Entradas de noviembre de 2017

LAS SECUELAS DEL TERRORISMO DE ESTADO

ALDÍA2152

1) Fantasmas de Amodio lo acosan en su propio living

2) Frenteamplistas en México criticaron al presidente Vázquez

3) Aguas Corrientes: Dinama asegura la calidad del agua potable, a pesar de que aún no tratará los lodos

4) Secuelas del terrorismo de Estado. Heridas sin limpiar en Uruguay


COMCOSUR AL DÍA / AÑO 18 / Nº 2152 / NOTICIAS Y PENSAMIENTOS / Viernes 17 de noviembre de 2017 / Producción: Andrés Capelán

“Vivimos en la mentira del silencio. Las peores mentiras son las que niegan la existencia de lo que no se quiere que se conozca.
Eso lo hacen quienes tienen el monopolio de la palabra. Y el combatir ese monopolio es una tarea central.” — Emir Sader
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1) Fantasmas de Amodio lo acosan en su propio living
El exguerrillero cuenta una experiencia paranormal que vivió en España en 1995.
Andrés López Reilly (El País)

El hombre al que durante décadas se lo creyó muerto y era un perfecto desconocido para los jóvenes hoy no precisa presentación. El ex guerrillero tupamaro Héctor Amodio Pérez se encuentra desde fines de septiembre en España, donde vivió la mayor parte de su vida, intentando recomponer su vínculo familiar.

Seguramente la existencia de Amodio en la Madre Patria podría servir de insumo para otro libro autobiográfico, aunque menos vendedor que los que publicó en Uruguay desde su regreso en 2015 y que han hecho tambalear la historia "oficial" del MLN-Tupamaros.
Cuando se encontraba cumpliendo arresto domiciliario en Montevideo, Amodio le narró algo que le sucedió en 1995 al investigador Héctor Amuedo, conocido por sus trabajos sobre la fuga de los criminales de guerra nazi hacia el Río de la Plata y por haber escrito para la desaparecida revista "Dimensión Desconocida". El día que Amodio se encontró con Amuedo, El País había publicado la historia de la búsqueda (por parte de la CIA) del criminal Joseph Mengele en Uruguay. El exguerrillero la había leído y se pusieron a conversar al respecto. Hasta que una charla llevó a la otra.

Un cuadro con presencia.

Luego de años de estar en pareja con la ex guerrillera tupamara Alicia Rey, Amodio inició una relación con una mujer española que ya tenía un hijo. Los tres viven en Madrid, donde pasaron por una experiencia paranormal que jamás olvidarán.

Cierta noche en la que Amodio se encontraba trabajando hasta tarde, recibió de su casa una llamada telefónica. Había, en ese momento, un gran corte de luz que afectaba buena parte de la ciudad. Al otro lado de la línea, Amodio pudo escuchar la nerviosa voz de su mujer que le explicaba que se encontraban a oscuras desde hacía horas. Pero su estado de exaltación se debía a otra circunstancia: ante la sorpresa e incredulidad del extupamaro, le comentó que ella y su hijo se encontraban literalmente aprisionados en un rincón de la sala, ya que cada vez que intentaban pasar por delante del sitio donde había un viejo cuadro colgado, una extraña "fuerza" o "barrera invisible" les impedía avanzar.

El cuadro había sido traído de la casa de campo que perteneció a la familia de la mujer. Y tiene la imagen de la abuela de esta, fallecida en 1935, durante un parto, cuando tenía 22 años.

Héctor Amodio no pudo evitar mofarse de la situación y prometió salir de inmediato hacia su casa. Al arribar, pocos minutos después, la oscuridad y el silencio eran totales. Cuando ingresó al salón principal vio a su familia en el extremo opuesto y, apenas pudiendo contener su risa, les dijo que vinieran hacia él. Le respondieron que ya lo habían intentado varias veces, pero que les era imposible. Ya un poco molesto por la situación, comenzó entonces a caminar hacia ellos. Pero al llegar a la altura del cuadro, tampoco podía avanzar.

Así lo narró Amodio ayer a El País desde Madrid: "No podía pasar, era como si hubiera un muro transparente que me impedía hacerlo. Lo mismo que sentían mi compañera y su hijo. Llegamos a la conclusión de que era por el cuadro. Y moviéndome con cuidado, como si estuviera pegado a ese muro, me dirigí hacia la pintura y la descolgué. Ahí se acabó todo".

Al amanecer del día siguiente, lo primero que hicieron fue descolgar de la pared aquel misterioso retrato familiar. Jamás pudieron averiguar cuál pudo ser la explicación de ese extraño fenómeno.

"El cuadro está en una pared ahora de esta nueva casa. Estuvo un tiempo guardado en un ropero, en un cajón (se trata de un óleo pequeño, pintado al natural, de 40 x 30 centímetros), pero cuando nos mudamos dijimos: ¿qué hacemos con esto? Y resolvimos volver a colgarlo. Lleva 12 años en el mismo lugar. Nunca más pasó algo así con la pintura, aunque en dos oportunidades se cayó sin justificación", comentó el exguerrillero.

La casa de campo.

Cuando ocurrieron los hechos, el cuadro estaba en la anterior casa de Madrid en la que vivían Amodio, su mujer y su hijo. Pero originalmente, la pintura estuvo en una antiquísima casa de campo. La esposa de Amodio posee una propiedad en Bohoyo, un pueblo de la provincia de Ávila, de poco más de 280 habitantes. La propiedad tiene más de 500 años de antigüedad y allí el exguerrillero, su familia y amigos ya habían vivido situaciones extrañas.

"Había movimientos, sentías corrientes de aire estando todo cerrado… Bohoyo es un pueblo metido en un valle, y cuando se apaga la luz, la oscuridad es total. Sin embargo, había un espejo en el que de vez en cuando aparecía como iluminada una de sus esquinas: la superior derecha. Y en esa iluminación, se veía como una cabeza con un sombrero", recuerda. Amodio dijo que la extraña imagen "la vieron varios", pero que nunca se animó a comentarlo "por aquello de que iban a pensar que estaba loco o sugestionado". Hasta que una vez, conversando en una playa con testigos del hecho, el tema salió a colación.

"Sexto sentido".

Amodio asegura que durante toda su vida tuvo una especie de sexto sentido para el peligro, y que eso incluso lo marcó en sus vivencias como tupamaro. "Es como un aviso, como una sensación de hambre que te aprieta el estómago. Es una premonición que he tenido siempre y que no me ha fallado nunca. Me doy cuenta que algo me está pasando y que me afecta para mal", explica.

De todos modos, esta "advertencia" no le permite eludir los problemas o ponerse a resguardo. "Hay cosas que no podés evitar, pero yo he sabido que me iba a pasar algo jodido por ese aviso, por esa sensación. Pero no te salva, porque no sabés qué es lo que te va a pasar", concluyó el extupamaro.

COMCOSUR AL DÍA / VIERNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2017
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2) Frenteamplistas en México criticaron al presidente Vázquez
(Montevideo Portal)

El Comité de Base del FA en México entregó a Vázquez una carta con críticas a su gobierno y al canciller Rodolfo Nin Novoa, señalando que su gobierno actúa "en contra del Frente Amplio", junto a grupos derechistas.

Una delegación del Comité del Frente Amplio en México se reunió con el presidente Vázquez durante el encuentro que tuvo el primer mandatario con los uruguayos radicados allá y le entregó una carta con fuertes críticas al gobierno. “Hubo decisiones del gobierno que no se ajustan a las definiciones y resoluciones de nuestra fuerza política”, manifiesta la misiva que entregaron a Vázquez.

El punto cuestionado por los frenteamplistas que viven en México es la política exterior del canciller Nin Novoa, a la que señalan como en contravención con las políticas “antimperialistas y anticolonialistas” que definió el programa del FA para este período.

“Lo contrastante es que casi simultáneamente con estas definiciones de la fuerza política, el gobierno uruguayo a través de su canciller Nin Novoa, viene actuando junto a gobiernos derechistas y espurios de la región, sumándose a la campaña de injerencia en los asuntos internos de Venezuela, encabezada por Luis Almagro desde la OEA”, señala la carta.

Los frenteamplistas en México lamentaron que el gobierno uruguayo se haya “unido al coro de esos gobiernos derechistas del continente, apoyando la expulsión de Venezuela del Mercosur y calificaron como “sumamente preocupante” que un gobierno “surgido del voto de los ciudadanos por el Frente Amplio, actúe en contra de lo que la fuerza política, en ejercicio de la más plena democracia participativa, ha resuelto en reiteradas oportunidades”.

COMCOSUR AL DÍA / VIERNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2017
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3) Aguas Corrientes: Dinama asegura la calidad del agua potable, a pesar de que aún no tratará los lodos
(La Diaria)

“No quedamos para nada conformes”, dijo ayer la diputada Gloria Rodríguez (Partido Nacional, PN) al ser consultada por la diaria sobre la comparecencia de las autoridades de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y de la Dirección Nacional de Agua y Saneamiento (Dinasa) ante la Comisión de Derechos Humanos de Diputados.

Según la representante nacionalista, el director de la Dinama, Alejandro Nario, se centró en la calidad del agua potable cuando en realidad había sido citado por la contaminación en Aguas Corrientes, localidad de Canelones en la que OSE tiene una planta potabilizadora.

“Nos preocupa el lodo del proceso de OSE. La playa de Aguas Corrientes desapareció. En la última temporada estival la playa no fue habilitada para baños por la cantidad de coliformes fecales”. Según publicó la diaria el 25 de enero de 2017, había 3.540 ufc/100 ml (unidades formadoras de colonias cada 100 mililitros) cuando, para tomar baños, no debería superar las 1.000 ufc/100 ml. Otra de las preocupaciones de Rodríguez es el destino de los lodos que se producen al potabilizar el agua. “Nario dijo que no hay contaminación, que no alteran para nada la calidad del agua, pero aseguró que se va a hacer un tratamiento. No dijo cuándo”.

Las diputadas Rodríguez y Cecilia Eguiluz (Partido Colorado, PC) presentaron ayer un informe sobre la visita que hicieron, en setiembre, a Aguas Corrientes. Rodríguez dijo que pudo comprobar las denuncias de los vecinos: “No hay vida en el entorno, no se ven pájaros ni peces, tampoco hay olor a río”, sostuvo. En tanto, Eguiluz relató: “Hace un tiempo [en julio] recibimos al alcalde de Aguas Corrientes [Álvaro Alfonso, PN] y a un concejal [Carlos Fulco] que plantearon su inquietud por la zona; de ahí surgió una visita que hicimos hace un par de meses. Mi gran preocupación es el ecosistema del río, porque es el agua que tenemos para el futuro; sobre eso nos dijeron que no se están haciendo monitoreos. Los vecinos de la zona afirman que en los últimos años hubo un deterioro importante”.

Nario aclaró a la diaria que hay informes sobre el ecosistema del Santa Lucía en distintos lugares, pero no en la zona de descarga de lodos. “De los datos que tenemos nada indica que haya un problema en el ecosistema, más allá de los sedimentos que se puedan generar”. Sobre los lodos aseguró que se postergó el momento de su tratamiento porque se priorizó la inversión en potabilización y en retirar el fósforo, que es el mayor problema. “El lodo genera una sedimentación en el cauce, pero no es un elemento contaminante del agua”.

La diputada del Frente Amplio (FA) Berta Sanseverino aseguró a la diaria que las expresiones del alcalde Alfonso y el concejal Fulco fueron alarmistas. “Las críticas fueron muy fuertes; incluso dicen que el río está muerto. El ingeniero Daniel Greif [director de Dinagua] explicó muy bien cómo se trabaja para llegar a tener agua potable, e hicieron una exposición muy técnica sobre la incidencia del lodo”. Nicolás Viera, representante del FA, dijo que “Greif aclaró que lo que sucede es que OSE, para abastecerse, toma agua río abajo, pero no lo hace en donde se tiran los lodos: lo hace en el río San José. A la diputada Sanseverino y a mí nos parece irresponsable sembrar una alarma innecesaria”, afirmó.

COMCOSUR AL DÍA / VIERNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2017
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4) Secuelas del terrorismo de Estado
Heridas sin limpiar en Uruguay
Azul Curdo (Brecha)

Unas doscientas causas por delitos de lesa humanidad permanecen impunes en Uruguay. Desde la vuelta a la democracia, sólo hay 13 sentencias definitivas. Las estrategias de dilación son tan efectivas que los represores mueren libres. Decenas de sobrevivientes brindaron su testimonio y sus pruebas en esta última década pensando que, con la llegada del Frente Amplio al poder, por fin verían la justicia, pero ésta sigue tuerta y, cuando tarda, no es justa. ¿Qué consecuencias deja narrar lo vivido a un pueblo que no oye?

La nuca de Ivonne Klingler se eriza cuando escucha pasos a lo lejos. ¿Son ellos? “Nos llevó más de treinta años decir lo que nos habían hecho. El mundo está al revés: ya no puedo bailar cumbia, la ponían a volumen bien alto para torturarme.” Pasaron seis años desde la denuncia por violencia sexual como forma de tortura sistemática durante el terrorismo de Estado. En este período ya murieron tres compañeras, tres denunciantes.
“Hablar es sanador, pero también removedor.” Lo dice Lucía Arzuaga, con voz suave y segura. Es una de las 28 denunciantes y mira a la cámara para el spot de la reciente campaña “No hay derecho”, que enfatiza la falta de justicia en causas de lesa humanidad. Detrás tiene los muros grises y resquebrajados de la ex cárcel de Miguelete.

Si no se tramita, el trauma se dilata volviéndose situación traumática, profundizada por el aquí-no-ha-pasado-nada o, lo que es peor, esto ya pasó. La impunidad y el olvido, que a veces parecen sinónimos, producen efectos negativos en aquellas personas directamente afectadas, pero también generan un daño psicosocial incalculable, considerando que no hay estadísticas oficiales sobre las víctimas y que la reparación dista mucho de ser integral (véase recuadro “Reparación en pedacitos”).

Para procesar y denunciar lo ocurrido, para dejar de ser marionetas de los represores, la reconstrucción de las historias personales y de la historia colectiva ha sido iniciativa de las víctimas, mediante talleres de memoria o literarios, psicodrama y terapias grupales e individuales.

Estados depresivos, ataques de pánico, dolencias físicas, conflictos familiares conforman “constelaciones sintomáticas” (1) en el espacio sideral donde deambula una persona que sobrevivió al despojo de su identidad y fue sometida a torturas aberrantes.

Dar testimonio en tiempos que parecían menos difíciles, tres décadas después y con el gobierno de izquierda tan deseado, podría haber habilitado un clima social que por fin escuchara y luchara por justicia. Con esporádicos intentos y sin grandes recursos destinados a políticas públicas de memoria, aquí seguimos.

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Nos buscamos la manera de sobrevivir, en colectivo. Nosotras. Nos juntamos. Por los compañeros. Por la lucha. Hacemos grupo. Nos narramos. Otra vez bordar, pero ahora palabras. En prisión bordé “Libertad” en armenio y bordo ahora ese encierro de desnudez y humillación. Cuento, recuerdo, me atraganto. Lo digo firme, otra habla bajito y temblorosa. No estoy segura de querer encontrarme con esa que fui. No me arrepiento de haber sido guerrillera. Eso es por lo que me detuvieron, no por ser mujer. Pero lo que nos hicieron tuvo características especiales por mi género, aunque a los varones también los violaron, pero de eso no se habla.

Penetración con objetos. El juez no entiende que eso es violación. Desnudez forzada: el juez tampoco comprende que eso es violencia sexual. El tipo de traje y corbata, que debe fallar a favor o en contra, me pregunta si me confundí, que yo le estoy diciendo que me llevaron a la Casa de Punta Gorda, pero antes le dije que vivía en otro barrio.

Puta, sucia, muda, loca. A veces me siento así. El delirio sólo se frena rodeados de afecto.

Después hay que volver. A la casa. A los hijos. A la vida. Dejar de ser espectro. Pero la capucha, aunque te la corras, la seguís cargando en la espalda.

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La espalda hecha añicos de Néstor Nieves. Plantón, caballete, gancho, en las antiguas oficinas de hacendados de La Tablada Nacional. La risa como escudo, provocación y resistencia. Allí donde hubo tanta muerte ¿cómo proyectar la memoria? Primero, resguardar el lugar para seguir buscando los cuerpos de Óscar Tassino, de Félix Ortiz, de Miguel Mato.(2) Mientras, este 22 de noviembre a las cinco de la tarde inaugurará una placa recordatoria de los horrores allí padecidos. Luego seguirá dando testimonio y construyendo memoria.

La intuición de Irma Correa la llevó hasta La Tablada, suponiendo que allí podía estar su marido. Todavía no hay respuestas, aunque se las exigieron a la Comisión para la Paz, pidiendo que les digan quiénes habían declarado que Mato pasó por allí.

Verónica Mato, su hija, cumplió 41 años el sábado pasado. El último recuerdo que tiene de su padre es cuando le regaló una bicicleta el Día de Reyes de 1982. Veintitrés días después lo secuestraron y desde entonces es una figura poética, dice ella, un desaparecido, algo que anda por ahí. Años de terapia en el Servicio de Rehabilitación Social (Sersoc) la ayudaron a construir su identidad como “hija de”. Ahora, mientras mira a Néstor Nieves y otros que conversan en un descanso de la grabación de los spots, piensa: “Ellos están vivos y podrían ser mi padre. Los veo heridos”.

Verónica nunca ha ido al último lugar donde fue visto vivo su padre. “El día que iba a ir a conocer La Tablada me vino un dolor de cabeza insoportable que me paralizó”, dice.

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Nieves todavía teme a la electricidad y, entre los recuerdos que fluyen sobre las torturas padecidas durante su desaparición forzada en La Tablada y los cuatro años preso, dice chistes: cuenta que cuando lo metían en agua, para picanearlo, “me ponían sal y les faltaba vinagre para hacerme ensalada”. No le festejamos el chiste. Lo miramos y escuchamos en silencio. Sus ojos se ponen llorosos, como los de su compañero Javier Tassino, hermano de Óscar, que también sufrió la prisión política. Ambos se quiebran un poco, bajan la mirada cuando hablan de sus hijos, de los reclamos que les han hecho por esos años de abandono. Tassino se excusa ante quien lo mira fijo: “Lo hicimos porque pensábamos que íbamos a darles un mundo mejor. Pero pasaron hambre, perdimos todo lo que teníamos”.

La nieta de Tassino es quien obliga a la familia a recordar. Tiene 12 años, pero desde chiquita pregunta por el señor de la foto que su abuelo Javier tiene en su escritorio. Es el tío abuelo Óscar, de quien han rescatado casetes que le enviaba desde la clandestinidad a su otro hermano que vivía en Venezuela, cartas que le mandó a Javier entre el 75 y 77, el diario que Óscar escribió y que esta nieta terminó, escribiendo en las últimas hojas un pensamiento precioso que su tía Karina leyó en la presentación del libro Las palabras guardadas (Taller Ex Presar, 2017).

“Es bravo tener a una persona tanto tiempo sin la verdad. Es monstruoso que no quieran compartir lo que saben”, dice Karina, que se pregunta desde hace 40 años dónde está su papá y qué hicieron con él, mientras recuerda cómo le dibujaba a su hermano algunos Superman y otros héroes para que jugara y luego los guardase en la bolsa de Los Justicieros. “Cuando volvió la democracia pensamos que mi papá iba a aparecer.”

Karina sabe que el informe que le entregó la Comisión para la Paz miente porque dice que su papá se suicidó cuando fue “sin custodia” al baño, algo imposible en un centro de represión. “La falta de verdad no te deja cerrar lo que pasó, y en tu cabeza sigue siempre esa imagen, como una nebulosa.”

“¿Cómo obtenés una sociedad más justa sin justicia?”, pregunta Karina, educada en la solidaridad y el amor de su familia, en especial de su tía, que durante cuatro años la llevó a visitar a su mamá Disnarda Flores, primero en el Fusna, luego en el penal. En junio del 76 la encontraron en el Fusna; estaba desaparecida desde noviembre del 75. La niña entraba sola y se encontraba con su madre vendada y apuntada por armas. Karina luego tuvo hepatitis y desde entonces siempre anduvo muy sensible del hígado. Desde 2013 comenzó a participar del taller Ex Presar y está más aliviada de esos dolores. Antes no podía hablar. Escribir es su terapia. Dos años después colaboró en la producción de la exposición Ausencias, (3) que para ella significó poner el cuerpo, además de la palabra.

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Javier Tassino conoce el silencio de la muerte y la valentía de señalar al asesino de Álvaro Albi en Coraceros. Todavía hay quienes insisten en que ahí no hubo detenidos, pero Javier estuvo allí, y allí levantó su venda para ver quién había matado a su compañero. Dice que no le quedaron secuelas, aunque al rato recuerda el simulacro de fusilamiento un 29 de julio, en pelotas. Había caído con impermeable, bufanda y rompevientos. Al rato estaba desnudo. “No tengo secuelas, pero cuando hay apenas algo de frío me tengo que abrigar enseguida o me pongo horrible.”

Tampoco dice tener secuelas Baldemar Taroco, aunque su médica le diga que tiene la espalda “hecha pelota” y su esposa le diga que él “se traga todo” lo que le pasó, a diferencia de ella, que hizo terapia.

Ana María Reyes se cansó de ver cadáveres en los cuarteles buscando a su marido, Néstor Nieves, quien ahora sube la escalera de la redacción tomado de un bastón alto como él. Estuvo ocho años clandestino, durante ese lapso engendraron cuatro hijos: un varón, que tenía 7 cuando secuestraron a su papá, una niña de 4, y mellizas paridas en el Saint Bois cinco meses antes de la caída. Ana María parió sola las tres veces. Al recuperar la libertad, Nieves estudió y se recibió de médico, aunque el camino no fue fácil. Su hijo mayor es psicomotricista, otra de sus hijas trabaja en una guardería. Tras conflictos, desmayos, forcejeos, destratos, hace seis años decidieron hacer terapia familiar. Dicen que les hizo bien reunirse. “Fue una cosa interesante. Nuestros hijos hablaron por primera vez”, dice Néstor.

Hay hijas jóvenes, nacidas después de la dictadura con mucho esfuerzo de sus padres por recomponer el matrimonio y apostar a seguir juntos, que buscan respuestas, relatos, detalles, y no los encuentran porque sus madres y sus padres no quieren contar. “La violencia extrema puede producir que las personas queden como cargadas y con temor a herir a los demás. Las detenidas conocieron la parte más horrorosa del ser humano: peligroso, destructivo, salvaje, lo que hace dudar de la condición humana y ataca la confianza en el otro y en sí mismo. Ese contacto con lo más descarnado genera una coraza”, explica la psicóloga María Celia Robaina. “También es cierto que la gente, en general, no quiere saber lo que pasó. Todos queremos creer que el mundo en el que vivimos es previsible”, agrega esta mujer que, desde chiquita, escucha los problemas de los presos. Su mamá y dos de sus seis hermanos fueron presos políticos. Como era menudita, a los 15 años María Celia parecía de 12: hasta esa edad pudo ingresar como niña a las visitas, y por eso podía entrar y sacar información del penal.

Ex integrante del Sersoc, luego de la Cooperativa de Salud Mental y Derechos Humanos y actual funcionaria de la Inddhh, Robaina realizó, junto con la trabajadora social Alba Pastorini, un acompañamiento psicosocial, entre 2010 y 2013, al grupo de ex presas políticas que presentaron la denuncia por violencia sexual.

Hablar es sanador, pero también riesgoso si no se tiene contención, advierte. “Es importante contar con un espacio grupal sólido, de confianza, donde poder decir lo que no se había contado nunca, ese dolor recóndito, callado, apretado.” La psicóloga destaca que esa experiencia sigue dando frutos porque varias denunciantes siguen involucradas en temas de memoria, verdad, justicia y reparación.

Declarar es “poner algo de alivio en una tensión tan fuerte, es decir: ‘Yo guardé este silencio mucho tiempo, ahora lo dije y le paso el peso a la justicia para que se haga cargo. Fui tratada por la justicia militar como alguien despreciable’. Declarar ante la justicia las hace salir del lugar desubjetivante de la tortura, las empodera como ciudadanas que construyen democracia. Ahora bien, cuando ese sistema democrático no responde, hablar deja un saldo negativo en quienes brindan su testimonio. Para hacerlo tuvieron que enfrentar muchos obstáculos, hablar con sus hijos, con sus parejas, se expusieron ante la prensa. Es necesario que el Estado uruguayo se haga cargo, investigue, brinde una serie de dispositivos de acompañamiento psicosocial para reparar de manera integral a las víctimas y haya justicia, que no deje impunes las causas”, añade Robaina.

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Mabel Fleitas mira la puerta-ventana. Detrás de la cortina se dibujan sombras, se oyen voces, pero su mirada se desvía hacia la derecha. Al terminar la entrevista confiesa: “Si entraba alguien estoy segura de que me paraba de un salto, como en el cuartel”.

Junto a sus tres hermanas y otros 20 adolescentes fueron detenidos en abril del 75 en el cuartel de Treinta y Tres. Todos eran militantes de la Ujc (Unión de juventudes Comunistas) Pasaron hasta junio allí, luego fueron enviados a dependencias del Consejo del Niño en Montevideo, o a la cárcel, si habían cumplido 18 años. “Si ya éramos pobres, salimos extremadamente pobres, sin la posibilidad de estudiar entre el 77 y el 79, porque se nos prohibía entrar en cualquier centro educativo, ni participar en clubes sociales o plazas de deportes.” Dolor, desarraigo. Insilio y exilio. Intentar rearmarse una y otra vez. Buscar al compañero. Buscar papeles: en Relaciones Exteriores, en el Inau (Instituto del Niño y Adolescente de Uruguay), noticias, comunicados que la mencionan y que prueban que le pasó lo que le pasó. Juntar papeles y querer tirarlos todos en la puerta de la Presidencia y gritar: “¡¿Qué parte no entendieron?!”. Armar un archivo, el cuerpo de la prueba. Poner el cuerpo dando testimonio, acompañando a compañeros, escuchando a los adolescentes que tienen la misma edad que tuvo y dicen, al colocar la placa en el liceo al que fue, que ellos no quieren una dictadura. Repararnos. Estudiar bibliotecología, terminar algo para que la vida no quede trunca y no ganen ellos.

