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SOMBRAS Y FANTASMAS

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NOTICIAS Y PENSAMIENTOS

COMCOSUR AL DÍA – AÑO 15 – Nº 1967

Viernes 4 de Abril de 2014

Producción: Andrés Capelán – Coordinación: Carlos Casares

COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR

http://nuevo.comcosur.org/

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HOY:

1) Tabaré ya no es el que era

2) Los fantasmas de Maracaná

3) La izquierda gana lugar en Argentina

4) La llegada de reclusos de Guantánamo

5) Uruguay cultural, el país menguado

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«Si asumes que no hay esperanza, garantizas que no habrá esperanza.

Si asumes que hay un instinto hacia la libertad, que hay oportunidades

para cambiar las cosas, entonces hay una posibilidad de que puedas

contribuir para hacer un mundo mejor. Esa es tu alternativa».

Noam Chomsky

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1) Tabaré ya no es el que era

Vázquez y…

Marcelo Pereira (La Diaria)

Desde el año pasado se destacaba, en el difícil terreno de los
pronósticos preelectorales, una convicción con aspecto de verdad
evidente: la de que el prestigio y la popularidad de Tabaré Vázquez
serían suficientes para que su ingreso a la campaña despegara al
Frente Amplio (FA) de sus competidores en las encuestas sobre
intención de voto, ubicándolo como claro favorito para ganar un
tercer período consecutivo de gobierno nacional, quizá incluso en
primera vuelta y con mayoría parlamentaria. Sin embargo, los primeros
meses de actividad de Vázquez como precandidato no han producido tal
efecto, y puede ser interesante considerar por qué.

El ex intendente de Montevideo no ha dejado de ser el aspirante que
cuenta con mayores preferencias de la ciudadanía. En otras palabras,
es el que arranca de un «piso» más alto, y no tiene sentido
reprocharle que no gane votos entre los decididamente antifrentistas,
que conforman un núcleo consolidado desde hace muchos años (el
«piso» de la oposición) y para quienes cualquier candidato del
oficialismo es a grandes rasgos lo mismo. El problema está localizado
en otra parte. La campaña es un conjunto de competiciones
simultáneas por diferentes electorados, que se suman para determinar
un resultado global, y quizá ocurra que Vázquez no resulta, en este
momento, un factor de convocatoria desequilibrante en algunos sectores
de la ciudadanía. A su vez, da la impresión de que algunas de las
causas de ese fenómeno no tienen que ver con que él sea como es ni
con los reproches que le formulan, desde el oficialismo, quienes se
oponen a su postulación.

Después de diez años de gobierno nacional del FA, la principal
motivación para desear que continúe puede parecerse bastante más al
deseo de no perder lo ganado que al de ganar algo nuevo. Más a no
retroceder que a seguir adelante. Y eso, por supuesto, complica la
siempre difícil tarea de lograr votos en el territorio de los
indecisos y los nuevos votantes, así como la no menos difícil de
generar entusiasmo entre quienes tienen una definida identidad
frenteamplista.

A esto puede sumarse que, por circunstancias relativamente casuales,
el año pasado Uruguay y su «presidente más pobre del mundo»
adquirieron una notoriedad internacional inusitada que de algún modo
desmerece a Vázquez. Con independencia de la opinión que cada cual
tenga, dentro del país, sobre la imagen de José Mujica fuera de él,
las comparaciones resultan odiosas para los vazquistas ya que, además
de empequeñecer los logros propios de su líder en materia de
reconocimiento internacional (como los vinculados con el Plan Ceibal y
las medidas contra el tabaquismo), reducen globalmente su estatura y
lo hacen verse más gris y previsible, al tiempo que dejan flotando la
idea de que un segundo gobierno suyo será menos resonante que el
actual.

Es poco probable que estas cuestiones se resuelvan mediante promesas
electorales en las áreas que, según las encuestas, más preocupan a
la ciudadanía, como las de seguridad pública y educación. Lo que
tiene para ofrecer el FA en tales materias y en las demás no puede
independizarse de lo que ya está definido por sus organismos con
miras a este período electoral, y tampoco de la gestión realizada
durante casi diez años. A la vez, Vázquez no puede convertirse en
una persona distinta de la que la ciudadanía uruguaya conoce (y en
muy considerable medida aprueba). Por lo tanto, puede resultar
crucial, en el juego de imágenes de la campaña, quién lo
acompañará en la fórmula frenteamplista.

La candidatura a la vicepresidencia ha representado por lo general, en
la historia del FA, un complemento. El Liber Seregni de 1971, retirado
del Ejército hacía menos de dos años, fue acompañado por Juan
José Crottogini, que contaba con una larga y destacada trayectoria
universitaria. En 1989 lo acompañó Danilo Astori, que además de su
perfil académico simbolizaba un enlace con generaciones más jóvenes
y con la resistencia a la dictadura. En 1994, la presencia de Rodolfo
Nin Novoa en la fórmula encabezada por Vázquez era una fuerte señal
de la ampliación de la convocatoria frenteamplista en el marco de
alianzas más amplias. En 2009, después de unas elecciones internas
muy peleadas, la presencia de Astori dio fuertes garantías a muchos
de los que (fuera del FA pero también dentro de él) desconfiaban de
Mujica.

La integración de la fórmula frenteamplista para los comicios de
octubre puede ser un factor de reactivación interna y de convocatoria
potente a jóvenes e indecisos. Pero si se define con la mirada puesta
en la relación de fuerzas interna, considerando sólo una reducida
cantidad de nombres ya conocidos y proyectando la imagen de un
Vázquez condicionado por los juegos de poder dentro del FA, esa
oportunidad puede perderse, y con ella la de una sorpresa tonificante
que sacuda el tablero.

