de la reputación que tiene en Occidente como incansable “paloma”. Las líneas siguientes no son en absoluto un sumario completo del historial de Peres al servicio del colonialismo y del apartheid.

Armas nucleares

Entre 1953 y 1965, Peres trabajó como director general del ministerio de defensa de Israel y después como ministro de defensa adjunto. A causa de sus responsabilidades en aquella época, se ha descrito a Peres como “arquitecto del programa de armas nucleares de Israel”, programa que, hasta este mismo día, “permanece fuera del control de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA)”.

En 1975, según revelaron unas actas secretas, Peres se reunió con el ministro sudafricano de defensa, PW Botha, y “se ofreció para vender ojivas nucleares al régimen del apartheid”. En 1986, Peres autorizó la operación del Mossad a través de la cual el denunciante del programa nuclear Mordechai Vanunu fue secuestrado en Roma.

Ataques contra los ciudadanos palestinos

Peres desempeñó un papel fundamental en el régimen militar impuesto a los ciudadanos palestinos hasta 1966, en función del cual las autoridades ocupantes perpetraron el robo masivo de tierras y el desplazamiento de quienes allí vivían. Una de las herramientas utilizadas fue el Artículo 125, que permitió que la tierra palestina fuera declarada zona militar cerrada. Se negó el acceso a esa tierra a sus propietarios, después de confiscarla proclamando que “no era cultivable”. Peres alabó el Artículo 125 diciendo que era un medio para “proseguir la lucha a favor de los asentamientos y la inmigración judía”.

Otra de las responsabilidades de Peres en su calidad de director general del ministerio de defensa fue la “judaización” de Galilea; es decir, fomentar políticas que tenían como objetivo la reducción de la proporción de ciudadanos palestinos en la región en comparación con los judíos. En 2005, como viceprimer ministro en el gabinete de Ariel Sharon, Peres renovó su ataque contra los ciudadanos palestinos mediante una serie de planes que fomentaban el traslado de los israelíes judíos a Galilea. Su plan de “desarrollo” abarcó 104 comunidades, 100 de ellas judías.

Ese mismo año, en conversaciones secretas con altos funcionarios estadounidenses, Peres afirmó que Israel había “cedido un millón de dunums [1.000 kilómetros cuadrados] de la tierra del Negev a los beduinos”, añadiendo que el “desarrollo” del Negev y Galilea “aliviaría lo que tildó de amenaza demográfica”.

Apoyando los asentamientos ilegales en Cisjordania

Aunque el proyecto de asentamientos de Israel en Cisjordania ha ido ante todo asociado con el Likud y otros partidos nacionalistas de derechas, en realidad fue el laborismo el que con más rapidez inició la colonización del recién conquistado territorio palestino, y Peres fue uno de sus más entusiastas participantes. Durante el mandato de Peres como ministro de defensa de 1974 a 1977, el gobierno de Rabin estableció una serie de importantes asentamientos en Cisjordania, incluyendo Ofra, una gran parte del cual se construyó en tierra palestina confiscada de propiedad privada.

Al haber jugado un papel fundamental en los primeros días del proyecto para establecer los asentamientos, en años más recientes, Peres ha estado interviniendo para socavar cualquier tipo de medida, no importa lo modesta que pudiera ser, a la hora de sancionar las ilegales colonias, siempre, por supuesto, en nombre de proteger las “negociaciones de paz”.

La massacre de Qana

En 1966, cuando era primer ministro, Peres ordenó y supervisó la “Operación Uvas de la Ira”, en la que las fuerzas armadas israelíes asesinaron a 154 civiles en el Líbano e hirieron a otros 351. La operación, considerada ampliamente como una demostración de fuerza previa a las elecciones, estuvo intencionadamente dirigida contra los civiles libaneses. Según la página web oficial de la Fuerza Aérea de Israel (en hebreo), la operación implicó el “bombardeo masivo de los pueblos chiíes del sur del Líbano para motivar un flujo de civiles hacia el norte, hacia Beirut, presionando así a Siria y al Líbano para que frenaran a Hizbollah”.