“Hice terapia diez años, después de un día en que me cayó la ficha de que la culpa me había calado. La negación es la manera de hacerte fuerte, habiendo pasado por descréditos sobre nuestro relato por parte del pueblo e incluso de algunos compañeros y de las propias familias –que no fue mi caso–. Un comunicado infame del Comando General del Ejército, reproducido por los principales diarios del país, nos marcó a fuego en el pueblo y en la capital. Fuimos inoculados con penicilina por supuestas enfermedades venéreas, aunque la mayoría éramos vírgenes todavía, apenas empezábamos a tener noviecitos. Sufrimos abusos sexuales y exámenes genitales sin consentimiento ni guantes por parte del médico que luego le ordenó a una de las detenidas una revisación mensual estando libre, perpetuando su tortura física y psicológica. Murió denunciado e impune.”

Perdieron piezas dentales por golpizas, por estrés, por mala alimentación. O comen sano y hacen ejercicio pero tienen el colesterol alto. ¿De dónde viene este estrés maldito? Varios integraron al miedo como compañero de por vida.

“Nos costó entender que tenemos que hablar –dice Klingler–. A esta altura hay que meter el dedo en la llaga, hace mucho daño ocultar. Eso, en este momento, es proteger este tipo de prácticas destructivas del otro. Las heridas siguen abiertas y no van a cicatrizar si no logramos una correcta visión de las cosas.”

Reparación en pedacitos

En diciembre de 2005 el doctor Ricardo Elena elaboró el informe “Fundamentos para una ley compensadora y jubilatoria de los sometidos a prisión prolongada y tortura (Ppt)” en Uruguay, que fue entregado por Crysol a los legisladores como insumo para la ley reparatoria. Se explica que el estrés causado por Ppt produce inmunodepresión y enfermedades de todo tipo: infecciosas, degenerativas, neoplásicas y psíquicas. “Hay un aumento de la frecuencia de enfermedades y de muertes, y menor expectativa de vida de los sometidos a Ppt que los no sometidos a esta agresión.”

Sólo considerando algunos de los casos consultados para esta nota, de los 50 denunciantes en la causa Boiso Lanza, cinco murieron: cuatro por cáncer, el restante por problemas cardíacos. De los 20 denunciantes por la causa de Treinta y Tres murieron cuatro: dos por problemas cardiovasculares, los otros fallecieron antes de los 40 años, en la indigencia. Tres de las 28 denunciantes por violencia sexual fallecieron de cáncer. Otras víctimas y familiares sufren problemas respiratorios o mal de Parkinson, ataques de pánico, miedo a la oscuridad, pesadillas con la tortura o insomnio por los recuerdos.

La Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo de Estado fue creada para atender a las personas amparadas por la ley 18.033 y/o la ley 18.596, a sus hijos y nietos, con derecho a recibir en forma gratuita y vitalicia la asistencia psicológica, psiquiátrica, odontológica y farmacológica, recibiendo cobertura integral de salud según el prestador elegido.

Sin embargo, los distintos entrevistados señalaron que no alcanza, que el servicio se rige bajo una concepción médica, poco afín a terapias de otro tipo, y que queda restringida a Montevideo.

Por otra parte, no se contempla acompañamiento ni apoyo terapéutico antes, durante y después de declarar en las causas –como sí ocurre en Argentina–, aunque un proyecto de este tipo fue presentado a Javier Miranda cuando ocupaba la Dirección de Derechos Humanos del Mec (Ministerio de Educación y Cultura) e incluso llegó a Graciela Jorge cuando dirigía la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, pero se les respondió que no había recursos para implementarlo.

Notas
1) Eatip, Gtnm-RJ, Cintras, Sersoc, Daño transgeneracional. Consecuencias de la represión política en el Cono Sur. Santiago, 2009.
2) “Parar para seguir”, Brecha, 3-XI-17.
3) “Ese agujero”, Brecha, 29-V-17.

COMCOSUR AL DÍA / VIERNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2017
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“Las ideas dominantes de la clase dominante son en cada época las ideas dominantes, es decir, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad resulta ser al mismo tiempo la fuerza espiritual dominante, la clase que controla los medios de producción intelectual, de tal manera que en general las ideas de los que no disponen de medios de producción intelectual son sometidos a las ideas de la clase dominante”. — Carlos Marx
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DIARIO DE VIAJE: FILIPINAS

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1) Diario de viaje: Filipinas /Gustavo González y Natalia Quiñones
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COMCOSUR INFORMA AÑO 17 – No. 1860 – jueves 17.11.2017
“Todas las estructuras del poder popular que estábamos construyendo se hicieron presentes, tomaron voz, en una radio que no quería tanto hablarle al pueblo. Quería que el pueblo hablara.” RADIO VENCEREMOS
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1) DIARIO DE VIAJE: FILIPINAS

Por Gustavo González y Natalia Quiñones (Filipinas)

Día 1. Domingo 29 de octubre
Llegada a Filipinas

Casi tres continentes, un océano y treinta y siete horas de viaje después, logramos cruzarnos el mundo entero desde El Salvador para llegar hasta Filipinas, un archipiélago de islas estratégicamente colocadas entre los mares que lindan con China, Japón e Indonesia. Salimos en medio de decenas de hombres y mujeres con rasgos muy propios de los pueblos asiáticos del Este, aunque de una tez mucho más morena, hacia el salón de llegadas del aeropuerto para encontrarnos con Anthony y Fernando, dos de los cinco compañeros que en el año 2012 fueron junto al We Effect a conocer la experiencia de las cooperativas de vivienda de FUCVAM, en Uruguay. ¡Entrañable encuentro para todos, a decir verdad! Pese a hacer pasado hace cinco años, el abrazo pareció ser igual de intenso que el de Gustavo cuando se despidió de ellos en aquella oportunidad.

Del camino al hotel esa noche de domingo, pudimos ya extraer unas primeras impresiones de Manila, el área metropolitana más importante del país: una ciudad enormísima, con todas las contradicciones intestinas que el desarrollo urbano del “Tercer Mundo” guarda en sus adentros. Un escenario ya conocido por nosotros; no nos dejaremos atemorizar. Y si bien cada reto nos seguirá planteando sus particularidades, a Filipinas no íbamos a venir sin antes empacar nuestra coraza de sueños y esperanzas en la mochila.

Día 2. Martes 31 de octubre
Visita a cooperativas de vivienda y a los sitios donde construyen sus proyectos habitacionales

Hace cinco años, en Uruguay, fueron compañeros del Centro Cooperativo Sueco quienes le solicitaron a Gustavo específicamente atender a la delegación de compañeros filipinos que estaría visitando Uruguay en ese momento, para conocer la experiencia de las cooperativas de vivienda. “Recuerdo que con Alicia Maneiro, la ahora presidenta de FUCVAM que en esa ocasión también nos apoyó en la traducción, estuvimos una semana entera con ellos, visitando cooperativas, recibiendo charlas sobre el modelo cooperativo, hasta que regresaron a su tierra”, rememora Gustavo mientras endulza su café, pesado como la humedad en el aire.

De vez en cuando, arrojamos una mirada de la ventana hacia afuera: al concreto humeante y ruidos por millones de la imponente metrópolis de Manila. El palpitar de este pueblo parece no tener respiro: siempre yendo y viniendo de un lado para el otro. Al fondo resuena una atropellada bandada de moto-taxis pitando por esquivarlo todo a su paso, aunque la calma lluvia de la temporada mantenga las calles en remojo y la estampida sin freno no sea lo más recomendable. Poderoso contraste con Montevideo, ciudad vientre del modelo, el que se nos dibuja enfrente.
Aun así, parece que el modelo no se deja atemorizar por nada: hoy visitaríamos al menos cinco sitios distintos donde, según Anthony y Fernando, nos reuniríamos con cooperativas de vivienda ya constituidas y muchas de ellas con sus proyectos habitacionales ya en construcción. ¡La semilla uruguaya en plena germinación! Ya sin haberles conocido todavía, comenzamos a sentirnos muy emocionados por saber más acerca de la historia de las cooperativas tagalas: podíamos ya afirmar que, con una semana de pasantía, las ideas fundamentales del modelo prendieron un poderoso compromiso dentro de las mentes y corazones de los compañeros filipinos.

Iniciamos nuestro trayecto entreverándonos con los humeantes callejones de la Ciudad Quezón, la segunda más poblada de Metro Manila. Toda su composición nos sigue pareciendo monstruosa, como las fauces encementadas de un dragón milenario. Mientras aparenta dormitar, suspira largo y tendido: es la vibración del pueblo que le habita, en permanente agitación. A un costado de las carreteras pletóricas de carros y pasos a desnivel, tomamos un cruce para adentrarnos en pasadizos urbanos que se tornan un tanto más grises y angostos en la medida que nos apretujamos más entre su gente y los edificios que les albergan. La omnipresente humedad de la ciudad se condensa más y más, mientras las veredas se convierten en intransitables caminos de lodo, basura y agua residual. Entramos finalmente al submundo de los asentamientos informales de Metro Manila.

No hay forma de evitarles; te pegan de frente, por todos lados, sin avisar. Incontables cuartuchos montados como cajillas de fósforos, entre cartones y plásticos que anuncian internet de alta velocidad y sodas refrescantes, sostienen apenas un techo para una o dos familias apiñadas que les acobija de la intemperie. Mujeres lavando sus ropas entre aguas que van a parar a las gargantas de un alcantarillado al aire libre, entretanto otras se ocupan de cocer nabos y coles en ollas puestas al ras de la calle, justo al lado de donde orinan algunos pequeñines y los perros. De ese piso agrietado emergen también, de repente, mangueras de las que un chorro de agua fluye sin detenerse, para abastecer a varias familias de la comunidad. Descalzos salen corriendo varios jóvenes al encuentro de los contendientes más importantes de esta mañana, dos gallos rojinegros de riña preparados para su batalla mortal, cuyos dueños quedan paralizados, petrificados de desconfianza, cuando nos miran pasar. Lo observan todo desde arriba varios niños y niñas que a gritos se comunican con sus vecinos de uno o dos pisos más abajo, todos montados en una suerte de cajones de ladrillo, lámina y madera mal ensamblada, uno sobre el otro, en pugna con las leyes de la gravedad y cientos de cables eléctricos que tapizan la vista al cielo. Desde el trasfondo, pareciera que el río ruge para consigo mismo, penetrando con su fétido aliento los pulmones de todos los que viven y pasan por ahí.

Estos son los barrios tugurizados, la “ciudad construida” (de plástico y leña podrida) por las comunidades de migrantes y expulsados del desarrollo à la Singapur que pretende emular la capital filipina. Aquí es donde los compañeros Anthony y Fernando, como Instituto para el Desarrollo Cooperativo y de Empresas Sociales de Filipinas (IPSCED), han estado promoviendo y acompañando la formación de cooperativas de vivienda. Con los que hace más de 30 años viven en condiciones de “alto riesgo” y solo dios sabe cómo los tifones de las últimas décadas no han arrasado completamente con su existencia, con su resistencia.

En esta primera parada, conocemos a Gil Galdo y Nelson, dos destacados líderes de las comunidades aledañas al Río Darío. Hoy nos contaron lo que han tenido que soportar toda su vida como trabajadores informales que habitan (y son parte de) una ciudad emergente en la más abyecta pobreza, producto de la negligencia estatal para dar una respuesta contundente a su problema de la vivienda. Nos lo relatan como listado de compras hechas un día anterior: crecidas del río que nos inundan las casas seis meses al año; acampadas para dormir encima de los techos (con la lluvia azotándoles la cara y el cuerpo toda la noche) cada vez que un tifón azota la ciudad y eleva el caudal del río cuatro o cinco pisos hacia arriba; incendios causados por el estallido de los fuegos artificiales en una sola vivienda o cortocircuitos provenientes de un cableado infinitamente enmarañado. Las ansias de Gustavo de sacar un cigarro y prenderlo se se constriñen entre las manos. Muchos han muerto, huído, se han declarado desahuciados, sin lograr que aun así el Estado haga algo al respecto, más que sugerirles “no construir a menos de diez metros de distancia del cauce del río”.

Es así como en 2012, por iniciativa del IPSCED, más de un mil cien familias, todas ellas viviendo a la vera de un río utilizado como botadero citadino por más de treinta años, identifican en las cooperativas de vivienda una alternativa de lucha por sus derechos. Cinco años después, pese a las dificultades atravesadas, las 1,164 familias de la Cooperativa de Vivienda del Río Darío han conquistado ya el terreno donde construirán sus viviendas ¡una vez consigan el financiamiento para ello! ¡Increíble! Nos detenemos un momento para ser testigos de su testimonio: en las palabras de los delegados de la cooperativa se notaba una firmeza imbatible sobre la lucha que han emprendido. Nos dicen, plenamente inspirados, cómo otras cooperativas ya están construyendo, al tiempo que recalcan con convicción que “¡nosotros también lo haremos!”

Seguimos caminando junto a ellos, extrayendo fuerzas de donde sea, hasta que nos despedimos con fuertes abrazos de los compañeros que lideran a las comunidades de esta zona. De estos barrios, por los que nadie en Latinoamérica apuesta un peso a que la gente puede organizarse y salir del círculo infernal en el que viven, porque con “mejorar el barrio” no basta ni ajusta, están surgiendo las cooperativas de vivienda en Filipinas.

Nuestra siguiente parada la hicimos en un barrio de similares características a los que colindan con el río Darío, entre una de las calles de mayor importancia de Ciudad Quezón y el afluente descomunal de otro de los ríos de la ciudad. Nos recibió primero la infaltable cancha de básquetbol de la comunidad, abriéndose paso con sus tableros roídos y aros ferrosos de una herrumbre ancestral. Nos explican que este es el deporte más popular de Filipinas. Repetidas veces veremos a los más pequeños y grandes jugar a tiros y partidos este emocionante deporte, en canchas comunitarias como esta.

En lo que solía ser una capilla comunitaria antes de caer en abandono, nos reunimos con las lideresas de esta cooperativa de vivienda, llamada Reasentamiento Social Comprensivo para la Comunidad. Hoy están viviendo transitoriamente en un terreno propiedad de la Municipalidad, que ya se encontraba ocupado por muchos otros pobladores. Están a la espera de ser reubicados a un nuevo terreno, también de la Municipalidad, ya que el sitio donde vivían originalmente fue vendido por la Autoridad Nacional de Vivienda (NHA, en inglés) a una de las corporaciones de desarrollo inmobiliario más poderosas de la zona y de todo el país, propiedad de capital filipino-español: Corporación Ayala. Donde solían vivir hacer menos de un años, ahora se erigen imponentes rascacielos que se convertirán en centros comerciales, hoteles cinco estrellas, oficinas y condominios de lujo. Porque impulsar el turismo y el comercio son la prioridad actual del gobierno filipino.

Teody Gacer nos amplía un poco sobre los momentos pico de lucha que han experimentado como comunidades organizadas frente a los sucesivos intentos de desalojo por parte de autoridades del gobierno y desarrolladoras: al día siguiente de que la tierra donde vivían fue vendida a Ayala, la corporación comenzó a enviar demoledoras y a tirar abajo las champitas donde vivía la gente. Juntos, resistieron, nos lo asevera Teody, heroica lideresa de las movilizaciones que lograron detener estas demoliciones y actual presidenta de la cooperativa. “Nos tuvimos que acostar en la carretera esa que pasa frente a esta comunidad; delante de los tractores y camiones demoledores, causando un tráfico insoportable por más de dos horas”. Sonríe, con mucha confianza sobre lo vivido y de los resultados obtenidos: “así logramos que pararan el desalojo y que se hiciera una mesa de negociación entre el gobierno y la corporación. Así conquistamos el ser reubicados para construir nuestro propio proyecto de vivienda en un lugar seguro”, concluye, con desbordante alegría en su voz. Todas las lideresas que le acompañan nos piden volver la mirada, señalando a una pared donde está colgado un banner con el diseño de las futuras viviendas del proyecto, cuánto costará y qué organizaciones les están apoyando.

En total, son más de un mil treinta familias de diez diferentes comunidades locales las que se han agrupado en esta cooperativa de vivienda y se encuentran en pie de lucha por la obtención del financiamiento necesario para su proyecto. Un enorme sentimiento de ilusión permea cada una de sus miradas al hablar del proyecto. Y aunque a nosotros sea a quienes siempre corresponda dar ánimos a los grupos, esta vez fuimos nosotros a quienes la plática terminó recargándonos las pilas. ¡Qué revitalizante que resulta la lucha convocada por la esperanza y la unidad!
Luego partimos hacia el norte de Metro Manila, en dirección a la ciudad de San José del Monte. Al fondo resuenan los delicados acordes y melodías de Asin, grupo filipino de música popular, comprometido desde la década de los setenta con ser la voz de los reclamos del pueblo contra la dictadura de Marcos. Se acompasan las tonadas con la danza apacible de la lluvia en los paraguas de los transeúntes. Nuestra llegada fue bien recibida por líderes y lideresas comunitarios de ALPAS, una asociación de pobladores que, a diferencia de las primeras dos cooperativas que conocimos, ya comenzaron su etapa de construcción gracias a la conquista de la financiación estatal para su proyecto. Su comisión directiva la integraban en su mayoría mujeres; un solo hombre les acompañaba, jovial, en la tarea de supervisión, a quien apodaban “Ho Chi Min” por su gran parecido con el dirigente revolucionario vietnamita.

Iniciaron contándonos toda vicisitud enfrentada para poder construir más de 540 viviendas para familias perennemente victimizadas por inundaciones y desbordamientos. De un color aqua vibrante, nos comentan que los apartamentos estarán siendo inaugurados antes de concluir el año, en diciembre. El compañero Ho, que en realidad se llama Néstor, nos pregunta mucho, haciendo un énfasis especial en la importancia de la organización y la lucha para alcanzar los objetivos planteados dentro del relato de nuestras experiencias. Accedimos pensando en inyectar más y más fuerza cada vez al movimiento cooperativo de vivienda filipino en auge, en su consolidación.
Sostuvimos nuestra reunión en el interior de una de las viviendas modelo del proyecto, ya terminada, en proceso de ser amueblada, donde vivirá la familia de Girlyn Obenza, compañera lideresa que preside actualmente a la Asociación: la mejora nos parece más que sustancial en la medida que recordamos el nivel de hacinamiento, alerta permanente y violencia contra la integridad humana que predomina en las barriadas informales de la ciudad. La gente comienza a repensarse su vida en los colores más vivaces que le es posible, en los tonos más brillantes del azul, el rojo o el amarillo, lo que sea menos el gris. La piel de la ciudad ya es gris. El río que apesta ya es gris. El cielo que llueve torrencial ya es gris. La renovación de la esperanza, la limpia risa del juego de los niños, la vuelta a la vida del vecindario es, en cambio, prismática.

En el transcurso de la tarde volvimos a encontrarnos con otras dos cooperativas que también consiguieron asegurar la aprobación de su proyecto por parte del Estado y así obtuvieron financiamiento. La primera, Unidad para la Protección del Trabajo Informal a través de la Acción Comunitaria (UPCA), integrada por 720 familias que apenas inician su etapa de obra y, la segunda, Alianza Popular de Valenzuela (AMVACA), cuyas familias están a punto de inaugurar su proyecto de más de un mil cuatrocientas viviendas; ¡la más grande de todas las barriadas cooperativas que hemos conocido hasta hoy, en una sola tanda de edificios! El avance que ha tenido el cooperativismo acá es innegable y no solo en términos numéricos, sino en calidad organizativa y en el destacable grado de claridad política que demuestran sus liderazgos.

Al encontrarnos con ambas cooperativas, fueron mujeres las que nos recibieron y compartieron su historia de lucha y liderazgo: Brenda Aguilar, coordinadora del proyecto de UPCA, y Enriqueta Catayong, la primera pobladora cooperativista de la ciudad de Valenzuela, donde está ubicado el complejo de AMVACA. Brenda, con mucha elocuencia, nos cuenta entre risas que, si bien estar en permanente vilo sobre la obra le ha obligado a reducir tiempo con su familia y sacrificar su tranquilidad, se mantiene en pie porque se autodenomina socialista; a toda ella y al resto de su cooperativa. “¡Por eso las camisetas de nuestra cooperativa son rojas!”, nos lo afirma tomando por las mangas la camisa que una joven de la cooperativa viste al igual que ella y las demás presentes, todas mujeres. Así también en Valenzuela, donde nos desplazamos después y nos presentaron a Enriqueta, nos recibieron las familias cooperativas con los ánimos y alegrías por los cielos. Esta cooperativa en especial tuvo que partirse en dos, ya que la Municipalidad se negaba a facilitar tierra si los socios de la cooperativa no vivían todos exclusivamente en el municipio de Valenzuela. Las familias socias que provenían de Caloocan, otro municipio del cual solo les separa el cauce del río Tulyahan, no desistieron y formaron otra cooperativa: AMCACA. Familias de ambas cooperativas hermanas terminaron acompañándonos al proyecto habitacional de Valenzuela, el cual celebran como un logro conjunto. ¡Y cómo no hacerlo! Aunque de un área reducida, estas viviendas representan mucho más que las paredes y techo soñados por estas familias algunas, sobre todo después de que las casas donde vivieron por generaciones, a orillas del río Tulyahan, fueron arrasadas de un día para otro por el embate del Tifón Ondoy. Las sonrisas son kilométricas: después de la lluvia, siempre viene el arcoíris de la calma.

En nuestro trayecto entre una comunidad y la siguiente, fuimos indagando con Anthony y Fernando qué había hecho IPSCED para lograr que la adaptación del modelo al contexto filipino fuera tan exitosa, sobre todo si consideramos que la pasantía de los compañeros no contó con el tiempo suficiente para profundizar en tantísimos aspectos. Tal y como lo intuíamos: hinchados de mucho orgullo, nos garantizaron haber aprendido la lección al fin de cuentas. “De Uruguay aprendimos que la clave está en conseguir la financiación estatal, marcos legales, políticas de suelo y hacer una fuerte incidencia política por la autogestión, la ayuda mutua, la asistencia técnica y la propiedad colectiva”. ¡Y así lo hicieron!

En consecuencia, en no más de cinco años, ya hay 32 cooperativas de vivienda constituidas y una Federación Nacional de Cooperativas de Vivienda y Servicios Comunitarios que les aglutina y funciona como su herramienta de lucha ante el Estado. Todas las cooperativas, aunque se encuentren en distintas etapas (formación, construcción y a punto de habitar), ¡van viento en popa! En definitiva: todo fuego perenne se expande mediante exista un terreno inflamable y vientos dispuestos a darle vida a su recorrido. Por esto es que el paso del cooperativismo de vivienda por el futuro de los sectores populares de Manila ha tenido un impacto fulminante. Y esto lo celebraremos siempre.

Día 3. Miércoles 1 de noviembre
Paseo por la ciudad

Una llovizna incesante tiñe de claros grises el telón de fondo de la Manila que visitaremos hoy con los compañeros Anthony y Fernando de IPSCED: juntos nos fuimos a visitar los lugares y sitios más emblemáticos de la memoria construida y la vida urbana que acoge a más de 12 millones de citadinos cada día.

Justo en medio de la incansable urbe, a varios metros del Palacio Presidencial Malacañang, se erige el Arco Mendiola de la Paz, al final del cual se encuentra uno de los monumentos más importantes de la historia de los movimientos populares en este país: la estatua de un hombre de avanzada edad eleva un Cristo crucificado mientras sugiere, con la mirada fijada en el cielo, una plegaria. A imagen y semejanza del histórico luchador anti-dictadura Chino Roces, el hombre de bronce parece implorar por las almas de todos aquellos masacrados por Ferdinand Marcos, el dictador que se encargó de diezmar las riquezas y a su propio pueblo filipino durante los ochenta bajo uno de los regímenes marciales más atroces que ha conocido este país. Por los estudiantes y campesinos que yacen bajo la impunidad de una dictadura asesina; por todos ellos es que todavía late, como sangre viva, la memoria de la gente a lo largo de la Calle Mendiola.

Gustavo parece entrar en un súbito estado de contemplación que le mantiene absorto. La llovizna cae como si intentara aliviar un dolor mucho menos lejano de lo que los océanos y montañas separan a Filipinas de Latinoamérica. En Uruguay, hace muchos años, fueron asesinados varios obreros comunistas que sostenían una reunión dentro del local de la seccional 20 del Partido Comunista. Entre ellos se encontraba un gran compañero: Luis Alberto Mendiola, como el educador cuyo nombre lleva el sitio que conocemos hoy en Metro Manila. Cuando Gustavo escuchó ese nombre, no puede evitar recordar tan infame y tétrico incidente; por cierto, también olvidado bajo la impunidad. Por esta razón y muchas más, cuando observamos que frente a los barrotes alambrados del Palacio, a un costado del homenaje a Chino, un campamento de familias sin techo construye sobre el pavimento una reivindicación clara de su derecho a exigir una política de vivienda que responda a las necesidades de las masas, inmediatamente manifestamos a los compañeros nuestra plena solidaridad con sus justas demandas. Porque hoy, tanto como antes y siempre, precisamos de que la gente siga organizándose y pronunciándose a favor de sus derechos colectivos.