COMCOSUR AL DÍA / VIERNES 4 DE ABRIL DE 2014

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2) Los fantasmas de Maracaná

Entrevista al Pato Celeste

(El Observador)

El Pato Celeste señaló que carnavaleros y exfutbolistas quieren un
representante. “Cuando llega la campaña los políticos nos buscan
porque somos solidarios”

Gustavo Torena –más conocido como «El Pato Celeste»– fue noticia
esta semana porque presentó la conformación de la nueva lista
electoral del Espacio 609 que estará encabezada por el presidente de
la Mutual de Futbolistas Profesionales, Enrique Saravia, y que es
integrada por otros exfutbolistas y gente vinculada al Carnaval.
Torena no sabe aún si se postulará a algún lugar concreto pero sí
que estará en ese grupo. El Observador lo consultó sobre su
participación en la política, y también sobre su vínculo con el
contratista Francisco «Paco» Casal y con el presidente José Mujica, a
quien admira.

— Escuché al presidente de la Mutual Enrique Saravia decir que la
idea de formar este sector político de la 609 surgió de dos asados.

— «El Quique» (Saravia) y una barra de amigos. No fue un asado solo.
Tenemos un puñado de amigos que nos juntamos frecuentemente. Ahí
fueron surgiendo cosas. Porque siempre cuando llegan las campañas
electorales, los líderes políticos nos buscan para algún acto de
beneficiencia, algún partido benéfico, alguna murga y siempre
estamos. Los carnavaleros y futboleros somos los más solidarios. Y
bueno, ¿por qué no podemos nosotros tratar de tener un
representante?

—¿En esas reuniones estuvo Nelson Gutiérrez (vicepresidente de
Tenfield)?

— «El Tano» (Gutiérrez) no. No empecemos a tirar cosas que no
corresponden. Esta es una idea de exfutbolistas.

— Él lo es.

— «El Tano» no tiene nada que ver. Ojalá venga y nos diga que nos
va a apoyar, es exfutbolista, sabemos bien los puntos que calza, él
tiene su empresa. No nos queremos meter en nada comercial que no nos
competa. No nos interesa. Nosotros vamos a trabajar haciendo cosas por
el bien de los niños, de los botijas que andan en la calle fumando
algo que no corresponde. El «Quique» tiene su barra de amigos de
exfutbolistas, «El Gato» (José) Morgade tiene su barra de amigos y
carnavaleros, como yo también los tengo en todos lados y vamos a
seguir hablando con todos. Y por supuesto al «Tano» le vamos a pedir
una reunión y le vamos a plantear todo esto. Él ya lo sabe. Esto no
surgió ayer. También lo saben las empresas, la AUF lo sabe, la
Federación de Básquetbol, todo el mundo lo sabe. Pienso que nos va a
apoyar y bienvenido sea.

— El lunes 16 de marzo usted fue a la Torre Ejecutiva con Marcelo
Capalbo y Saravia. ¿Se reunieron con Mujica?

— Con Mujica este punto no lo tratamos ni corresponde que lo vayamos
a hablar con él.

—¿Qué punto en particular?

— Esto es una presentación de una lista. El presidente es el
presidente, no tenemos que andar diciéndole nada al presidente.
Fuimos al Espacio 609 y ahí planteamos nuestras inquietudes.

—¿Ante quiénes las plantearon?

— Ante las autoridades. El ministro (Eduardo) Bonomi y la senadora
(Lucía) Topolansky, que se reunían con Saravia en primera instancia
y Saravia les planteó la inquietud. Le dieron el OK a él y a Morgade
y ahí salieron a la cancha. No corresponde que vayamos a hablar con
el presidente. ¿Qué nos puede decir? No corresponde.

— Usted tiene un vínculo con él.

— No, no. Muy honestamente y con mucho respeto no corresponde que se
lo diga yo ni Saravia. Tenemos otras vías que es lo que hicimos para
que el presidente esté al tanto.

—¿Y qué fueron a hacer ese día a la Torre Ejecutivo con Capalbo y
Saravia?

— Bueno, eso es un tema interno y no nos fuimos a reunir al piso 11.
Lo que pasa es que uno entra a Presidencia y parece que ya va al 11.
Estuvimos en otro piso. Tuvimos reuniones internas. Marcelo Capalbo
está haciendo charlas en la Junta de Drogas (JND), tiene contrato
ahí para sacar a los niños de la calle y lo fuimos a acompañar.

—¿Fueron a la Junta de Drogas?

— Sí, Marcelito tiene un contrato con la ONG Campeones, donde está
nuestro amigo personal (Álvaro) Recoba, el papá de «El Chino»
(Recoba) y la fundación donde está (Antonio) «El Tony» Pacheco. Se
hizo un convenio donde Capalbo y otros deportistas van a dar charlas a
instituciones adonde la JND los manda.

—¿Saravia forma parte del proyecto?

— Sí, también. Es una ONG que se llama Campeones donde están
futbolistas, basquetbolistas.

—¿Cómo se va a financiar el grupo para la campaña electoral?