El suceso más infame de la campaña fue la masacre de Qana, cuando Israel bombardeó un recinto de las Naciones Unidas matando a 106 civiles que allí se refugiaban. Un informe de la ONU afirmó que, contrariamente a las negativas israelíes, eran “poco probable” que el bombardeo fuera el resultado de errores técnicos o de procedimiento”. Más tarde, los artilleros israelíes dijeron en la televisión israelí que no lamentaban la masacre, porque los muertos eran “sólo un montón de árabes”. En cuanto a Peres, su conciencia estaba también limpia: “Todo se ha realizado siguiendo una lógica clara y de forma responsable”, dijo. “Me siento en paz”.

Gaza: defendiendo el bloqueo y la brutalidad

En los últimos diez años, Peres se convirtió en uno de los embajadores globales más importantes de Israel, mientras se sometía a la Franja de Gaza a un bloqueo devastador y a tres importantes ofensivas. A pesar de la indignación mundial ante esas políticas, Peres ha apoyado firmemente los castigos colectivos y la brutalidad militar.

Por ejemplo, en enero de 2009, a pesar de los llamamientos de las “organizaciones por los derechos humanos israelíes… para que se pusiera fin a la ‘Operación Plomo Fundido’, Peres describió la “solidaridad nacional a favor de la operación militar” como el “mejor momento de Israel”. Según Peres, el objetivo del ataque “era golpear duro a la población de Gaza para que perdieran la afición a disparar cohetes contra Israel”.

Durante la “Operación Pilar de la Defensa”, de noviembre de 2012, Peres “asumió la tarea de ayudar en el esfuerzo de relaciones públicas de Israel trasladando la narrativa israelí a los dirigentes mundiales”, en palabras de Ynetnews. La víspera de la ofensiva de Israel, “Peres advirtió a Hamas que si quería que el pueblo de Gaza tuviera una vida normal, debían dejar de lanzar cohetes hacia Israel”.

En 2014, durante un bombardeo sin precedentes sobre Gaza, Peres fue aún más allá de nuevo para tratar de blanquear crímenes de guerra. Después de que las fuerzas israelíes asesinaran a cuatro niños que jugaban en una playa de Gaza, Peres supo bien a quién culpar: a los palestinos. “Se trataba de una zona de que ya habíamos advertido que iba a ser bombardeada”, dijo. “Y, lamentablemente, no se llevaron a los niños”.

El asfixiante bloqueo, condenado internacionalmente al constituir una forma prohibida de castigo colectivo, ha sido también defendido por Peres: precisamente sobre la base de que es una forma de castigo colectivo. Como Peres señaló en 2014: “Si Gaza deja de disparar, no habrá necesidad de bloqueos”. El apoyo de Peres al castigo colectivo se extendió también a Irán. En 2012, al comentar las informaciones que indicaban que seis millones de iraníes sufrían cáncer por no poder conseguir tratamiento a causa de las sanciones, Peres dijo: “Si quieren volver a una vida normal, que se conviertan en normales”.

Al final, sin remordimiento alguno

Peres fue siempre claro respecto al objetivo de un acuerdo de paz con los palestinos. Y así manifestó en 2014: “La primera prioridad es preservar a Israel como Estado judío. Ese es nuestro principal objetivo, eso es por lo que luchamos”. El año pasado, reiteró esos sentimientos en una entrevista con AP al decir: “Israel debería poner en marcha la solución de los dos Estados por su propio bien”, para no “perder nuestra mayoría judía”.

Recuerden que eso fue lo que moldeó el apoyo del laborismo a los Acuerdos de Oslo. Rabin, en un discurso ante la Knesset no mucho antes de su asesinato en 1995, se expresó con claridad al decir que lo que Israel buscaba de los Acuerdos de Oslo era una “entidad” palestina que fuera “menos que un Estado”. Jerusalén sería la capital indivisible de Israel, se anexionarían los principales asentamientos y permanecerían en el Valle del Jordán.

Hace pocos años, Peres describió a los palestinos como “autovictimistas”. Y, de nuevo, llegó mucho más lejos: “Se victimizan ellos mismos. Son víctimas de sus propios errores sin necesidad”. Esa cruel condescendencia era característica de un hombre para el que la “paz” significó siempre pacificación colonial.

Ben White es un periodista independiente, activista y escritor especializado en Palestina/Israel. Se licenció en la Universidad Cambridge.