¡Cuánta historia común, hermanados por una sola tierra herida! Cuán importante es compartir lo vivido para sentirnos menos ajenos al resto del mundo humano. Nuestra siguiente parada hizo bien en recordarnos cuán profunda es la raíz de nuestro parentesco: justo antes de llegar al mar, imponente, se nos atraviesa la muralla serpentina que acoraza a la ciudad vieja. Le llaman Intramuros, la primera urbe trazada por los colonizadores españoles que arribaron al archipiélago de Filipinas en el siglo XVI, y desde donde operó la administración de las Indias Orientales Españolas. La arquitectura de las plazas, arzobispados, conventos, ayuntamientos y exuberantes catedrales harto acostumbradas por la Corona Española durante su expansión imperial es la parte tangible, que todavía queda en pie, luego de casi cuatrocientos años de opresión. Nos sentimos de repente como en casa, volviendo a ver el clásico paisaje colonial de las distintas ciudades de nuestro hogar, con todo el esplendor del sufrimiento indígena derramado tanto aquí como en toda América Latina. Y sí, nos caló tan hondo el imperio español que simplemente no deja de impresionarnos.

Entonces, ¿cuándo se independizó Filipinas de España al fin? Los compañeros se sonríen sin mucho entusiasmo, y nos aclaran: “En 1898 que dejamos de ser colonia española, Filipinas es vendida por veinte mil dólares a su nuevo amo, Estados Unidos”. Así es, aunque no lo crean: veinte mil dólares, como comprar en ese tiempo una finca (y a toda su población) de trescientos kilómetros cuadrados. De un día para otro, cada filipino y filipina tuvo que sustituir el uso del castellano por la del inglés. Comenzaron a entremezclarse con la senda edificada por los españoles los hoteles, clubes de polo y campos de golf. Cincuenta años después, la Segunda Guerra Mundial envuelve de múltiple tensiones a todo el Sureste asiático. La alta sociedad estadounidense y filipina fortalecen sus alianzas; la injerencia militar gringa en el territorio se consolida. “Era para protegernos de los japoneses, argumentaron ellos”, los gringos. Así es como desaparecen tras las bombas e incendios varias de las construcciones coloniales, a excepción de una muy especial: la Iglesia de San Agustín. Tapizada de rocas desde los huesos hasta la piel, esta catedral es la única catedral que sobrevivió intacta a los ataques japoneses. Los más creyentes ya le han apodado “la iglesia milagrosa” para la eternidad.

Seguimos transitando las tranquilas calles adoquinadas de la ciudad vieja para terminar con un paseo por la plaza donde fue acribillado José Rizal, el héroe nacional que se rebeló contra el régimen de la Corona española por la gesta independentista de Filipinas. Un parque de interminables verdes y avenidas peatonales ha sido dedicado a su nombre, en otra de las zonas más céntricas de la ciudad. Y aunque poco sabemos todavía de esta parte del mundo, por los tonos y matices con los que su propio pueblo nos dibujan su historia y personajes más importantes, nos vamos internando y descubriendo poco a poco las narrativas que “los vencedores” han conseguido imponer también sobre la historia de nuestros pueblos. El filipino, muy en particular, tiene una forma de ser sumamente ceremonial, pues demuestra siempre un respeto exagerado frente a todo lo que represente autoridad. Lo cultural, que puede muchas veces llegar a camuflarse con “lo natural”, proviene en realidad de lo que los pueblos oprimidos sufren, soportan y luego reproducen tras múltiples generaciones de dominación. Viniendo de países que también han vivido aterrados y vilipendiados por sucesivos períodos de ocupación forzada y colonización extranjera, no nos cabe duda de esto.

Salimos por fin de la ciudad amurallada de Intramuros para internarnos en otra de las mejor preservadas facetas de Metro Manila: en la de la opulencia, que intenta emular el modelo de desarrollo económico de Singapur. Al penetrar el barrio de Masdariña, por ejemplo, nos damos cuenta que esta es la primera vez que observamos que, al lado de las calles, los arriates arbolados permanezcan vivaces por cuadras, adornando todo lo que habita la gran burguesía filipina. ¿Sus casas? Ocultas a los ojos de los transeúntes comunes y corrientes. Y luego de cruzarnos por cuadras y cuadras de mega mansiones, se abren paso, como los afilados colmillos de un dragón con escamas de hierro y concreto, los impresionantes rascacielos del Bonifacio Global District, un área de cientos de metros cuadrados consumidos por la voracidad de las inversiones multinacionales privadas. Estadios descomunales de básquetbol, oficinas de grandes constructoras y bancos transnacionales, sedes de embajadas, pretenciosos centros comerciales en cada esquina; la vibra de este sector súper selecto de Metro Manila nos transporta en un abrir y cerrar de ojos a las calles y vistas de Miami o Manhattan, en Estados Unidos. Por ello, por más que uno intente comprender una y mil veces la racionalidad de contrastes tan bruscos como este, volveremos siempre a preguntarle al silencio sordo de las autoridades que nos prometieron el crecimiento económico: y ahora, ¿cómo soportamos la desigualdad? ¿Cómo superamos la inequidad? ¡Esto es lo que precisamente debe cambiar!

Decidimos no perder mucho tiempo en la ciudad construida por y para los más ricos con el fin de dirigirnos a nuestra penúltima parada: el Monumento al Poder Popular. La figura de una esbelta mujer en bronce oscuro destaca, como personificación de la libertad y la justicia, por encima de una serie de representaciones humanas de los sectores sociales que se aglutinaron en una sola fuerza de protesta y contraposición a la dictadura liderada por Marcos durante los setentas y ochentas. Bajo la imposición de una Ley Marcial, Marcos asesinó, torturó y desapareció a miles de miles durante esa época. Los movimientos populares, en ese entonces, luego de que Marcos también matara a Benigno Aquino, su siguiente rival en elecciones, se declaran en incólume protesta y exigencia de la renuncia de Marcos. ¡Feroz lucha la que han desarrollado estos pueblos! Anthony, muy emocionado, nos cuenta cómo se vivieron las manifestaciones sociales en ese preciso momento del ‘86, justo antes de que Marcos fuera derrotado; la tensión era inminente, ¡pero la perseverancia siempre apremia! ¡Fueron más de 2 millones de personas pidiendo la caída de la dictadura, hasta que se logró! Ahora bien, Estados Unidos siempre proveyó el asilo político para la familia de Marcos y hoy por hoy, todos los que le sobreviven, hurgaron su camino de nuevo en la palestra política filipina. Pareciera que la práctica de la memoria colectiva como sociedad filipina, en estos casos, ha sido nula. Porque la familia cercana de Marcos no solo estaba involucrada en sus crímenes de lesa humanidad, sino que también dejó en la más abyecta ruina al Estado filipino cuando fueron expulsados del país.

Seguía la lluvia cayendo por finos tramos sobre el pavimento, evaporándose en el tenue suspiro del dragón, que yace adormitado. Sin embargo, en medio de una pequeña plaza que visitamos como última parada de este día, pletórica de un verde esplendoroso, cada gota que cae se aquieta y se queda posada por horas sobre las hojas de los árboles, antes de fundirse con la tierra. Nos sentimos en medio de un llanto suspendido; en el ojo de la tempestad. Sobre el oscuro granito de los muros que conmemoran la vida en esta Plaza Memorial de los Mártires, yacen vívidos los nombres de cada uno de los que han luchado por los derechos humanos y han sido asesinados o desaparecidos por ello desde la época de la dictadura filipina de Marcos hasta la fecha. Cómo duele estar allí, leer sus nombres, imaginar sus rostros y el sufrimiento de tantos, junto a ellos, también entregaron su lucha hasta el final, se han rebelado por su pueblo y junto a él. Una lágrima apenas se nos escapa, en toda su memoria: porque de inmediato recordamos, y el trabajo de Anthony y más compañeros filipinos es testigo de ello, que todas estas ausencias siempre han sido la semilla germinada de la perseverancia de nuestros pueblos.

La tarde se agota por hoy y a nosotros nos quedan revoloteando en la cabeza bandada enteras de preguntas y emociones encontradas, que suenan y resuenan como pericos empedernidos que buscan respuestas antes de que caiga el atardecer. En estos días iremos aclarando muchos de los recovecos históricos que cada vez, a nuestro parecer, van completando el rompecabezas de la historia común que tenemos con Filipinas. De la misma manera que nos intentaron vencer, salimos las masas oprimidas, con múltiples atisbos de consciencia y organización, a dar la cara por las luchas de nuestros pueblos. Aquí en las cálidas costas de la Asia Oriental y en Latinoamérica.

Día 4. Jueves 2 de noviembre
Viaje a Tacloban

Día de Muertos en nuestros respectivos países y también en la profundamente católica Filipinas. Millones de filipinos se trasladan desde tempranas horas, con los paraguas extendidos, hacia el cementerio. Enfloran, cantan canciones y se ponen de fiesta todos los camposantos; dedican el homenaje de su vida a sus fallecidos más queridos. Por eso el tráfico hoy hacia el aeropuerto se encuentra sumamente tranquilo; nos toma menos de veinte minutos llegar y tomar nuestro vuelo hacia la ciudad de Tacloban, en otra de las grandes islas del archipiélago: la región de las Visayas. Dentro de cinco días volveríamos a vernos con Anthony y los demás compañeros de IPSCED; en esta nueva zona, nos enteraríamos con mayor detenimiento del trabajo de otra de las contrapartes de We Effect, cuya presencia territorial será mucho más de provincia que de ciudad.
Desde el inicio de este viaje, conocimos a Jessica, la coordinadora país de We Effect Filipinas. Nuestro tiempo entre aeropuertos y aviones se tornó mucho más liviano gracias a la plática amena que compartimos con ella; sobre lo que está haciendo con lo el We Effect en diferentes áreas filipinas, y los diferentes enfoques de abordaje que han apoyado para solventar la problemática de la vivienda en diferentes contextos. En efecto: esa misma noche, conocimos a los compañeros de la Fundación Julio y Florentina Ledesma, una organización con un trabajo de carácter mucho más humanitario, según lo que veríamos los días siguientes y lo que nos contarían con sus propias palabras Billy, Franmarie y el Ingeniero Armonie, todos compañeros de la Fundación, en una primera cena compartida. Con una breve inducción, mucho cansancio sobre los párpados y la calidez de un clima costero mucho menos saturado que el de la ciudad, nos fuimos a descansar, a recobrar energías para los aprendizajes del mañana.

Día 5. Viernes 3 de noviembre
Reunión con la Alcaldía de Basey y visita a la Ecovilla Basey

Desde temprano sumergidos en el calor perenne del Este asiático, salimos esta mañana en ruta hacia el poblado de Basey, en la provincia vecina de Samaar. No necesitaríamos recorrer más de cien metros en dirección a la costa, por donde comenzaríamos a bordear la isla a nuestro paso, para darnos cuenta que la situación de vivienda y hábitat de los más empobrecidos, también acá en las provincias, no difiere mayor cosa de la que abunda en Metro Manila por cientos de miles. Siempre al margen de la ciudad formal y los ríos-desagüe que le atraviesan, los más pobres enfrentan al hambre, la lluvia y a la ingratitud de la existencia con las pieles duras, un agotamiento insomne, construyéndose una ciudad propia, aunque sea dantesca. Y tras cada minuto que nos alejamos más de Tacloban, a las orillas de las calles, este mismo paisaje de la precariedad, solo se sigue extendiendo, como ramificándose entre la selva costera de las matas silvestres de banano y cocoteros.

Llegamos por fin al centro de Basey, no sin antes notar que mucho de lo construido en este pueblo es una mezcla de plásticos y madera roída compuestos en “casas”, edificios golpeados por la fuerza huracanada de ciclones pasados y ahora convertidos en ruinas, nuevas edificaciones de cemento que pretenden convivir, sin miedo, con la vulnerabilidad intrínseca que subyace este territorio. Estamos en uno de los pueblos filipinos más afectados por el Súpertifón Yolanda o Haiyan, ocurrido apenas en el 2013, y que destruyó todo en su trayecto por varios de los pueblos vecinos a Basey, todos en la región de las Visayas.

Curiosísimas nos resultan las variadas reacciones del pueblo filipino al indagar sobre el impacto de Yolanda en su vida colectiva: si bien nunca pensamos en que viviríamos un fenómeno ciclónico de semejantes dimensiones, “estamos ya acostumbrados a los mismos”; si bien sabemos que todos los años hay una temporada específica en que los tifones tienen a tocar nuestras tierras con mayor probabilidad, “aquí vivimos todos y todas del mar; por eso siempre regresamos a él”. El arrastre de Yolanda dejó un saldo de millones de damnificados y miles de desaparecidos cuyos cuerpos seguramente se habrá tragado el mar sin dejar rastro alguno de ellos; destruyó cosechas enteras, irrecuperables durante meses; devastó la infraestructura existente al punto de que su impacto no se conoció en los medios locales sino hasta que la prensa internacional comenzó a viralizar reportajes sobre la tragedia ocurrida, dos o tres días después de dispersados los vientos del súper tifón. Pero los pescadores y sus familias regresaron en poco tiempo con nuevas champitas a poblar las playas arrasadas; y aunque hacen ya cuatro años de la calamidad, los atisbos de recuperación pos desastre, que además son pocos, marchan todavía con lentitud.

Arribamos a las instalaciones de la Alcaldía de Basey y dialogamos un poco más sobre la labor que ha desarrollado la Fundación Ledesma en la zona, precisamente con familias damnificadas por el Supertifón, y el rol que ha asumido la Municipalidad al facilitar suelo municipal para proyectos de esta índole: nos va quedando cada vez más claro que estábamos en presencia de un grupo de técnicos de la construcción muy entusiasmados con la aplicación de un bloque sumamente fácil de manipular y emplear en la construcción de vivienda por parte de la gente. Sobre este bloque, decidimos escuchar primero para luego comprobar en la práctica lo que se nos comentaba, ya que no brindaban mayor información sobre su trabajo con las comunidades, aunque hicieran referencias tangenciales al trabajo con las mismas. Asimismo, antes de seguir con el programa, muy amable en su conversación, el Alcalde de Basey nos explicó los problemas que ha tenido que superar para poder cumplir con los compromisos asumidos dentro del proyecto: tierra y urbanización.

Partimos hacia las afueras de Basey, sus adentros más rurales. Llegamos a la denominada Ecovilla Cooperativa de Vivienda, donde ya nos esperaban varios en la casa modelo. Estaban desde ya planificando la actividad de mañana: el acto de entrega de 25 viviendas adicionales a sus beneficiarios. Al pasar a la dinámica de la Asamblea, no obstante, comenzó a resurgir lo que no queríamos pero imaginábamos: muy poco empoderamiento de la gente. Preguntamos entre los presentes quiénes habían participado en la gesta y desarrollo del proyecto desde sus inicios; solo levantaron su mano unos cuantos, contados con los dedos de una mano, ya que la mayoría, entre los que recibirían una nueva vivienda mañana, era “de nuevo ingreso”. Aun así, insistieron en compartir sus testimonios tres compañeras que fueron afectadas de diferente manera por el súper tifón y, por ende, para quienes las viviendas asignadas con el proyecto representaban una mejoría sustancial a la situación vivida durante los últimos tres años. “Tras el tifón, el agua nos llegaba hasta el cuello. Mi padre y mi hermano se ahogaron. Pero mi esposo y mis tres hijos sobrevivimos; a pura comida de la que encontrábamos flotando entre las ruinas. Ahora, no podríamos estar más agradecidos por el proyecto, ya que por fin tendremos una vivienda propia y resistente a esos desastres.”

En general, los llamados emprendimientos humanitarios que hemos conocido y que suelen llevarse a cabo para amortiguar necesidades básicas críticas tras situaciones de emergencia humanitaria, como desastres producidos por fenómenos climáticos o conflictos, fallan en lograr que la gente haga suyo el proyecto. Al final, el damnificado termina tomando y conformándose con lo que sea que le des, sea esto de buena o mala calidad, adecuado a sus necesidades fundamentales o no; porque la urgencia es tal que no se va a detener a ver si efectivamente lo que recibe es algo que le convenga realmente; porque cualquier cosa, literalmente, es mejor que todo lo que carece. Es decir, que aquello de que “a caballo regalado, no se le mira lado” es un proverbio popular que se ajusta perfectamente a la realidad del damnificado. En fin, la diferencia con lo que han construido física y socialmente los grupos cooperativos de Manila es abismal: las viviendas entregadas con este proyecto apenas contaban con el espacio necesario para que una de las típicas familias beneficiarias de estos proyectos, con más de dos hijos cada una, pudiera evitar el hacinamiento; carecían muchas de las terminaciones y acabados de una vivienda de calidad; la instalación de los servicios estaba a medias; les hacía falta involucramiento y corazón de su gente.

Pero esa es la receta que muchas tendencias de vivienda pos desastre insisten en seguir promoviendo con los más pobres: los cajones más simbólicos del “peor es nada”. ¿Los comentarios de la gente? ¡Rebosantes de felicidad y gratitud! Porque, ¿de qué te puedes quejar estando en esa situación? Sí, lo más doloroso de la pobreza es que, la mayoría de veces, también despoja a la gente de su dignidad. Y aunque nuestras caras no mostraron nunca mayor admiración por lo logrado por el proyecto, al despedirnos de las familias beneficiarias, lo hicimos no sin antes transmitirles todos nuestros buenos ánimos para gozar de su nueva vivienda en comunidad con todos los demás.

Día 6. Sábado 4 de noviembre
Entrega de viviendas a familias beneficiarias de la Ecovilla Basey

Este día tendría lugar el acto para la entrega de las últimas veinticinco viviendas de la Ecovilla Basey a sus beneficiarios; debíamos prepararnos para una tarde de intensas emociones y alegrías. La ceremonia se realizó en un local de la Alcaldía, con la presencia de empleados municipales, el equipo constructor del proyecto de la Fundación Ledesma y We Effect como invitados especiales.

Pueblos como el filipino y muchos en América Latina suelen ser muy respetuosos de los rituales, sea de donde sea que provenga la razón de su formalidad. Seguramente, por esta razón la ceremonia se desarrolló en un tono sumamente silente y moderado, quizá demasiado para el momento que intentaba celebrar: la entrega de nuevas viviendas. Por eso, cuando nos cedieron un espacio para dar un mensaje de solidaridad a los presentes, terminamos diciéndoles que sería lindo verles bailar, ya que se trataba de un evento de suma felicidad. ¡Y así se armó el baile! ¡Qué lindo que es ver a la gente desembarazarse de las ataduras de la ceremonialidad!

Luego del acto, ya todos entrados en calor, nos fuimos a dar una caminata, de nuevo, por el sitio de la Ecovilla Basey. Bajo un sol capaz de rajar hasta las piedras, recorrimos nuevamente los caminos del proyecto, entre filas de casas ya habitadas. Muchas todavía no han sido pintadas y otras ya han sido ampliadas de manera improvisada con láminas, tablas residuales o troncos de árboles cocoteros. En las que dan frente a la calle principal, ya hay instaladas tiendas minoristas y hasta puestecitos informales de venta de comida. Toda la vida de los barrios populares en pleno surgimiento, a pocos meses de haber sido entregadas las viviendas base. Sin embargo, podemos ver que aún falta construir la infraestructura necesaria de desagües, aguas lluvias y vialidad a la comunidad. “Estas son deudas de la Alcaldía que siguen pendientes”, nos aclara el Ingeniero. De nuevo, las excusas de siempre: “el presupuesto de este año no dio abasto, veremos para el próximo”. Pero las casas ya fueron entregadas igual, bajo el protagonismo de la Alcaldía.
Se avecinan, por lo que podemos entrever en el futuro de esta comunidad, cuantiosos y difíciles retos. Construir comunidad sin que la gente que habitará el proyecto sienta que pertenece a ese pequeño trozo de tierra y bloque en el mundo, no será fácil. Conseguir los recursos gubernamentales necesarios para complementar lo que al proyecto le falta en términos urbanísticos, tampoco. Elevar la calidad del trabajo organizativo con la gente para que los vicios de la pobreza no entorpezcan el desarrollo social de la comunidad para que termine convirtiéndose en un nuevo tugurio, muchísimo menos. Pero sobre esto, nuestra experiencia y planteamiento político tienen una contrapropuesta de solución, la cual seguiremos readecuando en los siguientes días.

Día 7. Domingo 5 de noviembre
Viaje a Cebú y a Bacolod

Antes de que llegara el amanecer a Tacloban, junto al equipo de la Fundación Ledesma, nosotros ya cobrábamos vuelo hacia la provincia de Cebú, un poco más al sur de Filipinas. Comenzamos a registrar signos de que Cebú es un pueblo mucho más orientado al turismo extranjero y de playa que Tacloban y Basey, por lo menos. Al solo bajarnos del avión, fuimos transportados hacia los complejos de vivienda de dos comunidades cuyas asociaciones de propietarios de vivienda están aglutinadas a la Alianza Filipina de Pobladores.

Conocimos a Ninoy, su presidente, hombre sencillo de pocas palabras que luego nos guio a lo largo de varias viviendas que habían sido construidas con fondos de un programa estatal muy afamado: la Hipoteca Comunitaria. Con este programa, los filipinos pueden acceder a un fondo de 250 mil pesos filipinos (alrededor de 4 mil dólares) para construir sus viviendas. Sin embargo, este fondo es demasiado reducido como para financiar una vivienda completa en espacios y acceso a servicios para los más pobres, por lo que la gente tiene prácticamente una única opción: construirse una vivienda básica o casi incompleta, para irla mejorando según se lo permita su nivel de ingresos en el futuro. Lo que las familias de los barrios de Cebú han construido bajo ese programa no es nada más que esto: las viviendas, siempre edificadas por entidades privadas, son entregadas sin piso de segunda planta, ventanas, puertas ni conexión a los servicios más esenciales. ¡Por eso no nos parece raro que sean muy pocas las viviendas que están habitadas en estos barrios! Frente a uno en particular, inclusive, ha comenzado a consolidarse hace poco un pequeño asentamiento informal.

“Pero lo importante es que, en todo esto, ¡se ha aplicado la tecnología constructiva diseñada por nosotros!”, volvieron a destacar los compañeros de la Fundación Ledesma, reiterando el énfasis en todas las propiedades del bloque como material constructivo que emplea materiales térreos locales, tiene un bajo impacto medioambiental, resiste a los fortísimos vientos que caracterizan a los tifones y ha sido diseñado para que sea ágil y fácil de ensamblar. Fue en este momento que descubrimos quién era en realidad la Fundación: ¡una empresa blockera! Lamentablemente, si hay algo muy común entre las organizaciones no gubernamentales o sin fines de lucro que, hoy por hoy, dicen “trabajar para los pobres”, es que muchas transforman las necesidades en oportunidades de colocar lo que producen, mercantilizando el conocimiento que tienen en sus manos.

En la Asamblea a la que nos invitaron conocimos a los delegados en la Alianza Filipina de Pobladores de esas comunidades; nos reunimos en una capilla mucho mejor construida que la generalidad del barrio, en el que conviven más de cuatrocientas familias. Todas sus delegaturas mostraron mucha humildad, pero también pudimos notar que en todo su planteo no había una sola propuesta de lucha. Cuando quisimos saber más sobre su propuesta política ante el Estado o la razón de ser de su organización, no supieron decir más que el “reunirnos para resolver problemas de convivencia cuando estos surgen”. Esto no es para menos, ya que el barrio construido y en el que habitan hace relativamente muy poco volvió a tugurizarse; podían identificarse muy pocas diferencias entre la vida que transcurría en las champas justo en frente de donde estaban las nuevas casas o colocadas al otro margen de las canaletas que dividían algunos de sus pasajes. Insistimos: parece que en los barrios tugurizados de Filipinas, tristemente, lo mejor construido siempre son las iglesias.

Al salir de ahí, después de departir un almuerzo con los líderes de la comunidad y la Alianza, los compañeros de Ledesma nos aseveraron que ese modelo de financiamiento estatal era todo un fracaso a nivel nacional y que por ello su trabajo había incorporado algunas innovaciones que habían mejorado la implementación de ese modelo todavía vigente. Aun así, nos preguntamos: ¿por qué una plataforma política sobre ese programa de financiamiento estatal para vivienda, mejorada o completamente nueva, no forma parte del trabajo de las organizaciones populares? ¿De la Alianza Filipina de Pobladores, por ejemplo? Los cuerpos técnicos deben comprometerse a facilitar nuestros conocimientos y aportes como herramientas para que las organizaciones crezcan y configuren sus propios planteos de lucha. Y de esto, evidentemente, están careciendo las organizaciones y comunidades empobrecidas filipinas de las provincias.

Regresamos de inmediato al aeropuerto de Cebú para trasladarnos a otra de las islas visayas que visitaremos con los compañeros de Ledesma. Durante un vuelo de menos de dos horas, vamos presenciando desde lo alto del vuelo de los pájaros de metal la bella morfología del territorio isleño filipino: las nubes despliegan un juego casi mágico con el potente verdor de las montañas, vigilantes de todo lo que guarda su propia piel. Ningún río se esconde de nuestra vista; todos se asoman a danzar cuerpo con cuerpo junto a las ondulaciones de la tierra, estrechitos, hasta desembocar en el Golfo de Panay. Cuando vamos atravesando los paisajes rurales que se extienden entre la ciudad de Bacolod y San Carlos, tenemos la oportunidad de ver toda esa composición de naturaleza viva, nada tímida, orgullosamente exuberante en su posar, por horas, hasta que el sol decidió rendirse al brillo del negro azulejo de la noche. Dejamos ir varios suspiros, sin parar de recordar cuán parecida es Filipinas a nuestra Centroamérica. Porque de “inmensas estepas verdes”, como caracterizó Dalton a nuestras montañas, está hecha la Filipinas rural, y sus interminables cañales y selvas son su voz.