— Te adelanto que hay empresarios amigos que siempre colaboran.
Tratamos de no vincularnos con el tema dinero. Esto quiere decir que
no pedimos dinero. Sí pedimos mucha colaboración de cosas
materiales. Necesitamos 5.000 banderitas por decir algo para un acto,
vamos y la pedimos a un amigo para que las compre y las traiga. No
andamos con el gorro pidiendo plata. Con eso se pierde credibilidad y
no queremos entrar en eso de dame 10 pesos que voy a comprar una lata
de pintura. Si precisamos una lata de pintura, la pedimos.

—¿Le van a pedir a Gutiérrez?

— Al «Tano» como a otras 500 empresas que hay en Uruguay. Mañana
precisamos un repuesto de una camioneta que se nos rompió y le
pedimos a Atilio (Cazajous) de Cymaco. Precisamos pintura e iremos a
(Raúl) Aguerrebere (presidente de Wanderers). Lo más lógico es que
si precisamos pagar la luz de un local, le pedimos a un amigo que
pague los 1.000 pesos.

—¿Usted va a estar en la lista?

— No, no. El único que tiene el puesto asegurado, por suerte, es
«El Quique» Saravia y nuestro hermano y amigo «Gato» Morgade. Después
veremos. Parece que hay a alguno que no le gusta que los futbolistas y
carnavaleros estén. Pero cuando vienen las campañas siempre vienen a
golpear: «Y queremos murgas y queremos a fulanito de tal para que
hable y a menganito». Si nos vienen a buscar es porque servimos y si
servimos vamos a darle para adelante.

— Entonces no descarta estar.

— Es un largo camino… No se trata de que esté «El Pato Celeste» o
Gustavo Torena, no, no. Se trata de trabajar todos en conjunto.

—¿Su trabajo cuál es?

—¿Mi trabajo? Viajo mucho a Venezuela, vendo productos, estoy
armando un complejo de cabañas en una Sociedad Anónima con cuatro o
cinco inversores en Punta Colorada. Ahí gano mi sueldo.

—¿Cuál es la Sociedad Anónima?

— Bueno, pará. ¿Para qué saber? Tranquilo. Está al día con el
BPS, con la DGI, se paga todo. Yo no ando…. Quedate tranquilo que se
dónde estoy parado y qué es lo que hay que hacer. Y me asesoran.
¿Sabes cuál es el problema? Vivimos en un país un poco de chicanas,
de celos, de envidias. Parece que los hombres que vienen de abajo no
podemos triunfar. En Estados Unidos a los pobres que triunfan le dan
hasta premios. Acá a los pobres, a los que andan de a pie, a los que
andan en la calle, a los que comemos guiso y triunfamos, nos hacen la
guerra. Lo tengo claro a eso. El que tenga alguna duda que me llame.
Ando solo por todos lados. Que no se escondan detrás de una
computadora mandando mensajitos. Eso hacen los canallas, los cobardes.
Me venís con la justa mañana.

La relación con Casal y con Mujica

—¿Cuál es su vínculo con Casal, con Tenfield?

— Como un ciudadano más. Lo conozco, muy esporádicamente lo veo.
No soy empleado de Casal, ni de Tenfield. «Paco» tiene un puñado de
amigos de mucho antes que yo. Yo estoy en la lista allá abajo de
todo, donde tocamos el bombo. Casal tiene sus amigos personales y su
secretario. Que lo conozco y lo veo una vez cada tanto, y sí.

—¿Dónde lo ve?

— Lo vi hará cuatro meses cerca de Solanas. No me reúno con él.
Sé donde vive pero no sé el teléfono de su casa. Me han llamado y
me dicen: «Che quiero hablar con ‘Paco’ Casal». ¿y qué querés que
haga? Llamá a Tenfield para ver si lo pueden ubicar.

—¿Y con Mujica cuál es el vínculo?

— El vínculo normal que tuve en las elecciones pasadas, de
participar de un evento cuando fuimos a Venezuela con la Mutual de
Jugadores e hicimos un partido benéfico y ahí nació la relación. A
veces se le busca la quinta pata al gato cuando no hay. Lo conozco a
Mujica como cuando ganó Jorge Batlle y tenía un amigo taximetrista y
se fue con ese amigo taximetrista a Presidencia. Tengo una afinidad,
lo quiero mucho, lo respeto mucho, me gusta la línea de él, me gusta
lo que dice. No tengo esa famosa oficina en el piso 11. Cuando voy a
Presidencia, que voy, cómo no, voy, me registro abajo y pido la
entrevista, pero no para hablar con Mujica.

COMCOSUR AL DÍA / VIERNES 4 DE ABRIL DE 2014

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3) La izquierda gana lugar en Argentina

Trotskismo recargado

Pablo Stefanoni* (Le Monde Diplomatique)

Al excepcional desempeño del Frente de Izquierda y los Trabajadores
(FIT) en las elecciones del 27 de octubre, se suma ahora el triunfo
legislativo del Partido Obrero (PO) en la ciudad de Salta. Cómo se
explica este crecimiento y cuáles son los desafíos de esta
nueva/vieja izquierda.

as elecciones del 27 de octubre tienen muchas dimensiones y una de
ellas es, sin duda, el excepcional desempeño del Frente de Izquierda
y los Trabajadores (FIT) –una alianza integrada por el Partido
Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas e Izquierda
Socialista–, que superó el 5% en todo el país. Si en 2011 circuló
la consigna “un milagro para Altamira”, destinada a superar el
1,5% que las PASO exigen a los partidos para poder seguir en carrera
(1), tan sólo dos años después el FIT lograba tres diputados
nacionales y una votación que alcanzó picos sorprendentes en Mendoza
y Salta, y porcentajes superiores al 5% en nueve provincias (2). De
esta manera la izquierda capitalizó avances provinciales que se
verifican desde 2001 pero que pasaron a menudo desapercibidos para la
prensa nacional.