MIÉRCOLES 5 DE OCTUBRE DE 2016 – COMCOSUR
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4) Asesinatos y represión instalan el miedo en Bangladesh
Amy Fallon (IPS)

“Avijit no era un activista de la calle, él usaba su pluma para protestar contra las injusticias sociales y el fanatismo religioso y para difundir ideas seculares, su tema central”, precisó su padre, Ajoy Roy, ataviado con el tradicional lungui en su casa de Bangladesh.

“Una pérdida terrible que no puede compensarse”, se lamentó el profesor de física, quien a sus 80 años mantiene una gran agudeza mental. Como en la sala de estar de cualquier familia, en la de Ajoy hay muchas fotografías de su hijo mayor Avijit. En especial se destaca una imponente con un gran marco que cuelga de una pared verde claro en un lugar central, donde Ajoy pasa mucho tiempo sentado sorbiendo una taza de té.

Avijit fue un conocido escritor y bioingeniero bangladesí, asesinado por sus creencias, junto a muchos otros escritores ateos, blogueros, editores, activistas gays y religiosos asesinados en los últimos años por presuntos militantes islamistas en este país de mayoría musulmana. Más de 50 escritores, activistas y otras personas fueron asesinadas en Bangladesh desde 2013, según la organización Human Rights Watch (HRW).

Avijit, asesinado en febrero de 2015 a los 42 años, también era ciudadano estadounidense y vivía con su esposa Rafida Ahmed en Estados Unidos, cuando viajó a la capital de Bangladesh para una feria de libro. En julio de este año, 23 personas murieron, entre ellas 17 extranjeras, en una panadería de la zona diplomática de Daca en uno de los peores atentados terroristas de este país.

Cinco de los presuntos responsables del ataque murieron en el enfrentamiento con la policía, uno de los sobrevivientes quedó recluido de forma preventiva y otro más fue encarcelado, según informó el diario Dhaka Tribune. El presunto cabecilla y sus dos cómplices murieron luego en un allanamiento policial en agosto de este año. Pero siguen prófugos el coordinador, el proveedor de las armas y los que financiaron el ataque.

Y tras el asesinato de dos defensores de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT), Xulhaz Mannan y Mahbub Rabbi Tonoy en abril, la presión internacional por la ola de asesinatos llevó al gobierno a detener a unas 14.000 personas. La directora para Asia de HRW, Meenakshi Ganguly, explicó que aunque no hubo más atentados tras los cruentos asesinatos en la panadería, sí “preocupa” que las medidas energéticas lleven “a la persecución arbitraria de sospechosos habituales”.

Todavía hay un “clima de miedo” en Bangladesh entre escritores e integrantes de minorías, precisó Ganguly. “Algunos pudieron abandonar el país, pero muchos de los que todavía están en Bangladesh, temen que el gobierno no haga lo suficiente para protegerlos”, apuntó.

Por su parte, Maruf Rosul, de 29 años, escritor, fotógrafo, cineasta y activista que escribe para varios medios, como el sitio Mukto-Mona, creado por Avijit y mantenido por sus sucesores, dijo que los extremistas islámicos fueron silenciados. “Pero el gobierno no ha tomado las medidas adecuadas para eliminar a esas fuerzas malignas”, observó Rosul, quien dijo figurar en una lista de objetivos de un grupo extremista, pero que como “activista de frontera” no puede esconderse. “Me preocupa mi futuro”, confió a IPS.

Su nerviosismo aumenta a medida que se acerca Durga Puja, el mayor festival religioso de la comunidad hindú de Asia meridional, que comenzará el 7 de octubre. Rosul recordó que “todos los años” durante ese festival, los extremistas islámicos realizan ataques en Bangladesh y que las autoridades no hacen más que emitir “declaraciones compasivas”.

“Como no hay un orden público sólido, nos preocupan nuestros amigos hindúes”, dijo a IPS, al recordar al sastre hindú un asesinado a machetazos en abril. Además, a mediados de noviembre se celebrará al 6 edición del Festival Literario de Daca, que está en plena preparación, según dijo a IPS su director Ahsan Akbar. La ola de asesinatos hace que los “escritores, por desgracia, se autocensuren y piensen dos veces qué van a escribir y a publicar”, se lamentó.