Día 8. Lunes 6 de noviembre
Visita al proyecto Sancaville y de regreso a Manila

Este día visitamos uno de los más recientes proyectos de vivienda que la Fundación Ledesma ha desarrollado. Al principio, capturó nuestra curiosidad el hecho de que, a primera vista, ese proyecto tenía varias características similares al de la Ecovilla Basey: alianzas con el gobierno local para gestionar la tierra, implementación del bloque producido por la Fundación. Como esquema de financiamiento, apoyaron la aplicación de las familias al programa de la Hipoteca Comunitaria, complementando dichos fondos con otros apoyos privados. Es decir, que las familias de SanCaVille, como le han denominado al proyecto, pagan por sus viviendas, a diferencia de los habitantes de la Ecovilla de Basey. Pero además de eso, ¿qué tan diferente podía ser este proyecto de lo que ya habíamos visto?

Luego de una reunión-desayuno con el Alcalde de San Carlos muy temprano sobre las proyecciones locales de continuar aportando al tema de la vivienda, nos trasladamos al sitio del proyecto, aún en construcción, para atestiguar por fin un trabajo constructivo impecablemente gestionado, promovido y hecho por la Fundación. Quizá el hecho de que todas las familias beneficiarias de este proyecto fueran empleados del gobierno local desde diferentes espacios, de una u otra forma, garantizaba un mejor perfil económico de los hogares y, por ende, mayores posibilidades económicas para asumir el pago de una vivienda de mayor calidad. Con el mismo bloque, se habían construido casi doscientas viviendas con mucho más espacio y mejoramientos más homogéneos entre una casa y otra. Siempre de procedencia muy humilde, la gente no paraba de sonreír con entusiasmo al mostrarnos sus flamantes viviendas recién habitadas por sus familias.

Ahora bien, también pudimos comprobar que el mismo concepto de vivienda incremental que había sido construida en la Ecovilla Basey había sido la promovida en San Carlos. Las deficiencias de este concepto volvimos a discutirlas con el equipo de Ledesma: sucede que si los espacios constructivos más esenciales para la gente, como la cocina o los cuartos necesarios, los dejamos para cuando “las familias puedan pagar ese crecimiento adicional”, volvemos a promover la misma lógica de que el derecho a la vivienda adecuada esté sujeta a las limitaciones presupuestarias de la gente. El modelo cooperativo autogestionario, desde su propuesta ontológica y política medular, ha superado esto a través de múltiples formas, desde todas las etapas de vida de las cooperativas: el diseño participativo lo dirige y vota la gente, a manera de compatibilizar necesidades, sueños y rectas presupuestarias para todos los casos; en la construcción nos aseguramos todos de que lo edificado sea de acuerdo a lo aprobado colectivamente desde el inicio; el sorteo de las viviendas considera siempre que, si hay familias más grandes que otras en nuestras cooperativas, son esas las que serán asignadas a las viviendas más grandes, independientemente de si puedan pagarlas o no, porque los mecanismos para definir cuotas solidarias según capacidades económicas son los que se buscan y obtienen para los esquemas de financiamiento del proyecto. Todas estas cosas, les hicimos saber a los compañeros, son propuestas que quisiéramos seguir compartiendo con ustedes con mayor detenimiento y profundidad. En general, asintieron al ofrecimiento. Luego veremos si se da la oportunidad. Así se pasa otro día que nos vuelve a quedar claro que las experiencias modélicas del cooperativismo de vivienda, que han venido aplicando todos los pilares con rigor político, son las que más nos han brindado los elementos y argumentos clave para defender la idoneidad del modelo para solventar la problemática habitacional de los más pobres y, por qué no decirlo, lograr mucho, muchísimo más.

Día 9 y 10. Martes 7 y miércoles 8 de noviembre
Conversatorio con las cooperativas de vivienda de Metro Manila y las organizaciones del consorcio de organizaciones populares y técnicas de vivienda.

De vuelta en Manila por cinco días más, reiniciamos nuestro trabajo con las cooperativas de vivienda de Metro Manila con varios encuentros e intercambios junto a sus liderazgos más emblemáticos, las dirigencias de las organizaciones populares aglutinadoras de varios movimientos viviendistas de pobladores, representantes de organizaciones técnicas aliadas que se hacen acompañar de varios intelectuales orgánicos, y We Effect, tanto de la oficina país como de nuestra experiencia latinoamericana. Compartimos durante dos días completos con estos grandes líderes y lideresas, con los compañeros profesionales que constantemente nos demuestran que están dando todo por el todo por el crecimiento político del planteamiento de los compañeros y de la incidencia política en desarrollo. Todos los espacios y momentos, facilitados por IPSCED, fueron altamente productivos y satisfactorios.

A lo largo del tiempo compartido, no solamente pudimos explicar en detalle los ejes centrales del modelo, sino además insistir, con la plena comprensión y sintonía de todos y todas las compañeras, en la imprescindible necesidad de seguir haciendo incidencia política frente al Estado con las propuestas más claras posibles: recuperar financiamiento estructural y justo para los pobres, cambiar los marcos legales para que permitan el desarrollo del modelo, desarrollar mecanismos que faciliten el acceso de las mayorías a la tierra que se pueda habitar y construir.

Las preguntas de la gente fueron por demás interesantes, puesto que su atención a los aportes que dimos fue permanente, con una alta disposición a siempre conocer más y más sobre el modelo. Su trabajo en este sentido lo han venido articulando a través de un consorcio, compuesto por IPSCED, Kilos Maralita y el Instituto por la Democracia Popular. Los compañeros de Kilos Maralita, la organización popular que acoge a la Federación de Cooperativas de Vivienda y Servicios Múltiples de Filipinas dio a conocer el importante rol que juegan en toda esta construcción política en ciernes: no solamente impulsan decididamente el crecimiento del cooperativismo de vivienda para los pobladores de los asentamientos informales de Metro Manila y toda Filipinas, sino que además congregan a muchas más organizaciones de lucha que suman un músculo combativo todavía latente en el país; una suerte de fuerza subterránea que por ceguera mediática no es conocida si no te haces de los contactos correctos en este país. A su lado, dando una mano y mucha cabeza a los objetivos políticos de Kilos Maralita, está el Instituto por la Democracia Popular, instituto de pensamiento de génesis anti dictatorial mientras Marcos estuvo en el poder. Cuando Marcos cayó, esta se convirtió en un instituto formal de investigación política y trabajo conjunto con la gente. Ellos son los que han estado a cargo de la discusión técnica de las propuestas políticas para las que el movimiento va dando la pauta y marcando el camino dentro de sus estrategias de incidencia política. Es imposible medir el valor que toda contribución que todas estas organizaciones al proceso del cooperativismo de vivienda que ha liderado IPSCED, a partir del apoyo de We Effect en el país, ha tenido: los resultados dan mejor cuenta de ello y esto nos emociona, en grande.

Las estrategias de incidencia que han entretejido estas organizaciones en su apuesta por los instrumentos estatales necesarios para resolver el problema de la vivienda para los más pobres de Manila les han legado, además, espacios de alto nivel en los que luchan por mantener un diálogo fluido y oportunidades clave para el cabildeo. Esta tarde, por ejemplo, nos pidieron brindarles una mano en una reunión que tuvimos esa tarde con la Oficina de la Vicepresidencia de Filipinas, encabezada por Leni Robredo, una ex activista social devenida a la política por el más puro apoyo popular. Lamentablemente, dicha Oficina carece de fondos propios, por lo que todo lo que impulsa o hace es de un impacto mínimo, aislado del marco de política pública llevado adelante por el que lidera el Poder Ejecutivo del país: Duterte. Por este motivo, entre el consejo de asesores y personal operativo de la Vicepresidenta hay una fuerte presencia del sector privado, el único que le ha facilitado algunos recursos para hacerse de una presencia territorial entre su pueblo. Esto, obviamente, nos juega en contra: finalizamos el día sosteniendo una reunión con un empresario dueño de una constructora privada que no hizo el más paupérrimo esfuerzo por comprender el modelo cooperativo ni las intenciones de nuestras organizaciones compañeras al explicárselo. Cuando hablamos de la necesidad de que el Estado se involucrara más, en términos de financiamiento y marcos legales, nos contraminó con interrogantes sobre qué tanto más podía ser de interés para el sector privado invertir en el modelo cooperativo en el tema de la vivienda. Vivencia más pedagógica sobre la máxima expresión del Estado burgués no se podía extraer de esta conversación. Y esto es importante documentarlo porque el poder tiene la facilidad de seducirnos y nublarnos la visión en todo momento: podrán demostrar toda la amabilidad y “sensibilidad” social que quieran, pero la clase capitalista está para defender sus intereses a toda costa. Sobre los peligros que estas interacciones plantean con el objetivo de desviarnos, nos lo reiteramos sin parar mientras atravesamos la citadina noche de vuelta al hotel, hay que estar en permanente vigilia.

Día 11 y 12. Jueves 9 y viernes 10 de noviembre
Reuniones con actores estatales y decisorios clave; más reunión final de cierre con We Effect y organizaciones contrapartes

Durante los últimos dos días de nuestra visita, el omnipresente deseo del cielo filipino de llover pareció ceder un rato. Se hizo presente un sol incandescente, no muy añorado que igual nos regaló muchas energías para finalizar bien una serie impecable de jornadas con los compañeros filipinos. Este día se nos auguró una agenda topada de actividades con representantes de distintas instituciones estatales y hasta del Congreso. Todos ellos nos dieron muy calurosas bienvenidas y, al igual que las organizaciones populares, escucharon atentamente nuestros planteamientos. El primer espacio en el que compartimos toda la experiencia del modelo cooperativo en Latinoamérica lo facilitó una agitada y fructífera reunión del Comité Conjunto de Monitoreo y Evaluación de las Cooperativas de Vivienda que el Estado filipino ha conformado con representantes de varias organizaciones estatales con competencias claras en el tema de vivienda: Departamento de Medio Ambiente, Finanzas y Presupuestos, Autoridad regimentada del Cooperativismo en el país, bancos estatales de segundo piso para facilitar acceso de los sectores medios a vivienda de proyectos públicos o privados, en fin, toda esa diversa fauna institucional con la que también nos hemos encontrado en Centroamérica. La reunión de este Comité tendría hoy, no obstante, un desenlace histórico: ¡hoy firmaron la aprobación a las nuevas regulaciones estatales para reconocer y defender a las cooperativas de vivienda en Filipinas! Así, sumamos dos victorias en consecutivo: presenciar la firma de tan importante documento y el sumo interés que mostraron todos los funcionarios presentes en la mesa de discusión por la propuesta política del cooperativismo de vivienda.

Por la tarde, la tonalidad de lo que logramos platicar con representantes del personal de un diputado del Congreso filipino y de la principal institución financiadora de vivienda por parte del Estado fue un poco más opaca: se dieron más la tarea a defender las gestiones que ya estaban realizando, sus preocupaciones por no alcanzar los recursos para disminuir el déficit habitacional, las típicas excusas del Estado burgués para no asumir su responsabilidad sobre el tema de la vivienda. Ante una conversación más cerrada, no desistimos igual y seguimos martillando en lo estratégico, en lo importante, en lo crucial: suelo, financiamiento y leyes.

Al día siguiente, volvimos a reunirnos gustosamente con We Effect y los compañeros de las contrapartes, IPSED y Fundación Ledesma, para tener una retroalimentación de cierre sobre el trabajo realizado y los siguientes pasos que se pueden dar. Como ya lo mencionamos numerosas veces, no dejamos de subrayar nuestras felicitaciones por lo logrado hasta el día de hoy, sobre todo por parte de IPSCED, quienes, con apenas una semana de pasantía en Uruguay que tuvo lugar hace cinco años, retomaron todo lo que les sirvió y desarrollaron todos los esfuerzos en sus manos para implantar aquí el cooperativismo de vivienda, en su mejor forma posible de acuerdo al contexto y coyuntura filipina actual.

En definitiva, existe una potencialidad enorme en todas y cada una de las organizaciones que conocimos para adherirse al proceso de expansión y consolidación que el modelo cooperativo, ya con vida propia, ha cobrado hasta ahora. Destaca en particular por su grado de entendimiento y compromiso para con el modelo IPSCED. Su trabajo fraterno y estratégico con una organización social del calibre de Kilos, es y seguirá siendo clave en todo esto. Sobre el aporte que podría canalizar la Fundación Ledesma, por otra parte, debido a su naturaleza y la forma en la que han captado lo discutido sobre el modelo, podría ser más de carácter constructivo, meramente con el objetivo de transferir conocimientos tecnológicos que puedan servir para aliviar costos para los procesos de construcción de las cooperativas en las provincias o, si las regulaciones sobre las edificaciones en altura lo permiten, Metro Manila.

Siempre en el ánimo de dejar confeccionadas y en remojo algunas recomendaciones para la hoja de ruta del We Effect y las organizaciones contraparte en relación al modelo, las sugerencias y aportes que canalizamos con nuestra reunión final fueron las siguientes: seguir fortaleciendo la incidencia política de las cooperativas de vivienda y las organizaciones populares que les aglutinan, como Kilos Maralita; comenzar a pensar y diseñar un fuerte trabajo técnico y social en lo que nosotros llamamos la construcción de comunidad, sobre todo con las cooperativas de vivienda que están a punto de habitar complejos que albergarán entre 500 y 1,500 familias, puesto que la tarea organizativa que habrá que desarrollar acá para dar mantenimiento y sustentabilidad a las cooperativas acá será titánica; como punto final, debemos idear cómo, cuándo y de qué forma vamos a demostrarle a Filipinas la viabilidad del modelo entero, con todos sus pilares, para conquistar mucho más que la construcción de la vivienda.

Cabe anotar en este punto que el modelo cooperativo de vivienda filipino no es perfecto, pero esto es solamente porque no se ha desarrollado en todo su potencial; necesita de más instrumentos políticos para adaptarse en su totalidad, sumar más participación de la gente y romper el cerco que el Estado, manejado por el gobierno de Duterte este último año, les colocó al romper con un financiamiento que solo les permitió monitorear la obra del proyecto y avalar el diseño final de la vivienda. Esto lo han llevado adelante en excelente forma, pero no alcanza: debemos lograr aun el cumplimiento de la autogestión, la ayuda mutua y la propiedad colectiva en todo lo que estas cooperativas de vivienda construyan.

Llega por fin la hora de almorzar. Cerramos entre aplausos, abrazos y agradecimientos que no caben en nuestras palabras al final, para concluir la reunión y comenzar, en un ambiente más relajado, a compartir nuestra última comida juntos. De Filipinas, nos vamos llenos de aprendizajes, sí, pero todavía más desbordante ha sido todo el afecto con el que su pueblo nos ha acompañado durante este recorrido. Qué pena haber sabido tan poco de Filipinas antes, con cuyo pueblo hemos compartido tanto sin conocer de ello más que lo que pueda transmitir las lecturas previas. Pero nada se compara con el compartir risas, sueños y esperanzas con este pueblo: ¡cooperativas de vivienda filipinas, parte de nuestra sangre unánime, arriba que vamos a luchar hasta vencer!

Gustavo González y Natalia Quiñones (Filipinas)
COMCOSUR INFORMA Nº 1860 – 16/11/2017 _______________________________________

COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR / COMCOSUR – 1994 – 19 de junio – 2017 – 23 años
Selección y producción: Beatriz Alonso, Henry Flores y Carlos Casares Apoyo técnico: Carlos Dárdano
Colaboran:
ALEMANIA: Antje Vieth y Carlos Ramos (Berlín)
BRASIL: Carlos O. Catalogne (Florianópolis)
CENTROAMÉRICA: Gustavo González
ECUADOR: Kintto Lucas (Quito)
HOLANDA: Ramón Haniotis (Amsterdam)
SUIZA: Sergio Ferrari (Berna)
URUGUAY: Jorge Marrero (Santa Rosa), Margarita Merklen (Durazno), Pablo Alfano (Montevideo), Luis Sabini (Piriápolis, Maldonado)
COMCOSUR INFORMA ES UNA PRODUCCIÓN DE COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR / Desde el 19 de Junio de 1994 / Coordinación: Carlos Casares – DIRECCIÓN POSTAL: Proyectada 17 metros 5192 E (Parque Rivera) 11400 MONTEVIDEO/URUGUAY / Apoyo técnico: Carlos Dárdano / Comcosur se mantiene con el trabajo voluntario de sus integrantes y no cuenta con ningún tipo de apoyo económico externo, institucional o personal / Las opiniones vertidas en las distintas notas que integran este boletín no reflejan necesariamente la posición que podría tener Comcosur sobre los temas en cuestión / Comcosur integra la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) / blog: nuevo.comcosur.org/ contacto: comcosur@comcosur.com.uy / Y ahora puedes seguir a Comcosur también en Facebook
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EL PAÍS MÁS OLVIDADO DEL MUNDO

MUMIA846

1) ¿En qué país dio resultado el ajuste laboral?

2) España exigía la democracia en Guinea Ecuatorial hasta que apareció el petróleo

3) Las masacres con armas de fuego en EE.UU. y su relación con la violencia doméstica

4) Yemen, el país más olvidado del mundo

5) Una maraña shakesperiana en Arabia Saudita

COMCOSUR / POR LA VOZ DE MUMIA ABU JAMAL / AÑO 17 / Nº 846/ Miércoles 15 de noviembre de 2017 / REVISTA DE INFORMACIÓN Y ANÁLISIS / Producción: Andrés Capelán

“Vivimos en la mentira del silencio. Las peores mentiras son las que niegan la existencia de lo que no se quiere que se conozca. Eso lo hacen quienes tienen el monopolio de la palabra y combatir ese monopolio es una tarea central.” — Emir Sader

1) ¿En qué país dio resultado el ajuste laboral?
Juan Pablo Bohoslavsky (Revista Anfibia)

La flexibilización y ajuste laboral no reducen el desempleo, no incrementan la productividad, no promueven el crecimiento económico, aumentan la desigualdad de género y la precarización e informalización del empleo. ¿Por qué entonces más de 130 gobiernos, y también instituciones multilaterales de crédito, impulsan reformas que implican la erosión de derechos laborales sin beneficio alguno?

Más de 130 países (de los cuales 96 son países en desarrollo) se han embarcado en los últimos años o planean hacerlo en reformas de políticas y normas laborales pro austeridad con el fin de superar contextos económicos recesivos o prevenir crisis financieras.

Esas reformas usualmente consisten en la congelación o reducción de los salarios, la ampliación de la jornada laboral, la imposición de contratos precarios, la limitación de seguros por accidentes o enfermedades laborales, la facilitación de los despidos y la reducción de la plantilla de empleados públicos. También se incluyen las reformas que han afectado a los sistemas de negociación colectiva, por ejemplo, restringiendo el alcance de los acuerdos sectoriales y rebajando el nivel de la negociación al lugar de trabajo, o permitiendo la negociación con representantes ajenos a los sindicatos.

¿Hay alguna evidencia empírica de que la situación de los trabajadores, de los desempleados, o de la economía en general mejore gracias al debilitamiento de los derechos laborales colectivos e individuales?

Son muchos los casos en que tales reformas han contribuido a un aumento de la desigualdad y la precarización e informalización del empleo, fomentado la discriminación en el mercado de trabajo contra mujeres, jóvenes, mayores y otras personas pertenecientes a grupos sociales marginados, y ocasionado la reducción de la protección social de los trabajadores. Por ejemplo, durante la aplicación del programa de ajuste estructural en México, se observó que el salario medio de las mujeres disminuyó en mayor medida que el de los hombres. Y los despidos en el sector público y la privatización de empresas de propiedad estatal suele afectar al empleo de las mujeres en forma desproporcionada, tal como sucedió en India y en muchos otros países.

La idea de que, en términos generales, los derechos laborales se ejercen en detrimento del desarrollo económico ha sido cuestionada por expertos en los planos teórico y empírico, y se ha demostrado de forma más concreta que las reformas laborales promovidas por las políticas de austeridad habitualmente no contribuyen a la recuperación económica. Esas reformas no mejoran los resultados económicos; por el contrario, causan grandes perjuicios a los trabajadores, que seguirán sintiendo sus efectos durante muchos años. En Grecia y Portugal, la aplicación de las reformas de la legislación laboral coincidió con un drástico aumento del desempleo y un incremento considerable del número de contratos laborales precarios. En Costa de Marfil, se ha observado que las reducciones a los salarios de los profesores, según lo recomendado por el FMI y el Banco Mundial, han afectado negativamente a la calidad de la educación, debido a la consiguiente fuga de cerebros al extranjero.

La desregulación del mercado de trabajo no favorece el crecimiento y el empleo. Por el contrario, en un número cada vez mayor de estudios se viene señalando que las normas del trabajo tienen efectos económicos positivos, entre otras cosas, en la productividad y la innovación. Los especialistas han puesto de manifiesto una serie de funciones de la legislación laboral que favorecen la eficiencia de la economía en vez de perjudicarla. Entre otras cosas, la legislación laboral favorece la coordinación económica, tanto en la empresa como en el mercado.

Otros estudios han determinado que las normas del trabajo tienen efectos positivos en la productividad y el empleo. Existe una correlación positiva a largo plazo entre la legislación laboral, incluida la reglamentación que protege a los trabajadores contra los despidos, y la productividad. Además, los datos apuntan a que una jornada de trabajo más corta lleva aparejada una productividad horaria más alta.

Por otra parte, las leyes relativas al salario mínimo o a la protección contra el despido suelen incentivar a los empleadores a utilizar su mano de obra de forma eficiente, invertir en tecnología y esforzarse por mejorar su organización. Las normas del trabajo contribuyen además a la estabilización de la demanda en épocas de recesión. Se reconoce con frecuencia que la legislación laboral contribuye a corregir los fallos del mercado y asumir una función contracíclica.

Los efectos económicos de una normativa laboral robusta tienen un efecto positivo en la distribución de los ingresos.

Por ejemplo, en un análisis de los datos de 20 países de la OCDE, no se encontró ninguna relación entre el debilitamiento de las instituciones del mercado de trabajo y una disminución del desempleo, mientras que se determinó que había correlación entre la negociación colectiva coordinada y un desempleo más bajo. A tal punto que el Comité Europeo de Derechos Sociales llegó en 2014 a la conclusión de que el hecho de que el gobierno de España permitiera que los empleadores dejaran de aplicar, unilateralmente, las condiciones estipuladas en los convenios colectivos, contravenía el artículo 6, párrafo 2, de la Carta Social Europea.

Se ha llegado a conclusiones similares con respecto a las repercusiones de ciertas normas laborales en la innovación. Según un análisis de cuatro países de la OCDE entre 1970 y 2002, un elevado grado de protección contra el despido arbitrario fomentaba la innovación entre los empleados.

En lo que respecta a los países en desarrollo, los elementos que apuntan a una incidencia negativa de la protección laboral en los resultados económicos de un país parecen poco contundentes. Los informes sobre Argentina, por ejemplo, indican que la desregulación del mercado de trabajo parece haber reducido las elasticidades del empleo en vez de aumentarlas. Un estudio sobre los BRICS —Brasil, Federación de Rusia, India, China y Sudáfrica— indicó que las leyes sobre huelgas no tenían efectos notables en el desempleo, mientras que un alto grado de protección en las leyes de representación de los trabajadores guardaba una correlación parcial con el desempleo, a veces incluso negativa.

En un plano macroeconómico, parece claro que la presión a favor de la flexibilización de los mercados de trabajo a fin de fomentar el crecimiento impulsado por las exportaciones, lleva a la reducción del consumo, las exportaciones netas y el empleo. La reducción de los ingresos de grandes sectores de la población resultante de las reformas de flexibilización de la legislación laboral causa una contracción de la demanda, lo cual termina agravando la crisis.

Las crisis económicas y financieras no son el resultado de una regulación excesiva del trabajo, por lo que la desregulación laboral no ayuda a superarlas.

De hecho, las reformas laborales adoptadas en los últimos años en el marco de políticas de austeridad no parecen haber ayudado a los países (ver por ejemplo los europeos) a recuperarse ni han permitido reinstaurar un acceso al empleo equivalente al previo a la crisis. En lugar de ello, han socavado los derechos laborales y otros derechos sociales consagrados en el derecho internacional y doméstico. Lo que de hecho se necesita para fomentar el crecimiento inclusivo son medidas de reforma guiadas por el contenido normativo de los derechos laborales consagrados en el derecho internacional de los derechos humanos que fomenten la igualdad de género, favorezcan el empleo y proporcionen mayores posibilidades de ejercer esos derechos a los grupos y las personas marginadas.

Si el menoscabo de los derechos laborales no reporta beneficios justificables, ni siquiera para titulares de derechos que están fuera del mercado de trabajo, y si la reducción de los derechos laborales no permite un mayor disfrute de los derechos económicos y sociales de toda/os ni tracciona una recuperación o crecimiento económico, esas medidas regresivas no pueden considerarse respuestas admisibles frente a las crisis económicas y financieras.

Esto pone además de relieve la posible importancia de otros factores que están detrás de las reformas de desregulación y socavan la normativa laboral, como el sesgo ideológico y las intenciones no declaradas de adoptar medidas regresivas en materia de distribución.

(*) Este ensayo sintetiza el informe que el autor, como Experto Independiente sobre Deuda Externa y Derechos Humanos de la ONU, presentó en marzo de este año al Consejo de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra.