Lo que sí llegó a los medios, y conmocionó al país, fue el
asesinato de Mariano Ferreyra, en octubre de 2010, por una patota de
la burocracia sindical de José Pedraza, juzgado y condenado como
autor intelectual del crimen. Esa muerte puso en agenda dos cuestiones
caras a la izquierda: el trabajo precario (la marcha donde murió era
en apoyo a los ferroviarios tercerizados) y los sindicalistas
millonarios “de Puerto Madero”.

En busca de la revolución

Las cifras del 27 de octubre no dejan de ser sorprendentes,
considerando que en los países donde logran presentarse, los partidos
trotskistas suelen cosechar porcentajes de votos testimoniales. La
historia de la Cuarta Internacional, fundada en 1938 en París (sin la
presencia de Trotsky, exiliado en México) fue la historia de las
grandes divisiones entre los herederos del líder bolchevique, que se
disputaron durante años el verdadero socialismo frente a la
sangrienta degeneración estalinista.

En el caso argentino, el mundo trotskista también fue sinónimo de
divisionismo. El principal dirigente hasta los años ochenta fue
Nahuel Moreno, fundador del Movimiento al Socialismo (MAS), un partido
que en sus orígenes promovió la unidad con todas las fuerzas
socialistas (incluidas las socialdemócratas) aunque mantenía una
identidad trotskista. Luego de varios años de crecimiento, y de
cambios en sus tácticas, en 1989 llevó a Luis Zamora al Parlamento
nacional y a Silvia Díaz a la legislatura de la provincia de Buenos
Aires, en el marco de una alianza con el Partido Comunista (Izquierda
Unida). Fue precisamente la legisladora del MAS la destinataria de la
famosa frase “Socialismo con democracia, las pelotas”, que le
lanzó la ucedeísta Adelina Dalesio de Viola cuando intentaba
explicar que las revoluciones en Europa del Este buscaban socialismos
más democráticos y no la restauración del capitalismo.

Frente al morenismo se constituyó Política Obrera, partido fundado
por Jorge Altamira en 1964 y rebautizado Partido Obrero en 1983.
Mientras el PO acusaba al MAS de “democratizante” (no
revolucionario), estos últimos lanzaban al “altamirismo” el mote
de sectario. Altamira saltó a las pantallas en 1989, cuando fue
detenido –sin pruebas– acusado de instigar el saqueo de
supermercados; por esos tiempos la gente lo reconocía por su poco
convencional slogan electoral: “Que Richard Handley [el rugbier que
entonces conducía el Citibank] vaya a laburar”, que Altamira
gritaba desde los espacios gratuitos de televisión.

El MAS, que se transformó en una fuerza significativa a finales de la
década del 80, era capaz de movilizar a decenas de miles de personas
y lograr votaciones importantes en Buenos Aires, Córdoba o Neuquén.
Pero la muerte de Moreno y las tensiones derivadas del crecimiento del
partido (sumado a ideas poco realistas sobre una situación
revolucionaria en la Argentina) lo hicieron implosionar en numerosos
grupos, que a su vez volvieron a dividirse. De ahí vienen el PTS e
Izquierda Socialista, dos de los componentes del FIT.

Entretanto, con la crisis del morenismo, el altamirismo tuvo camino
libre para ir posicionándose como la principal corriente trotskista
argentina. En 2001, mostrando cierta flexibilidad en su tradicional
obrerismo, el PO puso el foco entre los desocupados con la
conformación del Polo Obrero, su ala piquetera liderada por Néstor
Pitrola. Parte de la vieja guardia del partido pero con un estilo más
popular, Pitrola había logrado un notable éxito en el sindicato
gráfico en los años 80, llegando a ser secretario adjunto, y el 27
de octubre fue elegido diputado nacional por la Provincia de Buenos
Aires. Parte de ese éxito se debe al eficaz trabajo territorial, con
locales partidarios en diversas zonas populares, que el PO realiza
desde hace décadas.

El PTS, por su parte, surgió como fracción interna del viejo MAS
–llamada Tendencia Bolchevique Internacionalista–, que en 1988
rompió por considerar que el partido había devenido en una suerte de
“nacional-trotskismo”: el crecimiento del MAS llevó a que sus
ideólogos consideraran a la Argentina el centro de la revolución
mundial, lo cual, en opinión de los disidentes, significaba un
desprecio por la teoría marxista (3). Hoy el PTS combina el trabajo
en las fábricas (tienen varias comisiones internas en la zona norte
del Gran Buenos Aires, como PepsiCo o Kraft) con actividades
intelectuales en el marco del Instituto de Pensamiento Socialista Karl
Marx, que publica obras de los clásicos del marxismo. Uno de sus
emblemas es la empresa recuperada Zanón, “la fábrica sin
patrones” de Neuquén, de donde salió el “diputado obrero”
Raúl Godoy, que ocupa una banca en la legislatura neuquina.

Pero además de los barrios y algunas fábricas, el FIT consolidó su
notable crecimiento post 2001 en la Universidad de Buenos Aires –en
las elecciones de 2013 esta corriente se quedó con ocho de trece
centros de estudiantes– y en varios sectores sindicales.