“Los escritores bangladesíes que están afuera del país son profundamente solidarios y hacen muchas cosas para generar consciencia a escala internacional, como es el caso de PEN International”, apuntó. “Es sorprendente cómo, a veces, nos olvidamos de la interconectividad de todo esto: un ataque contra un escritor en Bangladesh es, en cierta forma, un ataque contra un escritor en Occidente y, de hecho, en cualquier otro lugar”, observó.

Por su parte, Olof Blomqvist, de Amnistía Internacional, dijo a IPS que “las investigaciones sobre los asesinatos avanzan y se realizaron detenciones relacionadas con algunos de los casos. La verdadera justicia llevará tiempo, pero preocupa que solo se haya procesado a los responsables de un caso, el asesinato de Rajib Haider en 2013”.

“Las autoridades deben garantizar que todos los responsables sean procesados, pero también hacer más para proteger a las personas en riesgo”, remarcó. “Todavía recibimos súplicas semanales de personas que recibieron amenazas y que temen por sus vidas si se quedan en Bangladesh”, añadió.

“La policía debe crear un clima en el que los activistas amenazados se sientan seguros de acercarse a la policía y no teman sufrir más acosos”, observó Blomqvist. Ganguly, por su parte, dijo que para evitar más ataques, las autoridades deben difundir el mensaje de que creen en la “libre expresión en paz”. “No deben recomendar a las personas en riesgo que se autocensuren para evitar herir sentimientos religiosos y ser blanco de represalias”, subrayó.

En 2015, tras el asesinato del escritor Niladri Chatterjee Niloy, el jefe de policía alertó a los blogueros que “herir sentimientos religioso era un delito”. La policía mató a uno de los sospechosos clave del asesinato de Avijit en junio, pero según dijeron, otros dos se escaparon y siguen prófugos.

Tras la muerte de su hijo, Ajoy tuvo que esconderse pues según relató, Avijit había recibido varias amenazas de extremistas en las semanas previas a su asesinato y le habían advertido de no regresar a Bangladesh. Sin embargo, él continuaba con su activismo contra los fundamentalistas y ha recibido varias invitaciones de distintas instituciones.

“No tengo miedo”, aseguró Ajoy. “Perdí a mi hijo, después de eso no me importa nada”, confesó. También dijo que quería que Avijit fuera recordado como un “hombre valiente que haría frente a cualquier situación difícil por la democracia, por la laicidad y por el libre pensamiento”, añadió. Su deseo era que “las generaciones más jóvenes siguieran sus pasos”, recordó.

“No desalentaría a esos jóvenes valientes a dejar de escribir blogs, de expresar sus ideas porque Bangladesh es un país constitucional, laico y democrático y debemos defender la Constitución”, subrayó Ajoy. “Debemos hacer que la gente comprenda que este no es un país en contra de los musulmanes, sino que liberal”, opinó. “Aunque hay muchos musulmanes aquí, también son liberales”, apuntó. IPS no pudo ponerse en contacto con la policía ni con voceros del gobierno.

Traducido por Verónica Firme

MIÉRCOLES 5 DE OCTUBRE DE 2016 – COMCOSUR
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5) India: La mayor huelga de la historia
Ed Sykes (Viento Sur)

El viernes, 2 de septiembre, una de las economías más grandes del mundo registró lo que tal vez haya sido la huelga más grande de la historia. En un poderoso acto de resistencia frente al gobierno derechista de India, se calcula que participaron hasta 180 millones de personas. Sin embargo, debido a la información sesgada en los grandes medios británicos (y globales), es probable que no te hayas enterado.

¿Qué ocurrió?

Ese día, en el marco de una jornada de lucha de obreros de toda India, cerraron miles de fábricas, centrales eléctricas, oficinas públicas y bancos estatales. El transporte público también se vio afectado. Diez sindicatos, y hasta 180 millones de trabajadores y trabajadoras del sector público –bancarios, mineros, maestras, trabajadores de la construcción y de correos– participaron en la huelga. Ramen Pandey, de la Confederación Nacional de Sindicatos (INTUC), dijo: “Esta huelga es la más grande que ha habido jamás en el mundo”.