MIÉRCOLES 15 DE NOVIEMBRE DE 2017 – COMCOSUR
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2) "España exigía la democracia en Guinea Ecuatorial hasta que apareció el petróleo"
Gabriela Sánchez (El Diario.es)

El gobernante Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE) gana las elecciones legislativas celebradas este domingo en el país africano con un 98,11 % de los votos, según los primeros resultados provisionales.

El guineano Andrés Esono, principal opositor del dictador Teodoro Obiang, afronta las elecciones legislativas y municipales de este domingo desde una más que previsible derrota. Pero las denuncias de fraude que ensucian cada una de las citas electorales en Guinea Ecuatorial no hacen tambalear su propósito de "lograr la democratización del país".

El secretario general de Convergencia para la Democracia Social (CPDS) es uno de los impulsores de la coalición electoral Juntos Podemos que, junto con Unión de Centro Derecha, pretenden unir fuerzas para plantar cara al partido de Obiang, que acumula casi 40 años de dictadura en el país africano.

Está de visita en España para captar la atención internacional ante la "inexistencia de garantías" que avalen los próximos comicios que pretenden elegir los diputados del parlamento ecuatoguineano, que en la actualidad cuenta con solo un representante de la oposición. Su esperanza está en las calles: "Si hay fraude, la población tiene que manifestarse para exigir que lo que se diga en las urnas se respete".

—Este domingo, se celebran elecciones legislativas y municipales. ¿Qué garantías tienen?
—Ninguna. No tienen ninguna garantía porque el gobierno no ha cambiado nada. No ha cambiado la ley electoral aunque ni siquiera cumple la deficiente legislación actual. No ha invitado a observadores de la Unión Africana y rechaza invitar a los de la UE y otros organismos imparciales. Estos observadores, en las elecciones de 2013 y 2016, hicieron unas recomendaciones sencillas: que todos los candidatos tuviesen acceso a los medios de comunicación y que se limitase el uso abusivo de los recursos del Estado por parte del partido del poder. No está cumpliendo ninguna. Siempre hacen las mismas recomendaciones, pero el Gobierno nunca las cumple. Estas elecciones no van a ser diferentes y parece que pueden ser incluso peor.

—¿Por qué?
—Porque se celebran en un momento muy delicado en lo que se refiere a la situación económica. Hay una grave crisis económica y social en el país: miles de personas han perdido su puesto de trabajo, hay mucha pobreza. El Gobierno siempre ha contado con el miedo de la población que le vota. Piensa que, con ese miedo, mucha gente prefiere no meterse en temas políticos ni votar a la oposición porque perdería su trabajo. Ahora que lo han perdido todo, estarían dispuestos a votar en contra del régimen, por lo que la represión sobre la población es aún mayor, con el objetivo de volver a alzarse con ese 99% que siempre consigue en las elecciones. El régimen hace las elecciones solo para hacer parecer que hay democracia en Guinea, aunque en realidad esta no exista.

—Al fraude electoral se une, denuncia, la represión a los opositores.
—Hacer la oposición en Guinea Ecuatorial es una de las profesiones más arriesgadas. En Guinea la oposición no tiene derecho a nada, ni siquiera a trabajar. No solo le pasa a los políticos, los militantes conocidos de la oposición no tienen derecho a trabajar. Incluso los sospechosos de simpatizar con la oposición también tienen problemas. Un opositor no puede ganar un juicio si lo tiene contra el partido del poder. No tenemos derecho a nada.

—La última vez que viajó a Madrid, donde se reunió con diferentes partidos políticos españoles, fue detenido a su regreso a Guinea Ecuatorial. ¿Qué pasó?
—Sí. Después de Madrid, fui a Alemania y Colombia. Al volver, me detuvieron en el aeropuerto, me dijeron que tenían información de la Interpol de que había comprado armas en Bélgica para dar un golpe de Estado, lo cual era falso. Gracias a la movilización de partidos políticos españoles, e incluso del Gobierno, me liberaron a las 24 horas.

—¿Cómo se las arregla entonces para realizar esta labor de oposición?
—Buena parte de los que estamos en este partido hemos estudiado en España por lo que tenemos ciertas ventajas. Yo trabajo para la UNED por lo que no pueden obligar a la UNED a que me eche del trabajo. Mis compañeros, muchos ingenieros, economistas, médicos, van dando clases en colegios de monjas o en el colegio español. De eso vivimos. Pero, con nuestros recursos, tenemos que intentar mantener el partido. Estamos en una situación de presión constante. De miseria constante. El partido muchas veces tiene que hacer de ONG para personas que se nos acercan porque no tienen ni para comprarse unas aspirinas. Tenemos que encargarnos de militantes que, por el hecho de apoyar la oposición, han perdido sus trabajos.

—A usted le llegaron a acusar de comprar a un enfermo de ébola para meterlo en el país. ¿Qué ocurrió?
—Sí, son situaciones surrealistas. En enero se celebró la Copa África. Marruecos la había rechazado por la situación del ébola. Y nosotros nos preguntábamos: ¿cómo vais a aceptar la Copa? ¿De qué partida presupuestaria vais a sacar los 40 millones de dólares? ¿Cómo va a prevenir los casos de ébola un país que tiene la sanidad por los suelos? Entonces, pedimos a la población que no fuera a los estadios, pedimos un boicot. Poco después, publicaron una noticia diciendo que yo había ido a los países afectados por el ébola para comprar a un enfermo y traerlo a Guinea, matar a la población y decir: mirad, esto es lo que decíamos. Surrealista. Fuimos a los tribunales a denunciarlo. La policía fue bochornosa, prefabricó tarjetas de embarque de los supuestos viajes. Yo les decía: ¿dónde están los sellos en mi pasaporte? No lo pudieron demostrar. Trajeron a un delincuente internacional que dijo que yo le había ido a ver para ofrecerle dinero a cambio de meterlo en Guinea y que luego, decía, no le pagué y le amenacé. Los medios estuvieron cuatro meses con el tema. Llamándome asesino pero sin dejarme hablar. Me dejaron en una especie de arresto domiciliario, solo podía ir a la oficina y poco más. Fue una violación de mis derechos a la defensa, a la presunción de inocencia, al derecho de expresarme. Hubo un intento de meterme en la cárcel pero finalmente, no sé si por la presión internacional o por la vergüenza, dejaron pasar el caso.

—Las relaciones entre el Gobierno español y el ecuatoguineano son aparentemente buenas. ¿Qué papel tiene España en su intento de impulsar un cambio?
—Las relaciones no son buenas aunque lo digan, pero el Gobierno de España no exige con contundencia el fin de la represión y las vulneraciones de derechos humanos. Pero a la mínima que quiera España exigirlo, el gobierno lo tachará de injerencia política y habrá consecuencias. El Gobierno guineano quiere que España solo coopere y reconozca a Guinea como gobierno democrático.

—¿El Gobierno de España cumple con esa exigencia?
—Los gobiernos españoles no son muy contundentes a la hora de exigir el respeto de los derechos humanos. Antes sí: cuando Guinea era un país pobre. Desde que empezó a explotar los recursos y todas las empresas petroleras querían entrar, las exigencias al gobierno empezaron a ser cada vez más débiles y tímidas. El petróleo y el dinero han pasado a ser más prioritarios que la exigencia al respeto de los derechos humanos de Guinea. Ahora que se está explotando sus recursos y las empresas quieren entrar, las exigencias han bajado. No solo por el interés de los gobiernos de llevar multinacionales al país sino también porque el margen de maniobra para presionar al gobierno también se ha reducido. El gobierno guineano ya no depende de la ayuda internacional, así que les puede mandar a freír espárragos porque tiene recursos propios y recursos codiciados por las grandes potencias. El Gobierno de Guinea siempre ha jugado con esa baza. Si Occidente le presiona demasiado, se dirige a los chinos para que ocupen su espacio. Y a Occidente no le interesa que China ocupe el espacio.

—Su partido, Convergencia para la Democracia Social (CPDS), se ha unido con Unión de Centro Derecha (UCD) en la coalición electoral Juntos Podemos. ¿Por qué?
—Hemos hecho la coalición ante una situación en la que el partido del Gobierno usa todos los recursos del Estado a su antojo. Por ejemplo, la prensa. Hemos mantenido una reunión con el Gobierno y nos han asignado un equipo de radio y televisión. Graban imágenes de nuestros actos pero, en el momento de informar, solo emiten unos segundos de imágenes y no permiten que salga nuestra voz. Ellos hablan por nosotros y dicen lo más intrascendente de nuestro discurso. Ante esa situación, vimos que un solo partido no puede enfrentarse al partido del poder. La unión hace la fuerza. Por eso lanzamos un único mensaje de unión por el cambio a la población, a los militantes que nos exigen esa unidad . Tenemos la experiencia de 1995, la única vez que la oposición se unió. Y tenemos la experiencia de otros países africanos donde han conseguido deshacerse de dictaduras gracias a ello. Cuando estamos unidos, somos más fuertes.

—¿Qué posibilidades reales tienen de obtener más escaños?
—Las posibilidades que tenemos se basan en poder llegar a la población para decirle que "ahora o nunca". Y, si hay fraude, la población tiene que salir a la calle para exigir que lo que se diga en las urnas se respete. No hay agua, no hay hospitales, los hospitales son privados para la gente con recursos. El régimen no ha construido escuelas. Se ha invertido mucho en otras construcciones: puentes enormes, grandes hoteles, aeropuerto desde el que no salen aviones durante semanas… Y no se ha construido ni una escuela. Tanto es así que los centros privados tienen que establecer turnos. Para ejemplificarlo: en el distrito electoral de Bata, hay 38 centros de enseñanza secundaria, de ellos 33 son privados, construidas por asociaciones religiosas o familias para que los niños no estén en la calle. De los cinco que hay, tres se construyeron en la época colonial y dos con (el anterior dictador Francisco) Macías. En este régimen, no ha construido ninguno. No han construido infraestructuras que beneficien a la población. No. La población vive al margen del petróleo. Gracias a esas obras, hay una ley de inversiones según la cual todas las empresas extranjeras tienen que contar con un socio local, siempre del presidente y de su familia o del poder.

—Pide que sus votantes salgan a la calle pero ¿qué consecuencias suele tener para la población manifestarse contra el Gobierno?
—Hay una ley que permite que los ciudadanos se manifiesten pacíficamente pero nunca han permitido una manifestación de la oposición. Las únicas que se celebran en Guinea Ecuatorial son de apoyo a Obiang o a algún miembro de su familia, pero nunca hay una manifestación de interés social. En 2013, tras el fraude electoral, anunciamos que nos manifestaríamos, el Gobierno no nos dio permiso y el día de la protesta amaneció con toda la zona acordonada por tanques. A mí me detuvieron junto con otros compañeros a pesar de que habíamos anunciado que lo íbamos a hacer para que la manifestación transcurriese con normalidad. Nuestra sede permaneció dos semanas rodeada, asediada. Pero volveremos a salir, porque la población guineana está muy cansada. Uno puede aguantar la represión y la falta de libertades cuando se le da de comer. Pero no puede aguantar la represión mientras ve que sus niños no tienen ni para comer ni tienen dinero para estudiar. En estas condiciones si unos no tienen dinero para pagar, no irán a la escuela. Es difícil que uno aguante tantas privaciones, porque la situación al final acaba estallando.

—¿Cuáles son las principales reformas que proponen para generar ese cambio?
—Querríamos producir cambios en la Constitución y en varias leyes del país. Reducir los poderes del jefe de Estado, que el Parlamento pueda desarrollar su labor, que el actual ni legisla ni controla al gobierno: solo se limita a ratificar las decisiones que el Gobierno manda al parlamento. No ejerce de control: es dependiente del gobierno. Por eso, necesitamos un cambio constitucional en el senado, que solo bloquea todo lo que sale del Parlamento y no venga del partido del gobierno.

—Teniendo en cuenta este atosigamiento que relata, ¿no piensa en tirar la toalla?
—A veces da miedo porque en Guinea te puede pasar de todo. Sigo porque ¿de qué me sirve ir al exilio? Si todavía hay un margen para seguir luchando por la democracia, tengo la confianza en que terminará llegando a Guinea Ecuatorial porque la causa de la democracia es una causa justa. Lo importante es mantener la llama de la lucha encendida. Si no lo hacemos nosotros, ya lo harán otros.

MIÉRCOLES 15 DE NOVIEMBRE DE 2017 – COMCOSUR
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3) Las masacres con armas de fuego en EE.UU. y su relación con la violencia doméstica
Amy Goodman y Denis Moynihan )Democracy Now!)

La masacre ocurrida la semana pasada en la iglesia bautista de la comunidad de Sutherland Spring, en Texas, fue un crimen terrible y, también, terriblemente predecible. Como otras masacres similares, el hecho es representativo del problema sistémico que existe en Estados Unidos con las armas y la violencia. El responsable de asesinar a 26 personas y herir a otras 20 antes de suicidarse fue, presumiblemente, Devin Patrick Kelley, un hombre blanco que había sido miembro activo de la Fuerza Aérea estadounidense. Este tiroteo en masa es otro ejemplo letal del vínculo entre violencia doméstica y masacres con armas de fuego.
Cuando integraba la Fuerza Aérea, Kelley fue hallado culpable de agredir a su esposa y de fracturarle el cráneo a su hijastro, que no llegaba a tener dos años de edad. La Fuerza Aérea lo sometió a una corte marcial y lo mantuvo confinado durante un año, pero no informó su sentencia al Sistema Nacional Instantáneo de Verificación de Antecedentes Penales del FBI . Esta no fue la única señal de alarma: también había cometido abuso violento contra animales y emitido amenazas de muerte hacia sus superiores de la Fuerza Aérea. Según se informó, le había estado enviando mensajes de texto amenazadores a su suegra, que concurría frecuentemente a la iglesia donde Kelley cometió el asesinato en masa.

Sarah Tofte, directora de investigación del movimiento a favor del control de armas “Everytown for Gun Safety”, declaró en una entrevista para Democracy Now!: “La mayoría de las masacres con armas de fuego están relacionadas de alguna manera con la violencia doméstica o familiar”. El equipo de Tofte acaba de publicar un nuevo informe, que indica que en el período 2009-2016, en más de la mitad de las masacres con armas de fuego, los agresores mataron a sus parejas u otros miembros de sus familias. La violencia doméstica es más que una señal de alarma; es un crimen en sí mismo. Entre otras cosas, el informe señala:

“La presencia de un arma de fuego en una situación de violencia doméstica hace que sea cinco veces más probable que una mujer resulte asesinada”.

“Las mujeres en Estados Unidos tienen una probabilidad 16 veces mayor de ser asesinadas con un arma de fuego que las de otros países de altos ingresos, lo que hace que este país sea el más peligroso en el mundo desarrollado en cuanto a violencia con armas de fuego hacia las mujeres. Todos los años, las mujeres estadounidenses sufren 5,3 millones de incidentes de violencia por parte de sus parejas”.

“Cincuenta mujeres estadounidenses son asesinadas cada mes por disparos efectuados por sus parejas, y muchas más resultan heridas. Cerca de un millón de mujeres que hoy se encuentran vivas son sobrevivientes de ataques con arma de fuego por parte de sus parejas”.

Soraya Chemaly, directora del Proyecto de Discurso del Centro de Medios de Mujeres ( WMC , por sus siglas en inglés), afirmó en una entrevista para Democracy Now!. “No hay absolutamente ninguna duda de que la práctica de la violencia dentro de un hogar, en un ambiente íntimo, hacia personas que, en teoría, el agresor ama, abre camino a la violencia pública”.

Soraya prosiguió: “El tema de fondo es cómo abordamos la violencia privada, cómo abordamos la violencia sexual, qué pensamos en torno a la violencia de género. La división público-privada con la que estamos trabajando no está resultando para nada, porque tendemos a presentar esta violencia terrorista privada de un modo que parece irrelevante para el ámbito público. Si pensamos en el hecho de que en Estados Unidos hay tres mujeres al día asesinadas por su pareja, si eso ocurriera en un solo incidente y estuviéramos hablando de entre 20 y 25 mujeres muertas a la semana en un solo incidente, quizás las personas comenzarían a reaccionar y a prestar atención”.

Mariame Kaba, activista y educadora que trabaja en programas contra la violencia doméstica, nos dijo: “Nos quedamos enfrascados en el intento de etiquetar a la violencia masiva como ‘terrorismo’. Pero lo que tenemos que hacer —y no estamos pudiendo— es poner fin a la violencia contra las mujeres, contra las personas sin género declarado y contra los niños y niñas, que es lo que está en la raíz de estas formas de violencia armada y tiroteos en masa. Sería mejor que nos enfoquemos en tratar de poner fin a estas otras formas de violencia, que son en sí mismas violencia en masa”.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, viajó a Sutherland Springs para reunirse con familiares de las víctimas de la masacre. Pence es un miembro de larga data de la Asociación Nacional del Rifle ( NRA , por sus siglas en inglés) con calificación “A”. Como congresista, votó para impedir que una persona pueda demandar a los fabricantes de armas y para suavizar las leyes que rigen las compras interestatales de armas. Esta semana, Pence atribuyó la culpa de la masacre en Texas a “fallas burocráticas” y a la enfermedad mental del atacante. A principios de este año, el presidente Donald Trump revirtió una normativa de la era Obama y facilitó que las personas con problemas de salud mental pudieran adquirir armas.

Trump se encontraba en Japón en el momento de la masacre de Texas, en el marco de una gira en la que intentaba vender miles de millones de dólares en armamento a los aliados regionales al tiempo que insistía con su retórica beligerante contra Corea del Norte. El presidente debería aprender de los países que visita. En Japón, un país de 127 millones de habitantes, hay menos de diez muertes causadas por armas de fuego en un año típico, principalmente debido al estricto control de armas. Esa cifra es un gran contraste con las más de 33.000 muertes anuales causadas por armas de fuego en Estados Unidos.

En medio de las negociaciones para la venta de armamento, cuando se le preguntó sobre el control de armas a la luz del horror ocurrido en Texas, Trump sostuvo que era demasiado pronto para hablar de cambios en la política de armas. ¿Cuántas masacres más tendrán que ocurrir?

MIÉRCOLES 15 DE NOVIEMBRE DE 2017 – COMCOSUR
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4) Yemen, el país más olvidado del mundo
Leandro Albani (Resumen Medio Oriente)

Desde marzo de 2015, el reino de Arabia Saudí sostiene una invasión militar permanente contra Yemen, el país más pobre de Medio Oriente. La Casa de Saud argumenta que el ataque por tierra y aire se debe al avance del movimiento Ansarolá, nacido en el seno de la tribu houthis, que profesa el Islam zaidí chiíta.

La salida del poder de Ali Abdullah Saleh, jaqueado por las protestas surgidas en el marco de la denominada Primavera Árabe en 2012, abrió una situación de profundo desgobierno en el país. La represión ordenada por Saleh no pudo detener la ola de protestas que explotaba en una nación de fuerte concepción tribal.

Con el avance político y militar de Ansarolá, la monarquía saudí encontró una razón no sólo para combatir a este movimiento, sino también poder atacar a Irán, su principal enemigo en la región. Desde la Casa de Saud, automáticamente vincularon a Ansarolá con el gobierno de Teheran, más allá de la falta de pruebas reales sobre esta supuesta alianza. Pero si algo fue desencadenante para la invasión a Yemen (algo que no se “recuerda” demasiado en los grandes medios de comunicación), es la importancia estratégica del Estrecho de Bab el-Mandeb, por el cual fluían, antes de la invasión, casi cuatro millones de barriles de petróleo y productos refinados diarios.

Con 527.000 kilómetros cuadrados, Yemen limita con Omán y con Arabia Saudí. Aunque el país sea productor de crudo y posea grandes reservas de gas natural, sus 24 millones de habitantes en la actualidad viven azotados por una profunda crisis humanitaria generada por la invasión militar de la Casa de Saud.

Algunos datos recientes demuestran el caos en el que se encuentra sumida esta nación.

-A principios de noviembre, la Organización de Naciones Unidas (ONU) reveló que el número de muertos por el brote de cólera en Yemen asciende a 2.200. En todo el país ya fueron detectados otros 895.000 casos. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) publicó un informe en el que alertó los niños y las niñas suponen más de la mitad de los casos sospechosos de la enfermedad. “El brote afecta a más del 90 por ciento de los distritos de 21 de las 22 provincias del país”, advirtió el organismo internacional.

-En el mismo informe, la OCHA aseguró que Yemen “hace frente a la mayor emergencia alimentaria del mundo” y a “un desplazamiento generalizado de población”. Según la ONU, 21 millones las personas necesitan ayuda humanitaria urgente. El coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock, afirmó que Yemen atraviesa “la peor crisis alimentaria del mundo”, por lo cual se necesita una respuesta humanitaria inmediata.

-Los últimos datos conocidos cifran en 8.500 los muertos por la invasión militar y en 50.000 los heridos. Desde Naciones Unidas reconocen que esas cifras pueden ser mucho mayores, ya que existen “víctimas silenciosas”, que no aparecen en los balances oficiales porque no llegan a los centros de salud o porque ni siquiera disponen de centros de salud a los que acudir.

-Del total de yemeníes, 17 millones de personas sufren inseguridad alimentaria. De ese total, siete millones atraviesan una inseguridad alimentaria severa, que significa que diariamente no saben si van a disponer al menos una comida. A esto se debe sumar que se calcula que un millón y medio de personas dejaron de tener acceso a la salud y a la educación, como también a suministros básicos como agua y electricidad. Los pocos centros de atención que todavía se mantienen en pie son blanco recurrente de los bombardeos saudíes.

-El trabajo humanitario en Yemen es una odisea. Una consecuencia directa de la invasión es que Arabia Saudí dispuso, junto a sus aliados regionales, un bloqueo sobre el territorio yemení. Samir Elhawary, oficial superior de la OCHA, explicó en una entrevista con Europa Press que Yemen era un país excesivamente dependiente de las importaciones y, ahora que la economía se ha contraído un 35 por ciento, los productos de primera necesidad escasean y sus precios se han disparado. Elhawary también reveló “la desgarradora estadística de que un niño muere cada diez minutos por enfermedades prevenibles, como la diarrea o infecciones respiratorias”, y unos 400.000 sufren desnutrición aguda, que se ha disparado un 200 por ciento desde 2014 en Yemen.

-Otra consecuencia de la invasión saudí, fue el crecimiento de Al Qaeda y la aparición del Estado Islámico (ISIS). El domingo pasado, ISIS reivindicó un ataque con coche bomba en la ciudad de Adén, en el distrito de Jor Maksar, ubicado en el suroeste del país. Durante el ataque, los terroristas tomaron rehenes; el saldo de la acción dejó 29 policías y seis civiles muertos. Adén y el sur de Yemen son regiones en donde se implantó Al Qaeda luego de la invasión saudí.

Si bien el pueblo yemení sufre las consecuencias más duras de esta invasión, la Casa de Saud no es ajena a su propia aventura militar. Los ataques de Arabia Saudí le cuestan al reino 200 millones de dólares diarios, algo que en los últimos meses resintió la economía interna de la principal monarquía del Golfo Pérsico. Un informe elaborado por la propia Asamblea Consultiva de Arabia Saudí (Shura), reconoció que alrededor del 22 por ciento de la población saudí vive por debajo del umbral de la pobreza. Además, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció que Arabia Saudí puede quedarse, dentro de cinco años, sin reservas petroleras si continúa con su actual política financiera. Las propuestas impulsadas por el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, se muestran como una respuesta “liberal” a un sistema comercial y político arcaico que, sin dudas, necesita modernizarse, pero sin perder su andamiaje ideológico en el que se unen los preceptos más conservadores del Islam y un pensamiento profundamente neoliberal.

Pese a este panorama, la respuesta militar yemení no es menor. En los últimos días, Ansarolá, junto a sectores del Ejército, lanzaron un misil balístico que estalló contra el aeropuerto internacional de Riad, capital del reino.‎ También se conoció que la semana pasada, Ansarolá destruyó tres vehículos blindados saudíes cerca de la frontera. La cadena HispanTV informó que más de 180 mercenarios saudíes resultaron muertos y heridos en enfrentamientos con las milicias populares en el este de Saná, la capital del país.

Aunque la situación interna en Yemen se agrava con el correr de las horas, a nivel mundial el silencio es una constante ante los sufrimientos del pueblo yemení. Las masacres que sigue cometiendo Riad son cometidas bajo un férreo manto de impunidad. Mientras tanto, en Yemen se convierte en realidad la idea de que un Medio Oriente dividido siempre será beneficioso solamente para los más poderosos.

MIÉRCOLES 15 DE NOVIEMBRE DE 2017 – COMCOSUR
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5) Una maraña shakesperiana en Arabia Saudita
Guadi Calvo (Línea Internacional)

La situación generada tras la purga, sin antecedentes, que desató el príncipe heredero Mohammed bin Salman teñida de un halo anticorrupción, contra muchos de sus rivales en la compleja urdimbre de la familia reinante, al parecer no solo ha tomado de sorpresa a muchos de los que hoy están detenidos en el exclusivo hotel Ritzadh's Ritz-Carlton, sino a algunos gobiernos europeos muy cercanos a la más sangrienta y longeva dinastía que se tenga memoria en estos últimos siglos.

Se ha sabido que muchos los detenidos fueron golpeados y torturados, tras su arresto mientras eran sometidos a duros interrogatorios para que den detalles no solo de sus cuentas bancarias, sino el funcionamiento de la red de corrupción, que sin duda involucrara a muchos “amigos” occidentales. Las cifras de detenidos, como todo en el reino saudita no son claras, ya que en las primeras horas se ha hablado de unos 1300 detenidos mientras ahora el número se ha reducido en torno a los 200, todos altos dignatarios, príncipes y magnates.