“Salta la trotska”

Para los militantes del PO, Salta la linda pasó a ser Salta la
trotska (allí no están las otras fuerzas que componen el FIT). Lo
que a comienzos de los años 2000 podía ser interpretado como un voto
de protesta que llevó al Partido Obrero a las grandes ligas de la
política provincial terminó produciendo una curiosa reconfiguración
del campo político local, con una fuerza trotskista disputando el
primer lugar en una provincia conocida por su conservadurismo y su
catolicismo. El 27 de octubre, el PO obtuvo a escala provincial el
19,11% en la categoría diputados, a menos de dos puntos del ganador,
el Frente Popular Salteño de Juan Carlos Romero (20,57%), y por
encima de la lista apoyada por el gobernador kirchnerista Juan Manuel
Urtubey, que sumó 19,05%. En Salta Capital el PO obtuvo el primer
lugar con el 29,39%.

El pasado 10 de noviembre, en las elecciones provinciales, los
“trotskos” aumentaron su votación. En Salta Capital el PO obtuvo
el primer lugar con casi el 27% de los votos en la categoría
diputados, 22,6% en senadores y un contundente 30% para concejales,
obteniendo cuatro diputaciones, nueve concejalías (la primera
minoría del Concejo) y un senaduría –en manos de la popular
Gabriela Cerrano, que habla con una gran sensatez–, además de
varias bancas municipales en departamentos del interior provincial
(Irigoyen, Orán, Colonia Santa Rosa, Mosconi, Aguaray, etc).

Con esos guarismos, el PO se extendió a diversos sectores sociales,
lo cual es celebrado por un Altamira que lee la adhesión de los
católicos practicantes como una evidencia de la llegada del mensaje
de su partido al pueblo salteño. Así, el dirigente trotskista
comentaba hace poco que durante una de sus visitas preelectorales a la
provincia norteña mucha gente salía de una procesión para
comentarle que lo habían votado. Y retuiteaba un mensaje de Colonia
Santa Rosa donde un militante del PO decía que “si dios y la virgen
acompañan seremos mayoría en el concejo municipal en noviembre”.

El líder del PO salteño es Claudio del Plá, diputado provincial en
los periodos 2003-2007 y 2009-2013, quien a comienzos de los años
ochenta se trasladó al norte con el objetivo de potenciar el
desarrollo del partido. Su hermano, el docente Miguel del Plá, se fue
al otro extremo del país, y en 1994 fue convencional constituyente en
la provincia de Santa Cruz. El 27 de octubre el PO obtuvo allí más
del 11% de los votos. Pero la capacidad organizativa de los Del Plá
no queda ahí: Romina del Plá, una generación más joven, fue
elegida secretaria general de Suteba La Matanza en una elección en la
que en mayo de 2013 se impuso la lista Multicolor en el sindicato
docente. El diputado nacional por Salta entrante es Pablo López, un
joven candidato que ya tiene experiencia parlamentaria: completó dos
períodos en la legislatura provincial.

A la hora de explicar el crecimiento del PO salteño, Del Plá –que
renovó su banca el 10 de noviembre– lo atribuyó al involucramiento
de su partido en cuestiones como la lucha contra el trabajo en negro,
por el acceso a la vivienda y contra la impunidad, además de las
“grandes cuestiones ambientales”. Destacó, además, que “al PO
le cabe la representación desde los demócratas consecuentes hasta la
izquierda” (4). Entre las medidas que el Partido Obrero impulsará
en la legislatura destacó una modificación del régimen impositivo
para que las propiedades rurales de más de 500 hectáreas paguen un
impuesto en relación con el valor real de la tierra, lo cual
permitiría crear un fondo destinado a la obra pública para la
emergencia social.

“No hay que olvidar que, después del PJ y la UCR, el PO es el
partido más antiguo de la provincia, el sello PO es muy fuerte y en
general la gente está premiando más la coherencia personal que el
carisma”, dice Juan Manuel Chalabe, periodista político en El
Tribuno en diálogo con El Dipló. Agrega que, en la provincia, el PO
tiene un discurso más cercano a los problemas de la población que a
las grandes cuestiones ideológicas o a la retórica trotskista. De
hecho, según Chalabe, en 2011 se verificaron varios cortes de boleta
entre Cristina Fernández y Pablo López, que el periodista atribuye a
votantes progresistas que apoyan el discurso de centroizquierda del
gobierno nacional pero que de ningún modo pueden incluir al
gobernador Urtubey como parte de ese proyecto.

A su turno, el ex ministro de Trabajo de Carlos Menem, Armando Carlo
Figueroa, escribió en el diario El Tribuno una interesante reflexión
en la que señala que las elecciones del pasado 27 de octubre
“desmintieron las elucubraciones simplistas y ratificaron la
emergencia de una poderosa fuerza política construida pacientemente
por dirigentes y activistas preocupados por apoyar nuevas y antiguas
reivindicaciones ciudadanas insatisfechas”. Y agregó: “Los
vecinos saben que nadie atiende sus reclamos contra los cortes de
agua, las pestilencias de un sistema cloacal desbordado o los
accidentes de tránsito. Saben que no hay donde ir cuando la policía
golpea a los detenidos, cuando los traficantes se apoderan de sus
hijos o de las instituciones, o cuando se degrada la calidad de la
salud y la educación públicas” (5).