En efecto, el impacto que tuvo fue enorme. Assocham, el máximo órgano de las Cámaras de Comercio de India, comunicó que el trastorno causado en las cadenas de suministro y las empresas cortaron a la economía india 180 000 millones de rupias (2 000 millones de libras esterlinas). Fue la cuarta huelga nacional en India desde 2009.

¿Por qué tuvo lugar la huelga?

Los sindicatos habían decidido responder a lo que calificaron de “políticas antiobreras y antipopulares” del primer ministro Narendra Modi. De acuerdo con el vicepresidente de la INTUC, Ashok Singh, “Modi ha dicho que lucha contra la pobreza, pero parece que en realidad lucha contra los pobres en este país”. Modi condujo al partido derechista Bharatiya Janata a una victoria arrolladora en las elecciones generales de mayo de 2014 con la promesa de impulsar la economía india. Para ello, ha tratado de incrementar la inversión extranjera y privatizar empresas públicas. Ya ha vendido acciones de empresas estatales por valor de miles de millones de libras y pretende recaudar alrededor de 8 300 millones de dólares mediante nuevas privatizaciones en 2016 y 2017.

Los sindicatos temen que las políticas neoliberales de Modi (recortes, privatizaciones, etc.) reduzcan tanto los niveles de empleo como los salarios. Por esta razón impulsaron la huelga masiva con 12 reivindicaciones, incluido el aumento del salario mínimo, la seguridad social universal y la eliminación de las inversiones extranjeras en el ferrocarril, los seguros y la industria de defensa.

Una larga incubación

Sin embargo, el neoliberalismo no es nuevo en India, pues se instauró en el país mucho antes de que gobernara Modi. Según Jayati Ghosh, profesora de economía de la Universidad Jawaharlal Nehru, Modi no ha hecho otra cosa dar continuidad a 25 años de políticas neoliberales que no han hecho más que empeorar la situación de los trabajadores: “Menos del 4 % de los trabajadores de India gozan de protección laboral, e incluso esa protección se ha ido erosionando. Cunde la sensación de que en vez de combatir la pobreza, están combatiendo a los pobres, y ha habido una rebaja real del gasto en servicios públicos esenciales.” Hay trabajadores de la sanidad en India que llevan sin cobrar desde hace meses. Los subsidios alimenticios y sistemas de distribución, mientras tanto, se han deteriorado. Ghosh insiste: “El gobierno central anima activamente a las empresas privadas que desean impedir cualquier tipo de sindicalización.”

En este contexto de continuos ataques a los derechos de los trabajadores de India por parte del régimen, parece que los sindicatos indios no hayan tenido otra salida que ir a la huelga. Y al hacerlo de una manera tan drástica el pasado 2 de septiembre, han enviado un mensaje contundente tanto el gobierno de Modi en Nueva Delhi como al mundo entero: los trabajadores no renunciarán a sus derechos sin luchar.

En el siguiente vídeo pueden verse algunas imágenes de la huelga:
www.thecanary.co/2016/09/15/worlds-largest-ever-strike-takes-place-gets-buried-media-video/

MIÉRCOLES 5 DE OCTUBRE DE 2016 – COMCOSUR
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“Las ideas dominantes de la clase dominante son en cada época las ideas dominantes, es decir, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad resulta ser al mismo tiempo la fuerza espiritual dominante, la clase que controla los medios de producción intelectual, de tal manera que en general las ideas de los que no disponen de medios de producción intelectual son sometidos a las ideas de la clase dominante”. — Carlos Marx
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POR LA VOZ DE MUMIA ABU JAMAL ES UNA PRODUCCIÓN DE COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR / Desde el 19 de Junio de 1994 / Coordinación: Carlos Casares – DIRECCIÓN POSTAL: Proyectada 17 metros 5192 E (Parque Rivera) 11400 MONTEVIDEO/URUGUAY / Apoyo técnico: Carlos Dárdano / Comcosur se mantiene con el trabajo voluntario de sus integrantes y no cuenta con ningún tipo de apoyo económico externo, institucional o personal / Las opiniones vertidas en las distintas notas que integran este boletín no reflejan necesariamente la posición que podría tener Comcosur sobre los temas en cuestión / Comcosur integra la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) / blog: nuevo.comcosur.org / contacto: comcosur@comcosur.com.uy / Y ahora puedes seguir a Comcosur también en Facebook
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