Creer que una operación de semejante magnitud fue realizada sin el conocimiento y el aval del Departamento de Estado, es más que inocente. Hay que recordar la exitosa visita de Donald Trump, a fines de mayo pasado, en que fue recibido como un verdadero héroe nacional, a pesar de que provenía nada menos que de Israel, en los papeles el enemigo número uno del reino.

Si, el que parece ha sido sorprendido es el presidente de Francia Emmanuel Macron, quien se encontraba de visita oficial en los Emiratos Árabes Unidos, y antes de continuar viaje a Paris, hizo una escala en Riad, donde se reunió con el príncipe Mohammed a todas luces el hombre fuerte del régimen, con quien “conversó” particularmente sobre la situación del Líbano, y otros temas, que obviamente pasaron por la “guerra contra la corrupción” desatada por el futuro rey.

Es importante señalar que mientras todo esto sucedía, Riad era visitada por otro “ilustre” político francés el ex presidente Nicolás Sarkozy, un agente claramente alineado a los intereses tanto de Washington como de Tel-Aviv.

La campaña anticorrupción no solo se centra en la captura de todos aquellos magnates y funcionarios que se han enriquecido de manera ilegal, sino también en la confiscación de dichas fortunas por lo que el reino espera recaudar cerca de 1250 billones de dólares. Ya que muchas de esas fortunas se encuentran radicadas en el exterior, Riad prepara una embestida judicial en procura de recuperarlas. Entre los personajes más encumbrados que han sido detenidos figuran nada menos que los hijos del rey Fahd bin Abdulaziz, el rey Abdullah, el príncipe Bandar al-Sultan y el príncipe Nayef.

El clan Sudairi, de la que el Rey Salman, es parte ya que es uno de los siete hermanos que dio origen al clan, todos hijos del rey Abdul-Aziz Ibn Saud, fundador del reino moderno, que en total se calcula tuvo cerca de cuarenta hijos, pero estos siete son hermanos de la misma madre la Princesa Hassa bint Áhmed al-Sudairi, de quien toman el nombre y han logrado dominar el reino desde la muerte de su padre el rey Abdul en 1953.

La actual purga fue antecedida por otra de características más políticas, si esta tuviera algún perfil que no lo fuera, en la que cayeron clérigos musulmanes, intelectuales, economistas y otras figuras públicas, asociados al gobierno del rey Abdullah, muerto 2015, antecesor y hermano del actual Rey Salman.

En esta última redada han caído, figuras del clan más poderoso del reino los Sudairi; dos hijos del poderoso Príncipe Bandar al-Sultán, embajador en Washington 25 años y jefe del poderoso servicio de inteligencia saudita, quien esta investigado por el acuerdo de armas conocido como al-Yamamah. Un contrato para las compra de aviones de combate de la British Aerospace (BAe), que incluían repuestos, mantenimiento y la construcción de bases locales Que significó la mayor venta de armas del Reino Unido, que fue monitoreado directamente por Margaret Thatcher en 1985. El acuerdo cuyo precio básico se infló en un 32%, permitió pagarle por bajo cuerda a Bandar cerca de 30 millones de dólares, que fueron enmascarados como “servicios de marketing”. Que invirtió comprando propiedades en el Reino Unido, un negocio redondo para Londres. Bandar además fue el hombre clave a la hora de lanzar mercenarios tanto contra Libia, como contra Siria.

Sobré el príncipe Bandar, correr diferentes rumores, unos afirman que no ha sido detenido y se encuentra en su casa de la ciudad de Jeddah, mientras otros lo dan por detenido.

¿Otra guerra en Líbano?

Una de las tantas aristas de la crisis saudita parece tener origen en Líbano, recordemos que el Primer Ministro de ese país, Saad al-Hariri, renunció a su cargo a través de un comunicado televisado, justamente desde Riad, el cuatro de noviembre último, donde se encontraba en una visita oficial, argumentando que temía por su vida. Su padre Rafiq al-Hariri quien fuera dos veces Primer Ministro, fue asesinado tras haber dejado su cargo en 2005. Del asesinato de Rafiq al-Hariri se ha culpado al presidente sirio Bashar al-Assad, en confabulación con la organización libanesa Hezbollah, (Partido de Dios) con gran basamento en el sur del país, además de contar con representación parlamentaria y tener el control de varios ministerios. Las acusaciones jamás han podido ser demostradas.

En su desopilante renuncia Hariri, denunció que Hezbollah y e Irán son los que tienen el poder en su país. De allí el temor por su vida. Según algunos informes señalan que el enojo del Príncipe Mohammed, que ha llevado a la extraña detención de Hariri, justificándola, por la nacionalidad saudita del primer ministro, quien nació en Riad en 1970, centra en la imposibilidad después de dos años medios de vencer al pueblo yemení, que solo cuenta con la ayuda de Hezbollah, y la República Islámica de Irán, ambos chiitas, como el grupo Houthis, quien ha llevado la dirección de la guerra de resistencia contra Arabia Saudita.

A principio de noviembre un misil houthi alcanzó el aeropuerto Internacional Rey Khalid, próximo a Riad, con un misil balístico. Los que hizo replanteara la guerra al príncipe heredero. El misil utilizado sería un Volcano H-2, una versión yemení del misil balístico soviético R-27 Zyb, con un alcance operativo de entre 800 y 2000 kilómetros. Hará que de seguir produciéndolo Yemen, se convertiría en una pesadilla para el reino.

La detención del Primer Ministro libanés, intentaría provocar la caída del gobierno de Beirut, generar un estado de anarquía que propiciaría, tras algún ataque de falsa bandera la intervención israelí y declarando una guerra abierta contra Hezbollah, además de la intensificación de las diferencias y abrir una brecha que pudiera terminar en una nueva guerra civil entre los seguidores de Hariri sunitas y Hezbollah de mayoría chií, aunque en la organización liderada por el carismático Sayyed Hassan Nasrallah, participan sunitas moderados y miembros de diferentes iglesias católicas y otras creencias presentes en el Líbano. Aunque según se informa desde la capital del Líbano, la maniobra habría fracasado el gabinete sigue incólume y un espíritu de unidad frente a las intenciones sauditas se ha apoderado del pueblo libanés.

Por otra parte la presencia de Macron en Riad, se debe fundamentalmente para cerrar antes que se pueda desmadrar la situación y se prohíba la venta de armas, poner en funcionamiento los contratos pendientes, con Riad en que el reino se había comprometido en 2015 comprar armamento galo por más de 30 mil millones de euros. Estos acuerdos que se encontraban prácticamente cerrados, no han sido cumplidos por los sauditas. Ahora la purga ha afectado a muchos contactos franceses en Riad, que Macron ha intentado volver a activar.

Por otra parte la Unión Europea particularmente Alemania y Francia están intentando mantener el acuerdo nuclear con Irán, que además habilita un intenso tránsito comercial con Teherán, a los que la nueva administración estadounidense, se ha declarado contraria volviendo a establecer un nuevo bloqueo comercial que Europa tendrá que seguir a pie juntillas como se lo marca Trump.

Un signo de lo critica de la situación en Líbano es que tanto Riad como Kuwait, han solicitado sus súbditos abandonen de inmediato el Líbano, mientras existe la posibilidad que los más de 200 mil ciudadanos libaneses afincados en el reino saudita sean obligados a abandonar el país. La derrota del Daesh en Siria, parece no haber hecho escarmentar a sus mandantes y el objetivo de allanar todo para la dominación norteamericana-israelí de la región sigue en marcha.

MIÉRCOLES 15 DE NOVIEMBRE DE 2017 – COMCOSUR
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“Las ideas dominantes de la clase dominante son en cada época las ideas dominantes, es decir, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad resulta ser al mismo tiempo la fuerza espiritual dominante, la clase que controla los medios de producción intelectual, de tal manera que en general las ideas de los que no disponen de medios de producción intelectual son sometidos a las ideas de la clase dominante”. — Carlos Marx
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POR LA VOZ DE MUMIA ABU JAMAL ES UNA PRODUCCIÓN DE COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR / Desde el 19 de Junio de 1994 / Coordinación: Carlos Casares – DIRECCIÓN POSTAL: Proyectada 17 metros 5192 E (Parque Rivera) 11400 MONTEVIDEO/URUGUAY / Apoyo técnico: Carlos Dárdano / Comcosur se mantiene con el trabajo voluntario de sus integrantes y no cuenta con ningún tipo de apoyo económico externo, institucional o personal / Las opiniones vertidas en las distintas notas que integran este boletín no reflejan necesariamente la posición que podría tener Comcosur sobre los temas en cuestión / Comcosur integra la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) / blog: nuevo.comcosur.org / contacto: comcosur@comcosur.com.uy / Y ahora puedes seguir a Comcosur también en Facebook
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AGUA ¿DERECHO HUMANO O MERCANCÍA?

INFORMA1859

1) Agua ¿Derecho humano o mercancía? /José Antonio Rocca
2) El dueño de Fripur, un "frenteamplista de corazón" y gran amigo de Mujica
3) Sudestada compite en Colpin por premio de periodismo de investigación
4) ¿Excepción o norma? /Silvana Melo
5) Un homenaje a los 150 años de “El Capital” de Marx /Rafael Bautista S
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COMCOSUR INFORMA AÑO 17 – No. 1859 – martes 14.11.2017

“Todas las estructuras del poder popular que estábamos construyendo se hicieron presentes, tomaron voz, en una radio que no quería tanto hablarle al pueblo. Quería que el pueblo hablara.” RADIO VENCEREMOS

1) AGUA ¿DERECHO HUMANO O MERCANCÍA?

Por José Antonio Rocca

El pueblo oriental expresó claramente su voluntad respecto a los usos del agua en el plebiscito constitucional de 2004. El espíritu del texto plasmado en la constitución de la República es contundente. El agua es un recurso esencial para la vida y su acceso un derecho humano fundamental. Concepto claramente alejado del de mercancía.

La prioridad asignada para el uso del agua destinada a consumo humano constituye de por sí una definición respecto a la defensa de su calidad. La condena a las actividades que implican su contaminación es nítida.

La realidad es otra. En términos generales el uso del agua se subordina a los intereses de grandes capitales extranjeros. El resultado es la fuerte contaminación de ríos y arroyos del país e incluso el riesgo de agotar el recurso en diversas zonas.

Los cursos de agua reciben la contaminación que resulta de la masiva fumigación con agrotóxicos en grandes plantaciones con soja transgénica, la destrucción de bosques naturales que actuaban como protección de la red fluvial, la enorme cantidad de agua subterránea que absorben los monocultivos de eucaliptus ilustran una imagen de prioridad para grandes empresas en la que “Nadie se hace responsable de garantizar el derecho de los seres humanos y de las demás especies a beber agua no contaminada” (i)

Muerte de ganado, destrucción de cultivos por aguas contaminadas, peces muertos, cianobacterias son noticias que se reiteran. El río Santa Lucía que abastece de agua potable a la mayoría de la población del país presenta síntomas que ponen en riesgo la salud e incrementan los costos de OSE para evitar mayor deterioro de la calidad del producto.

El proyecto de una mega tercera planta de celulosa en las orillas del Río Negro determinaría un fuerte incremento de vertidos contaminantes sobre cursos de agua que ya se encuentran en estado de riesgo ambiental.

La prospección petrolera en cercanías del acuífero Guaraní (ii) complementa la agresión contra el agua. La empresa Petrel en zonas del departamento de Paysandú explora en búsqueda de hidrocarburos a cientos de metros de profundidad con peligro de contaminación de las aguas subterráneas.

“El reconocimiento oficial de que esta perforación ya fue más allá de los 815 metros informado por la empresa en el proyecto aceptado por la DINAMA y los incidentes relatados, justifican plenamente nuestras advertencias sobre los riesgos de afectación del Acuífero Guaraní con los productos químicos usados en estas perforaciones” (iii). El riesgo de fractura hidraúlica (fracking) para su posible extracción está vigente más allá de declaraciones públicas en contrario. De llegarse a ese extremo nos encontraríamos con un golpe terrible para las aguas subterráneas.

La ley de riego recientemente aprobada por el parlamento nacional constituye la “frutilla de la torta”. La figura profesional y privada del operador del sistema de riego mediante una concesión “a quienes les interesa cofinanciar construir y operar el sistema” (…) obteniendo como contrapartida una remuneración” (iv) pauta el grado de mercantilización de los recursos acuáticos. Agentes privados podrán administrar y vender el agua de ríos y arroyos en su provecho.

Vida paisaje y naturaleza subordinados al concepto del agua como mercancía al servicio de grandes capitales.

La crónica de una entrega no anunciada adiciona capítulos.

Gotitas de economía

El gobierno uruguayo firmará un nuevo acuerdo con Chile para estar más cerca del tratado del Pacífico. Los denominados acuerdos de “nueva generación” implican impunidad para grandes grupos transnacionales. Servicios, inversiones, todo es considerado mercancía. Miembros son Méjico, Perú, Colombia, Chile, gobiernos afines al Banco Mundial y FMI.

La tasa de empleo registrada por el INE para agosto de 2017 fue de 56.8%. En el mismo mes de 2016 llegaba a 57.9%. El guarismo mensual es el menor en los últimos 10 años. La demanda de fuerza de trabajo se reduce. Es cierto que los datos mensuales pueden reflejar hechos puntuales que les quitan representatividad. Pero el gobierno se acuerda de decir eso cuando los datos les dan “feo”.

El BCU emite semanalmente letras de regulación monetaria en pesos. Aumentando así la deuda pública e incentivando a los inversores a vender dólares en el mercado para prestarle al Estado moneda local. En consecuencia aumenta la oferta de dólares tendiendo a evitar aumentos de la cotización del billete verde promoviendo con ello retraso del tipo de cambio frente a otros precios y subsidiando así de hecho importaciones de manera indiscriminada.

El gobierno de Brasil redujo el fondo de protección a los trabajadores para casos de pérdida de empleo en más de 10.000 millones de dólares.

La sucesión de Janet Yellen al frente de la reserva federal de Estados Unidos, genera incertidumbre respecto a las futuras política en relación al dólar

Notas:
(i) Proclama de la marcha de la Asamblea Nacional Permanente
(ii) Reserva de aguas subterráneas que abarcan una superficie de 1.200.000 kilómetros cuadrados en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Considerado la tercera reserva mundial de agua dulce.
(iii) Comunicado de prensa 23 de octubre de 2017 firmado por Asociación Civil Ambientalistas de Salto, Ciudadanos de Tambores, GENSA, Paysandú Nuestro, Rivera por la Vida Sustentable y el Agua, Uruguay Libre de Megaminería. La referencia a los incidentes relatados son el reconocimiento de la empresa de dificultades para perforar el basalto y haber quebrado la columna de perforación atrapada más de un mes a 420 metros de profundidad.
(iv) Párrafo 39 de la ley de riego.

José Antonio Rocca / La economía de a pie
COMCOSUR INFORMA Nº 1859 – 14/11/2017 _______________________________________

2) EL DUEÑO DE FRIPUR, UN "FRENTEAMPLISTA DE CORAZÓN" Y GRAN AMIGO DE MUJICA

"Daría mi corazón por el FA", dijo Alberto Fernández al explicar motivos para poner dinero en la asunción de Mujica y prestarle su avión privado.

Sudestada, 13/11/2017

Algunas cosas comienzan a quedar claras y otras ingresan en un terreno resbaladizo, plagado de contradicciones pero que, a su vez, abre el campo para nuevas investigaciones en el culebrón sobre la quiebra de la pesquera Fripur y todo el entramado de empresas que tienen sus propietarios.

Luego de misteriosas idas y venidas el empresario Alberto Fernández Alonso, ex dueño del fundido Frigorífico Pesquero Uruguayo (Fripur) se presentó ante la comisión investigadora parlamentaria que se encarga de indagar la relación entre empresas privadas y los partidos políticos y dejó en claro su amor por el gobernante Frente Amplio y, en especial, por el ex presidente y actual senador José Mujica.

Fernández se declaró un "fervoroso mujiquista" y reconoció que en varias oportunidades se reunió con el entonces presidente, pero aclaró que nunca fue para solicitarle favores, sino para intercambiar opiniones sobre problemas sociales, explicó el presidente de la comisión investigadora, el diputado nacionalista Alejo Umpiérrez.

Luego de confesar públicamente, en el Parlamento, su pasión partidariaria por los colores de la bandera de Otorgués, el empresario reconoció que contribuyó con 15 mil dólares para la ceremonia de asunción de Mujica y que destinó otros 10 mil dólares para confeccionar la banda presidencial.

Además, Fernández admitió que en varias ocasiones le prestó no sólo a Mujica, sino también a Tabaré Vázquez "su avión personal" y no el de la empresa, como forma de dejar en claro su compromiso partidario, según explicó el diputado colorado, Adrián Peña, quien convocó al empresario para despejar dudas sobre sus vínculos con las campañas del FA.

Fernández, quien se definió en todo momento como un "frenteamplista de corazón", admitió haber puesto dinero en las últimas campañas electorales del FA, pero aclaró que fueron donaciones realizadas a título personal y no en nombre de Fripur, que en mayo de 2015 quebró y dejó a casi mil personas en la calle y una multimillonaria deuda con el BROU y la banca privada.

Sudestada, periodismo y transparencia
COMCOSUR INFORMA Nº 1859 – 14/11/2017 _______________________________________

3) SUDESTADA COMPITE EN COLPIN POR PREMIO DE PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN

La Red de Periodismo Estructurado entre los finalistas por su trabajo sobre el caso Lava jato en varios países de la región

Sudestada, 02/11/2017

Comenzó este jueves en Buenos Aires la décima Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (Colpin), organizada por el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) y el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA).

La conferencia reunirá a más de 300 periodistas y a los más destacados trabajos de periodismo de investigación de América Latina y El Caribe del 2 al 5 de noviembre en la sed de la Universidad de Palermo, en la capital argentina.

En Colpin se expondrán los mejores trabajos publicados en América Latina entre noviembre de 2016 y setiembre de 2017 en prensa escrita, radio, televisión e internet a través de mesas de debate, conferencias y talleres.

El fin de semana se realizará la ceremonia de entrega del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación 2017, que este año recibió 225 postulaciones.

Entre los finalistas se encuentra la investigación sobre el caso Lava Jato que realizó la Red de Periodismo Estructurado que integra Sudestada junto con IDL Reporteros de Perú, Armando.Info de Venezuela, La Nación de Argentina, La Prensa de Panamá y Quinto Elemento Lab de México.

Esta es la cuarta vez consecutiva que Sudestada está entre los finalistas del premio
latinoamericano de periodismo de investigación. La primera fue en 2014 por su trabajo sobre el lavado de dinero en Uruguay del ex tesorero del Partido Popular español Luis Bárcenas; la segunda en 2015 por su investigación sobre el financiamiento de las campañas electorales de Uruguay mediante la aplicación “Quién paga”; y la tercera en 2016 por sus publicaciones sobre la corrupción en la FIFA y las implicancias de Eugenio Figueredo.

El primer lugar será premiado con 10 mil dólares, mientras que el segundo y el tercer lugar recibirán 5 mil dólares cada uno.

La ceremonia de entrega del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación se realizará el próximo sábado 4 de noviembre junto con la del Premio FOPEA.

Sudestada, periodismo y transparencia
COMCOSUR INFORMA Nº 1859 – 14/11/2017 _______________________________________

4) ¿EXCEPCIÓN O NORMA?

Por Silvana Melo (APe) / Publicado: 26 de enero de 2017

¿Qué círculo infame debe trazar la vida para que un niño de catorce años muera por una bala clavada en el medio de su inocencia?

¿Qué trampa sistémica se activa cuando un estado de excepción se convierte en normalidad y un niño de catorce muere entre las balas? ¿Dónde están los delincuentes? ¿Son los que arrebatan una cartera, disparan, matan y se refugian en la 1-11-14? ¿Son los que les dejan libre la cancha para el ejercicio de esa normalidad que debería ser excepción? ¿Son los que permiten y allanan el camino para la bala que entró en la cabeza de Brian? ¿Son los ladrones en moto o los policías en patrullero? ¿O son ambos? ¿Qué estado determina la muerte de un chico de catorce años en la tarde de la nochebuena? ¿El de excepción o el de la norma?

¿Es el estado de los barrios el que describía Giorgio Agamben? ¿Es el estado de excepción la norma en Flores? ¿Y en Mataderos y en Lomas y en Temperley y José León Suárez? ¿Son los Brian daños colaterales del sistema? ¿Son las víctimas excesos de un estado de excepción? ¿O son los sacrificios necesarios para que la norma siga en pie? ¿Cuál es la norma? ¿Es la muerte de los inocentes y el reinado de los canallas?

¿Es la fatalidad la que construye una escena donde los delincuentes huyen y un auto con un hombre y un niño cruzan en sus coordenadas justo a la hora de la muerte? ¿Es la fatalidad o es la lógica de la vida a-normal en los barrios donde la excepción es la ley?

¿Es excepción o es norma que muera un niño de catorce años por una bala desquiciada en su cabeza? ¿Es excepción o es norma que muera un niño?

¿Es excepción o es norma?
¿Qué es?

Silvana Melo / Agencia de Noticias Pelota de Traapo COMCOSUR INFORMA Nº 1859 – 14/11/2017 _______________________________________

5) UN HOMENAJE A LOS 150 AÑOS DE “EL CAPITAL” DE MARX

Les brindamos, como anticipo y como nuestro homenaje a los 150 años de El Capital, el prólogo de nuestro nuevo libro.

Prólogo: ¿Por qué fracasa el socialismo en el largo siglo XX?

Por Rafael Bautista S. /ALAI, 13/11/2017

El propósito inicial de este libro fue respondernos a la pregunta: ¿por qué el socialismo fracasa en el siglo XX? Esta nueva versión, de un trabajo anterior [1], quiere subrayar ese propósito; porque la promoción entusiasta del llamado “socialismo del siglo XXI”, no posee un diagnóstico en regla del fracaso del socialismo pasado. Sólo escuchamos y leemos argumentos que abogan por una “adaptación” teórico-práctica a la situación promovida por el capitalismo tardío (lo cual recuerda la carta de presentación del posmodernismo, situándonos en una “condición post-moderna” que supuestamente habría dado fin a las “grandes narrativas”, marxismo incluido); de modo que, al no haber una exposición crítica de los límites, sobre todo teóricos, del “socialismo del siglo XX”, tampoco se produce una nueva fundamentación del nuevo socialismo.

Esta falta de reflexividad crítica se acentúa cuando, como secuela posmodernista, se asume un escenario post-marxista. El abandono de la obra de Marx fue promovido por el posmodernismo, dejando a toda la izquierda indefensa ante la argumentación que, desde Weber hasta Popper, había desarrollado la ciencia burguesa a título de ciencia universal [2]. Hasta ahora los marxistas no saben distinguir el concepto de ciencia que presupone la obra de Marx y que responde a la tradición de la Wissenschaft o ciencia crítica, en contraposición a la science anglosajona o ciencia estándar (pertinente al capitalismo); la segunda se impone definitivamente, por las armas, desde la segunda guerra mundial y nuestras academias, cuando adoptan inocentemente el concepto de ciencia del triunfador, no son capaces de hacer esa distinción capital a la hora de proponerse la producción de conocimiento propio.

En la perspectiva de la science anglosajona –defendida por el empirismo lógico, el racionalismo crítico, la filosofía analítica y el posmodernismo– se forman generaciones de marxistas que ya no pueden hacer una recepción crítica de la obra de Marx [3] sino que, o la convierten en un dogma de fe o la declaran mera ideología sin importancia científica. Por eso no fue de extrañar la abjuración pública que se desató ante el derrumbe del muro de Berlín; pasarse de bando fue lo más natural, al extremo de advertir que varios de los impulsores del neoliberalismo fueran precisamente apóstatas. El fracaso era doble no sólo porque se había perdido la lucha, con la caída del socialismo, sino por el abandono, deserción, y delación que protagonizaba esa migración política. Una cosa es perder, pero otra capitular, pasarse a las filas del enemigo y concluir su cometido.

Pero aquello es la culminación del desencanto. Que la izquierda haya siempre estado implicada en la reversión de los procesos revolucionarios para reponer a la derecha siempre acechante, forma parte de la constante histórica que retrata el fracaso en su más hondo desconcierto. En esa historia, su propia vocación de poder quedó siempre relativizada y condenada a ser siempre resistencia y nunca transformación efectiva.

Las consecuencias políticas del fracaso destacan esa fatalidad. Y se reafirma más por el hecho que, cuando se accede al poder, sucede una suerte de domesticación que, no sólo modera los ímpetus revolucionarios, sino que promueve la abdicación. Por eso las oportunidades perdidas son sucedidas por décadas de repliegue popular, ante nuevas y más impetuosas arremetidas conservadoras. Por eso son fracasos históricos. Entonces, ¿cómo se explica esta tragedia que envuelve la historia del socialismo, sobre todo, en el siglo XX?

La adopción de un concepto de ciencia no es, como se cree, indiferente al proyecto político que me propongo. Las apuestas políticas son siempre, y de modo previo, apuestas que ya se dan epistemológicamente. Porque aquello, además, viene determinado por el “marco categorial” [4] que presupongo (del cual no siempre soy consciente); éste define el tipo de relación que establezco con la realidad, es decir, en tanto expresa una perspectiva, define también la praxis que impulso, porque el tipo de relación que establezco con la realidad, configura los márgenes de factibilidad (lo que es posible y lo que no). Por eso la realidad no es nunca una realidad a secas sino que está determinada por el “marco categorial” que presupongo y, desde el cual, interpreto la realidad. La realidad se me aparece con sentido desde cierta perspectiva; veo sólo lo que tiene sentido y guarda correspondencia con esa perspectiva, por eso me permite inteligir y pensar sólo aquello que destaca esa perspectiva.