Un Malbec para Trotsky

A diferencia de Salta, el ascenso electoral mendocino fue mucho más
abrupto. Otra vez en una provincia “conservadora”, más conocida
en el exterior por documentales como Mondo vino que por la radicalidad
de sus habitantes. La cara visible del “milagro” fue Nicolás del
Caño, de 32 años, que se convirtió en el primer diputado de
izquierda combativa de la historia de la provincia. Nacido en Córdoba
e hijo de militantes trotskistas de los setenta y ochenta (y con un
bisabuelo fundador del PC de Villa María), el flamante diputado se
formó en el PTS, en el que comenzó a militar a los 14 años. En 2006
se mudó a Mendoza, a “construir el partido” sin imaginar jamás
que sólo siete años después debería mudarse a Buenos Aires a
asumir una banca en el Congreso nacional. Del Caño no duda, los
resultados son un premio al “mantenimiento de la coherencia, pese a
las acusaciones de que éramos sectarios”. En Mendoza se involucró
en las luchas de los ajeros, de los trabajadores de las bodegas y de
los estudiantes, y sobrevivió con varios empleos precarios pese a
provenir de una familia de clase media.

Los debates electorales contribuyeron a su proyección, junto a su
compañera Soledad Sosa (del PO). Sin ser una persona carismática,
Del Caño trasmite un aire de autenticidad y de “persona normal”
que contribuyó a concentrar en su figura el rechazo a la política
tradicional, al punto que algunos encuestadores destacaron el
entusiasmo del voto al FIT en la provincia del Malbec (6). Y no sólo
fueron votos: el agrupamiento de izquierda logró al menos un fiscal
por escuela.

“Trotsky no es sólo es un teórico para nosotros, es una
inspiración sobre la vida revolucionaria, su tenacidad en la
adversidad nos sirvió de inspiración en los años 90”, dice Del
Caño en la mesa de un café de Buenos Aires, donde viajó a un raid
por los canales de televisión que quisieron ponerle rostro a la
sorpresa mendocina.

El FIT cuyano festejó los resultados cantando La Internacional en las
calles aledañas a su local partidario, y los medios de comunicación
comenzaron a deletrear términos como trotskismo, entre la curiosidad
de unos y la sorpresa muchos otros. Respondiendo al nuevo clima, el
periódico gratuito Jornada publicó una breve biografía del fundador
del Ejército Rojo para no iniciados titulada “A propósito de Del
Caño: ¿Quién fue Trotski?”.

En plena campaña, el tradicional y derechista Partido Demócrata, que
se encuentra en caída libre, dedicó un spot directamente al
candidato del FIT: “Para muchos puede ser chistoso votar a la
izquierda, pero nos puede traer problemas”, dicen los jóvenes
César Sola y Álvaro “Laucha” Martínez, que acusan a Del Caño
de no entender la idiosincrasia local por no ser mendocino, y de
querer transformar a Mendoza en una nueva Cuba (7).

Trotskismo popular

Como reza el dicho latinoamericano “otra cosa es con guitarra”. A
menudo demasiado concentrados en las disputas intra-izquierda, el
pasaje a la política nacional es todo un desafío para los partidos
trotskistas. Más aún cuando la enorme votación recibida no tiene
como correlato una radicalización evidente de la sociedad y las
fuerzas del FIT suelen confundir negociación con capitulación.
Además, los avances se vincularon con líderes capaces de romper
ciertos estereotipos del trotskista clásico y con un aprovechamiento
de nuevas oportunidades políticas más que al triunfo de la “línea
justa”.

En cualquier caso, los resultados representan un gran desafío: el
giro hacia el centro de la izquierda moderada ha dejado las banderas
de la izquierda en manos del trotskismo. Mucha gente los votó porque
#laizquierdatienequeestar. Los resultados muestran a su vez
transformaciones culturales en las sociedades del “interior” de la
Argentina, cada vez más complejas y menos feudales. “Trabajamos
para tratar de superar al peronismo. En muchos lugares estamos
peleando codo a codo”, sintetiza Romina del Plá una meta casi
titánica.

Pero si Trotsky siempre se opuso a la fórmula estalinista del
socialismo en un solo país, este es más imposible aún en una
provincia o en un municipio, lo que pondrá a prueba la habilidad de
esta nueva/vieja izquierda para que el maximalismo no nuble las
posibilidades que quedaron inscriptas en esta inédita emergencia de
un trotskismo popular.

Notas:

1. La idea fue del periodista Jorge Rial.

2. Obtuvo un diputado provincial por La Matanza, tres diputados y un
senador provinciales por Mendoza y un legislador en Santiago del
Estero, además de los numerosos cargos legislativos alcanzados en
Salta el 10 de noviembre.

3. Gabriela Liszt, “Historia y balance del MAS argentino”, Lucha
de Clases, Nº 6, junio de 2006.

4. Franco Mizrahi, “En Salta se vino el zurdaje”, Veintitrés,
9-10-13.

5. Armando Caro Figueroa, “Las claves del éxito del Partido Obrero
en Salta”, El Tribuno, Salta, 3-11-13.

6. Leandro Abraham, “Santiago Alé: ‘El voto castigo benefició a
Cobos y a Del Caño lo votaron a conciencia’”, Sitio Andino,
28-10-13.

7. http://www.youtube.com/watch?v=eQMiCINoOGU

* Periodista. Jefe de redacción de Nueva Sociedad.

COMCOSUR AL DÍA / VIERNES 4 DE ABRIL DE 2014

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4) La llegada de reclusos de Guantánamo

(Montevideo Portal)

Un ex tupamaro asesor del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, fue
el encargado de la negociación para la venida de los reclusos de
Guantánamo. Su equipo de trabajo, integrado en buena parte por ex
militantes tupamaros, tuvo entrevistas con los reclusos y hasta
acudió a Wikileaks para saber si son peligrosos.