La falta de reflexividad en torno a los “marcos categoriales”, por parte del marxismo, denota la ausencia de reflexión dialéctica a la hora de emprender el camino de la ciencia. Marx mismo subtitula a El Capital: “crítica al sistema de categorías de la ciencia económica burguesa”. Con ello está ya indicando un punto de partida: el concepto de ciencia que reivindica es crítico, o sea, no es descriptivo. Por eso sostiene en la famosa tesis 11 sobre Feuerbach que, hasta ahora, sólo se ha interpretado la realidad, cuando “de lo que se trata es de transformarla”, o sea, de originar una nueva apertura de posibilidad con la realidad, o sea, un nuevo concepto de praxis.

Marx es consciente de la reflexión categorial porque la lógica dialéctica que despliega su crítica le conduce a desmontar el carácter fetichista, ya no sólo de la mercancía, sino del sistema de categorías de la ciencia burguesa (expresado en la economía pero extensible a todos los otros ámbitos). Es decir, lo que Marx descubre es que el encubrimiento sistemático de las relaciones de explotación y dominación que produce el capital, se desarrolla en el sistema de categorías que fundamenta a la ciencia burguesa.

Ahora bien, ese sistema de categorías, como decíamos, constituye una perspectiva, una visión de mundo, que enmarca hasta nuestras expectativas y que, por eso mismo, presupone un determinado “modelo ideal” [5] que sostiene y legitima al horizonte que abre aquella perspectiva. Entonces, lo que, metodológicamente, la dialéctica le permite a Marx, es remontarse lógicamente al “modelo ideal” que presupone el capitalismo.

Pero esto sólo es posible si parte desde otro “modelo ideal”, porque en el anterior se funda el sistema de categorías que está sometiendo a crítica; por eso dice: “imaginemos una comunidad de hombres libres” [6], o sea, propongámonos otro mundo, ya no éste sino definitivamente otro. O sea, lo que está diciendo es que transitemos existencialmente hacia otro “modelo ideal”. Cuando hace esto es que se le aparece el capitalismo y el mundo que ha constituido en todas sus miserias y contradicciones; por eso, al final de su vida, no deja de expresar “su odio y desprecio cada vez mayores hacia la sociedad capitalista [Marx] quien antes había dado la bienvenida al impacto del capitalismo occidental sobre las estancadas economías precapitalistas como una fuerza inhumana pero históricamente progresista [se muestra] cada vez más horrorizado por esta inhumanidad” [7].

Esa inhumanidad es producida y la produce la producción capitalista, es decir, produce una humanidad deshumanizada, ¿cómo produce eso?, por medio del consumo. Porque nunca consumo sólo mercancías sino lo que contienen y expresan; en definitiva, una forma de vida. Esa forma de vida, mediante el consumo, llega a formar parte de mí, o sea, constituye mi subjetividad. Y la constituye de acuerdo al “modelo ideal” que presupone. Por eso Marx, para exponer la lógica suicida del capital, expone su “modelo ideal” y en éste aparecen sus mitos (a los que Marx llama “robinsonadas”). Entonces, lo que consumo son sus mitos; por eso dice que la mercancía capitalista se halla envuelta en el “misticismo del mundo de las mercancías, en la magia y la fantasmagoría que nimban los productos del trabajo fundados en la producción de mercancías” [8].
Ese misticismo, magia y fantasmagoría denota una cobertura mítica que le otorga, a la mercancía, un aura hasta religiosa; por eso su carácter fetichista consiste, entre otras cosas, en su consagración en cuanto objeto de culto. Pero la mercancía no adquiere semejante carácter por sí sola, esto es sólo posible si el portador de aquélla se vacía de vida para, por una cesión de voluntad, transfiere valor a la cosa, de modo que la cosa aparece como persona y la persona como cosa.

Esto sucede con el desarrollo. El carácter fetichista de la mercancía no aparece con la mercancía sino que ella sintetiza este carácter porque el fetichismo forma parte constitutiva del “modelo ideal” que presupone el capitalismo: la modernidad. Por eso el capitalismo produce, mediante el consumo, el tipo de humanidad que la hace posible: la sociedad moderna (sólo “modernizándose” es que el capitalismo tiene sentido). Mediante el consumo es que me constituyo en subjetividad moderna porque, si lo que consumo, es el “modelo ideal” contenido, lo consumo en la forma de mitos; los mitos son el aura mágica que alimenta mis sueños y expectativas. Uno de esos mitos es el desarrollo. Mi consumo entonces ya no está determinado por mis necesidades sino por el mito; el mito es como un velo que no me permite ver lo que ese tipo de consumo produce en mí.

El desarrollo es imposible sin otro mito: el “progreso infinito”. Una sociedad funcionalizada en torno al “progreso infinito”, vive para el “progreso”. El “progreso” se vuelve un fetiche que promete todo, a condición de que, también, se comprometa todo. En ese comprometerlo todo es que descubre su carácter fetichista, pues eso tiene un límite, pero el “progreso” no vislumbra límites. El bienestar y la opulencia que produce, produce también derroche, lo que caracteriza a la sociedad moderna, diseñada en torno al aprovechamiento ilimitado de los recursos.

El desarrollo nace de ese diseño. Pero los recursos no son infinitos y, en consecuencia, el derroche tiene un límite. Pero la lógica del desarrollo requiere un crecimiento económico siempre exponencial. Esta contradicción es lo que destaca la crisis climática producida por la civilización petrolera, sostenida por el mito del desarrollo y el progreso. El prometerlo todo hace que lo arriesgue todo, como el iluso: cree que nunca ha de perder nada. Así actúa la sociedad moderna, basa su forma de vida en una ilusión: los recursos son infinitos, por eso derrocha todo. Por tenerlo todo, inevitablemente, destruye también todo. Es la constancia del capitalismo: produce destruyendo. Destruye la fuente de donde procede todo lo que hace posible nuestra vida. Pero ya no vemos aquello, porque lo que vemos es lo que el mito quiere que veamos.

Vemos “desarrollo”, pero ya no vemos la destrucción que se produce. Vemos “progreso”, pero ya no vemos las ruinas que deja a su paso. Vemos “modernización”, pero ya no vemos el costo humano y natural que representa aquello; las mercancías se abaratan, porque el precio real lo pagan otros, con sus vidas. Pero nada de eso vemos, porque el mito encubre nuestra visión. Vemos sólo lo que el mito quiere que veamos. Eso se llama fetichismo.

El marxismo ortodoxo parte, muy a su pesar, de una metafísica de la historia. Ve al capitalismo como la etapa desarrollista que presupone el socialismo, en una secuencia fatídica de las supuestas “leyes de la historia”. Esta metafísica, culminada en la “filosofía de la historia” de Hegel, atraviesa al socialismo. Pese a que las revoluciones socialistas no se dan, precisamente, en los países capitalistas más avanzados (para desmentir aquella metafísica), lo que hace el socialismo es desarrollar a sus países en los términos desarrollistas que propagandizan los países ricos. Pero con esto no se genera las condiciones para socializar la economía sino todo lo contrario, siembra el contexto para la contra-revolución.

La visión desarrollista, naturalizada en la propia izquierda, le hace perder de vista que el capitalismo, para imponerse, necesita destruir toda otra forma de producción y, con ello, toda otra forma de vida, para imponerse e imponer su propia forma de vida: la sociedad moderna (sólo de ese modo aparece como lo único posible). Para ello genera una nueva visión de la historia, donde todo lo previo se inferioriza, es decir, se cancela toda posibilidad histórica de restauración y, de ese modo, toda apuesta sólo puede enmarcarse dentro del discurso auto-justificativo de la modernidad; y de esto se da cuenta hasta el propio Marx, gracias al diálogo que entabla con los populistas rusos: “… subrayó [Marx] en forma creciente la viabilidad de la comuna primitiva, sus poderes de resistencia a la desintegración histórica e incluso su capacidad de transformarse en una forma superior de economía sin destrucción previa” [9]. El propio socialismo, en lo sucesivo, se encargará de anular toda esta capacidad de trasformación de lo más genuino de nuestros pueblos, para constituirse en el generador de la reposición conservadora y la consecuente adopción del capitalismo más acabado –por no decir salvaje– en nuestros países.

Ingenuamente se cree que el desarrollo es independiente del proyecto político que se asuma, pero el desarrollo propaga y sostiene toda una ideología prescriptiva que modela y enmarca una visión de mundo pertinente exclusivamente para el capitalismo. Atrapados en el “modelo ideal” que presupone el capitalismo, es decir, la modernidad, los socialistas piensan que oponerse al desarrollo es volver a la prehistoria, haciendo gala de un eurocentrismo que afirmar su colonización mental; creyendo, como dogma de fe, en la descualificación que produce la modernidad de todo lo que no es ella, para aparecer siempre, la modernidad, como lo único posible y deseable.

Lo que ponemos a consideración crítica, en este texto, es que es imposible superar el capitalismo si no se desnuda y desmonta el “modelo ideal” que lo hace posible y que se encuentran expresados en los mitos que le legitiman. El fracaso del “socialismo del siglo XX” es producto de una falta de reflexividad crítica que, entre otras cosa, sucede por una recepción a-crítica de la obra de Marx. Una recepción crítica debiera de haber producido el paso metodológico de la teoría del fetichismo a una teoría de la descolonización. Sólo de ese modo podría haberse emprendido una crítica al mito del progreso y el desarrollo. Cuando Marx habla de “otras formas de producción”, se está refiriendo a “otros modelos ideales”. El marxismo interpretó aquello con pasar la producción, en el mejor de los casos, a manos obreras, o a la dirección estatal; pero nunca se propuso lo que se colige de “otra forma de producción”, esto es, la producción de una nueva subjetividad. Si la subjetividad sigue siendo moderno-capitalista, es imposible esa otra forma, porque la producción produce, siempre y en primer lugar, sujetos: qué tipo de sujetos vamos a producir depende de qué tipo de producción vamos a impulsar.

La tematización del desarrollo, en cuanto mito, nos descubrió una constante que se advierte en casi todos los teóricos del socialismo: nadie pone en duda el horizonte de expectativas que promueve el propio capitalismo y que podría sintetizarse en: la “modernización radical” (“desarrollo” y “progreso”) como programa de vida. El posmodernismo nunca atinó a considerar que la verdadera “gran narrativa” había relativizado todo, incluso la vida, para ser el sacrificio perfecto en el altar del desarrollo. La “condición posmoderna” no era post sino la modernidad acabada; como también el socialismo no fue sino, en palabras de Franz Hinkelammert, “modernidad in extremis”.
Así como la situación “poscolonial” no significa la superación de la colonialidad, así también, podemos decir, que el socialismo de los gobiernos “progresistas”, aun cuando se planteen un post-neoliberalismo, nunca se proponen un post-capitalismo. No saben cómo salir de ese entuerto, porque no basta con criticar (porque no todo el que critica es crítico) sino de haber podido trascender existencialmente el paradigma de vida que presupone el capitalismo.

Entonces, este texto quisiera, a diferencia de otros tantos que critican al desarrollo, mostrar metodológicamente el cómo es posible transitar hacia un más allá que el desarrollo para organizar una efectiva trascendencia de los límites hasta cognitivos que nos ha impuesto el mundo moderno del desarrollo. Una crítica al desarrollo no concluye con un no al desarrollo sino con delimitar lo que es: el desarrollo no es un fin en sí mismo, por lo tanto, no podría ser, ni siquiera, criterio económico, menos para una nueva economía (porque lo que interesa, en ésta, son sus finalidades, el para qué).

El “socialismo del siglo XXI” debiera ser consciente del eurocentrismo que ha preñado a la tradición marxista y que ha devenido en la colonialidad subjetivada de sus protagonistas. El fracaso histórico del socialismo tendría incluso que, poner en la mesa de debate, si el socialismo tiene todavía sentido. Para acabar de desencajar a los ortodoxos: así como Marx terminó dando la razón a los populistas, en contra de los bolcheviques; así también, podemos decir que, Marx, daría la razón, hoy en día, a los “pachamamistas”, en contra de los desarrollistas. Pero ya no se trata de dilucidar qué pensaría sino de actualizar su pensamiento ante los retos actuales. Se trata de pensar con Marx, más allá de Marx. Y eso tiene que ver con recuperar y restaurar formas de vida negadas y excluidas, que puedan proporcionarnos nuevas alternativas, ante la orfandad utópica en la que nos ha hundido el mundo moderno.

Por último, debo señalar que estas reflexiones no podrían ser posibles sin una comunidad de argumentación; en ese sentido, quisiera manifestar mi agradecimiento a nuestra comunidad de argumentación que, como comunidad de vida, hace posible que despleguemos estas ideas y las vayamos afinando y puliendo siempre, para su mejor comprensión. Entonces, a los y las integrantes de “el taller de la descolonización”, a la “comunidad del águila y el cóndor”, mi más sincero agradecimiento. Y, con el permiso de nuestras Huacas, Achachilas, Uywiris, nuestra PachaMama y nuestro AlajPacha, a nuestros abuelos y abuelas, a nuestros ancestros y nuestros muertos, a todos ellos va dedicado este libro.

La Paz, Chuquiapu Marka, 8 de abril de 2017

Notas
[1] Bautista S., Rafael: Del mito del desarrollo al horizonte del Suma Qamaña”, CBDDHH, 2012.
[2] A qué nos referimos cuando hablamos de ciencia, lo exponemos en la Introducción de este trabajo.
[3] La obra de Hugo Zemelman nos sirve precisamente para advertir que no basta tener ante sí, una teoría crítica, porque se puede hacer una recepción a-crítica hasta de una teoría crítica. Cfr. Zemelman, Hugo: Uso crítico de la teoría, IPN, México, 1987.
[4] A diferencia de los “marcos teóricos”, que delimitan recortes cognitivos de la realidad, los “marcos categoriales” configuran relaciones de sentido con la realidad; de modo que fundan el sentido de la praxis (o el tipo de intervención en la realidad) que impulso. El sentido es lo que establece las condiciones de posibilidad de la praxis, o sea, la factibilidad de un proyecto no es algo privativo o el apriori que impone lo dado (de los “realistas”) sino que, también se enmarca en la apertura de objetividad de la perspectiva asumida. Cfr. Hinkelammert, Franz: Las armas ideológicas de la muerte, DEI, San José, Costa Rica, 1977; también: Zemelman, Hugo: op. cit.
[5] Ver nota 103.
[6] Cita proveniente del capítulo I de El Capital: El carácter fetichista de la mercancía y su secreto. Amplifiquemos la cita, dice: “como la economía política es afecta a las robinsonadas, hagamos primeramente que Robinson comparezca en su isla”; o sea, Marx dice que la economía burguesa es afecta a las “robinsonadas” y no es consciente de ello, es decir, parte de una situación hipotética inventada y pretende, mediante aquello, explicar la realidad, pero si Robinson comparece en su isla, resulta que la situación (o “modelo ideal”) de la cual parte la economía burguesa, el capitalismo, nunca existió y, por lo tanto, no puede ser punto de partida; por eso dice después: “trasladémonos ahora de la radiante ínsula de Robinson a la tenebrosa Edad Media europea”, o sea, realicemos un tránsito, trascendamos el “modelo ideal” que presupone el capitalismo y lo que encontramos, ya no es la “tenebrosa edad media”, porque desde el capitalismo y el mundo moderno, todo lo anterior aparece como “inferior”, “salvaje”, devaluado, pero, si ya no vemos con los ojos del capitalismo, lo que encontramos es que, “en lugar del hombre independiente nos encontramos con que aquí todos están ligados por lazos de dependencia”, es decir, la libertad liberal, lo que hace, es romper con los lazos de solidaridad que poseían los mundos anteriores, que no eran tan malos como dice la modernidad; por eso remata con la necesidad de partir, de modo consciente, de otro “modelo ideal”, porque la praxis humana se impulsa desde un horizonte de creencias que no se funda en la razón, por eso dice: “imaginémonos finalmente, para variar, una comunidad de hombres libres que trabajen con medios de producción colectivos y empleen, conscientemente, sus muchas fuerzas de trabajo individuales como una fuerza de trabajo común”. Cursivas nuestras.
[7] Prólogo de Eric Hobsbawn, en: Marx, Karl y Hobsbawn, Eric: Formaciones económicas precapitalistas, México, Siglo XXI, 1978, p. 36.
[8] Capítulo I de El Capital: El carácter fetichista de la mercancía y su secreto.
[9] Prólogo de Eric Hobsbawn: op. cit., p. 36. Cursivas nuestras.

Rafael Bautista S. /ALAI
COMCOSUR INFORMA Nº 1859 – 14/11/2017 _______________________________________

COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR / COMCOSUR – 1994 – 19 de junio – 2017 – 23 años
Selección y producción: Beatriz Alonso, Henry Flores y Carlos Casares Apoyo técnico: Carlos Dárdano
Colaboran:
ALEMANIA: Antje Vieth y Carlos Ramos (Berlín)
BRASIL: Carlos O. Catalogne (Florianópolis)
CENTROAMÉRICA: Gustavo González
ECUADOR: Kintto Lucas (Quito)
HOLANDA: Ramón Haniotis (Amsterdam)
SUIZA: Sergio Ferrari (Berna)
URUGUAY: Jorge Marrero (Santa Rosa), Margarita Merklen (Durazno), Pablo Alfano (Montevideo), Luis Sabini (Piriápolis, Maldonado)
COMCOSUR INFORMA ES UNA PRODUCCIÓN DE COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR / Desde el 19 de Junio de 1994 / Coordinación: Carlos Casares – DIRECCIÓN POSTAL: Proyectada 17 metros 5192 E (Parque Rivera) 11400 MONTEVIDEO/URUGUAY / Apoyo técnico: Carlos Dárdano / Comcosur se mantiene con el trabajo voluntario de sus integrantes y no cuenta con ningún tipo de apoyo económico externo, institucional o personal / Las opiniones vertidas en las distintas notas que integran este boletín no reflejan necesariamente la posición que podría tener Comcosur sobre los temas en cuestión / Comcosur integra la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) / blog: nuevo.comcosur.org/ contacto: comcosur@comcosur.com.uy / Y ahora puedes seguir a Comcosur también en Facebook
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NAOMI KLEIN: EL FUTURO ES RADICAL

MUJER540

1) El Salvador: Mujeres salvadoreñas cuentan sus historias en una obra de teatro

2) Grecia: Red de apoyo entre mujeres migrantes y refugiadas en Atenas

3) Naomi Klein: “El futuro es radical: en lo ambiental y en lo político”

4) Vidas libertarias, cruces entre anarquismo y feminismo

COMCOSUR MUJER / Fundado por Yessie Macchi / AÑO 13 / No. 540 / Lunes 13 de noviembre de 2017 / Producción: Beatriz Alonso

Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” ― Rosa Luxemburgo

1) El Salvador: Mujeres salvadoreñas cuentan sus historias en una obra de teatro
Nodal

De las calles de El Salvador a los teatros y de ahí al cine. Magaly, Wendy, Magda, Ruth y Chileno se ganaban la vida como lo han hecho tantas mujeres y sus familias durante muchas generaciones: vendiendo en las calles y mercados de San Salvador.

Sin embargo, decidieron embarcarse en una aventura: formar una compañía de teatro y llevar a escena sus violentas historias de vida.

Ese paso se ha convertido actualmente en un exitoso experimento que ha cambiado sus vidas gracias a la interpretación. La obra, que actualmente está de gira en España, relata su experiencia de malos tratos, tristeza y las penurias que les tocó vivir. El proceso de creación de la obra no fue tarea fácil y el documental retrata cómo tuvieron que enfrentarse a su pasado y superar sus miedos, sus traumas y sus secretos.

La segunda parte tras este salto a los escenarios de la compañía La Cachada es un documental coral de 85 minutos de duración- tráiler al hacer clic sobre la foto- sobre las cinco vendedoras del mercado durante el proceso creativo de la obra Si vos no hubieras nacido hasta el día del estreno. Un intenso trabajo de más de un año de duración con cientos de horas de ensayos.

Cachadabusca ser un documental íntimo y meticuloso que ofrece al espectador un acceso privilegiado al interior de un peculiar grupo de teatro, en el que las actrices se enfrentan a un proceso que marcará un antes y un después en sus vidas.

En la película, que se estrenará el próximo año, participa como productor André Guttfreund, el único centroamericano que ha ganado un Oscar.

Observar este proceso permitirá al espectador descubrir la cotidianidad violenta e invisible en la que viven la mayoría de mujeres de escasos recursos en El Salvador; y revela la fuerza del teatro como una poderosa herramienta de transformación social.

“Estaba asombrada por las historias que escuchaba en cada ensayo, me di cuenta de que este tipo de violencia a la que se han visto sometidas mis protagonistas desde niñas es desconocida por la mayor parte de la sociedad”, explica la directora de Cachada, Marlén Viñayo. “En medio de un país tan violento como El Salvador, con la tasa más alta de homicidios del continente, algunas manifestaciones de crueldad y algunas víctimas quedan absolutamente invisibilizadas bajo las expresiones más obvias de la violencia”, añade.

“Decidí que el documental se centrara en aportar una mirada íntima a la cotidianidad atroz de este grupo de mujeres salvadoreñas y al proceso – a través del teatro- en el que ellas toman conciencia de cómo sus vidas han estado marcadas por reiteradas vejaciones y limitantes que consideraban infranqueables, dándole así visibilidad a los diferentes tipos de violencia que sufre en silencio un alto porcentaje de la población femenina salvadoreña”, destaca la directora.

COMCOSUR MUJER Nº 540 – 13.11.17
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2) Grecia: Red de apoyo entre mujeres migrantes y refugiadas en Atenas
eldiario.es.

En la plaza Victoria, cerca de un céntrico barrio que ha sido durante años un bastión del partido neonazi Amanecer Dorado, las puertas de una antigua casa palacio están abiertas todo el día. Dentro, unas mujeres ataviadas con velo pintan concentradas en sus lienzos. Otras participan en las clases de griego que imparte una bailarina procedente de Sudáfrica. Un grupo de mujeres keniatas finaliza con cánticos y palmas su reunión de debate sobre cuestiones de género.

Estas escenas se viven a diario en el centro de Melissa, una red liderada por mujeres de la comunidad migrante en Atenas que brindan apoyo a extranjeras y refugiadas que se encuentran en el país heleno. Cada día reciben a más de 150 mujeres que viajan desde los campamentos.

Detrás de la red Melissa está Deborah Carlos-Valencia, una trabajadora social filipina que lleva más de 30 años en Grecia y cuenta con una enorme experiencia en proyectos de apoyo a las diásporas residentes en el país. "Las refugiadas también necesitaban un lugar donde poder establecer relaciones de una forma cómoda, un espacio donde las mujeres migrantes participen activamente, que sea seguro y que al mismo tiempo nos fortalezca", explica en una conversación con eldiario.es.

El secreto del éxito

Las activistas de Melissa prestaron asistencia en los campos durante la llamada crisis de refugiados en el verano de 2015. Sin embargo, cuando se cerraron las fronteras tras el acuerdo UE-Turquía en marzo de 2016, decidieron dejar de pensar en la ayuda y centrarse en la integración: las miles de refugiadas atrapadas en el país ya no estaban de paso, iban a convertirse en sus vecinas.

Para ponerlo en marcha, nadie mejor que las mujeres migrantes, quienes, por su experiencia en el país, conocen de primera mano "qué funciona y qué no" en materia de inclusión social, a juicio de Nadina Christopoulou, cofundadora, junto a Carlos-Valencia, de la red. Que ellas hayan diseñado el programa y sean las encargadas de llevarlo a cabo es, aseguran, el secreto de su éxito.

"Las mujeres inmigrantes en Grecia siempre hemos sido activas en organizarnos y mostrar solidaridad entre nosotras, sobre todo dentro de nuestra comunidad étnica, pero no nos conocíamos lo suficiente como para trabajar juntas para buscar soluciones comunes a nuestros problemas comunes", explica Carlos-Valencia.

Con esta idea nació en 2014 Melissa, que significa 'abeja' en griego, una idea a partir de la cual han elaborado toda una mitología. "Al igual que las abejas trabajadoras que producen miel, las mujeres migrantes y refugiadas vienen de todas partes del mundo con sus habilidades y talentos, sus sueños, sus fortalezas y sus ideas. Para nosotras, la sociedad no es un conjunto de células aisladas sino una colmena abierta de comunicación e intercambio", resume la cofundadora de la ONG.

La suya es una palpitante "colmena" compuesta por mujeres procedentes de 45 países que durante diez horas al día ponen en común su experiencia y se sienten bienvenidas. "Compartimos nuestras historias, nuestra sensación de aislamiento y sacamos fuerzas unas de las otras, que comprenden nuestras experiencias porque experimentamos situaciones similares aunque no sean de la misma gravedad. Las historias de supervivencia de estas valientes mujeres y su lucha por sus derechos son inspiradoras y toda una lección para nosotras", señala Carlos-Valencia.

"Aprendemos unas de otras y encontramos similitudes en nuestros patrones de vida sin importar nuestro origen étnico o religioso. Es la narrativa común de esperanza que nos conecta: la esperanza de vivir en sociedades que nos puedan hospedar a todas", prosigue.

Mujeres refugiadas reciben clases en la red Melissa. Imagen cedida
Mujeres refugiadas durante una clase en la red Melissa. Imagen cedida
Con su trabajo también tratan de desmontar el estereotipo de las mujeres migrantes como sujetos pasivos de la ayuda. "Somos agentes de cambio en nuestras propias vidas, nuestras familias, nuestras comunidades y en la sociedad que actualmente nos acoge", apunta Carlos-Valencia.

Ya son más de tres años de trabajo en los alrededores de un vecindario bastión de la extrema derecha en el país, caracterizada por su discurso virulento contra la inmigración que han propagado puerta por puerta. Ellas consideraron que no podían ceder el centro de la ciudad y decidieron establecerse allí para "recuperarlo" y combatir la xenofobia. En todo este tiempo, dicen, no han tenido ningún problema con sus vecinos.

"Nuestra estrategia es intentar comprar lo que necesitamos en las tiendas pequeñas, aunque sea un poco más caro, porque muchas han cerrado. Se han acostumbrado a vernos, a ver mujeres con velo con sus hijos. Nuestra presencia ha cambiado el ambiente y la mentalidad de la gente", afirma la responsable de Melissa.

El efecto "multiplicador" de las abejas de Melissa

Grecia, que alberga a 62.000 solicitantes de asilo, sigue recibiendo cada día nuevas llegadas a sus costas. Hace dos semanas, el Gobierno griego aceleró el traslado de refugiados a la parte continental debido a la creciente congestión que se vive sobre todo en los campamentos de las islas. Diversas ONG han dado la voz de alarma ante el hacinamiento que se vive en estos campos. También en Melissa, quienes opinan que "la cantidad gastada" en estos campos "bien podría haber servido para proporcionar viviendas dignas a los refugiados y para que sean autosuficientes".

Las historias de vida compartidas en el centro coinciden. "Las mujeres sufren estrés y traumas físicos y psicológicos tremendos tras los peligrosos viajes para llegar aquí. Algunas tienen la sensación de desesperanza en el futuro, de no poder hacer nada por estar desempleadas y en la pobreza. No tienen papeles, no pueden trabajar legalmente. Carecen de acceso a la salud y la educación y se han denunciado casos de violencia de género", recuerda la cofundadora.

Es el caso de Marzia Jamili, una refugiada afgana de 16 años que llegó a Grecia el año pasado. Marzia no se sentía segura en el campamento y acudió a las instalaciones de Melissa en busca de ayuda. Ahora se han convertido, dice, en su familia en la ciudad. "Me hacen sentir fuerte, me dan esperanza. Cuando llegué, lo encontré todo. Me dijeron que podía ser yo misma. Antes, me sentía como un pájaro perdido. Ahora siento que en un futuro puedo ser primera ministra", relata en una entrevista con el programa The Laura Flanders Show.

Nadia Bakhshi también decidió huir de Afganistán cuando una de sus hijas se suicidó y otra fue forzada a contraer matrimonio. Llegó a Grecia con ella y sus dos nietos. Mientras esperaba en el campamento de Elaionas a poder reunirse con sus parientes en Irlanda, se unió a Melissa. "Por las noches, abrían la puerta a otras mujeres, se sentaban en los escalones, comían juntas y compartían historias de sufrimiento y resistencia. Se daban consejos y consuelo, una mirada cariñosa, un gesto cálido", recuerda Carlos-Valencia. Desesperada, Nadia se vio empujada a recurrir a un grupo de traficantes y murió el pasado diciembre en un accidente del automóvil en el que trataba de llegar a Serbia junto a 13 personas.

Como Nadia, como Marzia, decenas de mujeres refugiadas y migrantes se convierten en aliadas para "tender puentes" en un momento en el que las fronteras se levantan. Los recursos, aseguran, son pocos, pero se consideran "multiplicadoras", capaces de hacer mucho "con casi nada". Y están convencidas: "Lo que creamos con nuestro trabajo, dedicación, talento, esfuerzo y ambiciones contribuye a la sociedad que nos acoge en innumerables formas visibles e invisibles". Esa es la miel que traen las abejas de Melissa a una colmena que no para de crecer.

COMCOSUR MUJER Nº 540 – 13.11.17
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3) Naomi Klein: “El futuro es radical: en lo ambiental y en lo político”
El país Cataluña

Como en una apocalíptica versión de Cenicienta, el reloj del colapso medioambiental se acerca a medianoche. Y como “reconocer que el cambio climático va en serio es tanto como reconocer el fin del proyecto neoliberal” es algo que las élites no se pueden permitir, el resto de la sociedad ha de actuar ya. Eso por no añadir la llegada de Trump a la presidencia de EE UU. Decir no no basta es como ha formulado la situación, en formato libro (Paidós; Empúries, en catalán), la periodista y activista Naomi Klein (Montreal, 1970), que ha abandonado sus prestigiosos volúmenes muy analíticos y de profusas notas (No logo; La doctrina del shock…) por un manifiesto urgente que llama a la movilización y a la batalla: desde la jurídica a las de las calles y las fábricas.

Pregunta. Desde 2008 vivimos una brutal deconstrucción de la esfera pública, la pérdida de seguridad laboral y ambiental, paro (especialmente juvenil) altísimo, pero parece haberse truncado la trayectoria contestataria que había en 2011. ¿La gente se ha convencido de que el sistema está tan corrompido que no hay nada que hacer y que el desastre climático es inevitable?

Respuesta. Sin duda, una de las grandes batallas hoy es luchar contra ese sentimiento de que el colapso es irreversible; no ayuda nada ese boom de la ficción distópica, con colapso económico y oligarquías de ricos que tienen seguridad, espías, leyes y países casi propios.Trump es la distopía hecha realidad, por ello en EE UU puede haber cierto sentimiento de complacencia de esas élites y de resignación en el resto; pero mucha gente lucha contra ello.

P. Una idea transversal del libro es que se está dando un secesionismo psicológico de la gente: una parte de la sociedad más pudiente se desentiende de la otra, hasta el extremo de crearse zonas verdes, con gente que puede pagarse hasta seguridad o bomberos privados, y zonas rojas, con gente con cada vez menos protección pública. ¿La sociedad es hoy menos democrática y solidaria?

R. Sí, me temo que es menos democrática, pero es fruto de la desigualdad que la gente ve en su entorno. Los ricos creen que se podrán proteger ellos solos del impacto medioambiental que genera el neocapitalismo salvaje. Hay una guerra contra la democracia porque el sistema cada vez más está construido para servir a las élites y eso choca con la democracia real porque es mucha más la gente que tiene menos protección… Todo esto desanima a la gente para que no vote: fueron 90 millones de estadounidenses los que no lo hicieron en las últimas elecciones.

P. ¿Y esa abstención?

R. Buena parte fueron simpatizantes demócratas, que no vieron en su partido una alternativa real, tenían poco que proponer a los que sufren; fueron los demócratas los que perdieron esas elecciones con sus falsas soluciones.

P. Del libro se deduce también la debilidad del liderazgo de izquierdas: Hillary Clinton no aceptó el salario mínimo de 15 dólares por hora; dice que Obama perdió en 2008 una gran oportunidad con la crisis bancaria… ¿Está pidiendo más radicalidad a los dirigentes de izquierdas?

R. Hillary no es de izquierdas: ella es paradigma del colapso del centro político; Bill fue el adalid de la desregulación financiera y apoyó el NAFTA: los Clinton son el símbolo de la cada vez mayor separación de los demócratas de sus bases… Alexis Tsipras, en Grecia, demostró que sus propuestas eran insuficientes, no era lo que la gente esperaba… Necesitamos soluciones a la altura de la crisis actual, no se puede seguir con la lógica de los años 90; ya hay líderes que empiezan a darse cuenta.

P. Por ejemplo…

R. Jeremy Corbyn: desde el propio Partido Laborista se filtró su manifiesto porque, por radical, creyeron que le destruiría, que sería la nota de suicidio más larga de la Historia, y resulto que casi le hizo ganar… Es un ejemplo más de la desconexión entre partidos y el sentimiento popular: a la gente le encantó porque vieron ahí un sí, además de un no.

P. ¿Mejor proponer esos contenidos para que se incorporen al programa de los partidos o mejor crear de nuevos, tipo Podemos, o la CUP o En Comú en Cataluña?

R. La génesis de Podemos era atractiva porque parecía una estructura política más porosa para que la dirección fuera asumiendo iniciativas provenientes de las bases… El problema es que no hay hoy partidos políticos que estén en sintonía con lo que ocurre y ya no podemos esperar más para cartografiar la situación y tomar medidas; o los partidos se democratizan o la democracia pasará y se dará fuera del proceso político. Insisto: Corbin está democratizando uno de los partidos más antiguos del mundo… Por otro lado, en sistemas sin representación proporcional, con dos o tres partidos predominantes, es difícil que surjan nuevos partidos porque tampoco se trata de dividir más el voto progresista y perpetuar a la derecha: se trata de crear insurgencias internas que hagan que los partidos sigan más a las bases y sean más democráticos.

P. Al menos dos veces en el libro llama a huelgas, manifestaciones y batallas judiciales. ¿No teme una radicalización de la sociedad con esas estrategias?

R. Es cierto que puede haber esa radicalización, y en EE UU aún es más debatible porque es una sociedad muy armada, normalmente más en la derecha, pero destaco la importancia de las manifestaciones porque cuanto más grande y amplia sea la resistencia menos vulnerable será a la fuerza extrema del Estado. Y cuanto más diversas y plurales sean esas manifestaciones, mejor: si sólo los más marginados se manifiestan se ejercerá una fuerza concentrada sobre ellos; si es una muestra muy transversal de la sociedad –con la clase media, los blancos– habrá menos represión… No se trata de radicalizar a la sociedad, pero tampoco tengo miedo a eso: la gente tiene que sentir el poder de que haya más y más gente a su lado. Pero nunca puede considerarse ni confundirse una manifestación con una estrategia política.

P. Hoy mantiene una charla pública con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que está intentado remunicipalizar servicios como el del agua y la luz, los funerarios… pero no lo consigue.

R. Colau es una líder excelente en estos tiempos difíciles, una brújula moral, forma parte de este movimiento de democracia local profunda y que se está convirtiendo en una amenaza real para según que neoliberalismo; esa labor local es lenta, pero vital porque así la gente puede ver cambios tangibles; y ella está haciendo lo que exactamente debemos hacer: recuperar peso democrático en la energía, la vivienda, la educación…

P. “Cualquier crisis tumultuaria puede servir para imponer una situación de shock a la población”, escribe. ¿El proceso secesionista de Cataluña puede leerse en un contexto así?

R. Soy de Quebec y defiendo la autodeterminación; me parece que la actuación del presidente Rajoy es el paradigma de la doctrina del shock: la del gobierno español me parece una respuesta incendiaria, un ataque a la democracia; no es aceptable su respuesta ni la de la Unión Europea; la aplicación del artículo 155 debería retirarse; no se puede contrarrestar un movimiento no violento con la violencia que se dio el 1-O o arrestando a un gobierno, me parecería inimaginable que se hiciera eso en el Quebec… La de Rajoy es una estrategia de shock deliberada, como la de Trump: lo prohíben todo para agravar el ambiente de crisis y así evitar que se fijen en sus recortes sanitarios o en las reformas fiscales; lo de facilitar los cambios de sede de empresas catalanes forma parte de la guerra económica, es una trampa antigua…

P. Pide combatir contra el militarismo y las corporaciones empresariales, pero también contra los “nacionalismos rampantes”. En cambio, elogia las naciones indias que han defendido siempre la naturaleza o defiende la autodeterminación de los pueblos…

R. Estoy contra el nacionalismo chovinista, cuyas fuerzas, además, se suelen sobreponer a las ya creadas por las oligarquías… El auge independentista en todo el mundo no deja de ser una respuesta a la pérdida de control de la gente sobre temas fundamentales de la vida; según cómo se aplique, puede hasta ser una contestación del poder local a la profunda crisis de la democracia actual.

P. ¿Una declaración de guerra contra Corea del Norte por parte de Trump podría ser la excusa perfecta para implementar un estado de shock de emergencia en EE UU?

R. Ahí Trump sabe que puede hacer un gravísimo daño porque concentra el poder de una decisión así él solo: no requiere ni del Congreso ni de su propio gobierno… No creo que lo acabe decidiendo, pero el solo hecho de esa posibilidad ya es inaceptable. Me preocupa que cada vez que sale al extranjero se comporte como un viajante de armas y no como diplomático; fíjese: lo ha hecho en Arabia Saudí, en la OTAN misma, en Japón…

P. Escribe que el “hechizo del neoliberalismo se ha roto”. ¿Está segura de eso?

R. Como proyecto ideológico, como construcción intelectual, ha quedado superado desde 2008: se vendía como una utopía mundial, la famosa aldea global, ¿recuerda? Todos estos ideólogos se han ido hoy ya a los paraísos fiscales. Y en este vacío, el peligro es la creación de fuerzas peligrosas, casi fascistas, en la derecha, mientras, en la parte progresista, las fuerzas no crecen lo suficientemente rápido.

P. De nuevo, la polarización potencial de la sociedad…

R. Sí, existe ese peligro de polarización, por eso llamé a mi último libro Esto lo cambia todo. El futuro es radical, de una forma o de otra: radical en lo físico, en el medio ambiente, y deberá serlo en lo político porque para salir de esta situación la continuidad no es una opción. Se han dado demasiadas crisis de forma simultánea.

COMCOSUR MUJER Nº 540 – 13.11.17
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4) Vidas libertarias, cruces entre anarquismo y feminismo
Contratapa

Entrevista a Daiana Rosenfeld, realizadora de “Los Ojos de América” y “Salvadora”, dos documentales que retratan la vida de mujeres anarquistas de principios de Siglo XX que aportaron a las luchas por la emancipación de las mujeres en el marco de una lucha más amplia por el fin de todo tipo de opresiones

Por Nair Castillo

Daiana Rosenfeld es licenciada en Comunicación Audiovisual, docente y realizadora integral de cine y artes audiovisuales. En su filmografía se destacan dos documentales sobre mujeres anarquistas: Los Ojos de América (co-dirigida junto a Anibal Garisto) y Salvadora. El primer documental relata la historia de amor entre América Scarfó y Severino Di Giovanni, a partir de la reposición de las cartas que se enviaban y de una serie de entrevistas a figuras vinculadas al anarquismo como Osvaldo Bayer. En Salvadora -que se estrenó el 17 de agosto- Daiana visibiliza la historia de una escritora, periodista, dramaturga y militante anarquista, Salvadora Medina Onrubia, quien durante mucho tiempo fue conocida como “la mujer de Natalio Botana”. Señal Primate junto a La Mansión radio se encuentran produciendo desde principios de año “Salud, Libertad y ¿Anarquía?”, una miniserie que se propone re-pensar el movimiento anarquista surgido en la Argentina a principios de Siglo XX e indagar de qué sirve hoy pensar su ideario y su accionar. La entrevista a Daiana Rosenfeld es parte de una serie de capítulos dedicados a abordar los cruces e intersecciones entre feminismo y anarquismo.

Señal Primate es una productora autogestiva que se encuentra fusionada al centro cultural La Mansión Radio, ambas ubicadas en la localidad de Merlo. Se trata de un proyecto autónomo y autogestivo de comunicación social y cultural. La productora está conformada por músicxs, artistas y estudiantes de comunicación social que buscan darle vida a la cultura al tiempo que comunicar este nuevo sentido que se encuentran produciendo. Se identifican así mismos como un colectivo que se encuentra resistiendo a esta era digital que pinta de gris monocromático a los proyectos vitales disidentes y coloridos.

Poniendo el foco en los cuerpos indóciles es que surge la idea de reponer el anarquismo como movimiento histórico y sus luchas sociales y políticas a lo largo de la historia argentina. De allí que las temáticas a abordar en cada capítulo de la mini-serie estén vinculadas a la reflexión en torno a lo moral e inmoral, el feminismo, las relaciones afectivas, la idea de Dios y la matanza que realizó el Estado frente a todo aquello que se manifestaba indócil frente a la razón de Estado. En definitiva, la apuesta es mostrar en el conurbano las diferentes experiencias autogestivas del presente que sin dudas son uno de los legados más valiosos que nos deja el anarquismo. Por último, con este proyecto audiovisual, el colectivo busca reflexionar sobre cuál es hoy la mayor radicalidad posible que se pueda tener políticamente ante la autoridad. En decir, qué es lo que se puede hacer ante el poder no sólo como forma de resistencia sino como apuesta vital creativa por otro modo posible de vida.

Contratapa accedió a la entrevista que Señal Primate junto a La Mansión Radio le realizó a Daiana.

Daiana Rosenfeld

– Las feministas de la década del 70 nos enseñan que “lo personal es político”, teniendo en cuenta esto me gustaría preguntarte por qué elegís en tus dos documentales centrarte en aspectos íntimos y hasta quizás privados, tanto de América Scarfó como de Salvadora

– Sí, nunca lo pensé desde ese lugar, pero sí. Creo que lo íntimo en relación a la vida privada y cómo se refleja en lo público, habla de lo político también. Hay algo interesante del anarquismo que tiene que ver con una coherencia, con una cuestión orgánica entre lo público y lo privado.

– En el documental sobre Salvadora aparece el cruce de vidas entre estas dos mujeres libertarias -luego del fusilamiento de Severino y de Paulino, Salvadora la contrata a América como su secretaria en el diario Critica-. Al investigar sobre la vida de estas mujeres, ¿qué aspectos en común encontrás en sus trayectorias de vida y cuales divergencias destacarías?

– Todas las historias de mujeres anarquistas que investigué tienen en común de ser mujeres muy jóvenes y mujeres que vivían una doble opresión. Por un lado, un sistema capitalista que oprimía a todxs y por otro lado la opresión del patriarcado en contra del cuerpo de las mujeres. Creo que son dos historias bien diferentes, dos historias trágicas. La de América, en particular -más allá de la historia de amor- creo que hay algo de esta historia que fue un poco la premisa desde la cual arrancamos el documental: que es que América se quedó anclada a los 17 años. Cuando llegué a los audios de América contando sus historias, lo pude corroborar de alguna manera. Allí ella cuenta cómo durante muchos años, ella sentía una opresión en el pecho y pensaba que estaba enferma del corazón y era que sentía las balas tanto de Paulino como de Severino. En Salvadora creo también que la muerte del hijo en algún punto la ancló. Estos dos hechos, hechos íntimos, de dos vidas trágicas, particularmente resuenan mucho en lo público y en lo político. En América obviamente, porque Severino y Paulino fueron los dos últimos fusilados por la pena de muerte por ser anarquistas durante la primera dictadura militar. En el caso de Salvadora, la muerte de su hijo, también está relacionada a la historia de ella: cómo llevaba su vida, decide ser madre soltera, decide irse a Buenos Aires a militar y abocarse al anarquismo, a salir a la calle, a fumar en público, manejar un auto. Y en algún punto, ante tantas transgresiones, la vida le dio un cachetazo en ese sentido. Nadie dice de responsabilizar a una madre por el suicidio del hijo, pero sí creo que el hecho de ser una transgresora constantemente, la llevó a replantearse si fue mala o buena madre.

También tenían dos ideas diferentes de cómo llevar a cabo el anarquismo. Salvadora, desde su lugar de poder, salvaba a sus amigos -como América y sobre todo la liberación de Simón Radowitzky-. América iba por todo, desde la coherencia, de cómo llevaba su vida privada a cabo: la economía autogestiva en la quinta de Burzaco y posteriormente editando e imprimiendo libros desde Americalee. También decidió refugiarse en el anonimato porque su familia fue muy perseguida. El apellido Scarfó era el del último fusilado por pena de muerte. Los hermanos, la mitad anarquista y la otra mitad conservadores, se tuvieron que mudar porque eran perseguidos. Salvadora era transgresora, pero desde un lugar de poder. Se permitía ciertas licencias que una anarquista obrera no podía permitirse.

– En la carta que América Scarfó le escribe a Emile Armand en 1928 aparece claramente su participación y aportes a la discusión teórica sobre las relaciones afectivas dentro del movimiento libertario (“amor libre”), ¿por qué creés entonces que América es conocida -cuando lo es- por ser la “amante de Severino Di Giovanni?

– Sigue siendo una mirada patriarcal, mismo motivo por el cual Salvadora fue conocida como la mujer de Botana. Con respecto a América, creo que también con el fusilamiento de Severino y luego su pasaje al anonimato, ella se fue perdiendo como figura dentro del anarquismo. La historia la cuentan los hombres y claramente desde esa mirada patriarcal se construyeron estos personajes.

Los ojos de America

– En la obra Las Descentradas (estrenada en 1929) Salvadora Medina Onrubia cuestiona los mandatos sociales que pesaban sobre las mujeres y los rígidos roles de género asignados. Investigando sobre ella como lo hiciste como elaboradora de Salvadora, ¿qué costos crees que tuvo ser una de las pocas “descentradas” de principios de siglo XX?

– Sí, tuvo costos. Las obras de Salvadora tocaban temas incómodos para la sociedad de aquel entonces y creo que también para la sociedad actual. Es algo bien interesante lo que ocurre con ella. A nivel íntimo y privado – en definitiva, una vive con una misma-, le pesó mucho ser una descentrada. Fue muy juzgada y la vida le jugó una mala pasada. Y en ese punto creo que le generó mucha soledad, un sentimiento de mucha soledad a nivel individual y social. Decidir de repente apartarse de su familia, criar a un hijo siendo madre soltera con determinadas características -más allá de su lugar de poder-, creo que le fue muy pesado.

– En un momento de la obra también se lee “la felicidad es para ellas y no para nosotras”. ¿Pensás que esta frase guarda alguna relación con su final (murió sola, aislada…pobre en términos relativos a su condición de clase)?

– Las Descentradas es una obra super autobiográfica y creo que habla de cómo terminó la cuestión. Creo que llevar la vida de una determinada manera tuvo sus consecuencias sociales y a nivel personal. Quedó aislada, sola, su familia casi ya no respondía por ella. Tienen que ver con el tipo de vida que decidió vivir y con una cierta inestabilidad. Obviamente fue un peso muy fuerte para ella.

– El lema del movimiento anarco-feminista “Ni Dios, ni Patrón, ni Marido”, que de hecho fue el subtítulo del primer diario feminista “La Voz de la Mujer”, marca una posición crítica respecto de la dominación o sujeción a cualquier tipo de autoridad. ¿Cómo creés que dialoga el movimiento de mujeres anarco-feministas con el movimiento sufragista -del cual Salvadora formó parte-?

– Salvadora siempre tuvo su corazón libertario y posteriormente se volcó a la lucha por el voto femenino a partir de su participación en la agrupación “América Nueva”, y las anarquistas “más leales” -por decirlo de alguna forma- siguieron por el camino de no ser sufragistas. De hecho, el lema “Ni Dios, Ni Patrón” tiene que ver con que ninguna institución, ni ningún partido, tenían que interferir con la vida privada de las personas. Por eso del anarquismo se dice que es un movimiento y no un partido. Salvadora en un momento se volcó a esta lucha por el sufragio en pos de que la mujer tenga un peso en la vida pública y política. Fue una lucha muy fuerte desde el socialismo y después toda esa lucha Eva Perón la sistematizó y logró en el 47 el voto femenino. Y de ahí está esa carta que Salvadora le manda a Eva Perón, con un tono muy soberbio -muy al estilo Salvadora-. Estamos hablando de dos personalidades fuertes. A Eva le cayó mal la carta, tan mal que Salvadora se quedó sin diario. Luego en el 55 cuando le devuelven a todos los diarios, a ella no se lo devuelven, algo medio kármico en los términos de Salvadora (risas).

– ¿Qué cruces encontrás entre el movimiento anarquista y el feminismo en términos de ideario y de accionar?

– Ese término que usa Dora Barrancos de anarco-feminismo es porque muchas anarquistas sentaron las bases de lo que hoy entendemos como feminismo, para las luchas actuales. Es muy interesante cuando leés esos periódicos (La voz de la Mujer, Nuestra Tribuna), los reclamos siguen siendo los mismos que ahora. Se abordaban allí la doble opresión, el tema de la maternidad, el concepto de familia, el amor libre en relación a la institucionalidad del matrimonio. Son todas cuestiones que se abordaban ya en 1896 y para mí no hemos avanzado en nada. Recién ahora, con el movimiento Ni Una Menos, se está empezando a visibilizar la violencia hacia las mujeres y las distintas opresiones.

– En relación a la Voz de la Mujer, donde se denunciaba la reproducción de las desigualdades dentro del ámbito conyugal por parte de los propios compañeros anarquistas, y pensando en la vida de estas mujeres libertarias y particularmente en Salvadora en relación a ser mujer, madre soltera a los 16, escritora, militante,¿cómo creés que operaba la doble opresión en el caso de estas mujeres que decidiste investigar?

– En Salvadora si bien le pesó mucho, al tener una clase mucho más acomodada, era distinto. Cuando vos lees La Voz de las Mujer, se plasma los reclamos de las obreras que además de laburar en las fábricas, luego tenían que ir a cuidar y a amamantar a lxs hijxs de lxs patrones. Muchos de los hombres anarquistas las apoyaban, pero muchos también creían que tenían que criar hijxs revolucionarixs, y hasta ahí llegaba el rol de la mujer. Es muy interesante el segundo número de La Voz de la Mujer, sacan una editorial diciendo que los hombres anarquistas son unos cangrejos que no entienden nada del reclamo y son como unos zares que quieren que las mujeres los tomen como héroes, pero puertas adentro siguen reproduciendo el capitalismo.

El diario duro muy poco. La sostenían las propias compañeras anarquistas y para ellas era muy difícil.

– ¿Qué enseñanzas nos dejan estas abuelas anarquistas para el movimiento feminista actual de la Argentina?

– Creo que es un continuo repensarse. Desde las relaciones individuales y personales primero, las relaciones de pareja, por ejemplo. Leer a estas mujeres me lleva a repensarme a nivel personal y colectivo. Muchas veces una reproduce conductas machistas porque estamos muy atravesadas. Creo que nos rompe la cabeza lo que planteaban estas mujeres anarquistas y libertarias porque todos sus planteos son sumamente actuales.

COMCOSUR MUJER Nº 540 – 13.11.17
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