La negociación para que reclusos de la base estadounidense de
Guantánamo llegaran al país fue más complicada y extensa de lo que
se pensó en un momento, según un informe que publica hoy el
semanario Búsqueda.

La publicación rastreó el origen y proceso de los contactos para
facilitar la llegada a Uruguay de los reclusos. El representante
uruguayo designado por José Mujica fue José González (El «Chacha»),
un ex tupamaro que asesora a Eduardo Bonomi y que estuvo preso entre
1971 y 1980.

Una delegación de la Casa Blanca que venía con el pedido de Barack
Obama se reunió en Uruguay tanto con José Mujica como con el mismo
González, que fue quien solicitó a Estados Unidos que se ampliara la
lista de posibles reclusos y aclaró que las condiciones las pondría
Uruguay. Es decir, que especificó que no habría prohibición alguna
para salir del país o vigilancia presencial sobre ellos.

El equipo que formó González, de 15 personas, estaba integrado en
buena parte por ex militantes tupamaros. Según Búsqueda, se
contactaron con cuatro servicios de inteligencia con experiencia en
Irak y Afganistán para corroborar que los seleccionados no
representaban peligro alguno y le sumaron a ello 300 hojas de
información de Wikileaks.

González y algunos de sus colaboradores viajaron en febrero a la base
de Guantánamo y pasaron una noche en la prisión antes de
entrevistarse con los candidatos. Sus encuentros con los reclusos que
vendrán a nuestro país fueron filmados por Estados Unidos. En ellos,
los presos llegaron a tomar mate con los uruguayos y demostraron que
su conocimiento del país consistía básicamente en alusiones a Luis
Suárez y Diego Forlán.

El semanario publica incluso un texto que uno de los reclusos envió
al gobierno uruguayo. «Para mí estos años han sido terribles, cuanto
antes concluyan mejor. Tengo confianza que una vez aquí podré
reconstruir mi vida. Ya he decidido abandonar de manera provisional la
huelga de hambre con el fin de acumular fuerzas para encarar todos los
retos que voy a tener que afrontar (…) Ya se han desperdiciado 12
años en este cruel encarcelamiento y not engo más tiempo que
perder», dice un fragmento del texto.

COMCOSUR AL DÍA / VIERNES 4 DE ABRIL DE 2014

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5) Uruguay cultural, el país menguado

Ana Inés Larre Borges (Brecha)

El viernes pasado corrió la noticia de que El País Cultural cerraba
después de 25 años de existencia. Las novedades –todavía
incompletas– indican que dejará de salir a mitad de abril para
pasar a hacerlo mensualmente y que parte del material pasa a la
edición digital del diario El País.

También se confirmó el despido de dos periodistas “de planta”,
Elvio Gandolfo y Álvaro Buela; mientras sigue en su cargo su director
László Erdélyi. El Cultural, fundado en 1989 por Homero Alsina
Thevenet (1922-2005), sobrevivió a su creador por casi una década.
El achique del suplemento ha sido un proceso que tuvo instancias
previas. En su época de oro llegó a tener 16 páginas (24 para los
números especiales), que se redujeron a 12 en 2002, cuando la crisis,
todavía en vida de Alsina, y no recuperaron. El año pasado, otra
histórica del Cultural, Rosario Peyrou, fue despedida. Peyrou y
Gandolfo, fundadores junto a Alsina, tenían ya una trayectoria
periodística destacada en publicaciones de la transición –Opinar,
La Democracia, Jaque, etcétera–, en un tiempo de fermental furor
periodístico donde llegaron a coexistir en Montevideo 14
publicaciones semanales y todas tenían páginas culturales.

Nada es eterno. Cuando en 1993 cerró El Día, fue para muchos algo
inimaginable ya que llevaba más de un siglo desde que lo fundara
Batlle y Ordóñez en 1886. También se fue en ese cierre La Semana,
un suplemento cultural que desde su aparición en 1980 había sido
referencia en los últimos años de la dictadura. La muerte de La
Semana ocurrió cuando ya había otros muchos medios disputando ese
espacio. La desaparición (o casi) del Cultural encuentra un panorama
distinto, de repliegue o, acaso, de cambio de paradigma. Menos que un
cambio o una variación, lo que se anuncia parece pura pérdida. Y
todo en medio de la holgura económica que vive el país.

Podría pensarse que eso hizo que apenas divulgada la noticia
apareciesen en las redes sociales las manifestaciones de pena por la
desaparición y las inculpaciones más o menos violentas a la lógica
de lucro de la empresa que decidía el cierre o el ocaso de una
publicación que merecía ser defendida. Otros interpretaron que es la
inexorable avanzada digital la que acabó con el proyecto. Sin negar
esas condiciones, creo oportuna su relativización. La lógica de
lucro era ya política del diario cuando se fundó el Cultural, y el
cambio a lo digital podría aplicarse a otros suplementos que, sin
embargo, gozan de buena salud (económica). También los viernes, pero
cada 15 días, sale Paula y, como dice la propaganda, “se agota”.
Tiene que haber otra explicación. Una posiblemente menos
tranquilizadora.

LA TÍA DE HOMERO.

En el Diario de Ángel Rama hay una entrada (1-I-78) que cuenta el
encuentro del diarista con Alsina Thevenet en Barcelona y que muestra
que HAT tenía en mente hacer un suplemento cultural al menos una
década antes de que llegara a concretarlo. Tenía también ideas
claras sobre cómo y para quién hacerlo. Alsina perteneció a una
generación que creyó en la posibilidad de “crear un público”,
de “crear lectores”, de incidir en la sociedad a través de la
prédica cultural. Rama escribió sobre eso en más de una ocasión.
Esa tarea imponía requisitos de claridad porque quería llegar a un
público general, no especialista. Quienes trabajaron en el Cultural
se quejaron alguna vez, en general risueñamente, de la insistencia
del director en que todo artículo debía estar escrito como para que
su tía pudiese entenderlo.

Toda jerga estaba vetada. También el uso de la primera persona, y
había otras proscripciones de estilo que algunos aceptaron a
regañadientes. En perspectiva, es posible ver que esos rigores
estaban contestes con un proyecto que se pensó siempre en relación a
un público al que se pretendía educar y servir. Esa misión se
reflejó en el contenido de tipo enciclopédico que trasmitía el
suplemento y en su carácter casi atemporal y reticente a la polémica
que encarnó. Creo que fue esa fe evangelizadora internalizada la que
dio fuerza a Alsina Thevenet para convencer a los dueños de una
empresa para que pusieran el dinero a cambio de un intangible
prestigio.

Todo eso hace que esta muerte anunciada sea una pérdida, pero sobre
todo un síntoma. Los espacios de cultura en general, pero en
particular los de la literatura, están menguados desde hace años en
el país. La trama que sostiene y por donde transita la literatura
está adelgazada y no parece que hayan sido sustituidas por canales
alternativos como los blogs o las redes. Las editoriales
internacionales, que antes se disputaban los autores, están dedicadas
al negocio de los textos de estudio, la fabricación de libros de
circunstancia política o deportiva y los “nuevos bestsellers”, un
producto que debiera atenuar esa blanda ideología new age que celebra
la lectura por la lectura misma (olvidando que hay libros muy malos);
las medianas han dejado de publicar literatura, y los autores
nacionales casi tienen la perspectiva de un único sello (Hum,
fundamentalmente, más circunstancialmente Criatura e Irrupciones, y
no hablemos ya de la edición de poesía), y todo indica que no tienen
un “público”. Hasta hace relativamente poco los escritores que
empezaron a publicar en democracia tuvieron lectores. ¿Estarán
todavía esperando ser seducidos? En este terreno cualquier cálculo
es incierto, sólo se puede arriesgar. El problema es que la
literatura es diferente cuando no tiene un público, si no real o
virtual, al menos uno al que aspire.

No el público idiota prefabricado por los bestsellers, pero un lector
alterno que, se ha dicho, esa literatura crea. En las novelas de Ian
McEwan, de Juan Villoro, de Jonathan Franzen y en las de Sebald, es
posible intuir ese otro al que el novelista se dirige o responde.
Todavía hay autores que escriben con esa actitud en Uruguay, pero son
pocos. Este año al concurso Lolita Rubial, que ha sido una reciente
vía de revelación de nuevos autores, sólo se presentaron 24
novelas. Las páginas de la prensa se han debilitado. Estas mismas
páginas de Brecha donde escribo esta nota han dejado alejarse a
varios críticos y han dejado también de “dar cuenta”. Autores y
editores –horrible síntoma– ya no nos presionan y ni protestan;
como en la “Milonga de pelo largo”, ya no se quejan.

EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO

Precisamente en Perú acaba de realizarse la I Bienal de Novela Mario
Vargas Llosa, que juntó a 40 escritores en un congreso e instauró un
premio de 100 mil dólares para la mejor novela publicada del bienio.
Busca alternar con el Rómulo Gallegos para convertir cada dos años a
Lima en “capital literaria de América Latina”. Organizaron mesas
redondas, lecturas, debates y los tres finalistas –el colombiano
Juan Gabriel Vásquez y los españoles Juan Bonilla y Rafael
Chirbes– fueron invitados; Vargas Llosa cerrará la bienal con la
entrega del premio que lleva su nombre. Todo tiene un planteo
espectacular y tal vez el despliegue no sea ajeno al propósito de
combatir el espectáculo con el espectáculo (el intrascendente y
frívolo que denuncia en su último libro por el espectáculo de la
alta cultura).

La táctica es ambigua: colocar la literatura en el lugar del deseo;
la opuesta a la que impone la Feria del Libro uruguaya con sus mesas
de saldo. Habrá que leer al ganador antes de opinar. No hubo
uruguayos en Lima, como tampoco hay todavía ninguno anunciado en la
vecina Feria del Libro porteña que a partir del 24 de abril celebra
sus 40 años. Nuestra literatura invisibilizada dentro de fronteras
está consecuentemente ausente en el exterior. Es difícil no pensar
que hay una correlación entre la falta de fe en la palabra y el que
nadie busque escucharnos. En ese contexto, la jibarización del
Cultural no sólo anuncia su próximo fin.

En estos días un video de Prohibido pensar, la revista de Sandino
Núñez, circula por Face-book buscando suscriptores. Declara que como
es una publicación de pensamiento crítico, político, no quiere
depender ni del mercado, ni del Estado, y tampoco recluirse en la
academia. Sólo queda un camino: el contrato con sus lectores. La
noción de “público” significa “lo perteneciente al pueblo”,
pero también de allí viene “publicar”, “hacer algo visible
para el pueblo”. Toda escritura presupone un lector, su publicación
imagina y acepta un prójimo.

COMCOSUR AL DÍA / VIERNES 4 DE ABRIL DE 2014

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sobre

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